Lo que hay que te­ner en cuen­ta:

Ser Padres - - DE COMPRAS -

La edad del be­bé. Du­ran­te los pri­me­ros me­ses es im­por­tan­te co­lo­car­le com­ple­ta­men­te tum­ba­do pa­ra que su es­pal­da no se re­sien­ta. Por eso, es útil que in­cor­po­re res­pal­do re­cli­na­ble en va­rias po­si­cio­nes, ar­nés de se­gu­ri­dad y re­duc­tor pa­ra re­cién na­ci­do. Fí­ja­te has­ta qué edad pue­de usar­se, ya que no to­das so­por­tan el mis­mo pe­so.

Asien­to fi­jo o ba­lan­cín. La ma­yo­ría de los mo­de­los in­clu­yen la po­si­ción fi­ja, pe­ro no to­dos per­mi­ten al be­bé me­cer­se. Las más com­ple­tas cuen­tan con di­fe­ren­tes fun­cio­nes de mo­vi­mien­to, vi­bra­ción, me­lo­días… pe­ro sue­len ocu­par más es­pa­cio que las sen­ci­llas, son más di­fí­ci­les de des­pla­zar y pre­ci­san car­gar­se en un en­chu­fe. Por es­tas ra­zo­nes, son una bue­na op­ción si van a es­tar en un lu­gar fi­jo. Pe­so de la ha­ma­ca. Unas asas y un ple­ga­do fá­cil y com­pac­to son per­fec­tos pa­ra lle­var­la fue­ra de ca­sa. Ade­más, se pue­de mo­ver con el be­bé den­tro si se ha que­da­do dor­mi­do. Las que tie­nen cha­sis de alu­mi­nio son las más li­ge­ras y las ple­ga­bles ape­nas ocu­pan es­pa­cio en el ma­le­te­ro y se guar­dan en rin­co­nes re­du­ci­dos.

Y re­cuer­da, las ha­ma­cas so­lo pue­den co­lo­car­se en el sue­lo, nun­ca en al­to o so­bre otras su­per­fi­cies, por muy pla­nas que sea ( ya que no ase­gu­ran el equi­li­brio). Eso in­clu­ye la ca­ma o el so­fá.

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