PROPHETS OF RA­GE

He­re­de­ros de un Le­ga­do

Metal Hammer - - CONTENIDO 356 - TEX­TO: DANI BUENO FO­TO­GRA­FÍA: JA­VIER BRA­GA­DO

Prophets Of Ra­ge… ¿Có­mo sur­gió la idea de for­mar esta nue­va ban­da?

B-Real: Fue en la cam­pa­ña de las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les del año pa­sa­do (en Es­ta­dos Uni­dos) y las no­ti­cias re­por­ta­ban que Ber­nie San­ders y Do­nald Trump mos­tra­ban ra­bia con­tra el sis­te­ma; en­ton­ces Tom Mo­re­llo avi­só a Brad y a Tim y les di­jo: “va­mos a en­se­ñar­les có­mo es la ver­da­de­ra ra­bia con­tra el sis­te­ma (ra­ge against the machine)”. En esta oca­sión que­rían ha­cer al­go dis­tin­to, por lo que lla­ma­ron a Ch uc­kD ya mí. Nos jun­ta­mos y em­pe­za­mos a tra­ba­jar pa­ra ver dón­de po­día lle­gar… y aquí es­ta­mos un año des­pués.

El da­ño que han he­cho y la ra­bia que pro­vo­can con el cir­co mon­ta­do en­tre los me­dios, los de­ba­tes y de­más han ge­ne­ra­do que to­do eso nos ha­ga sen­tir una res­pon­sa­bi­li­dad de des­per­tar a la gen­te a tra­vés de la mú­si­ca y ha­cer­les sa­ber que no son bue­nos tiem­pos en el mun­do, que hay que le­van­tar­se y ha­cer al­go. El mo­do en el que po­de­mos lle­var a ca­bo eso co­mo ar­tis­tas es la mú­si­ca. Pen­sa­mos en jun­tar­nos y crear un “club” más gran­de en­tre el que di­fun­dir es­te men­sa­je y tam­bién pa­ra los roc­ke­ros de to­do el mun­do, ya que co­mo to­do ar­tis­ta que­re­mos com­po­ner bue­na mú­si­ca y ha­cer al pú­bli­co sen­tir bien co­mo cuan­do van a los con­cier­tos. Que­ría­mos des­per­tar­les con al­go ins­pi­ra­cio­nal.

El nom­bre del gru­po es co­mo la can­ción de Pu­blic Enemy (‘It Ta­kes a Na­tion of Mi­llions to Hold Us Back’, 1988), no obs­tan­te, ¿por qué más es­co­gis­teis Prophets Of Ra­ge?

B-Real: Lo sen­ti­mos co­mo al­go na­tu­ral. Tres miem­bros de Ra­ge Against The Machine, y dos de Pu­blic Enemy co­mo Chuck D y DJ Lord que es­cri­bie­ron la can­ción “Prophets Of Ra­ge”, la cual fue in­flu­yen­te pa­ra Ra­ge Against The Machine… to­do eso le dio co­lor pa­ra que tu­vie­se sen­ti­do el nom­bre de la ban­da.

Fue pro­ba­ble­men­te una de las de­ci­sio­nes más rá­pi­das que to­ma­mos co­mo gru­po. “¿Có­mo nos va­mos a lla­mar?” y Chuck D di­jo: “Prophets Of Ra­ge”. Así es co­mo su­ce­dió.

¿Cuál es el men­sa­je que tra­táis de com­par­tir con vuestros se­gui­do­res?

Tim: Des­haz el mun­do (un­fuck the world). Sa­lir y ha­cer lo que quie­ras. En nues­tra si­tua­ción es crear mú­si­ca y mar­car una épo­ca en la his­to­ria con ella, esa es nues­tra ma­ne­ra de dar­le por cu­lo al mun­do. Quie­ro es­cri­bir mú­si­ca de la que es­té or­gu­llo­so cuan­do sea más ma­yor.

Do­nald Trump es pre­si­den­te de Es­ta­dos Uni­dos. ¿Có­mo creéis que esta si­tua­ción ha po­di­do ha­cer­se reali­dad?

B-Real: Mu­cha gen­te aún no ter­mi­na de creer­se que en reali­dad Do­nald Trump es el pre­si­den­te. Pen­sa­ron que era una bro­ma, y esa bro­ma se ma­te­ria­li­zó por­que no fue­ron a vo­tar, no se in­vo­lu­cra­ron y se que­da­ron en ca­sa o hi­cie­ron lo que sea que ha­gan en su vi­da co­ti­dia­na, y cuan­do se con­vir­tió en pre­si­den­te se que­ja­ron de ello, y eso es por­que no hi­cie­ron una mierda pa­ra evi­tar­lo des­afor­tu­na­da­men­te.

