La fie­bre de la ci­ru­gía es­té­ti­ca lle­ga a China

Mi­les de chi­cas acu­den a las clí­ni­cas pa­ra con­se­guir los mis­mos ojos y la mis­ma na­riz que la ac­triz y can­tan­te de mo­da en el país, Bing­bing.

Tiempo - - SOCIEDAD - POR RI­TA ÁL­VA­REZ TUDELA (Shang­hai, China)

se­gún una en­cues­ta rea­li­za­da por la Aca­de­mia In­ter­na­cio­nal de Ci­ru­gía Es­té­ti­ca, en­tre los años 2009 y 2010 el nú­me­ro de in­ter­ven­cio­nes mé­di­cas de es­té­ti­ca en China al­can­zó los 3,4 mi­llo­nes. De ellas, 1,8 mi­llo­nes fue­ron qui­rúr­gi­cas. La ma­yo­ría son pa­ra chi­cas en la vein­te­na, ob­se­sio­na­das por con­se­guir ojos gran­des, una na­riz de­li­ca­da y una ca­ra más es­tre­cha, o, lo que es lo mis­mo, tener el ros­tro de la can­tan­te y ac­triz Li Bing­bing. La prue­ba es que la ma­yo­ría acu­den a la ci­ta con el es­pe­cia­lis­ta con una fo­to de la ac­triz. Así ocu­rre en el hos­pi­tal Ever­ca­re Gang­hua de Shang­hai, con una me­dia de 50 ope­ra­cio­nes de es­té­ti­ca al mes.

“Cuan­do lle­gan las chi­cas hay que mi­rar bien ca­so por ca­so y ex­pli­car­les que si es­tán muy le­jos de la apa­rien­cia de Bing­bing no se con­se­gui­rá el re­sul­ta­do que bus­can”, ase­gu­ra Zhu Ling­di, res­pon­sa­ble de asun­tos mé­di­cos en es­te cen­tro. Zhu ex­pli­ca có­mo las chi­nas pien­san que su ca­ra es mu­cho ma­yor que la de las oc­ci­den­ta­les, y ade­más pla­na, y bus­can a tra­vés de los pe­que­ños re­to­ques triun­far an­te las cá­ma­ras, los po­si­bles nue­vos je­fes, los fu­tu­ros ma­ri­dos o, sim­ple­men­te, es­tar a gus­to con ellas mis­mas.

La más com­pli­ca­da de to­das las ope­ra­cio­nes que prac­ti­can con­sis­te en el es­tre­cha­mien­to de la man­dí­bu­la. Es, ade­más, la más ca­ra, lle­gan­do a ron­dar los 3.000 eu­ros, una ci­fra muy al­ta si se tie­ne en cuan­ta que el sa­la­rio me­dio en es­ta ciu­dad china ron­da los 400 eu­ros men­sua­les. La ope­ra­ción se pue­de alar­gar has­ta las dos ho­ras, pe­ro to­do es po­co pa­ra po­der su­pe­rar el co­no­ci­do co­mo com­ple­jo de la ca­ra cua­dra­da. A ella no se pu­do re­sis­tir ni la fa­mo­sa can­tan­te Wang Bei, ga­na­do­ra de una de las edi­cio­nes de la ver­sión china de Ope­ra­ción Triunfo. Con ape­nas 24 años, la jo­ven per­dió la vi­da en la ciu­dad de Wuhan in­ten­tan­do con­se­guir la per­fec­ción pa­ra su ros­tro. Lo más sor­pren­den­te de su ca­so es que in­gre­só en el hos­pi­tal de Zhong­bao en com­pa­ñía de su ma­dre, que iba a so­me­ter­se a la mis­ma ope­ra­ción. Otra de las ope­ra­cio­nes más po­pu­la­res es la de los pár­pa­dos. El ob­je­ti­vo es con­se­guir tener los ojos más gran­des y des­ha­cer­se de los ras­gos orien­ta­les. Es la mis­ma his­to­ria de siem­pre, desear lo que no se tie­ne.

Un ros­tro cau­cá­si­co.

El pro­ble­ma lle­ga cuan­do las pa­cien­tes son jó­ve­nes de en­tre 25 y 35 años, sin in­gre­sos su­fi­cien­tes y bus­can­do a la de­ses­pe­ra­da re­sul­ta­dos en ope­ra­cio­nes en las que gas­tan todos sus aho­rros pe­ro que no les ga­ran­ti­zan el éxi­to. Un re­cien­te es­tu­dio pu­bli­ca­do por la pren­sa ofi­cial in­for­ma­ba de que en un 80% de las ope­ra­cio­nes de ci­ru­gía plás­ti­ca que se prac­ti­can en China se pro­du­cen in­fec­cio­nes o los clien­tes no se sien­ten sa­tis­fe­chos.

