VEIN­TE AÑOS MÁSYYAPORVEINTE

Metal Hammer - - News - Tex­to: Car­los de la Puen­te Fo­to­gra­fía: Vic­to­ria Du­rán

Mis­ma­men­te ayer es­tu­ve en LACUNA COIL, que vi­nie­ron con FOREVER STILL, que son aho­ra un po­co los ni­ños mi­ma­dos de Nuclear Blast. Des­pués de re­ci­bir mil no­ti­cias so­bre ellos, cuan­do les vi fue una de: Ya sé por­que sois los ni­ños mi­ma­dos de Nuclear. Mi­guel: En el mun­do de la mú­si­ca, hay mu­chí­si­mas ban­das, mu­chí­si­mos ar­tis­tas y de muy bue­na ca­li­dad. Lo que pa­sa por otro la­do es que tie­nes que dar­te a co­no­cer. Ya no so­lo dar­te a co­no­cer, si no cu­rrár­te­lo tam­bién. Por­que que al­guien apues­te por ti es muy fá­cil. Mi­guel: No es tan fá­cil (ri­sas) Mi­chael: El pro­ble­ma aho­ra que es­ta­mos ha­blan­do de las ban­das, an­ti­gua­men­te si tú que­rías triun­far te­nías que pa­sar obli­ga­da­men­te por una dis­co­grá­fi­ca, hoy día no. Es lo que an­tes de­cía Mi­guel, aho­ra con In­ter­net las dis­co­grá­fi­cas pa­san a un se­gun­do plano, ¿Qué lle­va esa con­se­cuen­cia? Pues que allá mi­les y mi­les de ban­das, es de­cir, es co­mo si as­pi­ras a un pues­to de tra­ba­jo o diez pues­tos de tra­ba­jo y se pre­sen­tan diez mil tíos. An­tes no, an­tes ha­bía tra­ba­jo y to­do el mun­do tra­ba­ja­ba, aho­ra se te pre­sen­tan diez mil tíos pa­ra el pues­to de tra­ba­jo. Oye, eso no quie­re de­cir que esos diez mil tíos no es­tén ca­pa­ci­ta­dos, es­ta­rán hí­per ca­pa­ci­ta­dos pe­ro ese el pro­ble­ma que te­ne­mos aho­ra con la mú­si­ca. Mi­guel: Mu­cha ofer­ta y la mis­ma de­man­da. Cla­ro, pe­ro mu­chas ve­ces es eso. Tie­nes mu­cha ofer­ta, mu­cha de­man­da pe­ro si no la de­fien­des bien en di­rec­to. ¿De qué te sir­ve? Mi­guel y Mi­chael: Cla­ro (al uni­so­nó). Mi­guel: Ahí es don­de es­tá la ca­li­dad del gru­po. Lo que tie­nes he­cho en el es­tu­dio, te lo lle­vas al di­rec­to. Pue­do en­ten­der al­gún co­ro, al­gu­na or­ques­ta­ción, pe­ro ya he vis­to a al­guno que di­ces… Mi­guel: ¿Qué lle­va­ba to­do en­la­ta­do?, bueno en ese pun­to ca­da uno co­mo lo vea. La mú­si­ca es un ar­te ex­pre­si­vo y tú te ex­pre­sas co­mo quie­res, si tu quie­res lle­var to­do en­la­ta­do me pa­re­ce es­tu­pen­do, ya tú pú­bli­co se­rá el que te lo acep­te o no te lo acep­te. Yo hay ya no me me­to. Si lo vas a lle­var en­la­ta­do al me­nos que no se no­te. Mi­guel: O que se no­te, ya to­do de­pen­de de ti. De si te gus­ta o no te gus­ta. Mi­chael: De he­cho no­so­tros sí que lle­va­mos al­gu­nos ele­men­tos en­la­ta­dos de los que tú ha­blas, pe­ro son ele­men­tos co­mo nos gus­ta de­cir, ele­men­tos de­co­ra­ti­vos de nues­tra mú­si­ca. Cuan­do tú es­cu­chas una gai­ta en di­rec­to, es­tás es­cu­chan­do nues­tra gai­ta en di­rec­to, a lo me­jor por de­ba­jo hay una pe­que­ña flau­ti­ta, un cas­ca­be­li­to, una se­gun­da voz, cual­quier pam­pli­na. Yo sí de­fien­do la mú­si­ca… Ya no me re­fie­ro a al­gún ele­men­to. NIGHTWISH lo ha­ce, RHAPSODY tam­bién, KREATOR… Me re­fie­ro a que es­tés dan­do un con­cier­to, con to­dos tus fans en­lo­que­ci­dos y tú ha­gas el ama­go de de­mos­trar que es­tás to­can­do la gui­ta­rra. Mi­chael: Yo eso no lo de­fien­do, lo res­pe­to pe­ro no lo de­fien­do. Ha lle­ga­do un pun­to en el que pa­ras pa­ra al­go, si­gue so­nan­do tu ins­tru­men­to pe­ro tú no lo es­tás ha­cien­do. M Mi­guel: CC­la­ro, pien­sas: aquí me fa­lla al­go. Mi­chael: Yo lo res­pe­to, pe­ro a mí no me gus­ta. No lo de­fien­do. Mi­guel: YYo ya ahí, ca­da uno lo ve de una ma­ne­ra (ri­sas) A eso es a lo que me re­fe­ría. Si vas a de­fen­der tú mú­si­ca, a al me­nos haz­lo en con­di­cio­nes. ¿Qué tie­nes que lle­va lle­var al­gún sam­ple?, to­dos lo han he­cho. Mi­chael: Hay un mal en el mun­di­llo de la mú­si­ca, pe­ro tam­tam­bién es par­te del des­co­no­ci­mien­to. No­so­tros te­nía­mos ese des­co­no­ci­mien­to y era que creía­mos no­so­tros, es de­cir, que la mú­si­ca era lo que a ti te ven­día la ban­da y en cier­to mo­do si es ver­dad, pe­ro, no so­lam­so­la­men­te la mú­si­ca es la que te ven­de tu ban­da, tam­bién tte fal­ta una bue­na es­té­ti­ca, unas bue­nas fo­tos, tra­ba­jar ddu­ro to­dos los ele­men­tos que com­po­nen, di­ga­mos las vi­sua­li­da­des. Mi­guel: To­do. Di­ga­mos to­do, to­do su­ma. Eres buen mú­si­co, to­cas bien en di­rec­to, ade­más tie­nes bue­na ima­gen, eso su­ma un po­co pa­ra gus­tar más. Por­que al fin y al ca­bo el que tie­ne que dis­fru­tar es el que vie­ne a ver­te, pe­ro lo im­por­tan­te de eso es dis­tin­guir. Eso es lo que ha­ce­mos no­so­tros, dis­tin­guir el dis­co y el di­rec­to. El DVD “20 años al mun­do de los sue­ños”, no tie­ne que ver con lo que es un dis­co en ge­ne­ral de SAU­ROM, por­que