La so­cie­dad es­tá dis­traí­da y al mis­mo tiem­po es­tá des­co­nec­ta­da de los po­lí­ti­cos y vi­ce­ver­sa. El pue­blo no con­fía en los po­lí­ti­cos y se en­con­tra­ron con que la es­tre­lla de los reali­ties se pro­cla­mó pre­si­den­te. Hay que pen­sar có­mo de mal es­tán las co­sas en el país y en to­do el mun­do. Nos uni­mos pa­ra hablar en con­tra de to­do eso y des­per­tar a la gen­te.

¿Có­mo pue­de la mú­si­ca ayu­dar a la gen­te a lu­char con­tra esos pro­ble­mas pre­sen­tes en la so­cie­dad?

B-Real: Co­mo ocu­rrió con la mú­si­ca en los 60’. Mu­chos ar­tis­tas vie­ron lo que pa­sa­ba en la gue­rra de Viet­nam, el ra­cis­mo, los de­re­chos de igual­dad, los de­re­chos de las mu­je­res… e hi­cie­ron mú­si­ca pa­ra re­fle­jar el mo­men­to de al­can­zar a las ma­sas pa­ra trans­mi­tir có­mo ayu­dar a la po­bla­ción en tiem­pos de pro­ble­mas e in­ten­tar ins­pi­rar otra ma­ne­ra de fo­ca­li­zar otros te­mas y ayu­dar pa­ra vi­vir en un lu­gar me­jor.

Es­te es uno de esos mo­men­tos don­de se va a es­cu­char mu­cha mú­si­ca en los pró­xi­mos cin­co años ha­blan­do de la

épo­ca en la que nos en­con­tra­mos, de có­mo in­ten­tar ayu­dar a la gen­te y de có­mo in­vo­lu­crar­la pa­ra un cambio y pa­ra que pa­re de asu­mir co­sas y por el con­tra­rio se que­je de lo que no le de­ja desa­rro­llar­se co­mo quie­re. Pue­des que­rer al­go, pe­ro si no vas a por ello o no te lo cu­rras no vas a te­ner­lo; na­die va a po­nér­te­lo en tu ca­mino, es­pe­cial­men­te los po­lí­ti­cos, que pro­me­ten pa­ra con­se­guir vo­tos, pe­ro des­pués lo ol­vi­dan. To­dos lo ha­cen, no so­lo Do­nald Trump, él es el si­guien­te, aun­que con pro­me­sas más ex­tre­mas que los que han es­ta­do an­tes que él. No sa­be có­mo ju­gar al “jue­go de la po­lí­ti­ca”, ese es el mo­ti­vo por el cual al­gu­nos le aman y otros es­tán asus­ta­dos. El pue­blo tie­ne que dar­se cuen­ta de que no quie­re que ocu­rra una gue­rra en el país otra vez pa­ra sen­tir­se se­gu­ra.

Vuestro dis­co es una mez­cla de es­ti­los de ca­da gru­po en el que ha­béis es­ta­do. ¿Fue di­fí­cil mez­clar esas dis­tin­tas ma­ne­ras de com­po­ner?

Tim: En reali­dad fue bas­tan­te fá­cil. En los tres me­ses en los que es­tu­vi­mos en­car­gán­do­nos de la mú­si­ca fue muy di­ver­ti­do, muy crea­ti­vo, hu­bo una ener­gía alu­ci­nan­te que nos lle­vó a ha­cer las do­ce can­cio­nes que he­mos pu­bli­ca­do. Fue­ron mo­men­tos in­creí­bles. Ca­da se­sión de gra­ba­ción con ca­da ban­da es di­fe­ren­te, y es­tu­vi­mos con Bren­dan O’Brien, que ya es ami­go des­de ha­ce bas­tan­tes años, y la ma­ne­ra de la que gra­ba y su es­ti­lo es el mis­mo que el nues­tro, y apar­te la for­ma de tra­ba­jar de los chi­cos en di­rec­to es apa­sio­nan­te. Con­ta­mos con Chuck y B-Real, y su mo­do de es­cri­bir las le­tras es fan­tás­ti­co. Ha si­do muy di­ver­ti­do y bo­ni­to có­mo he­mos he­cho la gra­ba­ción, que sal­drá a la ven­ta el 15 de sep­tiem­bre.

