RICKY RU­BIO

Tiempo - - DEPORTE - PE­DRO GAR­CÍA FO­TO: BOR­JA SÁNCHEZ-TRI­LLO tiem­po@gru­po­ze­ta.es

BA­SE DE LA SE­LEC­CIÓN ES­PA­ÑO­LA DE BA­LON­CES­TO Y DE LOS MIN­NE­SO­TA TIM­BER­WOL­VES. El ma­yor ta­len­to pre­coz del pla­ne­ta sue­ña con ju­gar la fi­nal del Eurobasket de Li­tua­nia an­tes de ate­rri­zar en la NBA. Con ape­nas 20 años el ba­se de El Mas­nou va ca­mino de ser to­do un ve­te­rano.

ter­mi­na el en­tre­na­mien­to y Ricky Ru­bio si­gue lan­zan­do a ca­nas­ta. Tri­ples. Uno, otro, otro más. Es la ru­ti­na de ca­da día: Ricky Ru­bio se que­da un ra­to más. Sa­be que el ti­ro de tres es su ta­lón de Aqui­les y ne­ce­si­ta po­ner­lo a pun­to pa­ra su des­em­bar­co en la NBA. Y es que el ba­se de El Mas­nou (Bar­ce­lo­na) si­gue sien­do el ta­len­to más pre­coz y pro­me­te­dor del pla­ne­ta ba­lon­ces­to. Aho­ra dispu­ta su úl­ti­mo cam­peo­na­to con Es­pa­ña –que es­ta se­ma­na jue­ga la se­gun­da fa­se del Eurobasket de Li­tua­nia– an­tes de po­ner rum­bo a los Min­ne­so­ta Tim­ber­wol­ves, don­de, si el cie­rre pa­tro­nal no lo evi­ta, es­te año es­tre­na­rá sus pa­ses im­po­si­bles en la me­jor li­ga del mun­do. Ru­bio de­bu­tó a los 14 años en la éli­te... y a los 20, con más de una dé­ca­da de ba­lon­ces­to por de­lan­te, va ca­mino de ser un ve­te­rano.

¿Le ob­se­sio­na me­jo­rar el ti­ro?

Sal­ta a la vis­ta que le es­toy dan­do ca­ña. Ten­go que me­jo­rar­lo, pe­ro ten­dría que ha­cer­lo de to­das for­mas aun­que no fue­se a la NBA. Hay que evo­lu­cio­nar y tie­nes que co­no­cer tus de­bi­li­da­des. No so­lo se tra­ta de ex­plo­tar tus vir­tu­des. Ahí es­tá, en par­te, el se­cre­to.

Qué sien­te cuan­do pien­sa en la ru­ti­na de com­pe­ti­ción de la NBA: par­ti­do, via­je, par­ti­do, via­je y se­sión de pe­sas?

Las pe­sas no me asus­tan. Es un re­to que me va a ve­nir bien pa­ra ver­me fuer­te y que no me sa­quen de la can­cha. Mis com­pa­ñe­ros ya me han con­ta­do có­mo es la ru­ti­na en la NBA. La ver­dad, me ape­te­ce mu­chí­si­mo.

¿Qué se lle­va­rá en la ma­le­ta?

Buff, el te­ma es­tá com­pli­ca­do [ri­sas]. Ya he es­ta­do en Min­nea­po­lis y pre­fie­ro no pen­sar­lo, pe­ro creo que al fi­nal no me lle­va­ré na­da y lo com­pra­ré to­do allí. Lo que no po­drá com­prar es el res­pe­to en la can­cha, al­go cla­ve en la NBA. ¿Có­mo pien­sa ga­nár­se­lo? Sé que es muy im­por­tan­te y que es un pa­so que hay que dar pa­ra con­so­li­dar­se. Te tie­nes que ga­nar el res­pe­to de tus com­pa­ñe­ros, pe­ro so­bre to­do el de los ri­va­les, que es el más di­fí­cil de con­se­guir. Pau y Juan Car­los [Na­va­rro] ya me lo han di­cho.

Su equi­po, Min­ne­so­ta Tim­ber­wol­ves, pa­re­ce el lu­gar apro­pia­do pa­ra se­guir desa­rro­llán­do­se co­mo ba­se. Marc Ga­sol opi­na que es “el equi­po per­fec­to” pa­ra us­ted.

Eso pa­re­ce, pe­ro no quie­ro dar las co­sas por he­chas. Ade­más, has­ta que no lle­gue no lo sa­bré. Se­rá po­si­ti­vo, eso se­gu­ro.

