EL HI­JO DEL CIER­ZO

TONI ABA­DÍA ES EL CO­RRE­DOR TO­TAL, CA­PAZ DE TRIUN­FAR SO­BRE EL BA­RRO, EL AS­FAL­TO Y EL TAR­TÁN.

Runner's World (Spain) - - Mundo Runner -

No es el ar­que­ti­po de fon­dis­ta clá­si­co. Su fi­so­no­mía no se ajus­ta al pa­ra­dig­ma de cuer­po en­ju­to y ex­tre­mi­da­des lon­gi­lí­neas, ge­ne­ral­men­te de piel os­cu­ra, que son las úni­cas que sue­len aguan­tar el rit­mo de sus ga­lo­pa­das. Por con­tra, la fi­gu­ra de 'El hi­jo del cier­zo' re­cuer­da más a la ta­lla de un es­cul­tor de la Gre­cia an­ti­gua, cin­ce­la­da en es­te ca­so por el ar­te­sano que ha da­do for­ma y en­te­re­za a sus pier­nas y sus sue­ños: Pe­pe Ma­re­ca. Un hom­bre hu­mil­de y tran­qui­lo que lle­va ex­hi­bien­do su ópe­ra pri­ma por cir­cui­tos y es­ta­dios de me­dio mun­do, en los que ha de­ja­do pa­ten­te la maes­tría de la fi­na zan­ca­da de su ro­bus­to tren in­fe­rior.

Su­pu­ra atle­tis­mo por to­dos los po­ros y el pú­bli­co lo ado­ra. Gra­cias a su cer­ca­nía, trans­pa­ren­cia, in­fi­ni­to re­per­to­rio de ges­tos que dig­ni­fi­can nues­tro de­por­te, y a proezas co­mo la que pro­ta­go­ni­zó el pe­núl­ti­mo fin de se­ma­na de ju­lio en Ge­ta­fe, cuan­do en una úl­ti­ma rec­ta de in­far­to su­peró a uno de sus ha­bi­tua­les ver­du­gos en una fi­nal de 5.000 me­tros me­mo­ra­ble, po­nien­do en pie a los es­pec­ta­do­res que aba­rro­ta­ban el gra­de­río del Polideportivo Juan de la Cier­va (que aco­gía el Cam­peo­na­to de Es­pa­ña) y que vi­vie­ron el due­lo de ti­ta­nes en­tre Aba­día y Mechaal co­mo si de un derby se tra­ta­ra.

El am­plio re­per­to­rio de es­te to­do­te­rreno del lar­go alien­to in­clu­ye el cam­po a tra­vés, el as­fal­to y la pis­ta en sus dos ver­sio­nes (cu­bier­ta y ai­re li­bre), ha­bien­do con­se­gui­do éxi­tos en to­dos los for­ma­tos po­si­bles y con­vir­tién­do­lo en el co­rre­dor to­tal, pa­ra de­ses­pe­ra­ción de los ri­va­les que aún si­guen es­pe­ran­do a pi­llar­le en un re­nun­cio.

Una de sus úl­ti­mas ges­tas ha si­do des­ban­car a una le­yen­da co­mo Juan Carlos de la Os­sa al fren­te del ran­king his­tó­ri­co de la prue­ba más po­pu­lar de nues­tro atle­tis­mo: los 10 K. Ya ni a la his­to­ria tie­ne res­pe­to.

¿Qué su­pu­so pa­ra ti ba­tir el ré­cord de Es­pa­ña de 10 km? (27:48, La­re­do)

Lo cam­bió to­do. En las tem­po­ra­das des­pués de los JJ.OO. de Río no ha­bía te­ni­do ese mo­men­to dul­ce en cuan­to a mar­cas y me­da­llas en gran­des cam­peo­na­tos. 2018 se pre­sen­ta­ba de otra for­ma, que­ría vol­ver a ese ni­vel pe­ro nun­ca me ha­bría ima­gi­na­do por de­ba­jo de los 28 mi­nu­tos. Ha­cer 27:48 en la ciu­dad don­de na­ció mi ma­dre y don­de ten­go tan­tos re­cuer­dos de pe­que­ño nos hi­zo creer que po­de­mos so­ñar en gran­de y plan­tear­nos re­tos más ambiciosos co­mo la me­dia ma­ra­tón o la ma­ra­tón den­tro de unos años.

Superaste a Juan Carlos de la Os­sa, uno de los me­jo­res fon­dis­tas españoles de la his­to­ria (27:55, Man­ches­ter 2005). ¿Te­nías ese ré­cord en­tre ce­ja y ce­ja ya des­de ha­ce tiem­po?

Mi sue­ño era ba­jar de los 28 mi­nu­tos, qui­zás más en pis­ta que en ru­ta, don­de las ca­rre­ras son más im­pre­vi­si­bles. La­re­do brin­da la opor­tu­ni­dad de co­rrer al 100% tan­to al atle­ta que ga­na co­mo al que cie­rra la prue­ba. Pen­sé que en 2016, cuan­do hi­ce 28:02, ya ha­bía si­do la ca­rre­ra per­fec­ta, pe­ro es­ta vez la ba­lan­za de­ci­dió a mi fa­vor. Fue una gran­dí­si­ma sor­pre­sa ya que na­die de mi círcu­lo más cer­cano ima­gi­na­ba que pu­die­ra ha­cer esa mar­ca.

En cam­bio, en pis­ta aún no has lo­gra­do ba­jar de los 28 mi­nu­tos (28:07.14, Maia 2016). Es­te año te pro­cla­mas­te cam­peón de Es­pa­ña en Bra­ga con 28:17.24. ¿Qué te ha fal­ta­do has­ta aho­ra pa­ra lo­grar­lo?

