¿POR QUÉ ES­TÁ TOR­CI­DA

Rutas del Mundo - - FUERA DE RUTA -

La fa­mo­sa To­rre de Pi­sa es en reali­dad el cam­pa­na­rio de la ca­te­dral y se em­pe­zó a cons­truir en 1173, en un mo­men­to de gran pros­pe­ri­dad en la ciu­dad. Pe­ro ya bien pron­to los pi­sa­nos se die­ron cuen­ta que los cálcu­los del edi­fi­cio no se ha­bían rea­li­za­do co­rrec­ta­men­te y el cam­pa­ni­le se tor­cía li­ge­ra­men­te, por lo que se de­ci­dió mo­di­fi­car en un par de oca­sio­nes su di­se­ño (1272 y 1372). Por eso la to­rre pro­du­ce un ex­tra­ño efec­to óp­ti­co de­bi­do a que las me­di­das de los tres pri­me­ros pi­sos son di­fe­ren­tes de las de los otros sec­to­res de la to­rre y, a la vez, és­tos de los úl­ti­mos pi­sos.

La to­rre mi­de 55 me­tros de al­ti­tud y se cal­cu­la que de­be pe­sar unas 14.700 to­ne­la­das. La in­cli­na­ción de la to­rre, que se ha ido ace­le­ran­do con los si­glos, se de­be a la ines­ta­bi­li­dad del te­rreno (la piaz­za es zo­na de alu­vio­nes de la desem­bo­ca­du­ra del Arno), a un ex­ce­so de agua del sub­sue­lo y al enor­me pe­so de la to­rre, que fue pen­sa­da ini­cial­men­te pa­ra que su in­te­rior fue­ra de ma­de­ra, pe­ro que por so­ber­bia de los pi­sa­nos aca­bó sien­do de pie­dra már­mol. Hoy, des­pués de nu­me­ro­sos tra­ba­jos en la con­so­li­da­ción del te­rreno y de ex­trac­ción de agua del sub­sue­lo, la to­rre es­tá es­ta­bi­li­za­da por un pe­rio­do de al me­nos dos si­glos. Se cree que el ni­vel de in­cli­na­ción ac­tual es pa­re­ci­do al de ini­cios del XVIII. De mo­men­to, la to­rre es­tá sal­va­da.

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