“El úni­co su­per­po­der de Bat­man es que es muy ri­co. Pe­ro la gen­te pue­de iden­ti­fi­car­se con él”

Tiempo - - CULTURA -

mi­ro ha­cia atrás y me doy cuen­ta de que es­ta­ba lo­co, aun­que en ese mo­men­to no lo pen­sé. De Spiel­berg, que le es­co­gió en­tre 4.000 ni­ños, a Te­rren­ce Ma­lick, con el que aho­ra re­pi­te. De Ch­ris­top­her No­lan a Zhang Yi­mou. ¿Qué ha apren­di­do? In­fi­ni­dad de co­sas. Pe­ro, so­bre to­do, que ca­da di­rec­tor es tan di­fe­ren­te que re­sul­ta apa­sio­nan­te des­cu­brir co­sas nue­vas. Pe­ro lo cu­rio­so es que ellos no sa­ben có­mo son los otros di­rec­to­res por­que no tie­nen la opor­tu­ni­dad de ver­los tra­ba­jar, y yo sí. Así que hay di­rec­to­res que me di­cen: “Oye, ¿y es­te có­mo lo ha­ce?” [ri­sas]. Y sus pe­lí­cu­las son tan dis­tin­tas en­tre sí... Me gus­ta cam­biar, com­bi­nar dis­tin­tos pro­yec­tos... La de Zhang Yi­mou es pe­que­ña, hay mu­cha ex­pe­ri­men­ta­ción; la de No­lan, enor­me… ¿Al­gu­na vez acu­dió a una es­cue­la de in­ter­pre­ta­ción? No, yo nun­ca es­tu­dié in­ter­pre­ta­ción, así que pa­ra mí el apren­di­za­je siem-

pre ha si­do la pro­pia pe­lí­cu­la. Siem­pre he que­ri­do que ca­da pe­lí­cu­la que ha­go ten­ga éxi­to, y no siem­pre es así, pe­ro es un tra­ba­jo en equi­po, de co­la­bo­ra­ción, y eso me re­sul­ta muy in­tere­san­te.

¿Y qué es lo que más le gus­ta de su tra­ba­jo?

La ex­pe­ri­men­ta­ción, el ha­cer to­do ti­po de pro­yec­tos, ir cam­bian­do. Yo soy ac­tor, así que es­toy en cons­tan­te cam­bio de iden­ti­dad.

De iden­ti­dad… y de si­tio. Las flo­res de la

gue­rra la ro­dó en Chi­na.

Sí, y fue una ex­pe­rien­cia fan­tás­ti­ca. Lue­go me fui a la In­dia a ro­dar, otro de los via­jes que me gus­ta­ron fue a Tai­lan­dia… Sien­do ac­tor tie­nes la opor­tu­ni­dad de co­no­cer lu­ga­res exó­ti­cos e in­creí­bles, y eso, evi­den­te­men­te, es un pri­vi­le­gio.

En es­ta pe­lí­cu­la ha tra­ba­ja­do con ac­tri­ces muy jó­ve­nes. ¿Se sen­tía co­mo un pa­dre pro­tec­tor?

En cier­ta for­ma sí, pe­ro las ac­tri­ces eran ge­nia­les. Y llo­ra­ban mu­cho [ríe]. Al­gu­nas de­cían que no vol­ve­rían a ro­dar, y yo, cuan­do era jo­ven­ci­to, a los 13, di­je: “No vol­ve­ré a ha­cer otra pe­lí­cu­la”. Y mi­ra, aho­ra ten­go 38 años y si­go.

¿Qué le hi­zo cam­biar de opinión?

La ver­dad es que no hu­bo un mo­men­to de­fi­ni­ti­vo, no es que vie­ra la luz con una pe­lí­cu­la y me di­je­ra: “Es­to es lo que quie­ro ha­cer”, no. Pe­ro no sé. Es agra­da­ble en­con­trar al­go en lo que te sien­tes útil y que la gen­te con­si­de­ra que ha­ces bien. To­do el mun­do me de­cía: “tú pue­des ac­tuar”, y eso me ha­cía sen­tir bien por­que me sen­tía útil en al­go. A me­di­da que pro­gre­sa­ba em­pe­cé a des­cu­brir lo que ha­bía de in­tere­san­te en ello, has­ta que fi­nal­men­te se con­vir­tió en al­go que me fas­ci­na­ba.

Con Leonardo di Ca­prio hu­bo cier­ta com­pe­ten­cia por pa­pe­les en los que am­bos en­ca­ja­ban. ¿Fue una épo­ca du­ra, de­cep­cio­nan­te?

Sí, pe­ro ima­gino que no es muy dis­tin­to a lo que te pue­da ocu­rrir a ti co­mo pe­rio­dis­ta. Hay mu­chas co­sas por las que uno lu­cha en la vi­da. Sim­ple­men­te hay que se­guir pre­sio­nan­do ha­cia ade­lan­te y creer que va a ocu­rrir, que no sea una creen­cia idio­ti­za­da, pe­ro con­fiar en que irá bien. Aho­ra mi­ro ha­cia atrás y me di­go: “Bueno, fun­cio­nó. Su­pe­ré eso, lo pa­sé”. Y he avan­za­do des­de esa épo­ca con Leo. Ha ha­bi­do mo­men­tos y co­sas. Y no pa­sa na­da. To­dos con­ten­tos. No creo que Leo ha­ya es­ta­do de­cep­cio­na­do con las elec­cio­nes que ha he­cho su ca­rre­ra [ríe].

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.