El fac­tor psi­co­ló­gi­co es muy im­por­tan­te en el de­por­te de al­ta com­pe­ti­ción y no dis­fru­to to­do lo que de­be­ría dan­do 25 vuel­tas a la pis­ta, creo que por esa lu­cha cons­tan­te con­tra el crono. En las ca­rre­ras en ru­ta, has­ta que no ves la rec­ta de me­ta no sa­bes qué tiem­po vas a rea­li­zar; en cam­bio en pis­ta sa­bes ca­da par­cial y cuán­to es­tás ga­nan­do o per­dien­do en ca­da vuel­ta. En Bra­ga, ade­más, hi­ce una ca­rre­ra en so­li­ta­rio. La de la Co­pa de Eu­ro­pa de Lon­dres fue per­fec­ta (se ga­nó con 27:36) pe­ro ese día no acom­pa­ña­ron las sen­sa­cio­nes; tu­ve fla­to des­de el ki­ló­me­tro tres, así que pa­ra mí el mé­ri­to fue real­men­te aca­bar la ca­rre­ra. Ya le he di­cho a Pe­pe (Ma­re­ca) que hay que tra­ba­jar no so­lo a ni­vel fí­si­co, sino tam­bién a ni­vel men­tal.

Lo­gras­te el bron­ce en es­ta prue­ba en el úl­ti­mo Eu­ro­peo, Áms­ter­dam 2016, pe­ro es­ta vez has re­nun­cia­do a par­ti­ci­par en los 10.000 pa­ra ha­cer­lo en los 5.000 m. ¿Te ves me­jor pa­ra es­ta dis­tan­cia?

Sí, es­te año he­mos he­cho una pla­ni­fi­ca­ción to­tal­men­te in­no­va­do­ra. En­tre­na­mien­to en al­ti­tud en Bron­cha­les (Te­ruel) des­de fe­bre­ro, a 1.600 m, que per­mi­te una asi­mi­la­ción más di­rec­ta, sin ir­nos a co­tas por en­ci­ma de los 2.000 y pi­co me­tros so­bre el ni­vel del mar co­mo otras ve­ces. Nos ha ido muy bien co­rrer dis­tan­cias lar­gas pa­ra ad­qui­rir una bue­na ca­pa­ci­dad ae­ró­bi­ca, pe­ro se ha­ce más du­ro en­tre­nar el 10.000 en ve­rano. En 2016, en cam­bio, el Eu­ro­peo es­ta­ba más ade­lan­ta­do en el ca­len­da­rio por su coin­ci­den­cia con los JJ.OO. Creo que en 5.000 ten­go más op­cio­nes por­que es­tá más abier­to, va a ha­ber mu­chos atle­tas que do­blen y que me en­con­tra­ría en cual­quie­ra de las dos prue­bas, pe­ro és­tos ya ten­drán un 10.000 en las pier­nas. Ade­más es­toy ya pa­ra me­nos de 13:20, po­der aguan­tar una hi­po­té­ti­ca ca­rre­ra a rit­mos al­tos y lle­gar a la úl­ti­ma vuel­ta con op­cio­nes de me­da­lla.

¿Qué ac­tua­ción te de­ja­ría sa­tis­fe­cho?

En mi men­te no hay otra co­sa que no sean las me­da­llas, aun­que sien­do ho­nes­to, es­tar en­tre los 6 pri­me­ros no me de­ja­ría mal sa­bor de bo­ca. En Zú­rich 2014 fui 8º en es­ta prue­ba, pe­ro a mis 28 años ten­go que exi­gir­me al­go más. En los Jue­gos del Me­di­te­rrá­neo de Ta­rra­go­na, por ejem­plo, que­dé cuar­to por un fa­llo de es­tra­te­gia pe­ro aun­que aca­bé sa­tis­fe­cho por es­tar tan cer­ca del bron­ce, es­pe­ro me­jo­rar esos ma­ti­ces y po­ner­los en prác­ti­ca en Ber­lín.

¿No con­si­de­ras su­fi­cien­tes los 4 días de se­pa­ra­ción en­tre una fi­nal y otra (te­nien­do en cuen­ta que no hay se­ries cla­si­fi­ca­to­rias en los 5.000 m) pa­ra po­der co­rrer am­bas?

Son 15 km en cues­tión de 5 días: un 10.000 que es una in­cóg­ni­ta y un 5.000 en el que si se po­nen de acuer­do van a ha­cer co­rrer al res­to des­de el me­tro uno. Mi­ke Ki­gen Öz­bi­len (dos ve­ces ga­na­dor de la San Sil­ves­tre Va­lle­ca­na) o Ari­kan po­drían im­po­ner tam­bién en el 10.000 la ley del más fuer­te y no creo que aquel que do­ble prue­ba va­ya a ver­las ve­nir, sino que se cen­tra­rá pri­me­ro en co­rrer bien es­ta ca­rre­ra y lue­go el 5.000 con lo que le que­de. En mi ca­so par­ti­cu­lar no veo su­fi­cien­te una di­fe­ren­cia de cua­tro días pa­ra po­der­me re­cu­pe­rar de un 10.000 a 28 mi­nu­tos pe­la­dos por­que de­be­ría ha­ber he­cho un vo­lu­men de en­tre­na­mien­to mu­chí­si­mo ma­yor.

“No dis­fru­to to­do lo que de­be­ría dan­do 25 vuel­tas a la pis­ta”

Quien sí va a do­blar es Adel Mechaal, aun­que has­ta el úl­ti­mo mo­men­to no ha­ya con­se­gui­do la mí­ni­ma en los 5.000 me­tros. ¿Lo con­si­de­ras una de­ci­sión acer­ta­da?

Nun­ca he cues­tio­na­do nin­gu­na de las op­cio­nes que él ha ba­ra­ja­do. Él se co­no­ce lo su­fi­cien­te co­mo pa­ra sa­ber si de­be do­blar o no. Una co­sa es que yo no lo ha­ga y otra que prohí­ba al res­to ha­cer­lo. Él tie­ne mí­ni­ma en las dos prue­bas y ha de­mos­tra­do un buen es­ta­do de for­ma, por lo que no que­da otra que acep­tar­lo, aplau­dir­le y so­bre to­do desear­le lo me­jor co­mo com­pa­ñe­ro de se­lec­ción, aun­que va­ya a ser uno de mis ri­va­les a ba­tir.

