“El op­ti­mis­mo es una obli­ga­ción éti­ca”

Tiempo - - LA ÚLTIMA - AN­TO­NIO SAN JO­SÉ PE­RIO­DIS­TA Y ES­CRI­TOR

Por el tí­tu­lo ha­brá gen­te que pien­se que ha es­cri­to un li­bro de au­to­ayu­da de esos que es­tán tan de mo­da…

No, no. Ni es un li­bro de au­to­ayu­da ni yo soy un gu­rú de la fe­li­ci­dad. Soy un pe­rio­dis­ta que ha es­cri­to de la fe­li­ci­dad co­mo po­día ha­ber es­cri­to de po­lí­ti­ca.

Da 47 ideas pa­ra ser fe­liz. ¿Tan sen­ci­llo es?

Es muy fá­cil si se tie­ne la ac­ti­tud vi­tal de que­rer ser fe­liz. Si sa­bes iden­ti­fi­car los pe­que­ños mo­men­tos que te da ca­da día y los in­cor­po­ras a tu ba­te­ría vi­tal pa­ra re­car­gar­la, al fi­nal la re­sul­tan­te es que el día me­re­ce la pe­na y la vi­da es más gra­ta.

¿Qué le acon­se­ja­ría a nues­tros lec­to­res pa­ra po­der iden­ti­fi­car esos mo­men­tos?

Vi­vir más des­pa­cio. Los mo­men­tos de fe­li­ci­dad se nos sue­len pa­sar por­que no los ve­mos. La pri­sa exa­ge­ra­da con­du­ce al ato­lon­dra­mien­to, y una per­so­na ato­lon­dra­da no es ca­paz de ver na­da.

Creo que us­ted reivin­di­ca la fi­gu­ra del vi­vi­dor en sen­ti­do po­si­ti­vo.

Sí, a mí me gus­ta mu­cho esa pa­la­bra, pe­ro re­co­noz­co que tie­ne ma­la pren­sa. Se uti­li­za pe­yo­ra­ti­va­men­te por­que, se­gún nues­tra cul­tu­ra ju­deo­cris­tia­na, es­ta­mos en es­te mun­do pa­ra su­frir. Sin em­bar­go, vi­vi­dor es el que vi­ve, y creo que de­be­ría­mos ser más vi­vi­do­res en el sen­ti­do no­ble de la pa­la­bra. Tal y co­mo es­tán las co­sas, el op­ti­mis­mo es ca­si una obli­ga­ción éti­ca.

Y ade­más ser fe­liz pa­re­ce muy ba­ra­to, por­que la ma­yo­ría de sus 47 re­ce­tas no cues­tan di­ne­ro.

Sí, lo más ca­ro que vie­ne en el li­bro es es­tre­nar un co­che, pe­ro en ge­ne­ral son co­sas mó­di­cas: la lec­tu­ra del pe­rió­di­co con un ca­fé, pa­sear, mi­rar el cie­lo… No sue­len ser pla­ce­res ca­ros, por­que el di­ne­ro no da la fe­li­ci­dad.

Sin em­bar­go, en uno de los ca­pí­tu­los us­ted re­co­no­ce que pa­ra ser fe­liz hay que te­ner un mí­ni­mo de suerte en la vi­da.

Sí. Cuan­do tie­nes las ne­ce­si­da­des bá­si­cas cu­bier­tas, una en­tra­da de di­ne­ro ex­tra no te ha­ce ne­ce­sa­ria­men­te más fe­liz. Pe­ro, di­cho es­to, sin di­ne­ro no se pue­de ser fe­liz. En la de­s­es­pe­ran­za es im­po­si­ble que anide la fe­li­ci­dad.

¿An­to­nio San Jo­sé es fe­liz?

Sí, ten­go la ac­ti­tud vi­tal de que­rer ser fe­liz y me con­si­de­ro una per­so­na fe­liz.

¿Vol­ve­rá al­gún día a la te­le­vi­sión?

Soy un pro­fe­sio­nal que es­tá en el mer­ca­do. Es de­cir, si al­gún em­pre­sa­rio es­tá in­tere­sa­do en in­cor­po­rar­me en su ofer­ta, es­ta­ré dis­pues­to a es­cu­char­le. Si hay un pro­yec­to in­tere­san­te, en­can­ta­do. Pe­ro no de­pen­de de mí.

¿Có­mo ve el pa­no­ra­ma pe­rio­dís­ti­co?

El pe­rio­dis­mo es­tá su­frien­do una cri­sis muy no­ta­ble. Es­ta­mos vi­vien­do una sen­sa­ción ge­ne­ral de tri­via­li­za­ción en los con­te­ni­dos. Hay que reivin­di­car un pe­rio­dis­mo se­rio, que no abu­rri­do. Yo sue­lo de­cir que te­ne­mos que ha­cer un pe­rio­dis­mo con ri­gor, pe­ro no con rí­gor mor­tis.

No se pue­de ima­gi­nar us­ted la can­ti­dad de gen­te que me en­cuen­tro que se la­men­ta del cie­rre de CNN+.

Si to­da la gen­te que echa de me­nos CNN+ la hu­bie­ra vis­to, se­gu­ra­men­te no ha­bría des­apa­re­ci­do. La au­dien­cia era pe­que­ña y ese fue uno de los mo­ti­vos por los que des­apa­re­ció. Man­dan las au­dien­cias y ha­cer in­for­ma­ción es muy ca­ro.

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