“Vi­vir el pre­sen­te es más sano que ha­cer pla­nes”

Tiempo - - LA ÚLTIMA - ANA TO­RRO­JA CAN­TAN­TE

Ana To­rro­ja (Ma­drid, 1959) es una de esas vo­ces que for­man par­te

de la ban­da so­no­ra de nues­tra vi­da. Tras do­ce años con Me­cano y cin­co dis­cos en so­li­ta­rio, aho­ra ini­cia una gi­ra por teatros de to­do

el país pa­ra pre­sen­tar su úl­ti­ma crea­ción, ‘Son­ri­sa’, un can­to a la vi­da tras el gra­ve ac­ci­den­te que su­frió en 2008. Y aten­ción a sus res­pues­tas: el re­gre­so de Me­cano

po­dría ser reali­dad en breve. Em­pie­za una gi­ra por teatros. ¿Con la que es­tá ca­yen­do es im­po­si­ble lle­nar re­cin­tos más gran­des? Pues tam­bién, aun­que no lo ha­go tan­to por eso. Hay que adap­tar­se a las cir­cuns­tan­cias, pe­ro tam­bién me ape­te­cía la cer­ca­nía con el pú­bli­co.

¿Qué di­fe­ren­cia hay con un gran pa­be­llón? En un teatro ocu­rren co­sas má­gi­cas. Tie­nes al pú­bli­co más cer­ca, ha­blas con ellos, les oyes, les ves... Ca­si es co­mo si es­tu­vie­ras can­tán­do­les al oí­do. Pues cues­ta ima­gi­nar­se a Ana To­rro­ja en plan tran­qui­lo en un teatro... Es que teatro no tie­ne por qué ser si­nó­ni­mo de es­pec­tácu­lo tran­qui­lo. Yo no sé ha­cer las co­sas sin ener­gía.

El pro­ble­ma son las bu­ta­cas... Las bu­ta­cas se plie­gan, y co­mo no se le­van­te el pú­bli­co pa­ra bai­lar me en­fa­do... ¿Qué ti­po de gen­te va a ver­le? ¿Nos­tál­gi­cos de Me­cano? ¿Fans de Ana To­rro­ja?

Hay de to­do: abue­los, pa­dres, hi­jos... Me cuen­tan que en todos sus con­cier­tos le si­guen pi­dien­do el re­gre­so de Me­cano.

Sí, todos los días.

¿Y qué con­tes­ta? Pues que el día que ocu­rra, se en­te­ra­rá to­do el mun­do.

Es de­cir, que pien­san vol­ver al­gún día. No, no lo doy por he­cho. No sé qué va a pa­sar fi­nal­men­te pe­ro, si al­gu­na vez ocu­rre, lo anun­cia­re­mos los tres.

¿Pe­ro es­tán ha­blan­do de ello aho­ra? Sí, se­gui­mos ha­blan­do, te­ne­mos mu­chas ga­nas, pe­ro hay co­sas que en­ca­jar: tres ca­rre­ras, tres ma­ne­ras de ver las co­sas... Si es­tán ha­blan­do es que man­tie­nen una bue­na re­la­ción. Sí, siem­pre ha si­do así. Es­ta­mos en con­tac­to, ha­bla­mos a me­nu­do. ¿Si vuel­ven se­rá con al­go nue­vo o sim­ple­men­te con una gi­ra de gran­des éxi­tos?

No me im­por­ta­ría que fue­ra al­go nue­vo.

Su úl­ti­mo dis­co, Son­ri­sa, es pu­ro op­ti­mis­mo: un so­plo de ai­re fresco en es­tos tiem­pos tan negros... Sí, es un po­co co­mo me sien­to en es­te mo­men­to. El mun­do es­tá muy com­pli­ca­do co­mo pa­ra en­ci­ma es­tar fla­ge­lán­do­te cons­tan­te­men­te. ¿Tuvo que ver el gra­ve ac­ci­den­te de trá­fi­co de 2008 en que le sa­lie­ra un dis­co así? Cla­ro. El vol­ver a na­cer te ha­ce va­lo­rar más el re­ga­lo que es la vi­da. Cuan­do te pa­sa al­go de es­te ti­po te das cuenta de que tie­nes que dis­fru­tar del mo­men­to pa­ra que no se te pa­se la vi­da ha­cien­do pla­nes. Es mu­cho más sano vi­vir el pre­sen­te, pe­ro es di­fí­cil, por­que siem­pre es­ta­mos desean­do lle­gar a la me­ta sin dis­fru­tar del ca­mino.

Es de­cir, que le ha cam­bia­do la vi­da. Sí, es co­mo si vol­vie­ras a na­cer. Te con­vier­tes otra vez en un ni­ño.

Es ju­ra­do en El nú­me­ro 1, de An­te­na-3. ¿Se es­pe­ra­ba el éxi­to del pro­gra­ma? Lo desea­ba por­que es un pro­gra­ma don­de hay pro­fe­sio­na­les, tan­to en el ju­ra­do co­mo en­tre los con­cur­san­tes y, ade­más, no hay ma­los, no hay personajes crea­dos pa­ra ma­cha­car... ¿Pe­ro no tie­ne la sen­sa­ción de que fal­tan pro­gra­mas mu­si­ca­les en televisión? Sí, es co­mo si a la mú­si­ca le hu­bie­ran da­do una pa­ta­da. No hay si­tio don­de pre­sen­tar tu dis­co.

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