lo que he­mos lle­va­do al DVD di­ga­mos es la esen­cia del di­rec­to, que no es lo mis­mo que en un dis­co. En un dis­co tu tie­nes que dar­te cuen­ta de que ese dis­co va a ser es­cu­cha­do en el so­fá con los au­ri­cu­la­res o has­ta en el co­che con­du­cien­do, en­ton­ces no­so­tros lo he­mos he­cho de una ma­ne­ra dis­tin­ta. El que va­ya a ver el di­rec­to, va a es­tar es­cu­chán­do­te con los ojos, con el ol­fa­to, a par­te con los oí­dos, así que tú tie­nes que ha­cer que ese even­to sea al­go es­pe­cial y el que ven­ga a ver­te se va­ya emo­cio­na­do, con mú­si­ca na­da más pue­de ser que lo con­si­gas, pe­ro sí le in­clu­yes to­do lo que es la pa­ra­fer­na­lia: Ves­ti­men­ta, lu­ces, etc. Pues en­ton­ces el de­seo se mul­ti­pli­ca, esa es la di­fi­cul­tas que he­mos te­ni­do en el DVD, que co­mo com­pri­mes to­do eso pa­ra ver­lo en el so­fá. Pues yo creo que eso lo he­mos con­se­gui­do (ri­sas). Eso es por lo que mu­chas ban­das apues­tan más por con­cier­tos en di­rec­to que por sus pro­pios dis­cos. Mi­guel: Cla­ro Mis­ma­men­te a mí KREATOR me gus­tan mu­cho, pe­ro

Con­ti­nua­mos la in­tere­san­te y com­ple­ta en­tre­vis­ta con SAU­ROM, que nos de­jó ha­blan­do de la es­ce­na in­ter­na­cio­nal y las pers­pec­ti­vas de la ban­da. “Di­ga­mos que no­so­tros tra­ba­ja­mos con al­go que no lo pue­des con­tro­lar al cien por cien, yo te pue­do ha­cer una can­ción más ale­gre, más tris­te, co­mo tú quie­ras, pe­ro el dis­co en­te­ro ya es­ta­mos ha­blan­do de dos años de tra­ba­jo, de tu es­ta­do de áni­mo, de tu es­trés, de lo que a ti te ape­te­ce ha­blar, en­ton­ces tú pue­des te­ner una épo­ca muy de­pre­si­va y te sa­le un dis­co más os­cu­ro”

es una ban­da de la que pre­fie­ro sus di­rec­tos. Cla­ro, lue lue­go ves sus di­rec­tos pien­sas al me­nos se lo cur cu­rran, al me­nos es­tán ahí pa­ra de­mos­trar­te quie­nes son son, que ya me ha to­ca­do ver al­gu­nas que el tío ha­ce pla play­back y co­mo si na­da. Mig Mi­guel: (ri­sas), yo ya hay te di­go que ca­da uno lo ha­cha­ce a su ma­ne­ra y yo lo res­pe­to to­tal­men­te. Pe­ro el púb­pú­bli­co es el que te va a ir a ver, el pú­bli­co es el que te vva a dic­ta­mi­nar si va­le o no va­le. Ya, pe­ro mu­chas ve­ces el pro­pio pú­bli­co no lo ace acep­ta. Mig Mi­guel: No lo acep­ta (ri­sas), pues eso es un pro­ble­ma.pro No del pú­bli­co, del ar­tis­ta. Per Pe­ro tam­bién pa­sa por ejem­plo si in­cluís ele­men­tos nue nue­vos o di­fe­ren­tes Mig Mi­guel: Eso tam­bién es una apues­ta di­fí­cil. Por­que cad­ca­da dis­co que tu sa­ques, tie­ne que ser dis­tin­to per­pe­ro no muy dis­tin­to, por­que lo pue­de acep­tar o no llo pue­den acep­tar. No­so­tros mis­ma­men­te tam­bién lo he­mos te­ni­do, si es­cu­chas la dis­co­gra­fía de SAU­ROM, vas a ver unos sal­tos en­tre sí muy dis­tin­tos. Por ejem­plo en Mar­yam nos me­ti­mos en una os­cu­ri­dad to­tal y des­pués la vuel­ta al Vi­da que es un cam­bio de ter­cio to­tal, en­ton­ces no­so­tros en ese pun­to nos la ju­ga­mos te­la. Exac­to. Pe­ro en cier­tas oca­sio­nes pa­sa por ejem­plo que una ban­da es más ale­gre, me­ten al­gún te­ma más os­cu­ro y te pue­de aca­bar gus­tan­do. Otras ban­das por ejem­plo han cam­bia­do de ma­ne­ra más ra­di­cal gra­dual­men­te, un buen ejem­plo es WITHIN TEMPTATION, que a día de hoy si­guen so­nan­do a ellos mis­mos, pe­ro co­mo tie­nen co­la­bo­ra­cio­nes ex­ter­nas al me­tal ya les po­nen la cruz. Mi­guel: Es un po­co co­mo to­do. En el fla­men­co pa­sa tam­bién lo mis­mo, tie­nes al más pu­ris­ta. Es lo que es­tá­ba­mos ha­blan­do, tu pue­des ofre­cer­le lo que tú quie­ras al pú­bli­co, pe­ro ya el pú­bli­co se­rá el que de­ci­di­rá si le gus­ta o no. Es co­mo si AC/DC hi­cie­ra una ba­la­da, ¿por qué no tie­ne una ba­la­da?, di­cho por An­gus Young : “Por­que el pú­bli­co no se lo cree­ría”, es así de sen­ci­llo. En­ton­ces si a ti te va bien, a tus se­gui­do­res les gus­ta, tú tie­nes la op­ción de se­guir ese ca­mino. Un gru­po más ca­ris­má­ti­co, IRON MAI­DEN, los Mai­den tie­nen una lí­nea con­ti­nua y muy bue­na por­que son ellos. ME­TA­LLI­CA, WITHIN TEMPTATION co­mo tú di­ces. ME­TA­LLI­CA cam­bio ha­ce tiem­po, pe­ro no les va mal, aun­que a mu­chos no les gus­te lo que ha­cen aho­ra co­mo an­tes. En­ton­ces tu cuan­do cam­bias al­go te la jue­gas, pue­de ir bien o pue­de ir mal, pe­ro co­mo ya te he­mos di­cho es co­sas del pú­bli­co. IRON MAI­DEN los dos úl­ti­mos dis­cos tie­nen un to­que más pro­gre­si­vo. Mi­guel: Son IRON MAI­DEN (Ri­sas) Cla­ro, pe­ro es que pa­ra la gen­te es­tá bien. Di­cen son IRON MAI­DEN y tie­nen un to­que más pro­gre­si­vo. Aho­ra te lla­mas WITHIN TEMPTATION, tie­nes un so­ni­do más os­cu­ro, tú