5 mi­nu­tos con... Bill Bry­son

Ha­bla­mos con Bill so­bre su nue­vo li­bro y más co­sas

Rutas del Mundo - - SUMARIO -

Nos he­mos en­con­tra­do con el le­gen­da­rio au­tor pa­ra ha­blar de li­te­ra­tu­ra de via­jes, los World Guide Awards y su nue­vo li­bro…

Ya ha­ce ca­si 30 años que pu­bli­cas­te tu primer li­bro. ¿Có­mo crees que has cam­bia­do como es­cri­tor?

Es­pe­ro ha­ber­me vuel­to más ama­ble. Cuan­do em­pe­cé te­nía cla­ro que de­bía es­cri­bir en clave có­mi­ca. Era lo que mi primer edi­tor que­ría y lo que a mí me gus­ta­ba ha­cer. Pe­ro por aquel en­ton­ces mi for­ma de ha­cer chis­tes era reír­me de la gen­te; cuan­do aho­ra leo al­gu­nas de mis pri­me­ras obras sien­to que los chis­tes son bas­tan­te bue­nos pe­ro al­go in­sen­si­bles.

Con la edad me he sua­vi­za­do. Si­go tra­tan­do de ser có­mi­co y dis­fru­tar de la ri­di­cu­lez de la vida y de la gen­te, pe­ro de for­ma que no re­sul­te cruel. No soy cruel.

Di­ces que ja­más pla­neas­te ser es­cri­tor de via­jes. ¿Có­mo aca­bas­te así?

A The Lost Con­ti­nent, que tra­ta­ba so­bre mi re­gre­so a Amé­ri­ca, yo ni si­quie­ra lo con­si­de­ra­ba un li­bro de via­jes. Era más so­bre mí, un ame­ri­cano que ha­bía aban­do­na­do su país 20 años atrás y aho­ra vol­vía. Era más sociológico, en reali­dad, ob­ser­va­ba el país en el que ha­bía cre­ci­do pa­ra ver có­mo ha­bía cam­bia­do y có­mo ha­bía cam­bia­do yo.

Cuan­do lo ter­mi­né fui a ver a mi edi­tor con otras ideas que no te­nían na­da que ver con via­jes y me di­jo: “No, no, no, tú eres un es­cri­tor de via­jes, es­cri­be so­bre via­jes”. Así que pa­ra los si­guien­tes tres o cua­tro li­bros via­jé. To­da­vía me gus­ta via­jar, aun­que soy un via­je­ro te­rri­ble­men­te in­com­pe­ten­te.

Dis­fru­to de la ex­pe­rien­cia de vi­si­tar lu­ga­res nuevos y ver co­sas nue­vas, pe­ro no es lo que que­ría ha­cer en la vida, real­men­te. Con el tiem­po, me he ido des­mar­can­do de la li­te­ra­tu­ra de via­jes.

¿Al­gún con­se­jo pa­ra los as­pi­ran­tes a es­cri­tor de via­jes?

El error bá­si­co que ob­ser­vo en mu­chos as­pi­ran­tes a es­cri­tor es que asu­men que por­que ellos vi­vie­ron una gran ex­pe­rien­cia au­to­má­ti­ca­men­te eso la con­vier­te en al­go in­tere­san­te, y no es así (ríe). Es un co­mien­zo pe­ro no la con­vier­te en al­go fas­ci­nan­te pa­ra el res­to del mun­do.

Tie­nes que bus­car la ma­ne­ra, un ta­len­to es­pe­cial o al­gu­na for­ma de con­tar esa his­to­ria o cual­quier co­sa que lla­me la aten­ción de un des­co­no­ci­do.

¿A quién te gus­ta leer?

Hay mu­chos bue­nos es­cri­to­res. Mi es­cri­tor de via­jes fa­vo­ri­to de siem­pre –úl­ti­ma­men­te no pu­bli­ca de­ma­sia­do pe­ro me en­can­ta su obra- es Red­mon O’Han­lon. Siem­pre he pen­sa­do que In Trou­ble Again ( En­tre el Ori­no­co y el Ama­zo­nas, ed. Ana­gra­ma) es uno de los me­jo­res li­bros del s. XX, en ge­ne­ral.

Has si­do miem­bro del ju­ra­do de los World Guide Awards du­ran­te años. ¿En qué te fi­jas pa­ra juz­gar a un guía?

Es muy, muy com­pli­ca­do. Sa­bes que to­dos son bue­nos. No se­rían fi­na­lis­tas si no lo fue­ran. Juz­ga­mos el pre­mio no tan­to por el guía en sí, por­que no les co­no­ce­mos, sino por los tes­ti­mo­nios de la gen­te que nos es­cri­be apo­yán­do­les. Pue­des no­tar la au­tén­ti­ca pa­sión; te cuen­tan anéc­do­tas so­bre un guía que hi­zo al­go que iba más allá de sus res­pon­sa­bi­li­da­des pa­ra que la ex­pe­rien­cia fue­ra me­jor o más có­mo­da.

¿Via­jas con un guía?

De vez en cuan­do. Las re­vis­tas me man­da­ban a paí­ses como Es­pa­ña o Ale­ma­nia y me de­ja­ban con­tra­tar a un guía por­que ne­ce­si­ta­ba a al­guien que ha­bla­ra el idio­ma. Cuan­do con­tra­tas a un guía en es­tas cir­cuns­tan­cias el via­je cun­de mu­cho más.

¿Y usas una guía de via­jes o vas im­pro­vi­san­do?

En cier­to mo­do, las guías son muy prác­ti­cas. Si no con­sul­tas las guía pue­des per­der­te co­sas, pe­ro al mis­mo tiem­po te pri­van del des­cu­bri­mien­to. Si pien­so en las me­jo­res co­sas que he vis­to, la ma­yo­ría eran co­sas que no sa­bía que es­ta­ban ahí y que me en­con­tré por ca­sua­li­dad. Es mu­cho más me­mo­ra­ble si sien­tes que eres la pri­me­ra per­so­na que lo ha des­cu­bier­to y no que has lle­ga­do por­que te han di­ri­gi­do ha­cia allí.

¿Tra­ba­jas en al­gún nue­vo li­bro?

Ba­jo pre­sión de mi edi­tor es­toy tra­ba­jan­do en el 20 aniver­sa­rio de No­tes From a Small

Is­land. Voy a via­jar por Gran Bre­ta­ña de nue­vo y a re­pe­tir­lo. Du­da­ba un po­co cuan­do acep­té pe­ro he sa­li­do y he via­ja­do y he pen­sa­do en las co­sas que quie­ro es­cri­bir. Me preo­cu­pa­ba no te­ner su­fi­cien­te ma­te­rial nue­vo pe­ro creo que en 20 años he cam­bia­do mu­cho y Gran Bre­ta­ña ha cam­bia­do mu­cho, me pue­do reír de un mon­tón de co­sas nue­vas.

‘To­da­vía me gus­ta via­jar, aun­que soy un via­je­ro te­rri­ble­men­te in­com­pe­ten­te’

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