JAI­ME PE­ÑA­FIEL

“Me in­co­mo­da tener tra­ba­jo”

Tiempo - - LA ÚLTIMA - POR ÁL­VA­RO NIE­TO anie­to.tiem­po@gru­po­ze­ta.es Twit­ter: @al­va­ro­nie­to

¿Por qué hay tan­tos di­vor­cios den­tro de las fa­mi­lias reales? Por­que ya no se ha­cen ma­tri­mo­nios de Es­ta­do. Antes en­tre las pa­re­jas reales no exis­tía na­da, así que na­da se rom­pía has­ta la muer­te. Sin em­bar­go, des­de que los he­re­de­ros de­ci­die­ron em­pe­zar a ca­sar­se por amor, los ma­tri­mo­nios se ter­mi­nan en cuan­to se aca­ba el amor. ¿El he­cho de que los re­yes ya no se ca­sen en­tre ellos tam­bién ha in­flui­do? Sí, cla­ro. Al ca­sar­se con per­so­nas no per­te­ne­cien­tes a las fa­mi­lias reales se han igua­la­do al res­to de la po­bla­ción. ¿Us­ted pre­fie­re los ma­tri­mo­nios de Es­ta­do a los ma­tri­mo­nios por amor? No, los ma­tri­mo­nios de Es­ta­do eran crue­les. Hay que ca­sar­se con quien se quie­re, pe­ro, eso sí, tam­bién con quien se de­be. ¿Los di­vor­cios de­bi­li­tan a las ca­sas reales? No lo creo, no po­de­mos de­mo­ni­zar el di­vor­cio. Yo tam­bién me di­vor­cié. ¿Es me­jor di­vor­ciar­se o man­te­ner una do­ble vi­da en aras de la res­pon­sa­bi­li­dad? Es mu­cho más ho­nes­to di­vor­ciar­se que tener es­po­sa y aman­te a la vez, pe­ro los rei­nan­tes no se sue­len di­vor­ciar por­que an­te­po­nen la obli­ga­ción a la de­vo­ción. ¿Us­ted es mo­nár­qui­co? No. Mo­nár­qui­cos hay muy po­cos. Yo siem­pre he si­do juan­car­lis­ta, pe­ro aho­ra ya no sé bien lo que soy. ¿Las mo­nar­quías tie­nen fu­tu­ro? Se es­tán pro­du­cien­do cam­bios muy rá­pi­dos. No sa­be­mos lo que va a pa­sar ma­ña­na. En el ca­so con­cre­to de España, co­mo el Rey es­tá muy bien de sa­lud, en con­tra de lo que se di­ce, y no pien­sa ab­di­car, se­gu­ro que to­da­vía que­dan unos cuan­tos años, a pe­sar del mo­men­to tan ma­lo que se es­tá vi­vien­do por cul­pa de Iña­ki Ur­dan­ga­rin. ¿De­be ab­di­car el Rey? Nun­ca. Eso se­ría aña­dir un pro­ble­ma más a todos los que te­ne­mos. La re­vis­ta Tiem­po pu­bli­có la se­ma­na pa­sa­da que la Ca­sa Real desea una ley de la Co­ro­na que re­gu­le las in­com­pa­ti­bi­li­da­des de sus miem­bros. ¿Qué le pa­re­ce? Pues que es ne­ce­sa­ria. Fal­ta una ley que obli­gue a la trans­pa­ren­cia en el di­ne­ro, en la sa­lud y en la vi­da pri­va­da, y que acla­re el pa­pel que desem­pe­ña y de qué vi­ve ca­da miem­bro de la Fa­mi­lia Real. Pe­se a su di­la­ta­da tra­yec­to­ria, se ha he­cho muy po­pu­lar gra­cias a sus apa­ri­cio­nes en televisión. ¿Le pa­ran mu­cho por la ca­lle? Sí, pe­ro me pon­go muy vio­len­to por­que soy una per­so­na muy tí­mi­da. Cuan­do veo que vie­nen a sa­lu­dar­me echo mano del te­lé­fono fin­gien­do re­ci­bir una lla­ma­da. Veo que tie­ne mó­vil, pe­ro me ha­bían di­cho que se lle­va mal con las tec­no­lo­gías... Sí, soy un desas­tre. No sé có­mo he lle­ga­do tan le­jos. No sé con­du­cir, no sé bai­lar, no sé na­dar, no en­tien­do de or­de­na­do­res... En­ton­ces es us­ted un hom­bre fe­liz. Bueno, lo mo­de­ra­da­men­te fe­liz que se pue­de ser es­tan­do to­do tan jo­di­do. ¿Le due­le lo que es­tá pa­san­do en España? Por su­pues­to. A ve­ces me da no sé qué por­que, a es­tas al­tu­ras de mi ca­rre­ra, yo ten­go tra­ba­jo mien­tras otros mu­chos no. ¿Le aver­güen­za tener tra­ba­jo? Me in­co­mo­da por­que veo mu­chos com­pa­ñe­ros sin tra­ba­jo. Nues­tro co­lec­ti­vo es, des­pués del de la cons­truc­ción, uno de los más cas­ti­ga­dos por el pa­ro.

Jai­me Pe­ña­fiel (Gra­na­da, 1932) es to­da una ins­ti­tu­ción en­tre los pe­rio­dis­tas que se en­car­gan de cu­brir la ac­tua­li­dad de las ca­sas reales. Su úl­ti­mo li­bro, pu­bli­ca­do por Edi­cio­nes B, se ti­tu­la ‘Mis di­vor­cios reales’ y es­tá arra­san­do en las li­bre­rías. En él cuenta có­mo de los 50 miem­bros que ac­tual

men­te per­te­ne­cen a las ca­sas eu­ro­peas 23 ya se han di­vor­cia­do.

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