¿Qué pen­sáis so­bre es­te ál­bum? Qué no­ta le pon­dríais si tu­vie­rais que va­lo­rar­lo.

B-Real: Es una im­pro­vi­sa­ción. A mí me da vi­da ha­cer mú­si­ca de esta for­ma: lan­zar es­to al mun­do sin que na­die pue­da ha­cer na­da pa­ra pa­rar­lo, y así se ha he­cho. Le da­ría un 11 so­bre 10. Lo pro­du­ji­mos a la vie­ja usan­za, pe­ro al es­ti­lo de la nue­va es­cue­la. Usa­mos tec­no­lo­gía ac­tual, sin em­bar­go, lo gra­ba­mos co­mo se ha­cía an­tes. Bus­ca­mos can­cio­nes, rit­mos y ma­te­rial no so­lo pa­ra mez­clar­lo y ya, sino pa­ra que sea al­go au­tén­ti­co cuan­do lo es­cu­che­mos. Me en­can­ta su in­ten­si­dad y sus so­ni­dos de rap mez­cla­dos con rock and roll.

¿Có­mo veis la es­ce­na mu­si­cal pa­ra un es­ti­lo co­mo el rap me­tal?

B-Real: Nos da igual có­mo es­tá, no es una re­vuel­ta de es­te es­ti­lo, sino no­so­tros ha­cien­do mú­si­ca. Siem­pre que una com­pa­ñía cuen­te con no­so­tros, es­to es di­ver­ti­do. Chuck y yo nos jun­ta­mos a ha­cer mú­si­ca con Brad, Tom y Tim y no sabemos có­mo de­fi­nir­lo. Tie­ne ele­men­tos de rock, rap, funk, punk… eso es pa­ra otra gen­te de las dis­co­grá­fi­cas, pe­ro en mi ca­so soy abier­to a dis­tin­tos es­ti­los a la ho­ra de com­po­ner. El rock no es una mierda con el rap ni vi­ce­ver­sa, es crea­ti­vi­dad y la mú­si­ca ha de ser li­bre. Si es­te es­ti­lo en par­ti­cu­lar aguan­ta se­rá por lo que se­rá, no­so­tros ha­ce­mos mú­si­ca sin im­por­tar los gé­ne­ros que triun­fan.

¿Qué ha­béis per­ci­bi­do de vuestros afi­cio­na­dos al es­cu­char los ade­lan­tos que han sa­li­do?

B-Real: “Un­fuck The World” ha te­ni­do una bue­na reac­ción. He vis­to a gen­te que es­cu­cha­ba la can­ción e in­clu­so que ya se la sa­bía en unas se­ma­nas des­de que sa­lió el sin­gle. Ha te­ni­do de le­jos una reac­ción po­si­ti­va. Tim: Las can­cio­nes van a se­guir lle­gan­do y ob­via­men­te cuan­do pu­bli­cas un te­ma lla­ma­do “Un­fuck The World” sa­bes que no va a ser un éxi­to de la ra­dio. Es una can­ción que es ne­ce­sa­ria. Te­ne­mos más ma­te­rial que va a sa­lir y que va a ser bueno, así que echad­le un ojo el 15 de sep­tiem­bre.

¿Có­mo des­cri­bi­ríais a los fans de las di­ver­sas zo­nas del mun­do?

B-Real: Es­tán en­lo­que­ci­dos en to­das par­tes, pe­ro creo que de le­jos los que más en Fran­cia. Ve­re­mos qué su­ce­de esta noche por­que aquí tam­bién es aco­jo­nan­te en Es­pa­ña.

Tim: El fes­ti­val en­te­ro y en ge­ne­ral la au­dien­cia de to­dos es­tán com­pi­tien­do por ser el pró­xi­mo Coa­che­lla. Es­to ha he­cho que en ca­da even­to de ca­da país se de to­do y es muy ex­plo­si­vo.

So­bre Ra­ge Against The Machine, ¿hay po­si­bi­li­dad de reunión?

Tim: No. Es­ta­mos en me­dio de Prophets Of Ra­ge. Me en­can­ta lo que ha­ce­mos aho­ra con es­te gru­po, que es di­fe­ren­te y lle­va un ca­mino dis­tin­to, es real…

¿Y en el fu­tu­ro?

