“El COI no pue­de re­sol­ver los pro­ble­mas del mun­do, pe­ro pue­de ayu­dar”

Tiempo - - DEPORTE - JAC­QUES ROG­GE PRE­SI­DEN­TE DEL CO­MI­TÉ OLÍM­PI­CO INTERNACIONAL. En la rec­ta fi­nal de su man­da­to, es­te ci­ru­jano de pro­fe­sión se pre­pa­ra pa­ra vi­vir los Jue­gos Olím­pi­cos, en­tu­sias­ma­do con la cita de Lon­dres 2012. POR SE­BAS­TIÁN FEST Y JOHN BAGRATUNI (DPA)

ha­ce 11 años que man­da en el Co­mi­té Olím­pi­co Internacional (COI), y en la rec­ta fi­nal de su pre­si­den­cia Jac­ques Rog­ge es­tá de­fi­ni­ti­va­men­te con­ven­ci­do de al­go: no le pi­dan que so­lu­cio­ne los pro­ble­mas del mun­do. “Los Jue­gos Olím­pi­cos no pue­den cam­biar el mun­do. Eso es al­go que de­be­mos en­ten­der. El COI no pue­de re­sol­ver to­dos los pro­ble­mas del mun­do, pe­ro pue­de con­tri­buir” a su so­lu­ción, di­ce Rog­ge des­de la se­de del or­ga­nis­mo en Lau­sa­na (Sui­za). Es­te ci­ru­jano de pro­fe­sión es­tá en­tu­sias­ma­do con los Jue­gos de Lon­dres 2012, que le es­tán ge­ne­ran­do mu­cha me­nos ten­sión que los de Pe­kín 2008. Tan­to es así, que ya tie­ne cla­ro qué mo­men­tos no se per­de­rá por na­da del mun­do: el due­lo en el agua en­tre los es­ta­dou­ni­den­ses Mi­chael Phelps y Ryan Loch­te y el de ve­lo­ci­dad en­tre los ja­mai­ca­nos Usain Bolt y Yohan Bla­ke. Lon­dres es “la cu­na del de­por­te mo­derno”, en­fa­ti­za Rog­ge, de 70 años, que en sep­tiem­bre del año pró­xi­mo de­ja­rá la pre­si­den­cia. Los me­ses pre­vios a Pe­kín 2008 fue­ron muy ten­sos, se­gu­ra­men­te es­tre­san­tes pa­ra us­ted. Con Lon­dres 2012 es di­fe­ren­te. ¿Echa de me­nos al­go de ac­ción? [Ri­sas] no, no, no... Hay mu­cha ac­ción, hay mu­cho tra­ba­jo siem­pre an­tes de los Jue­gos. Es cier­to que el cli­ma es di­fe­ren­te, me­nos ten­so, hay me­nos con­fron­ta­ción. Pe­ro soy un hom­bre muy prag­má­ti­co y cui­da­do­so. So­lo seré fe­liz si cuan­do lle­gue la ce­re­mo­nia de clau­su­ra to­do sa­le bien. No se pue­de ha­cer una eva­lua­ción an­tes de los Jue­gos, so­lo se pue­de ha­cer al fi­nal. Pa­ra Pe­kín 2008 ape­ló a la “di­plo­ma­cia si­len­cio­sa”. ¿Ha apli­ca­do el mis­mo sis­te­ma con Ara­bia Sau­dí? Es­ta­mos usán­do­la. No tie­ne sen­ti­do ini­ciar dis­cu­sio­nes con gen­te y ha­cer gran­des anun­cios en los me­dios. La bue­na di­plo­ma­cia siem­pre es si­len­cio­sa. ¿Es la ban­de­ra olím­pi­ca una so­lu­ción pa­ra que Su­dán del Sur es­té en Lon­dres? No hay ra­zón pa­ra que par­ti­ci­pe ba­jo ban­de­ra olím­pi­ca. Su­dán del Sur es­tá re­co­no­ci­do co­mo un Es­ta­do. Es muy di­fí­cil, por­que es un país con un con­flic­to ar­ma­do. Es­ta­mos tra­ba­jan­do con en­ti­da­des de­por­ti­vas y las au­to­ri­da­des de allí, in­ten­tan­do en­con­trar la me­jor so­lu­ción. Pe­ro es muy di­fí­cil. Cua­tro años atrás us­ted di­jo en es­ta mis­ma ofi­ci­na en Lau­sa­na que tras los Jue­gos de Pe­kín el COI de­be­ría exa­mi­nar el víncu­lo en­tre de­por­te y de­re­chos hu­ma­nos. Pe­ro eso aún no ha su­ce­di­do. ¿O sí lo ha he­cho? Cuan­do ob­ser­vo la evo­lu­ción es­tá cla­ro que los Jue­gos tu­vie­ron un efec­to en Chi­na, abrie­ron Chi­na. Fue­ra de Chi­na en­ten­de­mos me­jor có­mo iba fun­cio­nan­do el país, y en Chi­na en­ten­die­ron que es­ta­ban ba­jo el es­cru­ti­nio del res­to del mun­do. El te­ma es que los Jue­gos Olím­pi­cos no pue­den cam­biar el mun­do. Eso es al­go que de­be­mos en­ten­der. El COI no pue­de re­sol­ver to­dos los pro­ble­mas en el mun­do, [pe­ro] pue­de con­tri­buir [a so­lu­cio­nar­los]. Los úl­ti­mos Jue­gos de­ja­ron ele­fan­tes blan­cos, so­bre to­do en cuan­to a sus es­ta­dios olím­pi­cos. ¿Le preo­cu­pa eso?

