“Pue­des per­der ca­li­dad de vi­da y ser muy fe­liz”

La re­por­te­ra Sa­man­ta Vi­llar pu­bli­ca Ma­dre hay más que una tras el na­ci­mien­to de sus me­lli­zos.

Ser Padres - - ENTREVISTA -

En una en­tre­vis­ta di­jis­te que, al tener hi­jos, ha­bías per­di­do ca­li­dad de vi­da y te llo­vie­ron las crí­ti­cas.

Cla­ro, pe­ro yo no ha­blo de mi ca­so, ha­blo de he­chos ob­je­ti­vos. Si pre­via­men­te dor­mías, y aho­ra no duer­mes, y si pre­via­men­te no te­nías con­flic­tos y aho­ra tie­nes un ni­ño que plan­tea nue­vos con­flic­tos, o si te­nías una vi­da con­for­ta­ble y aho­ra al­go te sa­ca de la zo­na de con­fort, en­ton­ces no es una va­lo­ra­ción. No di­go que yo ten­go peor ca­li­dad de vi­da, di­go que cuan­do un ni­ño en­tra en tu vi­da, tu ca­li­dad de vi­da se mo­di­fi­ca, eso no sig­ni­fi­ca que tú no pue­das ser muy fe­liz.

¿En el ima­gi­na­rio co­lec­ti­vo pri­ma la vi­sión edul­co­ra­da de la ma­ter­ni­dad?

Yo no ven­go a des­cu­brir nin­gu­na so­pa de ajo, pe­ro el men­sa­je pre­do­mi­nan­te es «ser ma­dre es lo me­jor que te va a pa­sar en la vi­da». Yo me que­jo de que la reali­dad de la pa­ter­ni­dad es fifty-fifty. Por un la­do, es lo me­jor que te va a pa­sar en la vi­da y, por otro la­do, vas a vi­vir si­tua­cio­nes que pro­ba­ble­men­te sean de las peo­res de tu vi­da y, sin em­bar­go, el men­sa­je que te lle­ga no es­tá ajus­ta­do a la reali­dad. Yo di­go que te vas a enamo­rar de tus hi­jos y que tus hi­jos se van a enamo­rar de ti, pe­ro tam­bién di­go que te van a lle­var al lí­mi­te fí­si­co y men­tal, y eso es lo peor que te pue­de pa­sar tras la pér­di­da de tus se­res que­ri­dos.

En el li­bro in­clu­yes tes­ti­mo­nios muy emo­ti­vos de per­so­nas que afron­tan la ma­ter­ni­dad de dis­tin­tas ma­ne­ras ¿por eso di­ces que ma­dre hay más que una?

Sí, es una ma­ne­ra muy grá­fi­ca de trans­mi­tir eso, que a pe­sar de que el men­sa­je pre­do­mi­nan­te es el de una ma­ter­ni­dad muy es­tán­dar, hoy en día más que nun­ca la ma­ter­ni­dad es muy va­ria­da, y por fin se em­pie­za a ha­blar de que se vi­ve de ma­ne­ras muy di­fe­ren­tes.

¿Te gus­ta­ría tener más tener hi­jos?

Aho­ra mis­mo me con­cen­tro en mi si­tua­ción, en lo que ten­go, en el fu­tu­ro Dios di­rá, no ten­go ni idea.

En el pro­gra­ma 9 me­ses con

Sa­man­ta con­tas­te tu em­ba­ra­zo y tu par­to ¿tu pró­xi­mo pro­yec­to pro­fe­sio­nal tam­bién se­rá so­bre la ma­ter­ni­dad?

No, va a ser di­fe­ren­te. Por suer­te he or­ga­ni­za­do un for­ma­to que me per­mi­te com­pa­ti­bi­li­zar al­go me­jor la vi­da la­bo­ral con la per­so­nal. Soy una pri­vi­le­gia­da.

¿Te ha re­sul­ta­do du­ro se­pa­rar­te de Vio­le­ta y de Da­mià pa­ra volver al tra­ba­jo?

Por un la­do, sí pe­ro, por otro la­do, te di­go que tra­ba­jar es un des­can­so. ¡Quién me iba a de­cir a mí que di­ría al­gún día «tra­ba­jar es un des­can­so»!

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