Es cier­to que vis­to el ran­king eu­ro­peo del año pa­re­ce más ase­qui­ble el po­dio en los 5.000 m, ya que aún nin­gún atle­ta ha me­jo­ra­do tu re­gis­tro de 13:12.68 que lo­gras­te en Hen­ge­lo en 2016. Es­te año has co­rri­do en Huel­va en 13:24.18, ¿te ves pa­ra re­ba­jar tu mar­ca per­so­nal?

Se­ría de­ma­sia­do, pe­ro sí es cier­to que en es­te tra­mo fi­nal de tem­po­ra­da me veo muy cer­qui­ta. En Huel­va no fue la ca­rre­ra idó­nea, ya que hi­ci­mos el pri­mer ki­ló­me­tro muy rá­pi­do. Una de las co­sas que más op­ti­mis­mo me ha da­do ha si­do ga­nar en los 3.000 me­tros del Mee­ting de Bar­ce­lo­na a atle­tas de ta­lla in­ter­na­cio­nal. Ade­más he­mos tra­ba­ja­do mu­cho la co­lo­ca­ción en ca­rre­ra y me veo rá­pi­do.

Aún así en Ber­lín ha­brá nom­bres que me­ten mie­do: Rin­ger, Am­dou­ni, los In­ge­brigt­sen, el pro­pio Adel… A fal­ta de co­no­cer­se los ins­cri­tos, ¿quié­nes son a prio­ri los ri­va­les pa­ra ti?

Ade­más de los que has men­cio­na­do, tam­bién el ita­liano Krip­pa, el bel­ga Isaac Ki­me­li… Los bri­tá­ni­cos no tie­nen nin­gún atle­ta por de­ba­jo de 13:20 de­bi­do a la le­sión de An­drew But­chart, pe­ro siem­pre es una se­lec­ción po­de­ro­sa y creo que ten­drán en la fi­nal al­gún atle­ta con op­cio­nes de me­da­lla.

Ha­blan­do de los In­ge­brigt­sen, ¿qué te pa­re­ce lo que es­tá ha­cien­do Ja­kob, el pe­que­ño de los tres her­ma­nos? En 1.500 m ya ha­bía da­do mues­tras de ser un su­per­ta­len­to, pe­ro en los 5.000 m del Mun­dial sub-20 lo­gró el bron­ce ven­cien­do a to­do un Se­le­mon Ba­re­ga y ba­tien­do un ré­cord de Eu­ro­pa que te­nía ca­si 40 años... ¡por 7 se­gun­dos!

Te­ne­mos la suer­te, o ma­la suer­te, de te­ner un atle­ta eu­ro­peo que ha batido to­dos los ré­cords y no tie­ne lí­mi­tes. En el 10.000 creo que tam­bién ha­ría un gran pa­pel de­bi­do a sus bue­nas pres­ta­cio­nes en el cam­po a tra­vés. Me sor­pren­dió que con­si­guie­ra ese ré­cord de Eu­ro­pa ter­mi­nan­do en 2:24 el úl­ti­mo 1.000. Co­rre sin nin­gún ti­po de re­pa­ro. Pro­ba­ble­men­te yo ni me hu­bie­ra atre­vi­do a ade­lan­tar a Ba­re­ga, y él no so­lo se atre­vió sino que le ven­ció. Aho­ra mis­mo le te­mo más a él que a Hen­rik, el her­mano ma­yor, ya que es­te ha da­do sín­to­mas de de­bi­li­dad en las úl­ti­mas Dia­mond Lea­gue. Se­ría pro­ba­ble­men­te el cam­peón de Eu­ro­pa más jo­ven de la his­to­ria pe­ro nues­tro reto es im­pe­dir que eso ocu­rra.

Vol­vien­do a los 5.000 m del Eu­ro­peo… No de­fen­de­rá su tí­tu­lo el ac­tual cam­peón, Ilias Fifa, san­cio­na­do por do­pa­je. ¿Có­mo te sen­tó a ti que has si­do uno de sus ri­va­les di­rec­tos en­te­rar­te de su tram­pa? ¿Lle­gas­te a con­fiar en su inocen­cia?

Evi­den­te­men­te muy mal. Cuan­do pa­só to­do aque­llo nos man­tu­vi­mos ex­pec­tan­tes ya que te­nía una san­ción cau­te­lar, pe­ro cuan­do pos­te­rior­men­te se le le­van­tó y coin­ci­di­mos (Carlos Ma­yo y yo) con él en al­gún cross le lle­ga­mos a pre­gun­tar qué ha­bía pa­sa­do, ya que que­ría­mos una ex­pli­ca­ción ló­gi­ca, más allá de la ver­sión de los me­dios de co­mu­ni­ca­ción. Él en to­do mo­men­to nos di­jo que to­do era men­ti­ra, que ha­bía si­do una fal­sa de­nun­cia y que no ha­bían en­con­tra­do na­da. No te que­da otra que creér­te­lo. Sen­tí ali­vio en el mo­men­to, pe­ro lue­go cuan­do se re­sol­vió el ca­so no en­ten­día na­da. Era un atle­ta al que he­mos tra­ta­do con mu­chí­si­mo ca­ri­ño y nos sen­ti­mos muy de­frau­da­dos. La ad­mi­ra­ción que ha­bía sen­ti­do por es­ta per­so­na y su his­to­ria de su­pera­ción se me vino aba­jo. Es­pe­ra­mos que esos cua­tro años de san­ción le sir­van pa­ra dar­se cuen­ta de que ese no es el ca­mino a se­guir y que no es ejem­plo de na­da. A mí per­so­nal­men­te no me gus­ta­ría que vol­vie­se a co­rrer, ya que no creo en las se­gun­das opor­tu­ni­da­des en el de­por­te de al­ta com­pe­ti­ción, pe­ro tam­bién hay unas le­yes que hay que cum­plir y acep­ta­re­mos que vuel­va a es­tar en una lí­nea de sa­li­da. Ja­más vol­ve­rá la re­la­ción que yo lle­gué a te­ner con aquel Ilias Fifa, y es tris­te.

