Es­pa­ña es más se­gu­ra, pe­ro la gen­te no se lo cree

La con­tra­dic­ción es pa­ten­te. El úni­co es­tu­dio in­de­pen­dien­te so­bre se­gu­ri­dad ciu­da­da­na ofre­ce unos da­tos cla­ros: des­de ha­ce diez años au­men­ta ob­je­ti­va­men­te el ín­di­ce de se­gu­ri­dad, pe­ro se man­tie­ne el mie­do de las per­so­nas.

Tiempo - - ESPAÑA - POR FER­NAN­DO RUE­DA

El es­tu­dio no sor­pren­de a los es­pe­cia­lis­tas, pe­ro sí a cual­quie­ra que sea ajeno al pro­ble­ma. Por ter­cer año con­se­cu­ti­vo se han pre­sen­ta­do los re­sul­ta­dos de la in­ves­ti­ga­ción so­bre se­gu­ri­dad ciu­da­da­na que se rea­li­za des­de una pers­pec­ti­va cien­tí­fi­ca en la Uni­ver­si­dad Ca­mi­lo Jo­sé Ce­la. El pro­yec­to, lla­ma­do Án­ge­les cus­to­dios, pre­ten­de in­ves­ti­gar el es­ta­do de la se­gu­ri­dad ciu­da­da­na en Es­pa­ña, des­de el pun­to de vista ob­je­ti­vo del cri­mi­nó­lo­go, al mar­gen de los po­de­res po­li­cial y de la Jus­ti­cia. Sus da­tos son muy sor­pren­den­tes.

El ín­di­ce de se­gu­ri­dad ciu­da­da­na ha ido me­jo­ran­do año tras año des­de el 2000, en el que es­ta­ba en el 4,21, has­ta al­can­zar en 2010 la pa­ra mu­chos in­creí­ble no­ta de 7,27, que in­di­ca que hay mu­chas co­sas que me­jo­rar, pe­ro que el ni­vel es bas­tan­te po­si­ti­vo.

Es­te au­men­to de la se­gu­ri­dad en las ca­lles es­pa­ño­las tie­ne mu­cho que ver con al­gu­nos da­tos re­le­van­tes, co­mo el ma­yor nú­me­ro de de­ten­cio­nes lle­va-

das a ca­bo por las fuer­zas po­li­cia­les, que en los úl­ti­mos años han con­ta­do con el apo­yo de al­gu­nas uni­da­des de po­li­cía local –co­mo ha ocu­rri­do en Ma­drid- que han si­do más ac­ti­vas en las de­ten­cio­nes re­la­cio­na­das con los pe­que­ños de­li­tos, los más cer­ca­nos a la po­bla­ción.

Con el au­men­to de las de­ten­cio­nes ha lle­ga­do el ma­yor es­cla­re­ci­mien­to de de­li­tos por los in­ves­ti­ga­do­res po­li­cia­les, que en 2002 era de un 27% de los ca­sos y aho­ra es ca­si el do­ble, el 41%. Jun­to a es­tos dos as­pec­tos po­si­ti­vos, hay un ter­ce­ro re­le­van­te que ha­bla del des­cen­so de la cri­mi­na­li­dad de­tec­ta­da.

Sen­sa­ción de mie­do.

Es­tos da­tos op­ti­mis­tas no han ca­la­do su­fi­cien­te­men­te en la so­cie­dad es­pa­ño­la. Pi­lar An­to­lí­nez, una de las in­ves­ti­ga­do­ras del De­par­ta­men­to de Cri­mi­no­lo­gía de la Uni­ver­si­dad Ca­mi­lo Jo­sé Ce­la que ha par­ti­ci­pa­do en el es­tu­dio, lo po­ne en evi­den­cia al re­cor­dar que los es­tu­dios del Cen­tro de In­ves­ti­ga­cio­nes So­cio­ló­gi­cas (CIS) del año 2010 si­tua­ron la in­se­gu­ri­dad ciu­da­da­na co­mo el quin­to pro­ble­ma que más preo­cu­pa a los es­pa­ño­les, tras el pa­ro, la si­tua­ción eco­nó­mi­ca, la in­mi­gra­ción y el te­rro­ris­mo. Eso sí, en los úl­ti­mos cin­co años esa per­cep­ción ha ido ba­jan­do pau­la­ti­na­men­te. Al mis­mo tiem­po, el mie­do per­so­nal a ser víc­ti­ma de un de­li­to se man­tie­ne muy al­to, co­mo si los es­pa­ño­les no fue­ran cons­cien­tes de la me­jo­ra en la se­gu­ri­dad.

El aná­li­sis de los da­tos mues­tra cla­ra­men­te cuá­les son las trans­gre­sio­nes que más es­tán au­men­tan­do. Los de­li­tos con­tra la vi­da, la in­te­gri­dad y la li­ber­tad de las per­so­nas han cre­ci­do en con­jun­to des­de el año 2002. Co­mo re­fle­jan con asi­dui­dad los me­dios de co­mu­ni­ca­ción, los ma­los tra­tos en el ám­bi­to fa­mi­liar han au­men­ta­do un 50% des­de el año 2000. Por el con­tra­rio, los ase­si­na­tos tien­den año a año –con al­gu­nas ex­cep­cio­nes- a dis­mi­nuir.

