“Nues­tro gran ac­ti­vo es la cre­di­bi­li­dad”

Tiempo - - ESPAÑA - POR SIL­VIA GAMO

pre­si­de el ins­ti­tu­to Na­cio­nal de Es­ta­dís­ti­ca, una fá­bri­ca de da­tos de mu­cho pres­ti­gio que en es­tos días lle­va a ca­bo una de sus ope­ra­cio­nes más im­por­tan­tes. El cen­so. Su pre­si­den­te es un bar­ce­lo­nés, pres­ti­gio­so doc­tor en Eco­no­mía, que ha si­do de­cano de la Fa­cul­tad de Cien­cias Eco­nó­mi­cas y Em­pre­sa­ria­les de la Pom­peu Fa­bra. Fue uno de los pio­ne­ros en es­tu­diar las di­fe­ren­cias sa­la­ria­les por cues­tión de gé­ne­ro y la eco­no­mía del de­por­te. De las au­las dio el sal­to al INE cuan­do el ex­mi­nis­tro Pe­dro Sol­bes le lla­mó. Di­ce que allí vol­ve­rá cuan­do aca­be es­ta eta­pa. La es­ta­dís­ti­ca di­ce que to­dos co­me­mos dos po­llos al día y que te­ne­mos 1,5 hi­jos de me­dia. ¿Qué cien­cia es esa? La es­ta­dís­ti­ca es una dis­ci­pli­na que lo que tra­ta de ha­cer es re­su­mir mu­chas pie­zas de in­for­ma­ción en unas po­cas pa­ra que nos dé una fo­to­gra­fía de mu­chos pí­xe­les. ¿Y qué di­ce la fo­to de la Es­pa­ña de hoy? Es di­fí­cil sin­gu­la­ri­zar, pe­ro la Es­pa­ña de hoy tie­ne apro­xi­ma­da­men­te 47 mi­llo­nes de ha­bi­tan­tes. Si uno mi­ra los me­dios, los tres ele­men­tos es­tre­lla de la in­for­ma­ción es­ta­dís­ti­ca son el PIB, el IPC y la EPA [Encuesta de Po­bla­ción Ac­ti­va], có­mo evo­lu­cio­na la ac­ti­vi­dad eco­nó­mi­ca, los pre­cios y el mer­ca­do de tra­ba­jo. El cen­so de 2011 va a cos­tar 85 mi­llo­nes de eu­ros al con­tri­bu­yen­te. ¿Es útil y ne­ce­sa­rio? El cen­so es una ope­ra­ción de re­cuen­to de la po­bla­ción pa­ra sa­ber cuán­tos so­mos de acuer­do a de­ter­mi­na­das ca­rac­te­rís­ti­cas bá­si­cas: ni­vel de es­tu­dios, com­po­si­ción de los ho­ga­res, re­la­ción con la ac­ti­vi­dad eco­nó­mi­ca, etc. Cues­ta 85 mi­llo­nes por­que nos obli­ga a con­tar con un nú­me­ro de ho­ga­res o de per­so­nas im­por­tan­te. Has­ta el cen­so de 2001, lla­má­ba­mos a la puer­ta de to­dos y ca­da uno de los ho­ga­res es­pa­ño­les. En 2011 he­mos pro­ce­di­do a un cam­bio me­to­do­ló­gi­co por­que el re­gla­men­to europeo en el que se en­mar­ca el desa­rro­llo de los cen­sos de po­bla­ción per­mi­te que esa ope­ra­ción se reali­ce con otras me­to­do­lo­gías. Va­mos a cru­zar las fuen­tes de in­for­ma­ción que te­ne­mos, el pa­drón, los registros de la Se­gu­ri­dad So­cial, el Ca­tas­tro, la in­for­ma­ción tri­bu­ta­ria, pa­ra ha­cer la par­te más cuan­tio­sa de ese re­cuen­to de po­bla­ción y va­mos a lla­mar a la puer­ta de uno de ca­da ocho ciu­da­da­nos pa­ra com­ple­tar la in­for­ma­ción de al­gu­nas va­ria­bles. El pre­su­pues­to es in­fe­rior al del año 2000, pe­ro con­ti­núa sien­do un pre­su­pues­to im­por­tan­te. ¿Cuál es la prin­ci­pal no­ve­dad del cen­so? En­tre las no­ve­da­des del nue­vo cen­so es­tá la geo­rre fe­ren­cia­ción de la in­for­ma­ción que ob­ten­ga­mos. To­do el pro­ce­sa­mien­to de esa in­for­ma­ción tie­ne unos cos­tes aso­cia­dos a di­se­ño de apli­ca­cio­nes y de so­por­te de hard­wa­re apar­te de los cos­tes re­gu­la­res. Asi­mis­mo, des­de fi­na­les de sep­tiem­bre, se han en­via­do más de dos mi­llo­nes de car­tas a los ho­ga­res

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