“La fo­to­gra­fía es co­mo un tran­ce”

Tiempo - - CULTURA - POR RE­GI­NA BUI­TRA­GO

¿Qué ha querido con­tar al mun­do con Un­seen (“ In­vi­si­ble”)? No ten­go na­da que de­cir al mun­do [se ríe]. Si yo tu­vie­ra que des­cri­bir las fo­tos di­ría que son una res­pues­ta emo­cio­nal a un mo­men­to que he vis­to. La ex­po­si­ción se di­vi­de en dos par­tes: Es­ta­dos Uni­dos, don­de yo he pa­sa­do la ma­yor par­te de mi tiem­po y he he­cho la ma­yor par­te de mi tra­ba­jo, y el res­to, fo­tos que se to­ma­ron en to­dos los si­tios del mun­do a los que he via­ja­do: Yu­ca­tán, Ita­lia, Áfri­ca, Es­can­di­na­via, Es­co­cia, Ru­sia, Utah, Ru­ma­nía... Sus imá­ge­nes se ale­jan de los cá­no­nes de es­té­ti­ca y be­lle­za equi­li­bra­da... [Se ríe.] Es ver­dad... La ex­po­si­ción pro­ce­de de Mé­xi­co, don­de us­ted vi­vió, y se­gui­rá su pe­ri­plo por Eu­ro­pa. Tam­bién co­no­ce Es­pa­ña por su ma­tri­mo­nio con el hi­jo del repu­tado in­ves­ti­ga­dor Fran­cis­co Gran­de Co­vián, el fo­tó­gra­fo Paco Gran­de. ¿Qué re­cuer­dos guar­da de aque­lla épo­ca? Vi­ne a Es­pa­ña en un mo­men­to en que yo era una ni­ña, era muy jo­ven, te­nía 18 años y es­ta­ba muy enamo­ra­da. Se­gui­mos a los gi­ta­nos por to­da Es­pa­ña en mo­to pa­ra ha­cer una pe­lí­cu­la so­bre ellos. Vi­vi­mos unos tiem­pos muy emo­cio­nan­tes, era co­mo un cuen­to de ha­das y te­ne­mos un gran re­cuer­do de ello. ¿Qué di­fe­ren­cia exis­te, pa­ra us­ted, en­tre la se­cuen­cia ci­ne­ma­to­grá­fi­ca de mi­nu­tos de du­ra­ción y el ins­tan­te de una ima­gen fo­to­grá­fi­ca cap­ta­da por la Lei­ca 6 que le re­ga­ló su pa­re­ja, Sam Shepard? Den­tro de las pe­lí­cu­las hay di­ver­sos ni­ve­les: la ci­ne­ma­to­gra­fía, la di­rec­ción, los cor­tes del edi­tor..., y la fo­to­gra­fía ins­tan­tá­nea es una des­ti­la­ción de to­do ello, ca­da co­sa tie­ne su pro­pia ma­gia. Co­mo ac­triz, en la in­ter­pre­ta­ción, y sé que eso va a so­nar un po­co ra­ro, se pe­ne­tra en el in­te­rior de al­go, se aden­tra en un área que no es­tá go­ber­na­da por la de­ci­sión cons­cien­te. Yo sé que, en mis me­jo­res ac­tua­cio­nes, he con­tac­ta­do con al­go que tie­ne una ener­gía pro­pia, no es cons­cien­te, y, de al­gu­na ma­ne­ra, la fo­to­gra­fía es lo mis­mo, es ca­si co­mo un sue­ño, co­mo un tran­ce, es­tás mi­ran­do, mi­ran­do..., y hay un mo­men­to, un fo­to­gra­ma con­cre­to, y es cuan­do fun­cio­na. ¿Qué pien­sa una ar­tis­ta con su pro­yec­ción in­ter­na­cio­nal so­bre la de­sola­do­ra si­tua­ción mun­dial? No son los me­jo­res tiem­pos que he­mos vi­vi­do, des­de lue­go. En EEUU hay mu­cha po­la­ri­za­ción en­tre ri­cos y po­bres y eso va con­tra los in­tere­ses del pue­blo. La de­mo­cra­cia eco­nó­mi­ca ha des­apa­re­ci­do. No sé quién es­tá be­ne­fi­cián­do­se de ello, des­de lue­go que la ciu­da­da­nía, no. Us­ted se ha re­co­rri­do gran par­te del mun­do co­mo re­pre­sen­tan­te de Uni­cef. Sí. En la can­ti­dad de via­jes que he he­cho co­mo em­ba­ja­do­ra de bue­na vo­lun­tad de Uni­cef, o en mis co­la­bo­ra­cio­nes con la ONG Sa­ve the Chil­dren, he com­pro­ba­do có­mo los efec­tos de la guerra en ge­ne­ral en to­do el pa­no­ra­ma mun­dial han si­do de­vas­ta­do­res. He via­ja­do al Con­go y se