úl­ti­mo dis­co sue­na to­tal­men­te a ti, pe­ro co­mo ya tie­nes una co­la­bo­ra­ción con un ar­tis­ta de Rap… Mi­guel: Sí, mira a los PU­BLIC ENEMY, que hi­cie­ron una co­la­bo­ra­ción con… Mi­chael: ¿Con ANTHRAX, no? Mi­guel: Fue ANTHRAX y PU­BLIC ENEMY, les sa­lió bien. Mi­chael: Les die­ron ca­ña. Mi­guel: Me lo me­tí en el co­che y lo es­ta­ba fli­pan­do, yo pen­sa­ba es­to es muy gran­de. ¿Quién te di­ce a ti qué?, no­so­tros con el dis­co Mar­yam sin ir más le­jos. Pu­bli­ca­mos Mar­yam y nos die­ron por to­dos la­dos: “¿Es­to qué es?”, “es­to ya no es mú­si­ca folk”. Hoy día es con el dis­co Vi­da o con Sue­ños, con lo bien que nos va, la gen­te nos pi­de por fa­vor que re­edi­te­mos el Mar­yam. Mi­chael: Aho­ra mis­mo, no el más va­lo­ra­do pe­ro si el que más se es­tá ven­dien­do de SAU­ROM, no es el úl­ti­mo, es el Mar­yam. Cla­ro, de la gen­te que te ha co­no­ci­do en tu eta­pa más jo­vial, más ale­gre, aho­ra ha des­cu­bier­to es­te dis­co, te lo di­go por­que yo lle­vo nues­tra tien­da vir­tual y aho­ra mis­mo es el dis­co más ven­di­do, lle­va­mos va­rios me­ses ven­dien­do más ese dis­co por en­ci­ma del úl­ti­mo. Mi­guel: Y sin em­bar­go nos die­ron en su día por to­dos la­dos, la pren­sa, el pú­bli­co, nos lle­go a cos­tar de­fen­der­lo. Co­mo a la ma­yo­ría de ar­tis­tas. Re­cuer­do el na­ci­mien­to de BUTCHER BABIES que to­do el mun­do pro­tes­ta­ba por ellas, cuan­do las vie­ron en di­rec­to fli­pa­ron con ellas. Co­mo siem­pre se ha di­cho no juz­gues un li­bro por su por­ta­da. Mi­guel: Cla­ro, cla­ro. Ya aquí es co­mo to­do, es com­pli­ca­do li­diar con tu pú­bli­co. No­so­tros nos de­be­mos a ellos. Pe­ro tam­bién no­so­tros so­mos crea­do­res, di­ga­mos que no­so­tros tra­ba­ja­mos con al­go que no lo pue­des con­tro­lar al 100 %, yo te pue­do ha­cer una can­ción más ale­gre, más tris­te, co­mo tú quie­ras, pe­ro el dis­co en­te­ro ya es­ta­mos ha­blan­do de dos años de tra­ba­jo, de tu es­ta­do de áni­mo, de tu es­trés, de lo que a ti te ape­te­ce ha­blar, en­ton­ces tú pue­des te­ner una épo­ca muy de­pre­si­va y te sa­le un dis­co más os­cu­ro co­mo Mar­yam, por­que es lo que te sa­le. Yo he in­ten­ta­do ha­cer ba­la­das, un día me pu­se con ellas y no pu­de, una can­ción ale­gre tam­po­co pue­do ha­cér­te­la, por­que no me sa­le, ima­gí­na­te si tie­ne que ha­cer do­ce o ca­tor­ce te­mas. Aho­ra ima­gí­na­te a los WITHIN TEMPTATION, que les ape­te­cía en es­te mo­men­to ha­ce eso, ¿Qué pa­sa?, que aho­ra tie­ne que ver que si ha­ce un cam­bio de ter­cios muy acu­sa­do, no lo va a en­ten­der to­do el mun­do. Sí, pe­ro por ejem­plo WITHIN TEMPTATION en casa dis­co es más, se no­ta ya que ha­cen lo que le sa­le de las na­ri­ces Mi­guel: Pe­ro eso tam­bién lo ha­ce­mos no­so­tros. Sí, pe­ro por ejem­plo es­cu­chas sus dos úl­ti­mos dis­cos que son más co­mer­cia­les. Si­guen so­nan­do a ellos en esen­cia pu­ra. Ba­jo mi pun­to de vis­ta, si quie­res dar­le al­gún palo a al­gún ar­tis­ta, que sea por­que se han cam­bia­do de es­ti­lo, por ejem­plo. ¿Os sue­nan SO­NIC SYN­DI­CA­TE?, eran una ban­da que me fli­pa­ba y en es­te úl­ti­mo dis­co han cam­bia­do ra­di­cal­men­te de es­ti­lo. Mi­guel: Sí, que te pue­de pa­sar. Aun­que eso tam­bién les pa­so a los ya co­no­ci­dos PA­RA­DI­SE LOST. Pe­ro creo que fue bas­tan­te me­jor re­ci­bi­do. Mi­guel: Pe­ro es que es tú publico el que lo ha de­ci­di­do, si tú pú­bli­co lo acep­ta es lo que va­le. No­so­tros es­ta­mos acos­tum­bra­dos a eso, no­so­tros he­mos cam­bia­do, nos he­mos da­do tor­tas en la ca­ra a lo ton­to, pue­de que no es­té bien pe­ro lo han acep­ta­do. Es más yo creo que ellos es­pe­ran ya esas sor­pre­sas, es lo que yo di­go si tu eres un buen gru­po y lle­vas una lí­nea muy mar­ca­da, pue­de que no sea tan bue­na idea. Por ejem­plo ME­TA­LLI­CA. Mi­guel: Por ejem­plo ME­TA­LLI­CA. Mi­chael: ME­TA­LLI­CA, yo me acuer­do cuan­do lan­za­ron el Black, que to­do el mun­do lo es­ta­ba fli­pan­do. Que lue­go te pue­de gus­tar más o me­nos, les ti­ra­rás lo­zas a la ca­be­za, pe­ro ellos han mul­ti­pli­ca­do por 5 o por 10 su pú­bli­co an­ti­guo. Pa­ra mí eso es vá­li­do. Mi­guel: Hom­bre ya se­gún la dis­co­grá­fi­ca, ya lo que tú te de­bas al pú­bli­co o de lo que quie­ras ha­cer. Sí, aun­que tam­bién de­pen­de de qué ti­po de pú­bli­co. Den­tro del en­torno me­ta­le­ro pa­re­ce que si quie­res dar­te a co­no­cer pa­re­ce ma­lo. Mira yo ha­ce tiem­po sin­to­ni­za­ba la MTV Ale­ma­na y te­nían un día de­di­ca­do al me­tal, no so­lo a ban­das co­no­ci­das, si no tam­bién ban­das más des­co­no­ci­dos. Pe­ro si por ejem­plo aho­ra sa­le un WITHIN TEMPTATION en los 40 prin­ci­pa­les o un EVANESCENCE, o mis­ma­men­te