¿Fue al­go to­tal­men­te ines­pe­ra­do pa­ra ti o en al­gún mo­men­to pen­sas­te que tras sus éxi­tos ha­bía tru­co?

Siem­pre me pa­re­ció un chi­co muy tra­ba­ja­dor, que te­nía las co­sas cla­ras y cu­ya vi­da gi­ra­ba al 100% en torno al atle­tis­mo. Ese ni­vel de pro­fe­sio­na­lis­mo o de con­vic­ción es mu­chas ve­ces el ca­mino al éxi­to. Se veía que ha­bía una pla­ni­fi­ca­ción de­trás y te­nía una gran ca­pa­ci­dad de sa­cri­fi­cio. Pe­ro por otro la­do, siem­pre me lla­mó la aten­ción que un atle­ta co­mo Fifa, en los 5.000 del Cam­peo­na­to de Es­pa­ña en 2015 lle­ga­ra 8 o 9 se­gun­dos por de­trás de no­so­tros en una ca­rre­ra to­tal­men­te tác­ti­ca, y al año si­guien­te en Gi­jón se re­pi­tie­ra la mis­ma si­tua­ción (Fifa, Mechaal y yo pe­lean­do por las me­da­llas) y el desen­la­ce fue­ra to­tal­men­te dis­tin­to. No en­ten­día có­mo pa­só de no te­ner ca­si fi­nal a ga­nar un Eu­ro­peo, pe­ro sim­ple­men­te lo aso­cié a su en­tre­na­mien­to, aun­que des­pués de to­do lo que ha sa­li­do co­bra un nue­vo sen­ti­do. Cuan­do oyes ha­blar de anabo­li­zan­tes que me­jo­ra­ban su ca­pa­ci­dad mus­cu­lar te das cuen­ta de por qué era tan rá­pi­do y su por­cen­ta­je de fracaso era mí­ni­mo.

Am­bos pro­ta­go­ni­zas­teis un cé­le­bre epi­so­dio el año pa­sa­do en el Cross de Zor­not­za, cuan­do él res­ba­ló y ca­yó al ade­lan­tar a un atle­ta do­bla­do y tú te pa­ras­te sin pen­sar­lo pa­ra ayu­dar­le a le­ven­tar­se. ¿Vol­ve­rías a ten­der­le la mano cuan­do vuel­va tras su san­ción?

Sí, por­que yo no me pa­ré a dar­le la mano por ser Ilias Fifa, sino por­que era un atle­ta que se ha­bía caí­do, pen­sa­ba que ha­bía si­do un ac­ci­den­te mu­cho más apa­ra­to­so y se po­día ha­ber he­cho da­ño. Lo vol­ve­ría a ha­cer por­que una co­sa es que co­mo atle­ta no vuel­va a te­ner­le el res­pe­to que le te­nía, pe­ro co­mo per­so­na siem­pre de­seo lo me­jor a to­da la gen­te que ha for­ma­do par­te de mi vi­da.

“Vol­ve­ría a dar­le la mano a Fifa, aun­que ya no le res­pe­te co­mo de­por­tis­ta”

Tú siem­pre has si­do uno de los prin­ci­pa­les ba­luar­tes del de­por­te lim­pio. Par­ti­ci­pas­te in­clu­so en un ca­ra a ca­ra ra­dio­fó­ni­co con Ser­gio Sán­chez don­de ca­da uno ex­po­níais vues­tros pun­tos de vis­ta res­pec­to al te­ma del do­pa­je. ¿Te sen­tis­te en una en­ce­rro­na cuan­do José Ra­món de la Mo­re­na se po­si­cio­nó del la­do de Ser­gio de ma­ne­ra tan evi­den­te?

Una en­ce­rro­na no. Al fi­nal to­dos te­ne­mos nues­tro pun­to de vis­ta y él de­bió pen­sar que yo me ex­ce­dí en mi po­si­cio­na­mien­to, pe­ro no le cul­po. Tu­ve la ca­pa­ci­dad de de­fen­der­me y en nin­gún mo­men­to me sen­tí ata­ca­do. Con Ser­gio hu­bo una re­la­ción muy ten­sa du­ran­te mu­cho tiem­po. Des­pués él me ha fe­li­ci­ta­do en va­rias oca­sio­nes por mis éxi­tos y se lo agra­dez­co, y aun­que co­mo de­por­tis­ta si­go man­te­nien­do mi pos­tu­ra ha­cia él, co­mo per­so­na tie­ne mi per­dón por­que su­po com­por­tar­se con­mi­go a pos­te­rio­ri y eso tam­bién hay que de­cir­lo.

¿Te arre­pien­tes de ha­ber que­ri­do dar la ca­ra en es­ta oca­sión o en otras don­de te ha­yas pro­nun­cia­do pú­bli­ca­men­te?

Pa­ra na­da. Creo que más atle­tas de­be­ría­mos plan­tar ca­ra al do­pa­je. No es su­fi­cien­te con co­rrer con un dor­sal que pon­ga “I Run Clean”, ya que de he­cho Ilias Fifa ga­nó el Eu­ro­peo con ese men­sa­je en el pe­cho. La me­jor for­ma de lu­char con­tra ello es san­cio­nar­lo, cri­ti­car­lo, mul­tas eco­nó­mi­cas ca­da vez más du­ras… Creo que ca­da vez se les es­tán po­nien­do las co­sas más di­fí­ci­les a los que ha­cen tram­pas. Los atle­tas lim­pios no so­lo de­be­mos pen­sar en no­so­tros mis­mos e ir­nos al te­ma eco­nó­mi­co y de­por­ti­vo, en el per­jui­cio su­fri­do par­ti­cu­lar­men­te, sino ver­lo de ma­ne­ra co­lec­ti­va y ve­lar por la ilu­sión de los más jó­ve­nes. Sí que pi­do a clu­bes y or­ga­ni­za­do­res que ha­gan fir­mar a es­te ti­po de atle­tas un con­tra­to de com­pro­mi­so pa­ra ga­ran­ti­zar que no vuel­van a co­me­ter tram­pas y po­der cas­ti­gar­les en el bol­si­llo, don­de a ellos les due­le.