Tim: Es­toy aquí aho­ra mis­mo (en­tre ri­sas).

¿Cuá­les son los pró­xi­mos pla­nes de Prophets Of Ra­ge?

B-Real: Más mú­si­ca. Gi­rar, ya que el ca­len­da­rio es­tá pla­ga­do de fe­chas. No es un pro­yec­to más. Que­re­mos pu­bli­car el ál­bum, ro­dar con él, ir a por el si­guien­te dis­co. Es­ta­mos cre­cien­do y cons­tru­yen­do una quí­mi­ca co­mo ban­da y el tiem­po irá avan­zan­do. Creo que ha­ce­mos bue­na mú­si­ca, y va­mos a se­guir in­ten­tan­do ha­cer me­jor aún.

Es el li­bro de jue­go: ha­cer el setlist, su­bir­te al es­ce­na­rio, to­car, y avan­zar así en la gi­ra y pro­gre­san­do co­mo gru­po.

Ha­ce unas se­ma­nas se pro­du­jo el tris­te fa­lle­ci­mien­to de Ch­ris Cor­nell. ¿Có­mo pue­de afec­tar es­to al de­ve­nir de la ban­da?

Tim: Ob­via­men­te ha in­flui­do so­bre no­so­tros en el sen­ti­do mu­si­cal, es al­go bo­ni­to. Te­nía un gran sen­ti­do de ha­cer co­ros alu­ci­nan­tes, pro­gre­sio­nes de la voz, me­lo­días mu­si­ca­les. Su tra­ba­jo con Au­dios­la­ve era muy bueno, te gus­ten o no, y es par­te de lo que es la mú­si­ca Prophets Of Ra­ge. Le ha pro­por­cio­na­do una sen­si­bi­li­dad ma­yor al gru­po. B-Real: To­do el mun­do es­tá tris­te, y pa­ra ho­me­na­jear­le te­ne­mos una par­te es­pe­cial en nues­tro re­per­to­rio de los con­cier­tos. A ve­ces la gen­te se vuel­ve lo­ca con no­so­tros en ese tra­mo y otras ves al pú­bli­co es­cu­chan­do la mú­si­ca de una ma­ne­ra más es­pi­ri­tual ape­na­dos por la muer­te de un ar­tis­ta in­creí­ble. Fue tris­te ver­le mar­char­se tan jo­ven. Ha de­ja­do la tie­rra, pe­ro su mú­si­ca con­ti­núa so­nan­do y su es­pí­ri­tu se­rá fuer­te.

Tu nue­vo ál­bum, Ma­re­ridt, ve­rá la luz en sep­tiem­bre, ¿qué sig­ni­fi­ca es­te dis­co pa­ra tí des­pués de tu ál­bum de­but lla­ma­do “M” o “Myr­kur”

Es más un dis­co con­cep­tual, to­das las can­cio­nes que he es­cri­to tra­tan so­bre mis pe­sa­di­llas. Tu­ve mu­chas pe­sa­di­llas y te­rro­res noc­tur­nos du­ran­te es­tos años. Te­nía un cua­derno y em­pe­cé a lle­var una es­pe­cie de dia­rio de pe­sa­di­llas y sue­ños que es­cri­bía ca­da vez que me des­per­ta­ba. Ese cua­derno se con­vir­tió en las can­cio­nes de esta dis­co

Has si­do va­lien­te pa­ra ha­cer fren­te a tus pe­sa­di­llas y acep­tar­las ¿Se pue­de de­cir que es­te tra­ba­jo te ha ser­vi­do co­mo te­ra­pia en cier­ta ma­ne­ra?

No lo fue de for­ma in­ten­cio­na­da, si es lo que quie­res de­cir, pe­ro aca­bó sién­do­lo. No ten­go pe­sa­di­llas des­de que lo es­cri­bí, así que se pue­de de­cir que fue co­mo un exor­cis­mo.

¿Me equi­vo­co si di­go que abres tu nue­vo dis­co con un can­to tra­di­cio­nal lla­ma­do klu­ning? ¿Po­drías ex­pli­car a los es­pa­ño­les que es­tán le­yen­do esta en­tre­vis­ta cuál es el ori­gen de esta cla­se de mú­si­ca y por qué te ha in­fluen­cia­do tan­to?