en el KISS FM anun­cian un nue­vo con­cier­to de ME­TA­LLI­CA, ya la gen­te pien­sa que se ha ven­di­do. Mi­guel: Yo ese ti­po de co­men­ta­rios me dan mu­cha lás­ti­ma, por­que que­re­mos que el Me­tal crez­ca, pe­ro no que­re­mos que el Me­tal es­te en la Ra­dio po­pu­la­res, pues te­ne­mos un pro­ble­ma. Si tú quie­res que tú mú­si­ca triun­fe, tú mú­si­ca tie­ne que es­tar en la pri­me­ra ca­de­na, tie­ne que es­tar en el co­ra­zón de An­te­na 3, en los cua­ren­ta prin­ci­pa­les, tie­nes que es­tar ahí. Pe­ro ya no se­rías un­der­ground. Hom­bre, pe­ro cuan­do sa­les de Es­pa­ña, en Ale­ma­nia por po­ner­te un ejem­plo, hay mu­chos ar­tis­tas que son re­co­no­ci­dos por cual­quier co­sa. RAMMSTEIN con su Du hast pa­ra XXX, triun­fo bes­tial­men­te, a la gen­te les gus­to pe­ro ellos si­guen te­nien­do a su gen­te. Otro ejem­plo es el de Si­mo­ne Si­mons (EPICA), o Oliver Pa­lo­tai (KAMELOT), tu­vie­ron un anun­cio de Ron, pues la gen­te no les cru­ci­fi­co por eso. Mi­guel: Cla­ro, ahí es­ta­mos ya la esen­cia del ar­tis­ta. Tú tie­nes que ser fiel a lo que eres, si eres otros que no eres fiel a lo que no eres, al final se va a dar cuen­ta de que eres un frau­de. Mien­tras tú te man­ten­gas, seas ho­nes­to con la mú­si­ca que quie­res ha­cer, con el ar­tis­ta que eres, te van a en­ten­der. Otra co­sa ya es que ten­gas cam­bios, que se vean des­de le­jos, que sean cam­bios bes­tia­les, es de­cir, que cam­bies de es­ti­lo de mú­si­ca pa­ra ven­der mu­chí­si­mo más, eso ya te to­ca­rá acep­tar­lo o no. Tú tie­nes que ser ori­gi­nal, tie­nes que sor­pren­der, di­ga­mos que es co­mo en tu ofi­cio, tie­nes que ser el me­jor pe­rio­dis­ta, tie­nes que ha­cer las me­jo­res en­tre­vis­tas, tu ima­gí­na­te que tie­nes tus se­gui­do­res, que tie­nes tus fans, que los ten­drás y tu cam­bias tu for­ma de es­cri­bir, por­que te ape­te­ce, por­que te has da­do cuen­ta de que a lo me­jor de tu ma­ne­ra de es­cri­bir no re­la­tas to­do lo que quie­res de­cir y en­ton­ces te em­pie­zan a de­cir, pues ya no me gus­tas, ya no te si­go más. ¿Tú co­mo te sen­ti­rías? Frus­tra­do, pues pien­sas, ¿Ha­go lo que yo quie­ro o lo que mis fans quie­ren? Lo que yo quie­ro . Mi­guel: Pues tus fans es­ta­rían: “es­te tío se ha ven­di­do ¿y aho­ra qué?” Pa­ra mí Sue­cia es uno de los me­jo­res paí­ses en cuan­to a Me­tal, sa­len ban­das de cual­quier es­ti­lo, pe­ro pa­ra ellos tú eres un mú­si­co. Cla­ro, lue­go vas allí ves anun­cios por la ca­lle o en las re­vis­tas de DARK TRANQUILLITY, ARCH ENEMY… En­ton­ces pa­re­ce que pa­ra ellos mien­tras tú apo­yes el país, les da igual lo que ha­gas. Mi­guel: Pe­ro aquí lo que más se ven­de es fla­men­co o Pop, por­que la ma­yo­ría del pú­bli­co es­pa­ñol es lo que con­su­me, si la ma­yo­ría del pú­bli­co es­pa­ñol con­su­mie­ra

Me­tal aquí es­ta­ría­mos en los cu­cua­ren­ta prin­ci­pa­les SAU­ROM, SA­RA­TO­GA, IRON MA MAI­DEN, ME­TA­LLI­CA y no es­ta­ría lo que es­tá. Eso ya de­de­pen­de más del país, de la cul­tu­ra y de mu­chas otras cos­co­sas. Mi­chael: Pe­ro tam­bién de­pen­de mu­cho de lo que tú has ha­bla­do an­tes, de que cuan­do lle­ga uno y pe­ga el pe­lo­ta­zo, se re­cha­za. En­ton­ces no­so­tros mis­mos co­mo con­su­mi­do­res de la mú­si­ca Me­tal y Rock, so­mos el las­tre de nues­tra pro­pia mú­si­ca, es un po­co ex­tra­ño. Es eso. Mi­guel: Pa­re­ce que es­tás bien, mien­tras no es­tés en la ra­dio For­mu­la. Mi­chael: Yo me con­si­de­ro con­su­mi­dor de la mú­si­ca Me­tal has­ta la mé­du­la, pe­ro me jo­de que mi ban­da es­te ahí por­que mi ban­da se ha co­mer­cia­li­za­do. Pe­ro co­ño, si tu ban­da es­tá ahí es­tás ayu­dan­do a que tú mú­si­ca se pro­pa­gue y se acep­te más. Tam­bién tie­nes por ejem­plo el te­ma de Eu­ro­vi­sión (que fue un mo­men­to fli­pan­te), pu­sie­ron an­tes de las vo­ta­cio­nes un ví­deo con ar­tis­tas sue­cos, en­tre los que te es­pe­ra­bas a ABBA. Pues bien en el pro­pio ví­deo veías a IN FLAMES, OPETH, SABATON, GHOST, HAMMERFALL. Mi­guel: Tam­bién es­tás ha­blan­do de unos gru­pos de una ca­li­dad ex­cep­cio­nal, que gru­pos hay mi­les, pe­ro ya que lo ha­gan bien, son bas­tan­te me­nos. Cla­ro pe­ro pa­re­ce que pa­ra ellos el que tú ha­gas mú­si­ca es im­por­tan­te, no lo que ha­gas. Mi­guel: Aquí en Es­pa­ña so­mos ce­rra­dos to­dos, has­ta los mis­mos me­ta­le­ros. Nos gus­ta una co­sa y ya no que­re­mos ver na­da más. Ade­más te lo di­go co­mo que lle­vo 20 años en es­to de la mú­si­ca, no so­lo es­cu­chan­do si no tam­bién tra­ba­jan­do en ello y hay ve­ces que hay co­men­ta­rios que me par­ten el al­ma, to­do lo con­tra­rio a lo que me es­tás di­cien­do. Son muy ce­rra­dos, en­tien­do que no te pue­da gus­tar un es­ti­lo