SAL: va­rie­da­des

Ale­gra nues­tro pla­tos, les po­ne chis­pa y, a pe­sar de su ma­la fa­ma, es fun­da­men­tal en el pro­ce­so di­ges­ti­vo y ayu­da a man­te­ner el equi­li­brio áci­do-ba­se del or­ga­nis­mo.

Mia Yo Cocino - - SUMARIO -

1 Flor de sal de Ca­mar­gue

Se lla­ma flor por­que se tra­ta de la pri­me­ra ca­pa cris­ta­li­na que se for­ma en el agua por deseca­ción. Los cris­ta­les son re­don­dos, de co­lor vio­le­ta y de textura al­go hú­me­da, pe­ro fi­na y cru­jien­te. Tie­ne un po­ten­te sa­bor a mar y un pe­que­ño to­que de vio­le­ta. De Ca­mar­gue (Fran­cia).

2 Ro­ja (Red alaea)

Es una de las sa­les más ca­ras. Só­lo se en­cuen­tra en la is­la de Aloha (Ha­wai). Se tra­ta de sal mez­cla­da con ar­ci­lla y tie­ne mu­chas pro­pie­da­des. Su co­lor es en­tre ro­sa­do y ro­jo y po­see un li­ge­ro sa­bor a nuez.

3 Ne­gra (Black la­va)

Se tra­ta de una mez­cla de sal y car­bón ve­ge­tal ac­ti­vo. Sa­la me­nos que otras va­rie­da­des y es inodo­ra. Se uti­li­za co­mo di­ges­ti­vo, ya que tie­ne fa­ma de ser be­ne­fi­cio­sa pa­ra los pro­ble­mas de es­tó­ma­go. Com­bi­na bien con helados.

4 Ro­sa del Hi­ma­la­ya

Se ob­tie­ne de los es­tra­tos geo­ló­gi­cos se­di­men­ta­rios del Hi­ma­la­ya. Es ro­sa­da, po­see un sa­bor amar­go y su grano es grue­so y du­ro -por lo ge­ne­ral, se mue­le si se va a usar en cocina-. Ma­ri­da con re­ce­tas de huevo.

5 Mal­don

De ela­bo­ra­ción ar­te­sa­nal, es oriun­da de la sa­li­nas del con­da­do de Es­sex (In­gla­te­rra). En for­ma de es­ca­mas, tie­ne un sa­bor fuer­te y se di­suel­ve bien. Hay que usar po­ca can­ti­dad por­que su pu­re­za es ele­va­da. Ma­ri­da con verduras.

6 De apio

Se em­plea bas­tan­te y, co­mo su nom­bre in­di­ca, es­tá mez­cla­da con se­mi­llas de apio (tri­tu­ra­das). Va muy bien con so­pas, en­sa­la­das y pla­tos de pas­ta y de huevo. Tam­bién in­ter­vie­ne en la preparación de cóc­te­les.

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