Te has con­ver­ti­do en un pio­ne­ro al crear el pri­mer cam­pus de atle­tis­mo aso­cia­do a un atle­ta a tí­tu­lo par­ti­cu­lar, en la lo­ca­li­dad cán­ta­bra de Co­lin­dres. ¿Có­mo sur­gió la idea?

Jus­to an­tes de los 10 km Vi­lla de La­re­do, cuan­do ba­tí el ré­cord de Es­pa­ña, di allí una pe­que­ña char­la con ni­ños del Club Atlé­ti­co Co­lin­dres y Carlos, su res­pon­sa­ble, me pro­pu­so la po­si­bi­li­dad de ha­cer un cam­pus. Co­mo yo es­ta­ba vi­vien­do a ca­ba­llo en­tre Za­ra­go­za y Bron­cha­les, mi ami­go Luis Javier Ca­sas, que tam­bién es de la zo­na, pu­so en mar­cha el pro­yec­to y mi her­ma­na ma­yor, Joa­na, hi­zo el pa­pe­leo per­ti­nen­te. Con re­cur­sos bá­si­cos he­mos su­pe­ra­do to­das nues­tras ex­pec­ta­ti­vas, cu­brir 78 pla­zas en to­do el mes de ju­lio y con un gran feed­back de los pa­pás y ma­más.

¿Ten­drá con­ti­nui­dad in­clu­so en otros lu­ga­res de Es­pa­ña?

Re­pe­ti­re­mos se­gu­ro, pe­ro da­do el ca­ri­ño que he­mos re­ci­bi­do en es­ta zo­na y las fa­ci­li­da­des por par­te del Ayun­ta­mien­to de Co­lin­dres, pro­ba­ble­men­te lo ha­ga­mos en la mis­ma se­de. No­so­tros en­can­ta­dos de vol­ver a es­te pa­raí­so.

No só­lo has pues­to el nom­bre, sino que es­tás par­ti­ci­pan­do ac­ti­va­men­te en las ac­ti­vi­da­des. ¿Qué ha­ces allí con los ni­ños?

Tra­ta­mos de en­se­ñar­les co­sas que ellos no sa­ben, des­de mi ex­pe­rien­cia en unos Jue­gos Olím­pi­cos, los en­tre­si­jos del atle­tis­mo, con­se­jos de ali­men­ta­ción... Cár­ni­cas Serrano nos ha apo­ya­do en el pro­yec­to y Juan Carlos Lla­mas, mi nu­tri­cio­nis­ta par­ti­cu­lar, nos ha ayu­da­do a es­ta­ble­cer unas pau­tas ali­men­ta­rias pa­ra pa­sár­se­las a los pa­dres. Y los en­tre­na­mien­tos siem­pre des­de el jue­go, da­do

“No bas­ta con el 'I Run Clean' de un dor­sal pa­ra lu­char con­tra el do­pa­je”

que son ni­ños de 5 a 14 años. En esas eda­des lo ade­cua­do es tra­ba­jar ru­ti­nas co­mo la téc­ni­ca de ca­rre­ra, los es­ti­ra­mien­tos, el for­ta­le­ci­mien­to del to­bi­llo… y en­se­ñar­les que no es to­do co­rrer, sal­tar y lan­zar. Un día a la se­ma­na en­se­ña­mos ter­mi­no­lo­gía de atle­tis­mo en in­glés pa­ra que de al­gu­na ma­ne­ra em­pa­ti­cen con el atle­tis­mo de éli­te.

¿Te hu­bie­ra gus­ta­do dis­fru­tar de al­go así en tu for­ma­ción co­mo atle­ta?

Tu­ve la opor­tu­ni­dad de ver un cam­pus de los her­ma­nos Gar­cía (Ro­ber­to y Carlos) en Za­ra­go­za al que fui a dar char­las con 18 o 19 años. Me di­ver­tí mu­cho, veía que los ni­ños se lo pa­sa­ban en gran­de y no hay ma­yor sa­tis­fac­ción que ver sus son­ri­sas. Si yo hu­bie­ra po­di­do dis­fru­tar­lo de pe­que­ño no hu­bie­ra si­do atle­ta an­tes, pe­ro sí más po­li­va­len­te.

Es­ta tem­po­ra­da otra de las jo­yas del fon­do es­pa­ñol, Carlos Ma­yo, con el que com­par­tes en­tre­na­mien­tos a las ór­de­nes de José Luis Ma­re­ca, no ha po­di­do ape­nas cal­zar­se los cla­vos por pro­ble­mas fí­si­cos. ¿Qué sa­bes de él?

Se le jun­tó una pli­ca si­no­vial con unas pa­pe­ras y el pro­ce­so se ha alar­ga­do más de lo nor­mal. Ha­blo bas­tan­te con él pe­ro aho­ra mis­mo es­tá en una eta­pa muy di­fí­cil, al igual que yo el año pa­sa­do, en la que quie­re man­te­ner­se lo más ale­ja­do po­si­ble del atle­tis­mo pa­ra evi­tar la an­sie­dad por que­rer que to­do aca­be lo an­tes po­si­ble. Sé que va a vol­ver con las mis­mas ga­nas de siem­pre, pe­ro co­mo di­ce Pe­pe, "las le­sio­nes tam­bién vie­nen bien pa­ra re­fle­xio­nar y co­ger con más ga­nas las tem­po­ra­das que em­pie­zan".

De he­cho su úni­ca com­pe­ti­ción, más allá del Eu­ro­peo de Cross de Sa­mo­rin, ha si­do en el Tro­feo Ciu­dad de Za­ra­go­za de pis­ta cu­bier­ta, en el que hi­zo de lie­bre pa­ra ti en los 3.000 m. Va­ya de­ta­lla­zo, ¿no?