de mú­si­ca o en­tien­do que te aca­bes can­san­do de al­gún ar­tis­tas, pe­ro has­ta el pun­to de pre­fe­rir la des­truc­ción de esa ban­da, que al fin y al ca­bo son cha­va­les co­mo los que es­tán aquí sen­ta­dos, que dis­fru­tan com­po­nien­do mú­si­ca. Ellos son muy des­truc­ti­vos, a ver da­le un co­men­ta­rio más cons­truc­ti­vo, pe­ro en Es­pa­ña es muy com­pli­ca­do. Lo mis­mo que con los ba­res. An­ti­gua­men­te sa­lía mu­cho por Ar­güe­lles, so­bre to­do por el Fen­rir que lo mis­mo te po­nían el mis­mo te­ma de siem­pre o las mis­mas ban­das de siem­pre. Mi­guel: Eso es co­mo si IRON MAI­DEN vie­ne a tu ciu­dad y no to­ca The Troo­per o el Fear of the Dark. (ri­sas) (ri­sas) Cla­ro, pe­ro es que lle­ga a un pun­to que aca­ba can­san­do. Mi­guel: Pues te vuel­vo a de­cir lo mis­mo, al final el que aca­ba man­dan­do no es el del bar, si no los que van a él y si los que van al bar quie­ren es­cu­char lo de siem­pre, es lo que to­ca. Mi­chael: Te po­drá gus­tar más o me­nos, pe­ro al final quien man­da es el pú­bli­co. Pe­ro eso se no­ta mu­cho en co­mo triun­fa el Me­tal fue­ra de Es­pa­ña, mis­ma­men­te en Por­tu­gal. ¿Cuán­tos co­no­ce­mos a MOONSPELL?, to­dos, pe­ro lue­go te po­nes a in­ves­ti­gar y tie­nen ban­das que tie­nen más ti­rón que las nues­tras. Mi­guel: Eso lo ves des­de el pun­to de vis­ta tu­yo, co­mo un pe­rio­dis­ta y co­mo un tío que se in­tere­sa por el mun­do, que le gus­ta des­cu­brir gru­pos nue­vos, ban­das nue­vas. No­so­tros pe­ca­mos de mú­si­cos, igual que tú es­tás pe­can­do de pe­rio­dis­ta, en­ton­ces tú tie­nes ese afán de co­no­cer, el pú­bli­co en ge­ne­ral no tan­to, en­ton­ces tú tie­nes que en­ten­der que el pú­bli­co no tie­ne ese an­sia de co­no­cer gru­pos nue­vos, se los en­cuen­tran. Al fin y al ca­bo es otra for­ma de con­su­mir mú­si­ca, que no­so­tros co­mo mú­si­cos, yo en­cuen­tro un gru­po y le aca­bo sa­can­do las co­sas, es por eso que les en­vi­dio, por­que eso de es­cu­char un to­do es com­pli­ca­do. A ti te pa­sa­rá igual, tú em­pe­za­rás a des­tri­par la mú­si­ca y el pú­bli­co en ge­ne­ral pen­sa­rá de otra for­ma, en­ton­ces no pue­des sen­ten­ciar, tie­nes que en­ten­der, ver, in­da­gar co­mo tú bien di­ces, pe­ro ya den­tro de la for­ma de ver­lo ca­da uno. Ima­gí­na­te que el día de ma­ña­na SAU­ROM, co­ge y anun­cia que ten­drá ar­tis­tas in­vi­ta­dos. Uno de los ar­tis­tas in­vi­ta­dos es Mi­kael Stan­ne de DARK TRANQUILLITY. Mi­guel: Pe­lo­ta­zo (ri­sas) To­do el mun­do lo fli­pa, pues la si­guien­te es ANASTACIA. Mi­guel y Mi­chael: Pe­lo­ta­zo (ri­sas) Y lle­gáis a anun­ciar al ter­cer in­vi­ta­do que es mis­ma­men­te La Pan­to­ja. Mi­chael: Pe­lo­ta­zo tam­bién ( ndr: aquí los dos se em­pe­za­ron a reír un ra­ti­llo) Pa­ra la gen­te Mi­kael Stan­ne no ha­bría pro­ble­ma, con Anastacia no sa­bría yo que de­cir­te por­que pa­ra él Me­ta­le­ro lo que im­por­ta es el Me­tal. Mi­guel: Si la co­la­bo­ra­ción con Anastacia es bue­na, no ten­dría que ha­ber pro­ble­ma. Mi­chael: Te voy a contar un se­cre­to, yo no se lo he di­cho a na­die. Es­to su­ce­dió ha­ce unos años, in­ten­ta­mos, bueno más bien mi ma­dre in­ten­to con­tac­tar con La Ni­ña Pas­to­ri, por­que es de allí de nues­tra tie­rra y ha­bla­mos in­clu­so de que sí acep­ta­ba, po­dría­mos in­cluir­la en al­gún dis­co. Sergio con­tac­to con la cha­va­li­ta de... ( ndr: la vo­ca­lis­ta de CHAMBAO ), va­mos que no­so­tros no te­ne­mos pro­ble­mas y por mi par­te no hay nin­gún pro­ble­ma en nin­gún ti­po de co­la­bo­ra­ción, lo im­por­tan­te real­men­te creo yo que si es de un mun­do di­fe­ren­te al tu­yo, te la lle­ves a tu pro­pio te­rreno. Mi­guel: Exac­to. Mi­chael: Aho­ra em­pe­za­ría­mos a ha­blar, yo a SAU­ROM no me lo voy a lle­var al mun­do del fla­men­co o del pop, pe­ro a ese ar­tis­ta del fla­men­co o del pop sí que me lo voy a lle­var a SAU­ROM y te va a so­nar de pu­ta ma­dre, te lo ga­ran­ti­zo. Ahí tie­nes a AR­MIN VAN VUUREN, que co­la­bo­ro con Sha­ron (WITHIN TEMPTATION). Y el mis­mo amol­dó la voz de Sha­ron a su mú­si­ca . Mi­guel: Cla­ro, pe­ro eso es don­de es­tá el detalle. La co­sa no es la co­la­bo­ra­ción, ya es la fu­sión de ese ar­tis­ta. Mi­chael: Era la vo­ca­lis­ta de CHAMBAO, con la que ha­blo Sergio, pa­ra el dis­co On­ce Ro­man­ces. Mi­guel: No­so­tros te­ne­mos en es­te úl­ti­mo dis­co en el Sue­ños, la co­la­bo­ra­ción de Ju­lia Me­di­na, quien no pro­vie­ne del mun­do Me­tal, sin em­bar­go, la can­ción es glo­ria ben­di­ta. En­ton­ces el pro­ble­ma no es en sí la co­la­bo­ra­ción, si no co­mo tú lo fu­sio­nes con tu mú­si­ca. Mi­chael: No es el pro­duc­to, es el ar­tis­ta. El pro­duc­to que tú te con­si­gas lle­var, gus­te