El háms­ter

Tiempo - - OPINIÓN - ELI­SA BE­NI

im­po­si­ble mar­char ha­cia atrás, un pre­ci­pi­cio al fren­te. Cien días y un pre­su­pues­to. Ra­joy ya co­rre en la rue­da co­mo un háms­ter apli­ca­do.

Tal y co­mo le obli­ga­ron a ha­cer a su an­te­ce­sor. Sin des­can­so, más de­pri­sa, ha­cia de­lan­te. In­clu­so si te trai­cio­nas. So­bre to­do si te trai­cio­nas. Za­pa­te­ro lo hi­zo, por el bien de España. Por pa­trio­tis­mo se des­di­ce es­te en subidas de im­pues­tos, aba­ra­ta­mien­to del des­pi­do y am­nis­tías fis­ca­les. No hay na­da que les gus­te más a esos mer­ca­dos que un po­lí­ti­co co­mién­do­se las tri­pas de su in­cohe­ren­cia. Da se­gu­ri­dad. Se­gu­ri­dad en que son los que man­dan.

Pies li­ge­ros en la rue­da. Sin pa­rar. Fre­nar es el vér­ti­go, la in­ter­ven­ción, el va­cío de una ge­ne­ra­ción per­di­da. No bas­ta­ban las ma­yo­rías ni el sa­cri­fi­cio ni los es­fuer­zos ra­zo­na­bles. No les bas­tan ni les bas­ta­ron nun­ca.

No hay na­da que les gus­te más a esos mer­ca­dos que un po­lí­ti­co co­mién­do­se las tri­pas de su in­cohe­ren­cia

No han pa­sa­do ni cien días sin que sien­tan de nue­vo en el co­go­te el alien­to. La im­po­si­bi­li­dad de pen­sar en los es­pa­ño­les y sus ne­ce­si­da­des y en la es­pa­da de Da­mo­cles que se cier­ne des­de fue­ra. Aho­ra de­be Ma­riano com­pren­der al­go más a Jo­sé Luis. Aso­ma al abis­mo con una ma­yo­ría fuer­te, pe­ro con la cer­te­za de que ese apo­yo fé­rreo se di­lui­rá irre­mi­si­ble­men­te en la re­ce­sión a que con­du­ce irre­mi­si­ble­men­te al país.

Hay di­fe­ren­cias. ZP, en la ca­rre­ra, trai­cio­nó a los su­yos. Ra­joy aún se nie­ga a po­ner­les un im­pues­to es­pe­cial a sus amigos, una ta­sa a sus ban­que­ros y pre­fie­re per­do­nar­les a los de­más unos po­cos de­li­tos.

Locura es ha­cer la mis­ma co­sa una y otra vez es­pe­ran­do ob­te­ner di­fe­ren­tes re­sul­ta­dos. Pa­la­bra de Eins­tein. To­men no­ta.

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