Se­ma­na San­ta pa­sa­da por agua

Tiempo - - ZOOM -

Tres años seguidos lle­va­mos en que, en mu­chas de las fotos de la Se­ma­na San­ta es­pa­ño­la, lo úni­co que apa­re­ce es gen­te llo­ran­do. La ra­zón es la mis­ma: se echa a llo­ver antes de que sal­ga la pro­ce­sión y el tra­ba­jo de to­do un año se des­ha­ce en na­da más que lá­gri­mas, por­que los pa­sos no pue­den sa­lir, los cos­ta­le­ros no pu­jan, las flo­res se vuel­ven inú­ti­les, las ban­das se que­da­rán sin to­car des­pués de me­ses de en­sa­yo y to­do el fer­vor ca­len­ta­do du­ran­te un año en­te­ro se va en llan­to y na­da más. En las dos úl­ti­mas edi­cio­nes, la co­sa se veía ve­nir: llo­vía a cán­ta­ros des­de di­ciem­bre. Pe­ro es­te 2012 no tie­ne ex­cu­sa: no ha caí­do una go­ta en me­ses y se po­ne a llo­ver pre­ci­sa­men­te cuan­do echan a an­dar los tro­nos. En Se­vi­lla, la ciu­dad más cas­ti­ga­da por las nu­bes, Je­sús Des­po­ja­do no pu­do sa­lir. Ni la Her­man­dad de la Paz, ni la Bo­rri­qui­ta, ni la Ce­na. El Cris­to de la Bue­na Muer­te sa­lió y se tuvo que vol­ver, en­so­pa­do. En Gra­na­da, el Se­ñor de la Sen­ten­cia sa­lió echán­do­le mu­cho va­lor. En Aya­mon­te (Huel­va), la Bo­rri­qui­ta hi­zo su tra­yec­to co­mo si fue­se un pu­ra­san­gre a ga­lo­pe, por­que el cie­lo se en­te­ne­bre­cía. Suer­te tuvo An­to­nio Ban­de­ras de po­der lle­var su pa­so en Málaga, don­de ame­na­zó pe­ro no llo­vió. Y así otro año, otro más.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.