o no gus­te, tú te lo tie­nes que lle­var a tu te­rreno. Pe­ro eso es co­mo los co­vers. Mi­guel y Mi­chael: Cla­ro WITHIN TEMPTATION hi­zo un dis­co de co­vers de di­fe­ren­tes ar­tis­tas y se los lle­va­ron a su te­rreno. Mi­guel: Mira a Leo con la de Hi­jo de La Lu­na, es una can­ción pop in­creí­ble pe­ro ver­sio­na­da al Me­tal ya… La he lle­ga­do a ver ver­sio­na­da por me­dio uni­ver­so. Mi­guel: ¿Pe­ro co­mo la ha he­cho Leo? Po­cas. Tam­bién me gus­ta mu­cho la de HAGGARD. Mi­guel: ¿ HAGGARD tam­bién la han ver­sio­na­do? Y los fi­ne­ses MORS PRINCIPIUM EST. Mi­guel: Bue­na can­ción, bue­na mez­cla, buen pro­duc­to. Pe­ro tie­nes que bus­car al­go que pue­da ser bueno y que pue­da gus­tar. Mi­guel: Pe­ro eso de­pen­de del ar­tis­ta. Mi­chael: Pe­ro tie­nes que lle­vár­te­lo a tu te­rreno tam­bién. Yo soy sú­per enemi­go del tío que di­ce: “he he­cho un co­ver de la can­ción”, y las has he­cho igual, so­lo le has cam­bia­do una co­sa, pe­ro si es igual ca­brón, no te la has lle­va­do a tu te­rreno. Le has me­ti­do cua­tro ton­te­rías me­ta­le­ras y sue­na igual que la ori­gi­nal, enemi­go to­tal. Si tu quie­res una co­ver te la tie­nes que lle­var to­tal­men­te a tu te­rreno, des­tro­zar to­do, me­nos la le­tra, la esen­cia del te­ma, de­jar­la y lle­vár­te­la a tu te­rreno, ya te en­cuen­tras con que pue­da gus­tar más o me­nos, lo sen­ci­llo es clo­nar. Nor­mal­men­te por youtu­be te en­cuen­tras co­vers de Pop en el Me­tal de va­rios ar­tis­tas, y to­dos ellos son muy bue­nos por­que le dan un to­que ele­gan­te. Pe­ro tam­bién tie­nes co­vers que lo úni­co que ha­ces es cam­biar­le el ti­po de voz. Mi­guel: Exac­ta­men­te. Mi­chael: No­so­tros fui­mos muy cri­ti­ca­dos, por que pa­sa es que tú no es­ta­bas en el gru­po. Hi­ci­mos la de GARY MOOR la de Over the Hills and Far Away y la del Flau­tis­ta de ÑU. La del Flau­tis­ta que creo que era una can­ción de tres mi­nu­tos y me­dio, mien­tras que la nues­tra du­ra­ba unos sie­te mi­nu­tos y pi­co. Le me­ti­mos par­tes nue­vas, le arre­gla­mos el es­tri­bi­llo, in­clui­mos es­tri­bi­llos que no exis­tían en la can­ción, co­ros de mon­jes, cla­ro la pe­ña di­jo: “¿Pe­ro es­to qué es? ¿Qué ha­béis he­cho una can­ción de sie­te mi­nu­tos?”, pe­ro esa can­ción nos sir­vió pa­ra que la gen­te nos cri­ti­ca­ra, nos co­men­ta­ra, de un gru­po que es­ta­ba to­tal­men­te en el un­der­ground, na­die sa­bía quién era SAU­ROM LAMDERTH por aque­lla épo­ca y fue por esa can­ción. Nos cri­ti­ca­ron mu­cho, pe­ro co­mo se sue­le de­cir, ha­blen bien o mal. Tío yo es­ta­ba fli­pan­do, yo era un cha­va­li­llo de ba­rrio, esa co­ver me sir­vió. Co­mo mu­chos de los ar­tis­tas que es­tán de mo­da, les va a dar igual que ha­bles bien o mal de ellos , que mien­tras ha­bles de ellos, se­gui­rán en ese pun­to. Mi­chael: Exac­ta­men­te. Vol­vien­do al mun­do de SAU­ROM. ¿Ha­brá nue­vo dis­co pron­to? Mi­guel: Cla­ro, cla­ro. No­so­tros ya es­ta­mos tra­ba­jan­do en ello, por el mo­men­to nos es­ta­mos cen­tran­do en los con­cier­tos que da­re­mos el año que vie­ne, que te­ne­mos el con­cier­to del Le­yen­das del Rock. Mi­chael: Pa­ra me­dia­dos de año, di­ga­mos pa­ra abril – ma­yo, sa­le nues­tra bio­gra­fía, nues­tro as­pec­to bio­grá­fi­co y que tam­bién in­clui­rá una pe­que­ña sor­pre­sa. Eso pa­ra me­dia­dos de año y ya pa­ra fi­na­les, prin­ci­pios del si­guien­te ya te­ne­mos pla­nes, ideas muy avan­za­das de lo que se­rá nues­tro pró­xi­mo dis­co de es­tu­dio. Nues­tra idea es no pa­rar y siem­pre dan­do pro­duc­tos nue­vos a los se­gui­do­res y es­tar siem­pre pa­ra ellos. Ha­blan­do de los dos con­cier­tos del año que vie­ne. ¿Qué me pue­des contar del Z – Li­ve y del Le­yen­das? Mi­guel: (ri­sas) Pues del Z – Li­ve, no sa­be­mos mu­cho de él ya que es la pri­me­ra vez que va­mos a ir. Mi­chael: Va­mos a ir pe­ro no nos ire­mos con las ma­nos vacías, nos ire­mos con to­da la ar­ti­lle­ría. Mi­guel: Nos lle­va­re­mos to­do lo que nos so­le­mos lle­var, den­tro de nues­tras po­si­bi­li­da­des. Y del Le­yen­das va­mos a ha­cer al­go to­tal­men­te épi­co, al­go que no ha­ya he­cho na­die, al­go in­creí­ble pa­ra no­so­tros con un úni­co es­ce­na­rio la pri­me­ra no­che del Le­yen­das, en­ton­ces pues te­ne­mos un re­to im­por­tan­te que es­ta­mos afron­tan­do con mu­cha ilu­sión y mu­chas ga­nas. Con la in­ten­ción ab­so­lu­ta tan­to pa­ra el que es fan de SAU­ROM, co­mo pa­ra el que to­da­vía no co­noz­ca a la ban­da. Mi­chael: Es lo mis­mo que ha­blá­ba­mos an­tes, cuan­do nos pre­gun­ta­ban que por­que gra­ba­mos en el Tea­tro de la ciu­dad. Pues que­re­mos lle­var ese mis­mo es­pec­tácu­lo, gran­di­lo­cuen­te al es­ce­na­rio del le­yen­das.

