LEO JI­MÉ­NEZ

Metal Hammer - - Contenido350 -

Más sin­ce­ro que nun­ca en es­ta com­ple­ta en­tre­vis­ta.

¿Có­mo es­tá mar­chan­do el “Con­tra­sTour”, la gi­ra que lle­vas aho­ra? Pues pa­ra la que es­tá ca­yen­do bas­tan­te bien. La que es­tá ca­yen­do me re­fie­ro a ni­vel ge­ne­ral en el país: es­tá sien­do un año muy ma­lo en to­dos los ám­bi­tos. No te­nía mu­cha fe en la asis­ten­cia a los con­cier­tos, por­que yo ve­nía ha­cien­do un es­tu­dio de có­mo es­ta­ban fun­cio­nan­do los con­cier­tos úl­ti­ma­men­te y ban­das que lo pe­ta­ban mu­cho es­ta­ban ba­jan­do bas­tan­te. No­so­tros, ha­cien­do un ba­re­mos de la an­te­rior gi­ra, nos he­mos man­te­ni­do en la mis­ma asis­ten­cia y en al­gu­nos in­clu­so un po­co más, pe­ro en lí­neas ge­ne­ra­les prác­ti­ca­men­te las mis­mas ci­fras. Eso quie­re de­cir que bien. Lo que si es cier­to es que es­pe­ra­ba más tra­ba­jo es­te año. No quie­ro de­cir que el tra­ba­jo que he te­ni­do no ha­ya si­do su­fi­cien­te, sino que con un dis­co nue­vo y tal es­pe­ra­ba al­gún con­cier­to más. Pe­ro co­mo te di­go no me que­jo de la asis­ten­cia y lo que he­mos he­cho. Ha­brá que pro­lon­gar la gi­ra un po­co pa­ra ha­cer más con­cier­tos y ya es­tá, tam­po­co es el fin del mun­do. Lo que pasa es que yo soy un cu­lo in­quie­to y hay fi­nes de se­ma­na en los que pien­so “yo ten­dría que es­tar to­can­do es­te fin­de en Pam­plo­na”, por ejem­plo. Igual, au­nar fuer­zas con al­gu­na otra ban­da que ha­ya sa­ca­do dis­co más o me­nos, sea una for­ma de que sal­ga más tra­ba­jo pa­ra to­dos... Lo he pen­sa­do al­gu­na vez. Si que es cier­to que el ha­cer que una ban­da crez­ca, en el me­tal na­cio­nal, es un pro­ce­so len­to; te lo di­go yo que lle­vo vein­ti­tan­tos años. Es tan len­to que lo nor­mal es que tien­da a dar un subidon­ci­to, lue­go a es­tan­car­se y lue­go a ba­jar. Yo soy de los que tien­de a dar subidon­ci­tos pe­que­ños y no me mue­vo de ahí: me he man­te­ni­do en el mis­mo sta­tus du­ran­te dé­ca­das, no me pue­do que­jar. Lo que pasa es que soy un tío muy am­bi­cio­so, no en lo eco­nó­mi­co, sino en lo que quie­ro lo­grar. Ten­go en men­te un sue­ño que es to­car en un es­ta­dio de fút­bol, vuel­vo a de­cir que no por lo eco­nó­mi­co, por­que si fue­ra por eso no es­ta­ría ha­cien­do me­tal, ha­ría otras mu­chas co­sas, pe­ro sí por la sen­sa­ción que tie­ne que ser po­der to­car pa­ra trein­ta­mil o cua­ren­ta mil fans tu­yos. No de un fes­ti­val, sino tu­yos. Cuan­do veo las fo­tos de ban­das gran­des que con­si­guen to­car en es­te ti­po de re­cin­tos, uff, es el sue­ño de mi vi­da y no voy a pa­rar has­ta con­se­guir­lo. La ver­dad es que es un sue­ño bo­ni­to, que su­pon­go que com­par­ti­rán mu­chas ban­das. Pe­ro ca­da vez pa­re­ce más di­fí­cil con­se­guir­lo. Ca­si im­po­si­ble. Es ca­si una uto­pía. In­clu­so hay ban­das que pa­re­cen con­se­guir­lo fue­ra pe­ro lue­go aquí no se re­fle­ja igual. Me vie­ne a la ca­be­za el ca­so re­cien­te de ALTER BRIDGE, que en Londres ha­ce po­co que han to­ca­do el O2, con Vol­beat y Go­ji­ra de te­lo­ne­ros, y aquí en Es­pa­ña han he­cho sa­las en Bar­ce­lo­na y Bil­bao. Sí, y las úl­ti­mas ve­ces por Ma­drid hi­cie­ron Are­na y la Ri­vie­ra. Son subido­nes. Lo bueno que tie­ne la mú­si­ca es que, si es sin­ce­ra, sino es un boom que has pe­ga­do por­que es un gru­po di­se­ña­do pa­ra ello por una mo­da o al­go