“El pe­si­mis­mo no con­du­ce a na­da”

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Chu­cho Val­dés (La Ha­ba­na, Cu­ba, 1941), vir­tuo­so del piano y uno de los má­xi­mos ex­po­nen­tes del ‘la­tin jazz’, aca­ba de arra­sar es­ta se­ma­na con su quinteto en Valencia en el mar­co del Sea­gram’s Gin Jazz­fes­ti­val. A la vuel­ta del ve­rano pu­bli­ca­rá un nue­vo dis­co con la co­la­bo­ra­ción de ar­tis­tas co­mo

Bran­ford Mar­sa­lis o Con­cha Bui­ka. Un dis­co que gra­ba­rá en su fla­man­te es­tu­dio de Má­la­ga, don­de vi­ve aho­ra cui­dan­do de su pa­dre, el gran Be­bo.

¿Có­mo es el pú­bli­co es­pa­ñol? Muy bueno, de san­gre ca­lien­te. Cuan­do va a un con­cier­to sa­be lo que va a es­cu­char. Es un pú­bli­co en­ten­di­do. En cual­quier ca­so, no ha­ce fal­ta ser un ex­per­to pa­ra dis­fru­tar con Chu­cho Val­dés. Por su­pues­to, no es ne­ce­sa­rio ser un es­pe­cia­lis­ta del la­tin jazz. La mú­si­ca es el úni­co idio­ma uni­ver­sal que exis­te. Us­ted es fa­mo­so por sus pro­di­gio­sas im­pro­vi­sa­cio­nes so­bre el es­ce­na­rio. ¿Cuál es la cla­ve pa­ra ha­cer­lo tan bien? El tra­ba­jo. Hay que im­pro­vi­sar mu­cho en ca­sa pa­ra que lue­go sal­ga bien. Pues la gen­te sue­le pen­sar que los mú­si­cos tra­ba­jan más bien po­co. Na­da de eso. Es­to es lo mis­mo que cuan­do ves a Ra­fa Na­dal en una gran fi­nal de Ro­land Ga­rros o de Wim­ble­don. Tú le ves y pue­des lle­gar a pen­sar que es fá­cil ju­gar y ga­nar, pe­ro no te pue­des ni ima­gi­nar la de ho­ras de en­tre­na­mien­to que hay de­trás. Con los mú­si­cos pa­sa al­go pa­re­ci­do: pa­ra ha­cer un buen con­cier­to y una bue­na im­pro­vi­sa­ción se re­quie­ren años de tra­ba­jo. En su ca­so creo que em­pe­zó muy pron­to. Sí, a los tres años. Y aho­ra, con 70 ya cum­pli­dos, ¿de dón­de sa­ca la fuer­za pa­ra se­guir to­can­do? No lo sé, pe­ro mi pa­dre siem­pre di­ce que el ver­da­de­ro ar­tis­ta nun­ca pier­de la ins­pi­ra­ción. Es co­mo el vino, que con los años ma­du­ra y se va po­nien­do me­jor. Es ver­dad que a eda­des avan­za­das em­pie­zas a mer­mar y a per­der fa­cul­ta­des, pe­ro hay vir­tuo­sos que han es­ta­do tra­ba­jan­do has­ta los no­ven­ta años. Es de­cir, que Chu­cho Val­dés no pien­sa en la ju­bi­la­ción. ¿Ju­bi­la­ción? ¿Eso qué es? No en­tien­do esa pa­la­bra. Ten­go mu­chos pla­nes to­da­vía. ¿Có­mo se en­cuen­tra su pa­dre, Be­bo? Va a cum­plir 94 años y le es­tá fa­llan­do la me­mo­ria, tie­ne un po­qui­to de Alz­hei­mer. No quie­re tra­ba­jar de­lan­te del pú­bli­co, pe­ro to­ca­mos jun­tos en ca­sa. ¿Qué es lo más im­por­tan­te que le ha en­se­ña­do su pa­dre en la vi­da? La dis­ci­pli­na. ¿Pa­ra ser buen mú­si­co hay que ser muy dis­ci­pli­na­do? Se pue­de ser mú­si­co sin ser dis­ci­pli­na­do, pe­ro no es lo mis­mo. Yo creo que hay que ser ri­gu­ro­so, te­ner res­pe­to por uno mis­mo y por el pú­bli­co que te va a es­cu­char. ¿Pe­ro se pue­de ser cu­bano y dis­ci­pli­na­do? El cu­bano, por su ale­gría y for­ma de ser, da la apa­rien­cia de va­go, pe­ro es bien dis­ci­pli­na­do. Po­de­mos lle­gar a ser los más ca­chon­dos del mun­do, pe­ro a la ho­ra de tra­ba­jar so­mos muy cen­tra­dos. Yo creo que eso es he­ren­cia es­pa­ño­la. ¿Có­mo ve Es­pa­ña y su cri­sis? Son mo­men­tos que pa­san. Hay mu­chas eta­pas en la vi­da y el agua siem­pre vuel­ve a su cau­ce. Se­gu­ro que pron­to pa­sa­rá. Mien­tras tan­to, hay que tra­ba­jar, pe­ro tam­bién te­ner mo­men­tos pa­ra pa­sar­lo bien. El pe­si­mis­mo no con­du­ce a na­da. El Go­bierno aca­ba de su­bir el IVA de los con­cier­tos de mú­si­ca: del 8% al 21%. ¿Qué le pa­re­ce? Son me­di­das que mo­les­tan y que nos afectarán, pe­ro no nos van a ma­tar. ¿La mú­si­ca es más fuer­te que los go­bier­nos? La mú­si­ca es más fuer­te que to­do.

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