Pues ya no so­lo pa­ra vues­tros fans, a ver si a al­gu­na ban­da in­ter­na­cio­nal os lle­va de gira. Mi­guel: No (lo di­ce en va­rias oca­sio­nes) Mi­chael: Co­mo nos lle­ven con to­da la pa­ra­fer­na­lia, los se­ten­ta u ochen­ta tíos. Mi­guel: No­so­tros no so­mos una mo­ne­da de cam­bio, no­so­tros no so­mos un pro­duc­to. No­so­tros so­mos mú­si­cos y so­mos ho­nes­tos con no­so­tros, así co­mo con el que nos si­gue. Esa es la tó­ni­ca en ge­ne­ral del gru­po, yo no voy a ha­cer una co­sa que no me ape­tez­ca ha­cer, ni voy a ha­cer al­go con in­ten­ción de. Yo ha­go mú­si­ca y ha­go es­pec­tácu­los, yo me de­bo al que vie­ne a ver­me en di­rec­to, al que vie­ne a ver­me a la fir­ma y al que me es­cri­be por las re­des so­cia­les, esos di­ga­mos que son los que re­la­cio­nan di­ga­mos con no­so­tros. En­ton­ces yo me de­bo a ellos, tra­ba­ja­mos aho­ra con Mal­di­to la dis­co­grá­fi­ca con la in­ten­ción de po­der lle­gar me­jor, con más ca­li­dad a esos se­gui­do­res nues­tros y la in­ten­ción de to­dos los con­cier­tos, des­de el más chi­qui­ti­to al más gran­de, nues­tra in­ten­ción es que el que va ilu­sio­na­do dis­fru­te co­mo nun­ca ha dis­fru­ta­do un con­cier­to en su vi­da, dis­fru­tan­do de la me­jor for­ma po­si­ble la mú­si­ca que ha­ce­mos, va­mos a lle­var mú­si­cos in­vi­ta­dos pa­ra po­der re­for­zar me­jor la mú­si­ca, va­mos a lle­var es­pec­tácu­lo de pi­ro­tec­nia otra vez (ri­sas), va­mos a lle­var to­do lo po­si­ble pa­ra que sea una no­che es­pe­cial/má­gi­ca y si te­ne­mos la suer­te que a al­gu­na ban­da in­ter­na­cio­nal lo dis­fru­te, no­so­tros es­ta­re­mos en­can­ta­dos, pe­ro con in­ten­ción de… ja­más. La úni­ca in­ten­ción es que cuan­do tú veas el es­pec­tácu­lo te lle­gue al al­ma. Lo de la pi­ro­tec­nia lo di­ces por lo que pa­só. Mi­guel: Por lo que pa­só. (ri­sas) Si que de­bió ser un es­pec­tácu­lo por­que de ser un festival en el que lle­va­ba pi­ro­tec­nia WARCRY. Mi­guel: Y no­so­tros an­tes De lo que os pa­só a vo­so­tros a ser al­go que na­die usa­ba Mi­guel: (Ri­sas), fue un ac­ci­den­te. Creo que nos pa­sa­mos con la pól­vo­ra (ri­sas), nos pa­sa­mos un po­qui­to. Eso fue un ac­ci­den­te co­mo la pa­la­bra lo di­ce, la in­ten­ción era ha­cer al­go es­pe­cial, es­tas co­sas pa­san y cuan­do ha­blas de pi­ro­tec­nia hay que te­ner mu­cho cui­da­do. Ya me ha pa­sa­do en al­gún festival con al­gún gru­po y su pi­ro­tec­nia, que lue­go ves a los RAMMSTEIN y fli­pas con el con­trol. Mi­guel: (Ri­sas), pues fue un ac­ci­den­te des­afor­tu­na­do, gra­cias a Dios que no pa­so na­da. Mi­chael: Los po­bres de BEHEMOTH, ¿ BEHEMOTH eran? , con una an­tor­cha los po­bre­ci­tos, lle­ga­mos no­so­tros y la lia­mos par­da. Mi­guel: Nos dan un me­che­ro y la lia­mos par­da. Va­mos que es­tos con­cier­tos van a ser es­pe­cia­les. Mi­guel: Pa­ra no­so­tros lo son, por la en­ver­ga­du­ra que tie­nen, lo que pue­den apor­tar­nos. Pa­ra no­so­tros ha­cer un di­rec­to es dar­lo to­do pa­ra el que ha pa­ga­do su en­tra­da, pa­ra el que vie­ne ilu­sio­na­do, no de­cep­cio­nar­lo. A mí me par­ti­ría el al­ma el dar un con­cier­to es­pe­cial y no es­tar a la al­tu­ra, nues­tro mie­do es el no es­tar a la al­tu­ra de la opor­tu­ni­dad que nos da Marcos co­mo la que nos da el pú­bli­co con un pú­bli­co tan di­fe­ren­te. To­dos po­de­mos te­ner un día ma­lo… Mi­guel: Pe­ro es­pe­re­mos que ese no (ri­sas), que sea el día de an­tes o el pos­te­rior, que ese día no pa­se na­da ma­lo. Es lo de siem­pre, hay ar­tis­tas que es­tán emo­cio­na­dos por to­car en un si­tio, lle­ga el día cla­ve y les da la fa­rin­gi­tis. Mi­guel: No di­gas eso (ri­sas), to­que­mos ma­de­ra. Mi­chael: Cuan­do te vas un mes, de he­cho en la gira la­ti­noa­me­ri­ca­na el prin­ci­pal co­me­du­ra de ta­rro que tie­nes es… No es que va­yas a to­car bien o no, más o me­nos tú idea la lle­vas cla­ra, lo que a mí me preo­cu­pa, lo que le preo­cu­pa es­ta gen­te, es que tú te le­sio­nes, que es­te se pon­ga ma­lo de la voz. Mira pa­ra po­ner­te un ejem­plo, el pri­mer día tal y co­mo lle­ga­mos allí a la­tino Amé­ri­ca des­pués de 16 ho­ras de vue­lo, por­que hi­ci­mos un par de es­ca­las, lle­ga­mos a La Paz (B Bo­li­via), to­do muy bien, per­fec­to. Me alo­jo en el ho­tel, ma­ña­na no te­ne­mos na­da, ah pues to­do el día a dor­mir, me ti­ré to­do el día dur­mien­do, pe­ro cuan­do me le­van­to el ge­me­lo se me que­do co­gi­do, se me que­do he­cho una pie­dra, me pe­go un ti­rón bru­tal y te­nía que to­car al día si­guien­te no, al otro. Pe­ro qui­llo, co­jean­do, ¿Aho­ra qué co­ño ha­go yo?, me pi­lla la pier­na iz­quier­da, pues los do­bles bom­bos y de­más mo­vi­das pues no los ha­go, pe­ro me pi­llo la de­re­cha. Y lo que es, la pe­ña ya muy se­ria, pre­gun­tan­do que co­mo es­ta­bas y de­ri­va­dos, me lle­vo un día en­te­ro que si dán­do­me ma­sa­jes, que si lo otro y pu­de sa­car mi con­cier­to ade­lan­te, si no se te jo­de la his­to­ria y es­te hom­bre pues tie­nes que