“Co­mo orien­ta­les, a las chi­nas nos gus­ta tener los pár­pa­dos de plie­gues do­bles y la na­riz al­ta. En mi ca­so, yo me de­ci­dí por un tra­ta­mien­to fa­cial el año pa­sa­do pa­ra des­ha­cer­me de las arru­gas y tener la piel más jo­ven”, ex­pli­ca Xia Hong­fang, que ape­nas ha cum­pli­do los 36. Xia ha­bla co­mo clien­ta de la mis­ma clí­ni­ca en la que tra­ba­ja co­mo ase­so­ra de be­lle­za. “No tu­ve nin­gu­na du­da de lo que que­ría ha­cer­me, ade­más ha­bía vis­to con an­te­la­ción mu­chos ca­sos y no tu­ve que es­pe­rar a na­da”, se­ña­la con­ven­ci­da. Al ser pre­gun­ta­da por sus ra­zo­nes pa­ra el tra­ta­mien­to, apun­ta a sus pro­pias clien­tas y a la ne­ce­si­dad de es­tar lo más gua­pa po­si­ble de­lan­te de ellas cuan­do le pi­den consejo ca­da día. Las pa­cien­tes aquí son en su ma­yo­ría re­la­cio­nes pú­bli­cas, mu­je­res de ne­go­cios o pe­rio­dis­tas muy preo­cu­pa­das por su fí­si­co.

Es un mer­ca­do que no de­ja de cre­cer en China y que en 2010 se es­ti­ma que mo­vió unos 30.000 mi­llo­nes de eu­ros, dan­do empleo a más de 20 mi­llo­nes de per­so­nas. China es el ter­cer país del mun­do con ma­yor nú­me­ro de ope­ra­cio­nes de es­té­ti­ca, en un ran­king li­de­ra­do por Es­ta­dos Uni­dos, don­de las estadísticas mues­tran que las per­so­nas que se so­me­ten a es­tas tie­nen unos 15 años más.

El ci­ru­jano plás­ti­co Yang Ling­fei sub­ra­ya que las más di­fí­ci­les son las que con­sis­ten en crear un do­ble plie­gue en el pár­pa­do y am­pliar así el tamaño de sus ojos. Yang tam­bién apun­ta a los tras­plan­tes de si­li­co­na pa­ra au­men­tar el vo­lu­men del pe­cho. “Es com­pli­ca­do con­se­guir que los dos que­den del mis­mo tamaño y que no se no­te que no son na­tu­ra­les”.

Se­gún la doc­to­ra Liao Yuhu, des­de ha­ce cin­co años el nú­me­ro de chi­nos que se so­me­ten a ope­ra­cio­nes de es­té­ti­ca ha au­men­ta­do en un 40%. Los ex­per­tos creen que es­te da­to es­tá li­ga­do al au­men­to de las jó­ve­nes uni­ver­si­ta­rias con co­no­ci­mien­tos de idio­mas y re­si­den­tes en las gran­des ciu­da­des que no en­cuen­tran tra­ba­jo.

Pe­ro pe­se al cre­ci­mien­to de es­te ne­go­cio, mu­chos eli­gen Seúl pa­ra ope­rar­se. La ciu­dad sur­co­rea­na es co­no­ci­da co­mo la ca­pi­tal de la ci­ru­gía plás­ti­ca de Asia, con los me­jo­res es­pe­cia­lis­tas. En 2011, la em­ba­ja­da sur­co­rea­na en Pe­kín in­for­mó de que ha­bía emi­ti­do más de 1.000 vi­sa­dos de tu­ris­mo mé­di­co pa­ra ciu­da­da­nos chi­nos, que ven ade­más en Co­rea del Sur un mer­ca­do con pre­cios es­ta­bles, fren­te a los de China, que se cal­cu­la que han subido en­tre un 20% y un 30%.

Ha­cer­se re­to­ques en Asia es­tá tan ex­ten­di­do que in­clu­so en 2004 ya se ce­le­bró en China la pri­me­ra edi­ción del cer­ta­men Miss Be­lle­za Ar­ti­fi­cial, pa­ra pre­miar a la mu­jer que me­jor re­sul­ta­do ob­tu­vie­se de su pa­so por los qui­ró­fa­nos. Lo más cu­rio­so es el ori­gen de es­ta com­pe­ti­ción: el re­cha­zo a una mo­de­lo en un con­cur­so de be­lle­za tra­di­cio­nal por ha­ber­se he­cho 11 ope­ra­cio­nes en un año y por un va­lor apro­xi­ma­do de más de 10.000 eu­ros.

Pe­ro no to­das las historias tie­nen un fi­nal fe­liz ni to­das las chi­cas con­si­guen lle­gar a ser las do­bles de Bing­bing. La Aso­cia­ción de Con­su­mi­do­res de China aler­ta de que en los úl­ti­mos diez años el pro­me­dio anual de las que­jas ya es de unos 20.000 ca­sos.

Pro­fe­sio­nal. La doc­to­ra Zhu Ling­di, del hos­pi­tal Ever­ca­re Gang­hua de Shang­hai.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.