así, si no es un pro­duc­to, lo más po­si­ble es que aguan­te en el tiem­po. Hay gru­pos a los que les lle­ga la fa­ma cuan­do ya son vie­jos. Por ejem­plo a AN­VIL les va bas­tan­te me­jor aho­ra que cuan­do empezaron. Es­pe­ro que me den las fuer­zas a mí pa­ra aguan­tar al me­nos otros vein­te años (ri­sas). Y sa­car el DVD de los 40 años ¿no? (ri­sas). A ver si es ver­dad tío, a ver si es ver­dad (ri­sas). ¿Tu te ves ahí con el pe­lo blan­co to­can­do en el es­ce­na­rio? A ver, hay una co­sa que es­tá cla­ra y que la gen­te no en­tien­de, el heavy me­tal, igual que el de­por­te más fí­si­co, tie­ne una edad. Es de­cir, tu pue­des ha­cer bru­tal death, o po­wer me­tal a to­da hostia, o me­tal­co­re, con vein­ti­cin­co años al cien por cien de tu ca­pa­ci­dad fí­si­ca, pa­ra dar un con­cier­to de ho­ra y me­dia o dos ho­ras ha­cien­do head­ban­ging y pe­gán­do­te con el pú­bli­co y con el mi­cro. Con trein­ta tam­bién lo pue­des ha­cer, pe­ro no­tas que te em­pie­za a cos­tar. Con trein­ta y cin­co ya te cues­ta bas­tan­te más, y aho­ra que ya pa­so de los trein­ta y sie­te me doy cuen­ta de que es­toy en bas­tan­te bue­na for­ma pa­ra la pa­li­za que me pe­go y pa­ra lo que veo a otras ban­das de mi edad y veo que ya no se lo cu­rran co­mo se lo cu­rra­ban. Pe­ro si es cier­to que yo no me ima­gino a Kerry King dan­do los con­cier­tos que da­ba con trein­ta años cuan­do ten­ga se­sen­ta y cin­co. Quie­ro de­cir: es que es im­po­si­ble, por fí­si­co y es al­go que la gen­te tie­ne que en­ten­der, que so­mos per­so­nas. No te da el cue­llo tío: hay in­fi­ni­dad de mú­si­cos y can­tan­tes de me­tal que el mé­di­co les prohí­be ha­cer head­ban­ging, por ejem­plo. No pue­des mo­ver la ca­be­za por­que te has des­tro­za­do el cue­llo de tan­to me­near­lo du­ran­te años. Es im­po­si­ble, yo no me creo que na­die pue­da ha­cer­lo igual to­da la vi­da, y la ver­dad es que se no­ta en mu­chas ban­das y mu­chos mú­si­cos lo de­jan o fre­nan un po­co an­tes de lle­gar a cier­tas eda­des. Aguan­tan los gru­pos que se van re­ci­clan­do o los que lo pe­ta­ron en su día y se man­tie­nen. Si es cier­to que yo in­ten­ta­ré amol­dar­me a mis ca­pa­ci­da­des fí­si­cas, tan­to vo­ca­les co­mo de mi cue­llo y de­más, a me­di­da que avan­ce el tiem­po, pa­ra po­der dar el má­xi­mo de ca­ña que sea po­si­ble. Pe­ro ten­go cla­ro que con se­sen­ta años no voy a po­der dar la mis­ma que da­ba con trein­ta, por­que son trein­ta años más de ma­cha­car­se. Y quien es­pe­re eso de mi, le es­toy avi­san­do: no creo que na­die en el mun­do sea ca­paz de te­ner la mis­ma vi­ta­li­dad con se­sen­ta años que con vein­te o trein­ta. Hom­bre es evi­den­te que hay co­sas que no son igual. Pe­ro qui­zás la fuer­za de vo­lun­tad si que pue­de ser la mis­ma y eso, co­mo di­cen, mue­ve montañas... To­tal­men­te de acuer­do. Y lo que si creo es que, con el pa­so del tiem­po, voy ha­cien­do e iré ha­cien­do más lo que a mi me gus­ta, que es ca­da vez más ca­ña o to­do lo con­tra­rio. Se­gu­ra­men­te a ni­vel mu­si­cal voy a ir dan­do más ca­ña a me­di­da que va­ya en­ve­je­cien­do por­que yo lo que más es­cu­cho en mi in­ti­mi­dad es me­tal ex­tre­mo, no es­cu­cho mu­cho heavy me­tal más que lo clá­si­co que me gus­ta­ba de siem­pre. En­ton­ces cla­ro, mis in­fluen­cias son más ca­ñe­ras y mi mú­si­ca tie­nen

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