Los Tim­ber­wol­ves han si­do el peor equi­po en tem­po­ra­da re­gu­lar. ¿Eso le qui­ta pre­sión?

Es po­si­ble. Min­ne­so­ta es un equi­po jo­ven al que le gus­ta co­rrer. Tie­ne am­bi­ción y un pro­yec­to a lar­go pla­zo que no obli­ga a ga­nar a cor­to pla­zo. Eso me ayu­da­rá a cre­cer.

¿Qué es lo que más le ape­te­ce de su aven­tu­ra ame­ri­ca­na?

Que es al­go di­fe­ren­te, una cul­tu­ra nue­va. Es en lo que más pien­so. He vi­vi­do muy de­pri­sa y he acu­mu­la­do mu­chas ex­pe­rien­cias, más que el res­to de la gen­te y en me­nos tiem­po, pe­ro so­lo he vi­vi­do en Bar­ce­lo­na. Lo que más me ape­te­ce es vi­vir la ex­pe­rien­cia.

Si no hay li­ga en Es­ta­dos Unidos, ¿volveremos a ver­le de blau­gra­na?

Pue­de ser. Si hay lock out me lo plan­tea­ría se­ria­men­te [pen­sa­ti­vo]... pe­ro so­lo si se con­fir­ma que no hay tem­po­ra­da. De to­das for­mas, ya lle­ga­rá el mo­men­to de pen­sar en eso, aho­ra so­lo pien­so en el Eurobasket.

Es­pa­ña ne­ce­si­ta lle­gar a la fi­nal del Eurobasket de Li­tua­nia pa­ra ob­te­ner el bi­lle­te pa­ra Lon­dres 2012. ¿Có­mo ve al equi­po?

Lo veo bien. Es­ta vez no hay le­sio­nes y es­ta­mos to­dos. Ha ha­bi­do al­gún tro- pie­zo y al­gún sus­to [Ricky se tor­ció el to­bi­llo y no ju­gó contra Es­lo­ve­nia en la pre­pa­ra­ción], pe­ro no hay ex­cu­sas.

El año pa­sa­do Jo­sé Ma­nuel Cal­de­rón se le­sio­nó en el úl­ti­mo par­ti­do de con­cen­tra­ción pre­vio al mun­dial de Tur­quía y a us­ted le to­có dar un pa­so ade­lan­te. ¿Le pu­do la pre­sión?

Pue­de ser... pe­ro en dos sen­ti­dos. Es un pla­cer ju­gar al la­do de Jo­sé por­que apren­des mu­chas co­sas, so­bre to­do fi­lo­so­fía de tra­ba­jo. Si to­do es­tá bien, lu­cha­mos por los mi­nu­tos, pe­ro él siem­pre te ayu­da a es­tar al cien por cien. Así que su le­sión me afec­tó bas­tan­te en lo per­so­nal, pe­ro tam­bién me sen­tí un po­co so­lo. Que­da­ban dos se­ma­nas y cuan­do ter­mi­na­ron en­ten­dí que, a pe­sar de los erro­res, fue un mun­dial pa­ra apren­der. Lo bueno es que es­te año es­ta­mos los dos.

¿Quién es su con­fi­den­te en la se­lec­ción?

Si ten­go que ele­gir uno, me que­do con Rudy [Fer­nán­dez]. Fue mi com­pa­ñe­ro du­ran­te los pri­me­ros años en el Jo­ven­tut y me ha ayu­da­do mu­cho an­tes y aho­ra. Aun­que lo más im­por­tan­te en es­ta se­lec­ción no son las amis­ta­des in­di­vi­dua­les, es el gru­po: pue­des con­fiar en to­dos, eso es lo que ha­ce a es­te equi­po es­pe­cial.

¿Una fa­mi­lia?

Exac­ta­men­te. ¿Y cuál es el se­cre­to pa­ra tan­ta ca­ma­ra­de­ría?

No sé muy bien por qué nos lle­va­mos tan bien. Hay que vi­vir­lo des­de den­tro pa­ra en­ten­der­lo. Si lo su­pie­se, me lo lle­va­ría a to­dos los equi­pos don­de fue­se. Una vez en­tras den­tro ves que se res­pe­ta a to­do el mun­do y, ade­más, al­go muy im­por­tan­te: no hay ma­las per­so­nas. Es co­mo si exis­tie­se un fil­tro que so­lo de­ja pa­sar a las bue­nas per­so­nas.

¿No sue­na de­ma­sia­do idí­li­co?

Es que tú, co­mo ju­ga­dor, pue­des ser muy bueno, pe­ro si me­tes ci­za­ña y no

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