Tan­to Pe­pe co­mo Carlos son dos per­so­nas sú­per so­li­da­rias. Vién­do­se en las úl­ti­mas de su le­sión y an­tes de pa­rar de­fi­ni­ti­va­men­te de­ci­dió ofre­cer­se a ha­cer­me de lie­bre. Cual­quier otro en su si­tua­ción hu­bié­ra­mos pre­fe­ri­do pa­rar cuan­to an­tes y cen­trar­nos en no­so­tros mis­mos, mien­tras que él fue ex­ce­si­va­men­te so­li­da­rio por­que eso a lo me­jor le hi­zo arras­trar su le­sión dos o tres días. Se lo agra­dez­co enor­me­men­te y de­mues­tra lo gran per­so­na que es.

Siem­pre os ha­béis pro­fe­sa­do una ad­mi­ra­ción mu­tua pe­se a que él es más jo­ven y te tie­ne co­mo re­fe­ren­cia, pe­ro en al­gu­na oca­sión ya se te ha subido a las bar­bas. ¿Qué tal se lle­va eso de en­tre­nar con uno de tus má­xi­mos ri­va­les?

Fran­ca­men­te muy bien. Evi­den­te­men­te siem­pre quie­ro ga­nar, pe­ro si al­guien me tie­ne que de­rro­tar pre­fie­ro que sea él por­que pa­ra mí siem­pre ha si­do co­mo un her­mano pe­que­ño. Lle­ga­rá el mo­men­to de echar­se a un la­do y ayu­dar­le a que él tam­bién sea el me­jor, pe­ro in­ten­ta­ré que eso se atra­se lo má­xi­mo po­si­ble. En Ata­puer­ca me ga­nó y dio un re­ci­tal que me hi­zo sen­tir muy or­gu­llo­so, y tam­bién en el cross de Cá­ce­res, jus­to an­tes de le­sio­nar­se. Oja­lá esas do­len­cias pa­sen lo an­tes po­si­ble y que su po­ten­cial y su es­fuer­zo se vean re­com­pen­sa­dos. In­ten­ta­ré has­ta don­de pue­da man­te­ner­me por de­lan­te de él, pe­ro sé que tar­de o tem­prano em­pe­za­rá a ven­cer­me de for­ma más asi­dua, aun­que ca­da ca­rre­ra que él me ga­na es un es­tí­mu­lo pa­ra mí. En­tre­nar jun­tos nos ha­ce me­jo­res a los dos.

¿Aún le ha­ces sa­ber quién man­da en vues­tros en­tre­na­mien­tos?

Real­men­te to­da­vía no ha he­cho el en­tre­na­mien­to es­pec­ta­cu­lar en el que yo di­ga “im­po­si­ble ga­nar­le”, pe­ro sí lo ha trans­fe­ri­do a la com­pe­ti­ción. Qui­zás esa sim­bio­sis en­tre no­so­tros sea que él tie­ne que apren­der có­mo en­tre­nar fuer­te co­mo lo ha­go yo, y yo de su men­ta­li­dad com­pe­ti­ti­va. Esa re­tro­ali­men­ta­ción se­ría per­fec­ta pa­ra ser in­ven­ci­bles en Es­pa­ña.

¿Có­mo ha si­do la pre­pa­ra­ción de es­ta tem­po­ra­da es­ti­val jun­to a otro com­pa­ñe­ro y ri­val co­mo Juan An­to­nio 'Chi­ki' Pé­rez?

Es­pec­ta­cu­lar. Aun­que ya era muy ami­go mío, co­mo ri­val y com­pa­ñe­ro se ha su­pe­ra­do. He des­cu­bier­to su la­do per­so­nal y su ca­pa­ci­dad de su­frir en com­pe­ti­ción, que no tie­ne en los en­tre­na­mien­tos. Pro­ba­ble­men­te mu­chos otros atle­tas in­fe­rio­res ha­yan con­se­gui­do ha­cer en­tre­na­mien­tos me­jo­res, pe­ro se co­no­ce y no da más de lo que él cree ne­ce­sa­rio. Su men­ta­li­dad cal­cu­la­do­ra le ha­ce sa­car su me­jor ver­sión en com­pe­ti­ción.

¿Qué vo­lu­men de ki­ló­me­tros ha­béis al­can­za­do en las épo­cas de ma­yor car­ga?

He lle­ga­do a ha­cer 203 km a la se­ma­na, y 'Chi­ki' la que más 145 km. En el día a día he­mos te­ni­do una pla­ni­fi­ca­ción bas­tan­te dis­par. Pre­pa­ré tan­to el cross co­mo la pis­ta con vo­lú­me­nes más al­tos y él ha pre­fe­ri­do no me­ter tan­tos en­tre­na­mien­tos por­que se­gún él po­dría le­sio­nar­se y su ca­pa­ci­dad mus­cu­lar es me­nor que la mía. Siem­pre le di­go que es una ex­cu­sa, pe­ro él se co­no­ce per­fec­ta­men­te y sa­be que eso es lo que le va bien.

¿Al­gún en­tre­na­mien­to que se pue­da con­tar, de esos que can­san so­lo de leer­los?

Cua­tro días an­tes de mi ré­cord de 10 ki­ló­me­tros en­tre­né con Ca­mi­lo (San­tia­go) e hi­ci­mos en el Par­que Gran­de de Za­ra­go­za 14 x 1.000 re­cu­pe­ran­do 50 se­gun­dos, em­pe­zan­do a 2:57 y en mi ca­so aca­ban­do a 2:40. Una pau­sa muy cor­ti­ta que no per­mi­te re­cu­pe­rar per­fec­ta­men­te y ter­mi­nan­do rá­pi­do el úl­ti­mo mil, co­mo ocu­rre en una com­pe­ti­ción.

¿Es­tás en el me­jor mo­men­to de for­ma de tu vi­da?

