EN LOS PIES

Objetivo Bienestar - - CUERPO -

Por su con­tac­to con el sue­lo, con la hu­me­dad y por las mi­cro he­ri­das que se pro­du­cen, los pies son una de las par­tes del cuer­po que más su­fren los efec­tos de los hon­gos, en con­cre­to de los der­ma­to­fi­tos.

• ¿Es la hu­me­dad la res­pon­sa­ble de la apa­ri­ción de hon­gos en los pies? Más bien es el con­tac­to del pie con los hon­gos que pue­den pe­ne­trar al ca­mi­nar des­cal­zos por ves­tua­rios y bor­des de pis­ci­nas, pe­ro tam­bién en jar­di­nes, zo­nas don­de hay plan­tas o ani­ma­les do­més­ti­cos que pue­den es­tar in­fec­ta­dos por hon­gos. Otro lu­gar en el que de­be­ría­mos ir con cui­da­do son los spas y bal­nea­rios. Eso sí, es ne­ce­sa­rio que en el pie ha­ya una he­ri­da o una fi­su­ra in­ter­di­gi­tal. Allí es don­de el hon­go pue­de pe­ne­trar y pro­li­fe­rar. Por lo tanto, es im­por­tan­te no ol­vi­dar el uso de chan­clas.

• Ojo en las za­pa­te­rías. Allí tam­bién pue­den pro­du­cir­se los con­ta­gios. Pro­bar­se un za­pa­to des­cal­zos pue­de ser una fan­tás­ti­ca vía pa­ra que los hon­gos sal­ten de un pie in­fec­ta­do a otro. Si hay una he­ri­da en el pie y la per­so­na que se ha pro­ba­do el za­pa­to an­tes tie­ne un hon­go, ese pue­de sal­tar. Haz­te con una bol­sa – o con unos cal­ce­ti­nes– y evi­ta­rás con­ta­gios.

• ¿Pi­can las in­fec­cio­nes por hon­gos? Al­gu­nas ve­ces sí y ade­más se ven zo­nas don­de se le­van­ta la piel y se vuel­ve más ro­ji­za. Tam­bién exis­te la mi­co­sis in­ter­di­gi­tal, en la que la piel se ma­ce­ra, se abre y es­cue­ce cuan­do hay con­tac­to con el agua ca­lien­te. Lue­go es­tá la bu­llo­sa, que es más ec­ce­ma­to­sa con pe­que­ños pun­ti­tos en los que se le­van­ta la piel y por úl­ti­mo, la mi­co­sis se­ca que se ma­ni­fies­ta con una se­que­dad de la piel a la que uno se pue­de acos­tum­brar pe­ro que no me­jo­ra por más cre­ma hi­dra­tan­te que el pa­cien­te se pon­ga. To­das de­ben tra­tar­se.

• ¿Pue­den pa­sar del pie a otras zo­nas del cuer­po? Sí, es­pe­cial­men­te a las in­gles. Hay una tri­lo­gía que va de la uña, al pie y la in­gle. Al po­ner­se la ro­pa in­te­rior los hon­gos pue­den arras­trar­se des­de el pie has­ta la in­gle, una zo­na hú­me­da don­de los hon­gos se ins­ta­lan có­mo­da­men­te. Tam­bién, por su­pues­to, es po­si­ble con­ta­giar a la pa­re­ja.

• ¿Los hon­gos en los pies afec­tan más a ni­ños o a adul­tos? Sin du­da, mu­cho más a los adul­tos. Los ni­ños tie­nen más ten­den­cia a ve­rru­gas, a ec­ce­mas alér­gi­cos con­se­cuen­cia de los ma­te­ria­les del calzado pe­ro no a pa­de­cer hon­gos.

Dr. An­to­nio J. Za­la­caín, po­dó­lo­go y pro­fe­sor titular de

la Uni­ver­si­dad de Bar­ce­lo­na

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