Ri­cos y des­co­no­ci­dos

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El dipu­tado del Par­ti­do Po­pu­lar Tel­mo Mar­tín, en la fo­to de la de­re­cha en­tre el pre­si­den­te del Go­bierno, Ma­riano Ra­joy, y el pre­si­den­te ga­lle­go, Alberto Nú­ñez Fei­jóo, du­ran­te un ac­to elec­to­ral, es el par­la­men­ta­rio, de lar­go, con más pa­tri­mo­nio. Es­tá en ca­be­za de la lis­ta de los que tie­nen más aho­rros e in­ver­sio­nes y de los que más pa­gan a Ha­cien­da. So­bre es­tas lí­neas, An­drea Fa­bra, que en­ca­be­za la lis­ta de los que de­cla­ran hi­po­te­cas más al­tas. de­cla­rar su suel­do co­mo dipu­tados, que va­ría se­gún los ca­sos, no se pue­de co­no­cer con exac­ti­tud cuán­to ga­na­ron en un año. Así que el con­cep­to que se acer­ca más al ni­vel de in­gre­sos de los dipu­tados es el de la cuo­ta lí­qui­da del IRPF, que se co­rres­pon­de con lo que pa­gan a Ha­cien­da a lo lar­go de un año en­tre las re­ten­cio­nes de sus in­gre­sos más lo que pa­gan a la ho­ra de rea­li­zar la de­cla­ra­ción de la ren­ta anual. Pa­ra 14 miem­bros de la cá­ma­ra ba­ja la cuo­ta lí­qui­da de su im­pues­to so­bre la ren­ta su­pera los 50.000 eu­ros. Es­ta can­ti­dad se co­rres­pon­de con una ba­se im­po­ni­ble (que vie­nen a ser los in­gre­sos bru­tos anua­les) de unos 165.000 eu­ros, se­gún los da­tos de la úl­ti­ma Me­mo­ria de la Ad­mi­nis­tra­ción Tri­bu­ta­ria pu­bli­ca­da.

In­com­pa­ti­bi­li­da­des.

Un ca­so co­mo el de Tel­mo Mar­tín se co­rres­pon­de con unos in­gre­sos anua­les de apro­xi­ma­da­men­te me­dio mi­llón de eu­ros bru­tos, se­gún la ci­ta­da Me­mo­ria. Si se tie­ne en cuenta que la me­dia de lo que pa­gan a Ha­cien­da los es­pa­ño­les ron­da los 3.300 eu­ros anua­les, que sue­le ser lo que in­gre­san al fis­co los que ga­nan al año unos 26.000 eu­ros bru­tos, los dipu­tados vi­ven bas­tan­te por en­ci­ma de es­te ni­vel. La ma­yo­ría de ellos, no obs­tan­te, de­cla­ra unas cuo­tas lí­qui­das pa­ga­das a Ha­cien­da de al­re­de­dor de 14.000 eu­ros anua­les. Es­ta can­ti­dad si­gue sien­do al­ta pa­ra la me­dia es­pa­ño­la de 3.300 eu­ros, aun­que mu­cho más ba­ja que sus ve­ci­nos de es­ca­ño que es­tán en lo al­to de la lis­ta de los que más pa­gan a Ha­cien­da.

Tel­mo Mar­tín, el dipu­tado del Par­ti­do Po­pu­lar que se en­cuen­tra en lo más al­to de la cla­si­fi­ca­ción, es un em­pre­sa­rio de Pon­te­ve­dra he­cho a sí mis­mo. Ha si­do al­cal­de de San­xen­xo y con­ce­jal del Ayun­ta­mien­to de Pon­te­ve­dra. Es dipu­tado de las Cor­tes por pri­me­ra vez. Mar­tín se­rá pre­vi­si­ble­men­te uno de los afec­ta­dos por las in­com­pa­ti­bi­li­da­des en­tre su la­bor de dipu­tado y su tra­ba­jo en las em­pre­sas, por lo que ya ha co­men­za­do a re­nun­ciar a los car­gos en ellas. Eso no sig­ni­fi­ca que de­je de ser su due­ño. Los suel­dos que de­cla­ra ha­ber per­ci­bi­do por su ac­ti­vi­dad pro­fe­sio­nal as­cien­den a 287.000 eu­ros anua­les, a los que su­mó 21.000 más co­mo con­ce­jal de Pon­te­ve­dra. Mar­tín ha si­do uno de los po­cos dipu­tados que ha in­clui­do en su de­cla­ra­ción de bie­nes an­te el Con­gre­so el va­lor de sus vi­vien­das, aun­que sea el ca­tas­tral. La su­ma de las cua­tro vi­vien­das, tres apar­ta­men­tos y una fin­ca ur­ba­na, as­cien­de a más de un mi­llón de eu­ros. Tam­bién reali­zó un ejer­ci­cio de va­lo­ra­ción de las ac­cio­nes en sus em­pre­sas so­bre fon­dos pro­pios. El pa­que­te de ac­cio­nes de la más im­por­tan­te de ellas, Cons­tru­cua­tro, de la que es po­see­dor del 33%, as­cien­de a 13,4 mi­llo­nes de eu­ros. El va­lor de to­das sus par­ti­ci­pa­cio­nes ac­cio­na­ria­les se ele­va a 20 mi­llo­nes de eu­ros. Eso sí, se tra­ta de uno de los po­cos dipu­tados que de­cla­ra ha­ber tra­ba­ja­do en el sec­tor pri­va­do antes de en­trar en el Con­gre­so.

Car­gos pú­bli­cos.

Es la pri­me­ra de­cla­ra­ción de bie­nes que se co­no­ce al co­mien­zo de la le­gis­la­tu­ra, ya que el Con­gre­so no las ha­cía pú­bli­cas. La pri­me­ra vez que lo hi­zo fue al fi­nal del úl­ti­mo pe­rio­do le­gis­la­ti­vo, con lo que el re­tra­to eco­nó­mi­co de los dipu­tados se re­fe­ría a un ejer­ci­cio en el cen­tro de la le­gis­la­tu­ra. La di­fe­ren­cia es­tri­ba en que, en es­ta de­cla­ra­ción, mu­chos de los nue­vos dipu­tados de­cla­ran los in­gre­sos de otros car­gos pú­bli­cos o de otros tra­ba­jos rea­li­za­dos antes de to­mar po­se­sión de sus es­ca­ños. Más ade­lan­te, la Co­mi­sión del Es­ta­tu­to del Dipu­tado emi­ti­rá un dic­ta­men so­bre la com­pa­ti­bi­li­dad de las ac­ti­vi­da­des que pue­den rea­li­zar mien­tras son dipu­tados.

Quie­nes lo fue­ron en la pa­sa­da le­gis­la­tu­ra no han po­di­do tra­ba­jar, en ge­ne­ral, en otra co­sa, de­bi­do a es­te ré­gi­men de in­com­pa­ti­bi­li­dad. Exis­ten al­gu­nas ex­cep­cio­nes, ge­ne­ral­men­te pa­ra abo­ga­dos o pro­fe­so­res uni­ver­si­ta­rios, que es­tán au­to­ri­za­dos por la Co­mi­sión.

Sin em­bar­go, in­clu­so en­tre los nue­vos par­la­men­ta­rios de es­ta dé­ci­ma le­gis­la-

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