El cie­lo pue­de es­pe­rar, no­so­tros so­lo otea­mos el fir­ma­men­to

PORT Magazine España - - JUVENTUD - Tex­to de Ga­brie­la Wie­ner

Pen­sar la ju­ven­tud es de 'vie­ju­nos'. Eso pien­so mien­tras vuel­vo con mi hi­ja del co­le­gio, en­si­mis­ma­das ca­da una en su te­lé­fono co­mo el 90% de las per­so­nas que van en el va­gón. En­si­mis­mar­te en tu te­lé­fono tam­po­co te ha­ce jo­ven. Es más bien co­mo sa­lir a com­prar el pan con una su­da­de­ra con ca­pu­cha a los 40. Al­go que no es­tá del to­do mal pe­ro tam­po­co es­tá del to­do bien. An­tes, cuan­do era jo­ven, tam­bién pen­sé mo­rir para de­jar un ca­dá­ver her­mo­so. Aho­ra via­jo con mi hi­ja de 11 años en el me­tro. Nos man­da­mos men­sa­jes por What­sApp a 20 cen­tí­me­tros de dis­tan­cia. Emo­ti­cono de ri­sa. Emo­ti­cono de llan­to. Ha­ce po­co me hi­ce 'you­tu­ber'. No co­mo las 'you­tu­bers' jó­ve­nes, más bien co­mo una vi­deo­co­lum­nis­ta des­pei­na­da y fe­mi­na­zi. No im­por­ta. Ten­go más de 40 años y soy una 'you­tu­ber'. Ha­go vi­deos de dos o tres mi­nu­tos en los que ha­blo de po­lí­ti­ca y de co­rrup­ción. Co­sas de vie­jos. Co­sas que ha­cen los vie­jos. De las que ha­blan los vie­jos. Tam­bién es­tá el te­ma de mi ma­dre. O de es­tar vien­do a mi ma­dre al prin­ci­pio del fi­nal del tú­nel. La veo, sus ca­che­tes en­tra­ña­bles, y me ha­ce se­ña­les de que va­ya. Me mi­ra con ca­ra de “te lo di­je”. Con ca­ra de “so­mos la mis­ma persona”. Con ca­ra de “yo sé que aho­ra me en­tien­des”. Mi­ro por so­bre el hom­bro lo que ha­ce mi hi­ja en el te­lé­fono. Snap­chat. Emo­jis. Me pi­de que la cons­tru­ya me­jor de lo que ella se ha cons­trui­do. ¿Eso es po­si­ble? Pen­sar en me­tá­fo­ras es de vie­jas. Así que le pon­go el pe­lo azul, los ojos chi­nos y la bo­ca gor­di­ta. Le ha­go la ca­ra un po­co re­don­da. Y es un do­lor. Y el do­lor es la obe­dien­cia de­bi­da al imperio de la for­ma. Es­toy cons­tru­yen­do el emo­ji de mi hi­ja en un país que en­ve­je­ce a pa­sos agi­gan­ta­dos. El 90 % de per­so­nas en el me­tro son vie­jos. Vie­jos con te­lé­fo­nos. El otro 10% de per­so­nas me son des­co­no­ci­dos. Al­gu­na vez fui jo­ven en Es­pa­ña. No co­mo era jo­ven en Pe­rú. Pe­ro, yo qué sé, jo­ven al fin. Quie­ro de­cir que to­da­vía no cum­plía 30 y no te­nía hi­jas. Lo que re­cuer­do es que no ha­blá­ba­mos de pas­ta ni de fe­mi­nis­mo ni de in­de­pen­den­cia. O sea que no con­si­go re­cor­dar de qué de­mo­nios ha­blá­ba­mos. De li­bros se­gu­ra­men­te. De ju­gue­tes. Re­cuer­do ha­ber es­ta­do en ca­sa de Vir­gi­nie y Paul B. Y ha­bla­mos de ju­gue­tes. Y con un se­ñor lla­ma­do Ka­pus­cins­ki. Y ha­bla­mos de ju­gue­tes. Y re­vis­tas im­pre­sas en pa­pel y el bar Mi­lano y el Ra­val de to­das las co­sas. Era la ju­ven­tud. Des­pués la ju­ven­tud fue­ron los mó­vi­les acu­mu­la­dos en el ca­jón de la en­tra­da, ca­da dos años. Uno so­bre otro. Ca­da vez más pe­que­ños, ca­da vez más pla­nos. Así con­ta­mos nues­tros ca­dá­ve­res, así cam­bia­mos de piel ca­da tan­to. Cuan­do de­ja­mos Bar­ce­lo­na ya to­do ha­bía de­ja­do de ser di­ver­ti­do. Fue jus­to des­pués del 15-M. Las to­mas de con­cien­cia pue­den ser muy jó­ve­nes y pue­den ser muy vie­jas. Co­mo una es­cri­to­ra de 40 años con un li­bri­to tra­du­ci­do al in­glés. Co­mo las pa­re­des dis­fra­za­das de ar­co iris en la es­ta­ción de Chue­ca en Ma­drid. Cuan­do éra­mos jó­ve­nes La Cai­xa nos per­si­guió para re­ga­lar­nos una Vi­sa Gold. No te­nía­mos tra­ba­jo, no te­nía­mos pa­pe­les así que, por su­pues­to, acep­ta­mos el cré­di­to y nos fun­di­mos los 2.000 pa­vos en una se­ma­na. 12 años y 12.000 eu­ros

