El Leip­zig, una re­ve­la­ción no ap­ta para ro­mán­ti­cos

Mundo Deportivo (At. Madrid) - - FÚTBOL INTERNACIONAL - Juan­fran Mo­reno

La his­to­ria del RB Leiz­pig es una de esas que re­fle­jan el im­pac­to del ca­pi­ta­lis­mo en el fút­bol. Ver es­te de­por­te co­mo un ne­go­cio de pro­mo­ción e in­ver­sión es una ten­den­cia al al­za en­tre al­gu­nas de las gran­des com­pa­ñías.

La marca aus­tria­ca Red Bull, co­no­ci­da por la pro­duc­ción y dis­tri­bu­ción de una de las be­bi­das ener­gé­ti­cas más im­por­tan­tes a ni­vel con­ti­nen­tal, es ejem­plo de es­ta ten­den­cia. Sus ini­cios en el fút­bol da­tan de 2005, cuan­do ad­qui­rió el SV Aus­tria Salz­bur­go, que pa­só a lla­mar­se Red Bull Salz­burg, y des­de en­ton­ces es club re­fe­ren­te del país.

En Es­ta­dos Uni­dos, don­de el ‘soc­cer’ ca­da vez tie­ne más fuer­za, Red Bull tie­ne pre­sen­cia des­de 2006. Los New York Red Bulls fue­ron uno de los sie­te fun­da­do­res de la MLS. En la ac­tua­li­dad, los her­ma­nos Wright Phi­llips son las es­tre­llas. Sin em­bar­go, y a pe­sar de fi­na­li­zar co­mo pri­me­ros de gru­po en la Con­fe­ren­cia Es­te, han si­do eli­mi­na­dos por el Mon­treal Im­pact en las se­mi­fi­na­les de los pla­yoff.

En Bra­sil la com­pa­ñía fun­dó el Red Bull Bra­sil en 2007 , asen­ta­do en la ca­te­go­ría A1 del Pau­lis­ta.

Red Bull que­ría lle­gar a una de las gran­des li­gas eu­ro­peas. El país es­co­gi­do fue Ale­ma­nia, don­de se hizo con el con­trol del SSV Mark­tras­tadt (Quin­ta) en 2009. El RB Leiz­pig, co­mo pa­só a lla­mar­se, dio un sal­to im­pac­tan­te y po­co acep­ta­do por los ro­mán­ti­cos del fút­bol ale­mán. Subió 4 ca­te­go­rías en 7 años has­ta lle­gar a la Bun­des­li­ga fi­chan­do a gol­pe de ta­lo­na­rio. Hoy el RB Leiz­pig es la gran re­ve­la­ción, co­lí­der jun­to al Ba­yern. El úni­co jun­to a los mu­ni­que­ses y al Hof­fen­heim que si­gue in­vic­to. Su­ma cin­co vic­to­rias con­se­cu­ti­vas y parece que lo su­yo va en se­rio.

Le ven co­mo una ame­na­za

Las afi­cio­nes ri­va­les ven en es­te club una ame­na­za para su fút­bol, que aco­ge con agra­do his­to­rias de su­pera­ción y no de ta­lo­na­rio. En 1998 la Fe­de­ra­ción Ale­ma­na de Fút­bol apro­bó la nor­ma co­no­ci­da co­mo 50+1 que dic­ta que los so­cios siem­pre de­ben te­ner el con­trol de sus clubs, evi­tan­do así el con­trol de gran­des in­ver­so­res. Un club puede ven­der par­ti­ci­pa­cio­nes pe­ro siem­pre sin so­bre­pa­sar el 50% de las ac­cio­nes. El Ba­yern per­te­ne­ce en un 75% a los so­cios y el res­to se lo re­par­ten en­tre em­pre­sas co­mo Adi­das, Au­di y Allianz.

Pe­ro he­cha la ley, he­cha la tram­pa. La com­pa­ñía al fun­dar el Ra­sen­balls­port Leip­zig lo cons­ti­tu­yó co­mo club de so­cios com­pues­to por 17 per­so­nas re­la­cio­na­das con la fir­ma. Así pues, el club ale­mán no se sal­ta la nor­ma pe­ro si la éti­ca para al­gu­nos de los afi­cio­na­dos al ba­lom­pié. El RB Leiz­pig no tie­ne mu­cha his­to­ria, pe­ro es­tá in­ten­tan­do es­cri­bir­la con le­tras de oro. Va por buen camino

FO­TO: EFE

El Leip­zig ce­le­bra triun­fo tras triun­fo Lle­va cin­co se­gui­dos y es co­lí­der

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