Mi­tos y ver­da­des de la sa­ni­dad pú­bli­ca es­pa­ño­la

La cri­sis ha lle­va­do al Go­bierno a anun­ciar re­cor­tes en sa­ni­dad pe­ro en asun­tos co­mo el co­pa­go, la aten­ción uni­ver­sal o la fi­nan­cia­ción se es­con­den mi­tos, ver­da­des y men­ti­ras. He aquí al­gu­nos de ellos.

Tiempo - - ESPAÑA - JA­VIER OTE­RO*

El anun­cio del Go­bierno de que pre­ten­de rea­li­zar un re­cor­te de 10.000 mi­llo­nes de eu­ros en educación y sa­ni­dad ha re­sul­ta­do una bom­ba. Una bom­ba lan­za­da po­cos días des­pués de que pre­sen­ta­ra los Pre­su­pues­tos Ge­ne­ra­les del Es­ta­do con los que el Eje­cu­ti­vo y el PP se jac­ta­ran de que no se re­cor­ta­ba en sa­ni­dad ni en educación. Y es que es verdad. La sa­ni­dad y la educación son com­pe­ten­cias au­to­nó­mi­cas. El pre­su­pues­to sa­ni­ta­rio sue­le su­po­ner en­tre el 30% y el 40% de los pre­su­pues­tos au­to­nó­mi­cos, mien­tras que en el Go­bierno cen­tral no es más que el 0,7% de su pre­su­pues­to. Los gas­tos sa­ni­ta­rios, por lo tan­to, co­rren por cuenta de las au­to­no­mías y no se tra­ta de un re­cor­te a tra­vés de los Pre­su­pues­tos Ge­ne­ra­les del Es­ta­do.

¿ Có­mo pue­de apli­car en­ton­ces el Go­bierno sus in­ten­cio­nes de re­du­cir el gas­to? En pri­mer lu­gar, co­mo ha anun­cia­do, con me­di­das co­mo la re­de­fi­ni­ción (ló­gi­ca­men­te, a la ba­ja) de la car­te­ra de ser­vi­cios sa­ni­ta­rios, que es de su com­pe­ten­cia. Lue­go, ca­da co­mu­ni­dad au­tó­no­ma aña­de, o no, más ser­vi­cios adi­cio­na­les. Por eso ne­ce­si­ta, ade­más, el acuer­do de las co­mu­ni­da­des au­tó­no­mas. Por eso es otro mi­to que el Go­bierno re­cor­te la sa­ni­dad. Así que el Eje­cu­ti­vo po­drá apli­car más fá­cil­men­te el re­cor­te por es­ta vía a las co­mu­ni­da­des en las que go­bier­na el PP, pe­ro lo ten­drá más di­fí­cil en An­da­lu­cía, País Vas­co, As­tu­rias (si no lo­gra go­ber­nar con Fran­cis­co Ál­va­rez-cas­cos) o Ca­na­rias. El Go­bierno no pue­de im­pe­dir que una co­mu­ni­dad fi­nan­cie con sus pro­pios re­cur­sos los ser­vi­cios que de­ci­da.

El mi­nis­tro de Economía, Luis de Guin­dos, ha an­ti­ci­pa­do co­mo una po­si­bi­li­dad el pa­go de par­te de los ser­vi­cios sa­ni­ta­rios en fun­ción de la ren­ta (los que co­bran más de 100.000 eu­ros al año, se­gún su ejem­plo) pe­ro el co­pa­go es un ins­tru­men­to que, aun­que siem­pre se ha ba­ra­ja­do, re­sul­ta muy di­fí­cil de ges­tio­nar ad­mi­nis­tra­ti­va­men­te, so­bre to­do si se tie­ne que iden­ti­fi­car a ca­da pa­cien­te se­gún su ni­vel de ren­ta. Se­gún el por­ta­voz de la Fe­de­ra­ción de Aso­cia­cio­nes pa­ra la De­fen­sa de la Sa­ni­dad Pú­bli­ca (FADSP) Mar­ciano Sán­chez Bay­le, se tra­ta tam­bién de un mi­to, ya que el co­pa­go “no tie­ne efec­tos ni en la re­cau­da­ción ni so­bre la de­man­da inade­cua­da de ser­vi­cios mé­di­cos”.

Tó­pi­cos so­bre la Se­gu­ri­dad So­cial.

“Voy al mé­di­co de la Se­gu­ri­dad So­cial”. La fra­se, tó­pi­ca, es­con­de aún hoy día una con­fu­sión. El mé­di­co de la sa­ni­dad pú­bli­ca no es de la Se­gu­ri­dad So­cial. La sa­ni­dad se pa­ga a tra­vés de los im­pues­tos. Des­de ha­ce años la Se­gu­ri­dad So­cial so­lo fi­nan­cia las pen­sio­nes y no la sa­ni­dad. Pe­ro hay que ha­cer trá­mi­tes en la Se­gu­ri­dad So­cial pa­ra con­se­guir la tar­je­ta sa­ni­ta­ria. La ma­yo­ría de los es­pa­ño­les con­si­guen su tar­je­ta sa­ni­ta­ria al dar­se de al­ta en la Se­gu­ri­dad So­cial, .

Es otra de las con­fu­sio­nes. La Se­gu­ri­dad So­cial no es la que pa­ga la sa­ni­dad. Aun­que, co­mo ves­ti­gio del pa­sa­do, el de­re­cho a la sa­ni­dad pú­bli­ca na­ce li­ga­do al tra­ba­jo y a la co­ti­za­ción a la Se­gu­ri­dad So­cial. Por eso se da­ba la si­tua­ción, has­ta

Me­di­das. El pre­si­den­te del Go­bierno, Ma­riano Ra­joy, con el di­rec­tor de un hos­pi­tal ma­dri­le­ño.

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