¡Sí! ¡Es­tás en lo cier­to! El klu­ning es una lla­ma­da pa­ga­na. Al­gu­nos creen que da­ta de la era pre­cris­tia­na. Es un can­to de los va­lles o de la mon­ta­ña de to­nos muy al­tos con el que los gran­je­ros lla­ma­ban a las re­ses pa­ra que vol­vie­ran, ya que ese can­to lle­ga­ba muy le­jos, al­can­za­ba lar­gas dis­tan­cias de­bi­do a las al­tas fre­cuen­cias del so­ni­do. La me­lo­día es, bá­si­ca­men­te, so­bre lo que se funda la mú­si­ca folk sue­ca que uti­li­za una es­ca­la me­nor ar­mó­ni­ca. Es­toy fas­ci­na­da con es­te can­to, por­que te per­mi­te usar la acús­ti­ca de la na­tu­ra­le­za. Los ríos, las la­de­ras de las mon­ta­ñas... ¡Es tan ins­pi­ra­dor!

To­do el mun­do pue­de es­cu­char aho­ra mis­mo, en strea­ming, el pri­mer sen­ci­llo que se ti­tu­la Må­ne­blut (per­dón por mi pro­nun­cia­ción, pe­ro no sé da­nés, ja­ja­ja). Pa­ra mí es una de las can­cio­nes más po­de­ro­sas y épi­cas que has com­pues­to, es in­creí­ble, te atra­pa des­de el pri­mer se­gun­do. ¿Por qué es esta can­ción tan im­por­tan­te pa­ra tí? ¿por qué la ele­gis­te co­mo sin­gle?

La ele­gí por­que creo que es la más in­ten­sa. Es muy fuer­te, tie­ne mu­chí­si­ma ener­gía. Creo que es una bue­na com­bi­na­ción de folk y black me­tal. Em­pleo un es­ti­lo di­fe­ren­te de can­tar, tie­ne un so­ni­do más pa­gano, fe­me­nino, mís­ti­co, al igual que las le­tras. Así que re­pre­sen­ta muy bien es­te ál­bum.

En­con­tré al­gu­nas di­fe­ren­cias en­tre tu ál­bum de­but y tu nue­vo tra­ba­jo: Las can­cio­nes en el pri­me­ro pa­re­cen más ho­mo­gé­neas, mien­tras que en Ma­re­ridt da la im­pre­sión de que ca­da can­ción tie­ne su pro­pia per­so­na­li­dad. ¿Tú lo crees así tam­bién?

¡Sí! Creo que lo has ex­pli­ca­do bien. En ca­da can­ción he em­plea­do una for­ma dis­tin­ta de com­po­si­ción, he se­gui­do dis­tin­tos ca­mi­nos pa­ra com­po­ner.

Hay al­gu­nas di­fe­ren­cias tam­bién en tu for­ma de can­tar.

He ex­pe­ri­men­ta­do mu­cho más vo­cal­men­te en esta oca­sión.

Pa­sas muy rá­pi­do de vo­ces gu­tu­ra­les a vo­ces lim­pias ¿Te re­sul­ta di­fí­cil ha­cer eso en di­rec­to?

Bueno, sí... no pien­so en ello. No es al­go que ha­ga la voz de for­ma na­tu­ral, pe­ro una vez que es­tás en el es­ce­na­rio de­jas que las co­sas flu­yan a tra­vés de tí, in­clui­das las vo­ces di­fe­ren­tes ¿sa­bes?

Has es­cri­to en in­glés esta vez ¿que­rías que las can­cio­nes lle­ga­ran a más gen­te?

¡No! Es­cri­bo de for­ma es­pon­tá­nea en mi len­gua na­tal, pe­ro a de­ter­mi­na­das can­cio­nes les pe­ga­ba más el in­glés. Sim­ple­men­te eso.

En tu mú­si­ca po­de­mos en­con­trar in­fluen­cias de black me­tal, por su­pues­to, pe­ro tam­bién hay mu­cho de mús­ca folk y mú­si­ca clá­si­ca. ¿Cuá­les se­rían tus prin­ci­pa­les re­fe­ren­cias?

Creo que la mú­si­ca clá­si­ca y la mú­si­ca folk son de los ti­pos de mú­si­ca que más lle­vo es­cu­chan­do a lo lar­go de mi vi­da. Esos son mis orí­ge­nes.

¿Cuá­les se­rían tus ban­das de black me­tal fa­vo­ri­tas?

