AC­TUA­LI­DAD El pri­mer tropiezo de Ra­joy.

Los nue­vos ob­je­ti­vos tras el re­vés elec­to­ral en An­da­lu­cía y As­tu­rias.

Tiempo - - SUMARIO -

ariano Ra­joy cum­plió 57 años el pa­sa­do mar­tes en Seúl con una oda a su co­no­ci­do len­gua­je con la que qui­so apa­ren­tar tran­qui­li­dad. “Es ma­lo cum­plir años, pe­ro es peor no cum­plir­los”, les di­jo a los pe­rio­dis­tas que le fe­li­ci­ta­ron. Dos días antes, el 25-M, ha­bía re­ci­bi­do su pri­me­ra du­cha fría des­de que vi­ve en La Mon­cloa. Fue en for­ma de de­rro­ta po­lí­ti­ca, aun­que en Gé­no­va lo ven co­mo una amar­ga vic­to­ria por­que es in­du­da­ble que el PP ven­ció por pri­me­ra vez en las ur­nas en An­da­lu­cía. Pe­ro la im­po­si­bi­li­dad de go­ber­nar tan­to en es­ta re­gión co­mo en As­tu­rias, don­de el par­ti­do del pros­cri­to Fran­cis­co Ál­va­rez-cas­cos si­gue por de­lan­te del PP, ha de­ja­do a los di­ri­gen­tes con unas ca­ras lar­gas que no se veían des­de el inicio de la cri­sis eco­nó­mi­ca en 2008.

La pri­me­ra evi­den­cia del 25-M es que el PP ha per­di­do la ola que le au­pó, en pri­mer lu­gar, a una vic­to­ria aplas­tan­te en las elec­cio­nes mu­ni­ci­pa­les y au­to­nó­mi­cas de ma­yo de 2011, que le pro­por­cio­nó un po­der territorial sin igual, cua­si om­ní­mo­do y al que so­lo le fal­ta­ba la guin­da de An­da­lu­cía; y lue­go a la ma­yo­ría ab­so­lu­ta en el Con­gre­so y en el Se­na­do con los co­mi­cios del 20-N. Es­tas úl­ti­mas elec­cio­nes han si­do un re­vés pa­ra Ra­joy pe­ro, ¿qué es lo que ha pro­vo­ca­do es­te de­te­rio­ro tan rá­pi­do, en so­lo cua­tro me­ses?

Por un la­do ha­bía bue­nos sín­to­mas. El Te­so­ro Pú­bli­co man­tie­ne des­de di­ciem­bre una bue­na ra­cha a la ho­ra de co­lo­car le­tras a 3 y 6 me­ses, que le ha lle­va­do a emi­tir más de 50.000 mi­llo­nes de eu­ros en lo que va de año, lo que su­po­ne más de la mi­tad de los 86.000 mi­llo­nes bru­tos que España es­pe­ra co­lo­car en deu­da a me­dio y lar­go pla­zo en es­te año 2012. Da­ba la sen­sa­ción de que España trans­mi­te con­fian­za y la bol­sa ha te­ni­do una ten­den­cia al­cis­ta en los úl­ti­mos me­ses. Sin em­bar­go, la pri­ma de ries­go, que mi­de el di­fe­ren­cial en­tre el bono es­pa­ñol a diez años y el ale­mán del mis­mo pla­zo, se ha acos­tum­bra­do a vi­vir por en­ci­ma de la pe­li­gro­sa ba­rre­ra de los 300 pun­tos y, qui­zás lo más

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