A ni­vel men­tal sí, se­gu­ro. No sé si pa­ra re­pe­tir mis 13:12 en 5.000 y 3:37 en 1.500, pe­ro en to­do ca­so muy cer­qui­ta. En Ber- lín voy a dar mi me­jor ver­sión. Los años pa­san pe­ro le­jos de ago­biar­me por el pa­so del tiem­po me cen­tro en dis­fru­tar de lo que ha­go. Es­toy muy ilu­sio­na­do tan­to con mi par­ti­ci­pa­ción en el Eu­ro­peo co­mo con lo que vie­ne des­pués, mi de­but en me­dio ma­ra­tón.

¿Con­si­de­ras el en­tre­na­mien­to en al­ti­tud im­pres­cin­di­ble en tu pre­pa­ra­ción?

En reali­dad mi pri­me­ra con­cen­tra­ción fue el año pa­sa­do en Sie­rra Ne­va­da, a 2.300 me­tros, y es­te año co­mo he di­cho he ele­gi­do co­tas más ba­jas, en Bron­cha­les. Pe­ro no so­lo por los be­ne­fi­cios de ge­ne­rar más gló­bu­los ro­jos, sino por po­der ir a un ám­bi­to más ru­ral, te­ner una ca­li­dad de oxí­geno más pu­ra y dis­fru­tar de la so­le­dad del co­rre­dor de fon­do y de al­gu­nos mo­men­tos re­fle­xi­vos. Aque­llo no es un cen­tro de al­to ren­di­mien­to, sino que es sim­ple­men­te vi­vir en un pue­blo con la tran­qui­li­dad que ello im­pli­ca. Las se­ries iba a ha­cer­las a Te­ruel, sien­do cons­cien­te de que cues­tan al­go más que a ni­vel del mar. Pa­ra mí ha si­do un des­cu­bri­mien­to to­tal, el año que vie­ne re­pe­ti­ré la ex­pe­rien­cia y, si si­guen sa­lien­do los re­sul­ta­dos igual, me es­toy plan­tean­do pre­pa­rar allí los Jue­gos Olím­pi­cos de To­kio.

Par­ti­ci­pas­te en los Jue­gos de Río las­tra­do por un pro­ble­ma en la ve­sí­cu­la del que lue­go tu­vis­te que ser in­ter­ve­ni­do a tu lle­ga­da a Es­pa­ña. ¿Tie­nes cla­va­da al­gu­na otra es­pi­ni­ta que quie­ras sa­car­te en los pró­xi­mos años?

La de los JJ.OO. fue la ma­yor, una de­silu­sión enor­me. Tam­bién los Mun­dia­les y Eu­ro­peos de cross, ya que he si­do un atle­ta con bue­nas pres­ta­cio­nes a ni­vel na­cio­nal pe­ro aún no he con­se­gui­do un gran re­sul­ta­do in­ter­na­cio­nal. El me­jor ha si­do un 11º pues­to eu­ro­peo. No es un que­bra­de­ro de ca­be­za, pe­ro ten­go que tra­ba­jar mi ca­pa­ci­dad com­pe­ti­ti­va en es­tos cam­peo­na­tos de cam­po a tra­vés, da­do que mis re­sul­ta­dos no se co­rres­pon­den con el es­ta­do de for­ma en el que es­ta­ba.

¿Te con­si­de­ras más un atle­ta de cam­po a tra­vés, de as­fal­to o de pis­ta?

Siem­pre me he con­si­de­ra­do cros­sis­ta, pe­ro a día de hoy soy más de as­fal­to. En es­ta dis­ci­pli­na me can­so po­co, dis­fru­to mu­cho y da tiem­po pa­ra pen­sar, pe­ro en po­si­ti­vo, no co­mo en la pis­ta. En cross si­go dis­fru­tan­do pe­ro de­pen­de de las ca­rac­te­rís­ti­cas de ca­da cir­cui­to. En cam­bio el as­fal­to es bas­tan­te uni­ver­sal.

En cual­quier ca­so eres un fon­dis­ta to­do­to­rreno, con pres­ta­cio­nes in­clu­so de me­dio­fon­dis­ta, co­mo los 3:37.24 que lo­gras­te al ven­cer en la se­rie B del Mee­ting de Huel­va ha­ce dos años. ¿Con­si­de­ras fun­da­men­tal va­ler una mar­ca así pa­ra ser un atle­ta com­pe­ti­ti­vo en dis­tan­cias su­pe­rio­res?

Sí, y es al­go ade­más que me di­jo Je­sús Es­pa­ña. Él es un re­fe­ren­te y un ejem­plo pa­ra mí y me de­cía que pa­ra ser un buen atle­ta de 5.000 te­nía que te­ner ca­pa­ci­dad de­mo­le­do­ra, el fi­nal de un atle­ta de 1.500. Siem­pre ha­bía in­ten­ta­do ba­jar de 3:40 en es­ta prue­ba sin éxi­to y en 2016 me lle­vé la ale­gría de que sa­lie­ra la mar­ca que te­nía en las pier­nas.

Aho­ra mis­mo li­de­ra­rías el ran­king na­cio­nal de 1.500 me­tros. Eso di­ce mu­cho de ti y… ¿muy po­co de los es­pe­cia­lis­tas en es­ta prue­ba?

Es muy tris­te, pe­ro no hay que cen­trar­se en cul­par a los atle­tas ni a la fe­de­ra­ción. A ve­ces que­re­mos apo­yar­nos en unos ma­los re­sul­ta­dos pa­ra es­ta­ble­cer una si­tua­ción de alar­ma. Hay cha­va­les bue­nos muy jó­ve­nes co­mo Adrián Ben, Ignacio Fon­tes o Marc Al­ca­lá, pe­ro al­gu­nos han su­fri­do le­sio­nes. Al fi­nal si no hay 5 o 6 atle­tas de un ni­vel al­to co­mo en 2010 o 2012, que co­rrían asi­dua­men­te por de­ba­jo de 3:37, se ge­ne­ra una si­tua­ción de an­sie­dad. Te­ne­mos a un 7º olím­pi­co co­mo Da­vid Bus­tos que lo in­ten­ta pe­ro no le sa­le, o a Je­sús Gó­mez, que va­le esas mar­cas pe­ro no ha te­ni­do suer­te. No creo que no fue­ran com­pe­ti­ti­vos en un Cam­peo­na­to de Eu­ro­pa; los que he nom­bra­do y al­gu­nos otros se­rían ca­pa­ces de es­tar en la fi­nal.