¡Uff! Creo que esas gran­des ban­das an­ti­guas co­mo May­hem, Ul­ver, Dis­sec­tion... Ha­ce tan­to que no es­cu­cho black me­tal, me he to­ma­do un des­can­so, no sa­bría de­cir­te ac­tua­les.

El black me­tal es muy es­tric­to, tie­nes que cum­plir un cier­to pa­trón, pa­re­ce que si ha­ces al­go di­fe­ren­tes no eres au­tén­ti­co. ¿Al­gu­na vez te has sen­ti­do in­fra­va­lo­ra­da por la for­ma que en­tien­des el black me­tal?

¡Uh! No pien­so mu­cho en esas co­sas. Creo que me sien­to muy lle­na ar­tís­ti­ca­men­te y quie­ro se­guir cre­cien­do y ex­pe­ri­men­tan­do, co­mo tú di­ces per­ma­ne­cien­do ale­ja­da de los es­te­reo­ti­pos. Eso es real­men­te lo que me im­por­ta. Si al­guien pien­sa que no soy bue­na o que no me­rez­co mi éxi­to creo que es más un pro­ble­ma de esa gen­te que mío.

De cual­quier for­ma es evi­den­te que tie­nes el re­co­no­ci­mien­to de mu­chos mú­si­cos em­ble­má­ti­cos con los que in­clu­so has ido de gi­ra co­mo Ner­gal de Behe­moth o los mis­mos Opeth. Ami­gos con los que has ido de gi­ra.

¡Sí! Es una de las co­sas más agra­da­bles de ser ar­tis­ta. Ser re­co­no­ci­da por per­so­nas que lle­van ahí mu­chí­si­mo más tiem­po que tú y que han si­do pio­ne­ros en es­to.

Ha­blan­do so­bre la es­ce­na del black me­tal, con­si­de­ro que al­go es­tá desapre­cien­do, por­que la gen­te se can­sa de es­tar es­cu­chan­do lo mis­mo una y otra vez. Creo que las ban­das que es­tán re­sis­tien­do ac­tual­men­te son las que es­tán rom­pien­do los mol­des y han evo­lu­cio­na­do a al­go nue­vo. ¿Pien­sas así tam­bién o crees que es­toy equi­vo­ca­da?

¡Sí! Bueno, es­cu­cho los gru­pos de black me­tal de an­tes, no soy muy de es­cu­char co­sas nue­vas, pe­ro creo que la nue­va ola de black me­tal ha­ce que la es­ce­na si­ga sien­do re­le­van­te, aun­que a ve­ces no gus­ten o sean odia­dos. Creo que el black me­tal no hu­bie­ra so­bre­vi­vi­do, ni se­gui­ría sien­do sig­ni­fi­ca­ti­vo si no fue­ra por per­so­nas que in­ten­tan ha­cer nue­vas co­sas con él. Eso es lo que ne­ce­si­ta­mos pa­ra que las co­sas evo­lu­cio­nen y no que­dar­nos ha­cien­do lo mis­mo y mo­rir. Eso no quie­re de­cir que no se pue­da va­lo­rar enor­me­men­te la mú­si­ca ori­gi­nal de la mis­ma for­ma.

Creo que vas aho­ra en agos­to de gi­ra a Nor­te Amé­ri­ca y en oto­ño em­pie­zas la gi­ra por Eu­ro­pa con tu nue­vo dis­co ¿Es­tás emo­cio­na­da?

¡Oh! No voy de gi­ra por Nor­te Amé­ri­ca, só­lo son un par de con­cier­tos je­je­je. Pe­ro ¡sí! Es­toy emo­cio­na­da. Es al­go du­ro, pe­ro es fan­tás­ti­co en­con­trar­te con gen­te con la que com­par­tir tu mú­si­ca en di­rec­to.

¿Qué sig­ni­fi­ca King Dia­mond pa­ra tí?

¡Sig­ni­fi­ca mu­cho! Él es una gran ins­pi­ra­ción pa­ra mí, so­bre to­do su al­bum “Them”, que tam­bién es un dis­co con­cep­tual, y creo que ha apor­ta­do tam­bién mu­cho a mi úl­ti­mo tra­ba­jo. Es una fi­gu­ra im­por­tan­te en mi vi­da.

Vas a ve­nir con Sols­ta­fir a Es­pa­ña el pró­xi­mo no­viem­bre.