ir aguan­tan­do un día y otro día, que sí po­tin­gues pa­ra la gar­gan­ta, que si lo otro, Mi­guel arró­pa­te, pon­te la bu­fan­di­ta, co­mo si fue­ra su pa­dre, por­que es que la voz de es­te hom­bre, por ejem­plo a mitad de gira se rom­pe, ol­ví­da­te, mu­cho di­ne­ro, mu­cho tiem­po in­ver­ti­do. Lo di­cho, mu­cho di­ne­ro. Cla­ro, pe­ro al me­nos tú pro­cu­ras cuidarte. He vis­to a al­gu­nos ar­tis­tas que pa­san de cuidarte. Mis­ma­men­te Tony Kak­ko (SO­NA­TA ARCTICA), que en su día vi­nie­ron con EPICA, el tío sa­lió ebrio sin po­der can­tar. A los de KOR­PI­KLAA­NI les han da­do un to­que muy gor­do de aten­ción. Mi­chael: Yo lo ten­go muy cla­ro, co­mo miem­bro fun­da­dor, de he­cho es­tá aquí San­ti que te lo pue­de de­cir. Co­mo miem­bro fun­da­dor yo nun­ca he pe­di­do a un nue­vo miem­bro, por ejem­plo, uno que ha en­tra­do nue­vo, nun­ca le he pe­di­do que se­pa to­car más rá­pi­do o más téc­ni­co, no, eso ya se apren­de con el tiem­po. Lo pri­me­ro que yo les he exi­gi­do cuan­do han en­tra­do que no me be­ban, que no se dro­guen y que se com­por­ten, si a mí un tío se me po­ne: “No, si yo me me­to”, NO, au­to­má­ti­ca­men­te fue­ra. Yo cuan­do sal­go a to­car a un di­rec­to el tío que me lle­ga be­bi­do, el tío que me lle­ga pues­to, au­to­má­ti­ca­men­te fue­ra, no quie­ro gen­te así en mi ban­da. Tú cuan­do sa­les a un es­ce­na­rio tie­nes que dar­lo to­do, tie­nes que ir bien. Es co­mo cuan­do tu vas a tu tra­ba­jo, es un tra­ba­jo de ofi­ci­na y vas bo­rra­cho, ¿Qué te di­ce tu je­fe? A la pu­ta ca­lle. Mi­chael: Pues a la pu­ta ca­lle, es que no te quie­ro aquí en mi ofi­ci­na. Que oye, no te di­go que des­pués de un con­cier­to te to­mes tres cu­ba­tas, co­mo si te re­vuel­cas en el fan­go, a mí esas co­sas ya me dan igual, pe­ro tú tie­nes que dar el ca­llo por tu gen­te, que pa­ra eso te pa­ga una en­tra­da, pos co­ño es que se­ría una estafa. Yo ver a una per­so­na que ido­la­tro, bo­rra­cho, pues­to o dro­ga­do, pues a mí per­so­nal­men­te no me gus­ta­ría. Yo a los de KOR­PI­KLAA­NI, les he lle­ga­do a ver con tal pe­do en me­dio de la sa­la Ca­ra­col, de de­cir, el can­tan­te sa­le a es­ce­na y pen­sar, tío, te vas a caer en cual­quier mo­men­to. Mi­chael: Es lo que es­tá­ba­mos ha­blan­do, pro­ble­mas per­so­na­les. El que lo su­fre es el pú­bli­co que te ha pa­ga­do una en­tra­da. Mi­guel: Vol­ve­mos a lo que ha­blá­ba­mos al prin­ci­pio, al final el que pa­ga es el pú­bli­co. Ha­blan­do de las pla­ta­for­mas a día de hoy. ¿Có­mo veis el uso de he­rra­mien­tas co­mo Spo­tify o Itu­nes? Mi­guel: Muy bien. Es­tá cla­ro que en el mun­do de la mú­si­ca, in­ter­net dio un gi­ro bes­tial, al prin­ci­pio te­nía­mos el pro­ble­ma de la pi­ra­te­ría de la que hoy se ha­bla me­nos por­que ya vi­vi­mos con ella, en prin­ci­pio fue al­go que ro­zó las in­dus­trias, fue un pa­rón y en­ton­ces em­pe­za­ron a sur­gir he­rra­mien­tas nue­vas pa­ra su­plir esa fal­ta de ven­tas fí­si­cas. En­ton­ces es­tas pla­ta­for­mas sur­gie­ron con la idea de apo­yar tan­to al mú­si­co co­mo a los se­gui­do­res de la mú­si­ca. Es cu­rio­so que des­de que sur­gie­ron Itu­nes, Spo­tify o Steam , ya ca­si na­die pi­ra­tea. Mi­guel: Es así, ha si­do un cam­bio bueno. Mi­chael: Eso ha si­do al­go nue­vo, al­go que an­tes que no po­días ha­cer, aho­ra tie­nes a mano to­das las dis­co­grá­fi­cas . Mi­guel: Y hoy día ya pues la in­dus­tria ha te­ni­do que sa­ber adap­tar­se, a esa ca­li­dad que es me­jor que la pi­ra­te­ría y la gen­te pues ha acep­ta­do a tra­ba­jar con el te­ma Vin­ta­ge que tam­bién fue nue­vo en la épo­ca. Mi­chael: El prin­ci­pal afec­ta­do creo yo fue­ron las dis­co­grá­fi­cas. Pe­ro tam­bién lo veo po­si­ti­vo, ese cam­bio, por­que an­ti­gua­men­te las dis­co­grá­fi­cas mar­ca­ban la ba­tu­ta de lo que se es­cu­cha­ba y lo que no, lo que te lle­va­bas o lo que no. Aho­ra hay más li­ber­tad, el aba­ni­co de es­ti­los y de gru­pos es bas­tan­te am­plio, yo lo veo po­si­ti­vo, a no­so­tros nos ha ayu­da­do mu­cho. Yo no re­cuer­do don­de lo leí, que co­men­ta­ba que en los 80 – 90 eran tiem­pos más di­fí­ci­les pa­ra el Me­tal, a día de hoy las dis­co­grá­fi­cas tie­nen que sa­car­se un di­ne­ro del mer­chan­di­sing. Es de­cir pue­de que del merch no sa­ques tan­to di­ne­ro, pe­ro aho­ra ha­ces más con­cier­tos que es de lo que vas a sa­car di­ne­ro. Mi­guel y Mi­chael: Cla­ro. Bueno, es­te es el final. Des­pe­did la en­tre­vis­ta vo­so­tros mis­mos. Mi­guel: Bueno, mu­chí­si­mas gra­cias por ve­nir, por es­tar aquí es­te ra­ti­to tan bueno y en­can­ta­do de es­tar con Me­tal Hammer. Siem­pre es un lu­ja­zo que una re­vis­ta de tan­to nom­bre ven­ga con no­so­tros a echar la ma­ña­ni­ta, ha­blan­do tan tran­qui­la­men­te. Mi­chael: Pues na­da más que aña­dir que lo que ha di­cho mi com­pa­ñe­ro Mi­guel, que mu­chas gra­cias a to­dos los lec­to­res de Me­tal Hammer y que ahí es­ta­mos, se­gui­mos.

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