La vio­len­cia con­tra las mu­je­res por par­te de sus pa­re­jas o ex­pa­re­jas es una de las la­cras que es­tá re­sul­tan­do más di­fí­cil de ani­qui­lar. La me­dia de mu­je­res muer­tas al año du­ran­te la pri­me­ra dé­ca­da del si­glo XXI es de 65, sien­do el año 2010 uno de los peo­res con 73. La edad más fre­cuen­te de las víc­ti­mas es de en­tre 31 y 40 años, se­gui­da de las jó­ve­nes en­tre los 21 y los 30. La ma­yor par­te de las fa­lle­ci­das eran es­pa­ño­las y en cuan­to a las ex­tran­je­ras re­si­den­tes, la la­cra se ce­ba más en­tre las la­ti­noa­me­ri­ca­nas. En­tre los agre­so­res de las mu­je­res se re­pi­te la edad y la na­cio­na­li­dad es­pa­ño­la.

Los de­li­tos con­tra la pro­pie­dad su­fren un con­si­de­ra­ble des­cen­so en el pe­rio­do 2000-2010 en lo que se re­fie­re a la sus­trac­ción de vehícu­los, los ro­bos con vio­len­cia y los ti­ro­nes en la ca­lle. Por el con­tra­rio, hay un au­men­to con­si­de­ra­ble en el ro­bo de vi­vien­das en los úl­ti­mos cua­tro años. Es­te es un apar­ta­do es­pe­cial­men­te con­flic­ti­vo. El gre­mio de jo­ye­ros ha cri­ti­ca­do abier­ta­men­te los da­tos ofi­cia­les ofre­ci­dos por el Mi­nis­te­rio del In­te­rior. Ase­gu­ran que en ellos no se re­fle­ja el nú­me­ro real de atra­cos a jo­ye­rías, que se­gún uno de sus por­ta­vo­ces “ba­te ré­cords de cri­mi­na­li­dad es­te año a ni­vel na­cio­nal”.

El te­ma del cri­men or­ga­ni­za­do se ha con­ver­ti­do en un gra­ve pro­ble­ma en los úl­ti­mos años, pe­ro es­tá cons­ta­ta­do que ca­da vez es más per­se­gui­do. En 2010 se de­tec­ta­ron 622 gru­pos que se de­di­ca­ban al nar­co­trá­fi­co, el blan­queo de ca­pi­ta­les, la tra­ta de se­res hu­ma­nos, la fal­si­fi­ca­ción de do­cu­men­tos, los ro­bos en

Las fuer­zas po­li­cia­les re­suel­ven hoy en día el 41% de los de­li­tos que se co­me­ten La cri­mi­na­li­za­ción de las in­frac­cio­nes de trá­fi­co ha da­do lu­gar a un au­men­to de la po­bla­ción pe­ni­ten­cia­ria

ca­sas y el ci­ber­cri­men. Pa­ra­le­la­men­te, el nú­me­ro de de­te­ni­dos por la Po­li­cía y la Guar­dia Ci­vil ha ido au­men­tan­do, has­ta al­can­zar la lla­ma­ti­va ci­fra de 6.369 en 2010.

De­li­tos emergentes.

Le­jos de la im­por­tan­cia que han ad­qui­ri­do las ma­fias, en­tre los de­li­tos emergentes que es­tán au­men­tan­do po­co a po­co es­tán las in­frac­cio­nes de trá­fi­co. Aunque re­pre­sen­tan un por­cen­ta­je pe­que­ño de la delincuencia, la cri­mi­na­li­za­ción de las in­frac­cio­nes de trá­fi­co ha da­do lu­gar a un au­men­to de la po­bla­ción pe­ni­ten­cia­ria, que en la úl­ti­ma dé­ca­da se ha in­cre­men­ta­do con­si­de­ra­ble­men­te: en el año 2000 era de 45.104 per­so­nas; en 2009, de 76.079; y en 2010 al­go me­nos, 73.929. Los pre­sos son ma­yo­ri­ta­ria­men­te hom­bres y úni­ca­men­te hay un 12% de mu­je­res, aunque es­te por­cen­ta­je es­tá cre­cien­do de una ma­ne­ra sos­te­ni­da.

La pre­sen­cia de ex­tran­je­ros en las cár­ce­les ha ido cre­cien­do sin pa­rar has­ta ser el año pa­sa­do de uno de ca­da tres re­clu­sos. El país con más per­so­nas en­car­ce­la­das es Ma­rrue­cos, se­gui­do por ciu­da­da­nos de di­ver­sos paí­ses de la Unión Eu­ro­pea y de Co­lom­bia. Por otra par­te, los de­li­tos más fre­cuen­tes en­tre la po­bla­ción re­clu­sa son los co­me­ti­dos con­tra el pa­tri­mo­nio, la sa­lud pú­bli­ca y la li­ber­tad se­xual.

En Es­pa­ña, a la es­pe­ra de los re­cor­tes que vie­nen por cul­pa de la cri­sis eco­nó­mi­ca, ha au­men­ta­do con­si­de­ra­ble­men­te has­ta el año pa­sa­do la in­ver­sión pú­bli­ca en se­gu­ri­dad, que en el año 2004 era del 0,49% del Pro­duc­to In­te­rior Bru­to y en 2010, del 0,63%. Es­te da­to es con­se­cuen­cia, en­tre otros fac­to­res, del au­men­to de efec­ti­vos po­li­cia­les, que ac­tual­men­te su­ma 36.043 agen­tes, lo que su­po­ne un cre­ci­mien­to del 30% en seis años. Al mis­mo tiem­po, tam­bién ha au­men­ta­do el nú­me­ro de vi­gi­lan­tes pri­va­dos, que en el año 2000 era de 61.355 y diez años des­pués, de 89.500.

Co­la­bo­ra­ción. Las po­li­cías au­to­nó­mi­cas y lo­ca­les han si­do más ac­ti­vas en las de­ten­cio­nes por pe­que­ños de­li­tos.

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