¡Sí! ¡ese es el plan! Es­ta­re­mos el 23 de no­viem­bre en Bil­bao, 24 en Madrid y el 25 en Bar­ce­lo­na. ¡Es­toy muy con­ten­ta!

Cuan­do es­cu­cho tu mú­si­ca sien­to una gran es­pi­ri­tua­li­dad y me evo­ca la na­tu­ra­le­za: la llu­via, el vien­to so­plan­do sal­va­je, el mar, la nie­ve, las mon­ta­ñas... ¿Por qué es tan im­por­tan­te la na­tu­ra­le­za pa­ra ti e in­fluen­cia tan­to tu mú­si­ca?

¡Oh! ¡Lo es to­do pa­ra mí! Y con cer­te­za pue­do de­cir que no ha­ría Myr­kur si no tu­vie­ra la po­si­bi­li­dad de es­tar en la na­tu­ra­le­za y es­cri­bir. Pa­ra mí es un ele­men­to que en­ri­que­ce mu­cho mi mú­si­ca.

De he­cho, sue­les ir al bos­que a dor­mir y a pa­sar la noche o a ca­mi­nar

Efec­ti­va­men­te, lo ha­go tan­to co­mo pue­do. Dor­mir fue­ra, ha­cer sen­de­ris­mo, na­dar... son co­sas vi­ta­les pa­ra mí.

Me gus­ta­ría hablar con­ti­go so­bre tu dis­co en di­rec­to Mau­so­leum, edi­ta­do el año pa­sa­do. Creo que es real­men­te cau­ti­va­dor y tu voz sue­na per­fec­ta. ¿Cuál es el lu­gar don­de lo gra­bas­te y có­mo ele­gis­te el co­ro que te acom­pa­ña?

Fue gra­ba­do en un mau­so­leo a las afue­ras de Oslo. Es, creo, la tum­ba del mis­mo ar­tis­ta que lo di­se­ñó y au­tor de to­das las pin­tu­ras que se pue­den en­con­trar allí. El co­ro que me acom­pa­ñó fue uno con el que he tra­ba­ja­do en va­rias oca­sio­nes an­tes y des­pués de ese dis­co, es el Co­ro de Chi­cas No­rue­gas. Pu­de con­tar pa­ra ese di­rec­to con al­gu­na de las chi­cas que es­ta­ban dis­po­ni­bles pa­ra co­la­bo­rar con­mi­go en ese mo­men­to y fue fa­bu­lo­so.

Bueno, no pue­do ter­mi­nar la en­tre­vis­ta sin de­cir­te que me en­can­ta el ta­tua­je de la ser­pien­te que se ha co­mi­do el ele­fan­te de El Prin­ci­pi­to que lle­vas en el bra­zo.

¡Ja­ja­ja­ja! ¡Oh! ¡Sí! ¡Fue mi pri­mer ta­tua­je!

Pa­ra mí es un li­bro muy im­por­tan­te...

¡Sí! ¡Pa­ra mí tam­bién! Fue el pri­mer li­bro que leí por mí mis­ma de ni­ña.

Creo que es una obra que mues­tra unas en­se­ñan­zas so­bre la vi­da real­men­te in­tere­san­tes de una per­so­na que ya ha vi­vi­do mu­chí­si­mo, son ra­zo­na­mien­tos muy ma­du­ros...

¡Exac­ta­men­te! Y lo cu­rio­so es que pue­de ser leí­do tan­to por ni­ños co­mo por adul­tos. Me gus­ta eso.

He leí­do en al­gu­na par­te que eres el “fu­tu­ro del black me­tal” ¿Tú lo crees así?

¡Oh! ¡No!, ja­ja­ja. No lo creo. No creo que el fu­tu­ro sea una so­la per­so­na, pien­so que es un mo­vi­mien­to, y pue­de que yo sim­ple­men­te per­te­nez­ca a él.

¡Bien! Esta era mi úl­ti­ma pre­gun­ta, si crees que me he ol­vi­da­do de al­go y hay al­go más que quie­ras de­cir...

Es­pe­ro que a to­dos dis­fru­ten con mis pe­sa­di­llas, ja­ja­ja. Aho­ra os de­jo a vo­so­tros res­pon­der si os gus­ta.

“Creo que el black me­tal no hu­bie­ra so­bre­vi­vi­do, ni se­gui­ría sien­do sig­ni­fi­ca­ti­vo si no fue­ra por per­so­nas que in­ten­tan ha­cer nue­vas co­sas con él.”

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