des­pués he­mos clau­su­ra­do la ju­ven­tud a pun­ta de su­dor y de des­gas­te. La ju­ven­tud es el in­te­rés de un mi­llón por cien­to que se em­bol­sa La Cai­xa. La ju­ven­tud es tam­bién para mí el pe­lo­ta­zo del la­dri­llo. Ca­ma­re­ros con se­gun­da vi­vien­da que han en­ve­je­ci­do a pun­ta de hi­po­te­ca. Cláu­su­las sue­lo. Eu­ri­bor. Pre­fe­ren­tes. Di­vino te­so­ro. Mi­ro otra vez so­bre el hom­bro de mi hi­ja. Un chat con su ami­go tran­se­xual. An­tes fue su ami­ga les­bia­na y an­tes sim­ple­men­te su ami­gui­ta. La mis­ma persona. O no tan sim­ple­men­te. Me he sus­cri­to al ca­nal de no­ti­cias de Ope­ra­ción Triun­fo. Mi ju­ven­tud en Es­pa­ña fue­ron las ma­las edi­cio­nes de Ope­ra­ción Triun­fo, las de Ris­to. En la nue­va Ope­ra­ción Triun­fo es­tá re­pre­sen­ta­da (ca­si) to­da la co­mu­ni­dad LGTB… LGTB+ di­ría el ami­go tran­se­xual de mi hi­ja. Me con­mue­ve has­ta llo­rar to­do 'Lo Ma­lo'. Mi­ro por ter­ce­ra vez so­bre el hom­bro de mi hi­ja: Ins­ta­gram, 6 pu­bli­ca­cio­nes, 45 se­gui­do­res. Una de ellas es un afi­che de Ru Paul’s Drag Ra­ce. Leí la otra vez que las hi­jas de Caitlin Mo­ran tam­bién son fa­ná­ti­cas de Ru Paul. Ja. Una vez en­tre­vis­té a Caitlin Mo­ran, yo en Ma­drid y ella en su ca­sa de In­gla­te­rra. Lue­go me la en­con­tré en Pa­rís de ca­sua­li­dad y nos hi­ci­mos una fo­to que pu­bli­qué en Twit­ter. Usar Twit­ter po­dría ser de vie­jas. De vie­jas co­ti­llas que sue­ñan con la Re­vo­lu­ción.

Leer a co­lum­nis­tas es de jo­ven pe­ro es­cri­bir co­lum­nas es de vie­jos. To­mar­te fo­tos con tus co­lum­nis­tas fa­vo­ri­tas en Pa­rís es es­tar prác­ti­ca­men­te muer­ta. Ha­ce po­co una es­tu­dian­te uni­ver­si­ta­ria me es­cri­bió: “Ga­brie­la, quie­ro apro­ve­char que es­tás vi­va para ha­cer­te una en­tre­vis­ta”. Error.

Cuan­do era jo­ven de ver­dad, en Pe­rú, te­nía un ga­to pe­ro en reali­dad no te­nía na­da. Te­ner co­sas, aun­que sean ga­tos, es de vie­jas. Leo en el dia­rio que la mu­jer que ase­si­nó a Ga­briel, 'el Pes­caí­to', vino a es­tas tie­rras bus­can­do “el sue­ño es­pa­ñol”. El sue­ño es­pa­ñol. Eso di­ce. El sue­ño es­pa­ñol es te­ner co­sas, que es una for­ma de no ser jo­ven.

Le qui­to el te­lé­fono a mi hi­ja y su­fre y se re­tuer­ce y llo­ra. Quie­ro po­ner­lo en Twit­ter.

“La ju­ven­tud para mí es el pe­lo­ta­zo del la­dri­llo. Ca­ma­re­ros con se­gun­da vi­vien­da que han en­ve­je­ci­do a pun­ta de hi­po­te­ca. Cláu­su­las sue­lo. Eu­ri­bor”

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.