El Super Dink es el pri­mer KYMCO Pre­mium

Scooting - - Scooter 125 -

Na­da más su­bir­te al Super Dink nue­vo te vie­nen a la ca­be­za va­rias sen­sa­cio­nes. No hay una so­la pie­za que com­par­ta con el an­te­rior. To­do es más mo­derno, más atrac­ti­vo, me­jor he­cho y, efec­ti­va­men­te, es­tás en un am­bien­te más “ga­ma al­ta”. Sin em­bar­go, ocu­rre co­mo vién­do­lo por fue­ra: se ve que es un Super Dink. El asien­to es más có­mo­do, la pan­ta­lla pa­re­ce más cor­ta, pe­ro real­men­te es más al­ta. Es un efec­to óp­ti­co, por­que es el cua­dro el que es­tá más al­to, de­jan­do me­nos can­ti­dad de pan­ta­lla a la vis­ta. Arran­cas y el sonido es agra­da­ble y dis­cre­to. Los man­dos es­tán en bue­na po­si­ción, con las ma­ne­tas re­gu­la­bles en dis­tan­cia y la po­si­ción so­bre el asien­to me­jor que an­tes. Es más al­to, pe­ro se lle­ga me­jor. Las for­mas del asien­to y la ca­rro­ce­ría lo per­mi­ten así. Es, en re­su­mi­das cuen­tas, más có­mo­do y agra­da­ble que an­tes.

A par­tir de aquí hay que di­fe­ren­ciar. No es lo mis­mo el 125 que el 350, cla­ro es­tá. Em­pe­ce­mos por el 125. De­sa­ta­ca su sua­vi­dad de fun­cio­na­mien­to. El mo­tor es muy pro­gre­si­vo y dul­ce. No pa­re­ce em­pu­jar de­ma­sia­do, pe­ro nos ase­gu­ran que las re­cu- pe­ra­cio­nes son in­clu­so me­jo­res que las del an­te­rior. Es po­si­ble, pues­to que tam­po­co pa­re­ce co­rrer tan­to, pe­ro en el cuen­ta­ki­ló­me­tros sí es fá­cil ver­le pa­sar de los 110 km/h y ro­zar los 120 km/h. Se­rá al­go que com­pro­ba­re­mos cuan­do po­da­mos me­dir pres­ta­cio­nes con nues­tro equi­po ha­bi­tual y com­pa­rar­lo con la com­pe­ten­cia.

Pe­ro lo que sí se no­ta es una ma­yor agi­li­dad. No es más pe­que­ño que el an­te­rior. NI si­quie­ra más li­ge­ro. En es­tos as­pec­tos es pa­re­ci­do al pri­mer Super Dink, pe­ro sí pa­re­ce más ágil. Par­te de es­te mi­la­gro se de­be a la po­si­ción de con­duc­ción, yen­do al­go más al­to y más ade­lan­ta­do. Por otro la­do, los re­gla­jes de cha­sis dan me­jor sen­sa­ción del tren de­lan­te­ro. Es­to re­dun­da en que a ba­ja ve­lo­ci­dad se no­ta más vi­vaz, y en cur­vas y ro­dan­do en ca­rre­te­ra da gran con­fian­za, lo que per­mi­te una con­duc­ción más de­por­ti­va y di­ver­ti­da.

Pe­ro es el 350 el que de ver­dad im­pre­sio­na y en el que se evi­den­cia que KYMCO ha al­can­za­do un gra­do su­pe­rior. Se sien­te más rá­pi­do, tan­to de ve­lo­ci­dad co­mo re­cu­pe­ra­cio­nes y ace­le­ra­cio­nes. Ade­más, es más có­mo­do y agra­da­ble a cual­quier rit­mo. Por su­pues­to, a ba­ja ve­lo­ci­dad (no he­mos pro­ba­do to­da­vía en ciu­dad, por­que es­ta pre­sen­ta­ción se hi­zo en ca­rre­te­ra y pue­blos) no se no­ta el so­bre­pe­so que tie­ne so­bre el 125 y pue­des ma­nio­brar de la mis­ma ma­ne­ra. En ca­rre­te­ra sor­pren­de, por­que pue­des lle­var­lo igual de de­pri­sa que, por ejem­plo, el más de­por­ti­vo y gran­de Xci­ting 400, y no se com­por­ta peor. Fre­na muy bien, por­que el cha­sis y par­te ci­clo aguan­tan y el ABS te da con­fian­za. Tum­ba mucho, trans­mi­tien­do bien lo que pi­sas. Y de he­cho, es rá­pi­do si quie­res cam­biar de in­cli­na­ción en cur­vas en­la­za­das.

Si sa­les a la au­to­vía, to­das esas bon­da­des se con­vier­ten en es­ta­bi­li­dad a cual­quier ve­lo­ci­dad. Y, ade­más, con co­mo­di­dad. Ofre­ce bue­na pro­tec­ción ae­ro­di­ná­mi­ca y so­lo los más al­tos no­tan al­go de ai­re en la par­te su­pe­rior.

No ca­be du­da: en mar­cha el nue­vo 125 es más ciu­da­dano, más sua­ve y ágil; y el 350 es, sim­ple­men­te, me­jor en to­do que el an­te­rior 300.

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