ven co­sas que son in­con­ce­bi­bles, ¡lo que cier­ta gen­te pue­de ha­cer al pró­ji­mo!

Tam­bién es­tá us­ted muy preo­cu­pa­da por el cam­bio cli­má­ti­co.

Cla­ro. Lo que me lla­ma la aten­ción es que ha­ya gen­te que nie­gue el cam­bio cli­má­ti­co. Re­cuer­de el ve­rano que he­mos te­ni­do en EEUU: ¡ha si­do de lo­cos! ¡Eso no son ci­clos nor­ma­les del cli­ma!

El mun­do es­tá vi­vien­do mo­men­tos muy con­vul­sos.

Creo que son tiem­pos di­fí­ci­les, muy du­ros. Por el tra­ba­jo que ha­go con Uni­cef creo que hay que ha­cer al­go contundente pa­ra rom­per es­tos es­que­mas.

¿Qué que­da en Jessica Lan­ge de las protagonistas que en­car­nó y que la en­cum­bra­ron en el ci­ne?

Evi­den­te­men­te la cul­mi­na­ción de to­do ello es que yo qui­sie­ra ser la di­rec­to­ra de mi pro­pia pe­lí­cu­la. Sé ac­tuar, sé lo que ne­ce­si­tan los ac­to­res, có­mo se sien­ten, por­que mu­chas ve­ces tra­ba­jas con di­rec­to­res que no tie­nen el sen­ti­do del pro­ce­so que ne­ce­si­ta un ac­tor, pe­ro creo que yo sé có­mo fun­cio­na eso. Me en­can­ta­ría con­tar una his­to­ria, ten­go un gran sen­ti­do vi­sual, y se­ría emo­cio­nan­te pa­ra mí mez­clar esas co­sas.

¿De qué tra­ta la pe­lí­cu­la que es­tá ro­dan­do ac­tual­men­te en Los Án­ge­les?

No pue­do de­cir mu­cho. Va a ser pa­ra te­le­vi­sión, hay mu­cho se­cre­tis­mo, pe­ro no es de­ci­sión mía, es un gran mis­te­rio.

Si tu­vie­ra que ha­cer una se­cuen­cia fo­to­grá­fi­ca so­bre su vi­da, ¿qué ins­tan­tá­neas ele­gi­ría?

Las fo­tos más im­por­tan­tes son las de mis hi­jos. Di­cen más de quién soy yo que cual­quier otra co­sa. Yo co­men­cé en la fo­to­gra­fía ha­cien­do un pe­que­ño ál­bum de ellos. Ha­ce unos cin­co años pu­bli­qué, en una es­ca­la muy pe­que­ña, unos vein­te ejem­pla­res con las fo­tos de mis hi­jos des­de que eran be­bés has­ta que ya fue­ron ni­ños. Si ha­bla­mos de cap­tu­rar mi vi­da, y que hu­bie­ra al­guien fo­to­gra­fián­do­me, hu­bo mo­men­tos que des­cri­ben lo que fue: una ni­ña cre­cien­do en el cam­po en las afue­ras de Min­ne­so­ta, mi pri­me­ra ex­po­si­ción, mi tra­ba­jo co­mo mo­de­lo y co­mo mi­mo en Holly­wood... Lue­go, los ni­ños, la fa­mi­lia, esas son las raí­ces que die­ron for­ma a mi his­to­ria.

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