El año pa­sa­do vol­vis­te in­clu­so a co­que­tear con los 3.000 obs­tácu­los, en los que te pro­cla­mas­te cam­peón de Eu­ro­pa jú­nior en 2009, ins­cri­bién­do­te por sor­pre­sa en es­ta prue­ba en el Cam­peo­na­to de Es­pa­ña de Bar­ce­lo­na. ¿A qué se de­bió esa re­pen­ti­na de­ci­sión? ¿Fue una ida de olla o es­ta­ba pre­me­di­ta­da?

Fue un cam­bio de úl­ti­ma ho­ra. No me gus­ta sa­lir a un Cam­peo­na­to de Es­pa­ña sin op­cio­nes de ga­nar y me sen­tía muy in­fe­rior a Adel Mechaal, ya que me ha­bía ven­ci­do am­plia­men­te en nues­tros en­fren­ta­mien­tos pre­vios e iba a ir ya con­di­cio­na­do a in­ten­tar que­dar 2º o 3º. En obs­tácu­los en cam­bio ha­bía mu­cha in­cer­ti­dum­bre, aun­que me fal­ta­ba sa­ber có­mo es­ta­ba a ni­vel téc­ni­co. A pos­te­rio­ri creo que fue una de­ci­sión erró­nea, pe­ro en 5.000 no me ha­bía sa­li­do ni la mí­ni­ma pa­ra el Mun­dial, qui­zás por­que no me pla­ni­fi­qué to­do lo bien que de­be­ría.

¿Se que­dó en un es­car­ceo pun­tual o te plan­teas re­to­mar­la en al­gún mo­men­to?

Si to­do va bien en li­sos, no creo que vuel­va a los obs­tácu­los por­que hay atle­tas que tie­nen mu­cha más ha­bi­li­dad que yo. Fer­nan­do Ca­rro ba­jan­do ya de 8:20, Sebas Mar­tos y su re­gu­la­ri­dad, Eric Pe­ñal­ver, Da­niel Arce… son mu­chos atle­tas con muy bue­nas pres­ta­cio­nes y no creo que ha­ya ca­bi­da pa­ra mí en ese gru­po. Ellos van a se­guir me­jo­ran­do y yo les es­toy dan­do mu­chí­si­ma ven­ta­ja en el ca­so de que­rer vol­ver a es­ta prue­ba, ya que a mis 28 años el tiem­po ju­ga­ría en mi con­tra.

¿Cuál ha si­do has­ta aho­ra tu me­jor mo­men­to con un dor­sal col­ga­do?

En 2014, cuan­do ga­né en Al­co­ben­das el Cam­peo­na­to de Es­pa­ña de 5.000 me­tros por de­lan­te de Ro­ber­to Alaiz y Je­sús Es­pa­ña. Ha si­do mi mo­men­to top, ese que nun­ca voy a ol­vi­dar.

Que­dan dos años pa­ra los Jue­gos Olím­pi­cos de To­kio, en los que tú ten­drás 30. ¿Te plan­teas dar el sal­to al ma­ra­tón pa­ra en­ton­ces?

Ro­tun­da­men­te no. Es­te año voy a de­bu­tar en me­dio ma­ra­tón y sí que ten­go en men­te pa­sar­me a me­dio o lar­go pla­zo a la ma­ra­tón, pe­ro no an­tes de 2020.

¿Qué mar­ca crees que pue­des lle­gar a ha­cer?

Lo que le di­go siem­pre a Ca­mi­lo San­tia­go: “Si un tío tan ma­lo co­mo tú ha he­cho 2:13, yo ten­go que ba­jar de esa mar­ca” (ri­sas). Se lo di­go to­tal­men­te en bro­ma por­que él es un atle­ta sú­per pro­fe­sio­nal y que se me­re­ce ca­da se­gun­do que ha me­jo­ra­do en es­ta dis­ci­pli­na. No me gus­ta­ría co­mer­me mis pa­la­bras pe­ro so­ña­ría con ba­jar de 2:10.

“En las ca­rre­ras de as­fal­to me da tiem­po a pen­sar en po­si­ti­vo, no co­mo en pis­ta”

De mo­men­to ya has anun­cia­do tu es­treno en me­dio ma­ra­tón, en Va­len­cia, el 28 de oc­tu­bre, en una de las ca­rre­ras más rá­pi­das del mun­do. ¿Qué es­pe­ras ha­cer a ori­llas del Tu­ria?

Por pri­me­ra vez en mi vi­da sé que voy a sa­lir por en­ci­ma de mis po­si­bi­li­da­des pe­se a ser mi de­but, sin es­pe­cu­lar y co­mo si tu­vie­ra la ex­pe­rien­cia de un ma­ra­to­niano. Va a ser a ca­ra o cruz. Ha­ré una pre­pa­ra­ción es­pe­cí­fi­ca a par­tir del 1 de sep­tiem­bre. Nues­tra idea es es­tar por de­ba­jo de 1:02 y co­lo­car­me muy ade­lan­te en el ran­king na­cio­nal de to­dos los tiem­pos.

¿Pos­te­rior­men­te tie­nes in­ten­ción de par­ti­ci­par co­mo siem­pre en el Eu­ro­peo de cross?

Es una de­ci­sión que to­da­vía no nos he­mos plan­tea­do, ya que que­re­mos es­pe­rar a Va­len­cia y des­pués de­ci­di­re­mos. A día de hoy sí que me ape­te­ce co­rrer en Til­burg pe­ro aún no hay que pen­sar en di­ciem­bre.

¿Sin qué éxi­to no te gus­ta­ría re­ti­rar­te del atle­tis­mo de éli­te?

Voy a de­cir dos cuen­tas pen­dien­tes que ten­go: ba­jar de 28:00 en los 10.000 me­tros en pis­ta y de 13:10 en 5.000 me­tros.

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