“No es cier­ta la afir­ma­ción de que los Jue­gos Olím­pi­cos ha­yan pre­ci­pi­ta­do la cri­sis en Gre­cia” “No me per­de­ré a Bolt y Bla­ke cuan­do de­ci­dan en la pis­ta quién es el hom­bre más rá­pi­do del mun­do”

Hay que ser jus­tos en la eva­lua­ción, hay que di­fe­ren­ciar. Los es­ta­dios olím­pi­cos nun­ca van a ser ren­ta­bles. No lo es el es­ta­dio olím­pi­co de Ber­lín, aun­que es­tá en uso. Tam­po­co el Sta­de de Fran­ce es­tá del to­do apro­ve­cha­do. El es­ta­dio olím­pi­co de Ate­nas ya exis­tía des­de ha­cía tiem­po an­tes de los Jue­gos, y hay ins­ta­la­cio­nes de esos Jue­gos que ya no son uti­li­za­das pa­ra el de­por­te. Eso es al­go tris­te, mis ami­gos grie­gos sa­ben lo que siem­pre les di­je: no pen­sa­ron en qué ha­cer con esas ins­ta­la­cio­nes des­pués de los Jue­gos Olím­pi­cos, en su le­ga­do. En Chi­na, la ma­yo­ría de las ins­ta­la­cio­nes fue­ron do­na­das a las uni­ver­si­da­des, y allí no tie­nen, co­mo en Eu­ro­pa, 30.000 o 40.000 es­tu­dian­tes, tie­nen más de 100.000. Les pe­di­mos a los or­ga­ni­za­do­res que se ase­gu­ren de no cons­truir es­ta­dios de­ma­sia­do gran­des. Se di­ce que en Ate­nas 2004 el COI le exi­gió mu­cho a un país de­ma­sia­do pe­que­ño co­mo es Gre­cia. No es­toy de acuer­do con esa afir­ma­ción. Pe­di­mos mu­cho por­que en los as­pec­tos or­ga­ni­za­ti­vos ha­bía enor­mes re­tra­sos, y pa­ra lle­gar a tiem­po hu­bo que tra­ba­jar tam­bién de no­che, lo que in­cre­men­tó los cos­tes. Pe­ro no es cier­to eso de que los Jue­gos ha­yan pre­ci­pi­ta­do la cri­sis grie­ga. El presupuesto to­tal de los Jue­gos es de un 2,5% de la deu­da ex­ter­na de Gre­cia. Fue­ron unos Jue­gos Olím­pi­cos bien or­ga­ni­za­dos con un cos­te de­ma­sia­do al­to. ¿Es Lon­dres 2012 un oa­sis pa­ra us­ted en­tre Jue­gos en nue­vos te­rri­to­rios, en­tre cier­tas apues­tas más arries­ga­das? Eso es lo que la gen­te me di­jo cuan­do le di­mos los Jue­gos a Lon­dres en 2005. Pa­ra igua­lar a Pe­kín ne­ce­si­tas 1.300 mi­llo­nes de per­so­nas, y so­lo hay 60 mi­llo­nes de bri­tá­ni­cos en el mun­do. No se pue­de. Yo siem­pre di­go que es­te país (el Reino Uni­do) es el que in­ven­tó el

de­por­te mo­derno en la se­gun­da mi­tad del si­glo XIX, tam­bién el que im­pu­so el de­por­te co­mo ma­te­ria edu­ca­ti­va. Eso es al­go muy im­por­tan­te, es un país que ama el de­por­te. Si se fi­jan, ca­da uno de los Jue­gos tie­ne su pro­pia iden­ti­dad: Ate­nas 2004 fue el re­gre­so a las raí­ces del olim­pis­mo, con Pe­kín los Jue­gos lle­ga­ron al país más ha­bi­ta­do del pla­ne­ta, me­re­cían te­ner­los. Y Lon­dres es la cu­na del de­por­te mo­derno. Los de Río de Ja­nei­ro se­rán los pri­me­ros Jue­gos en el sub­con­ti­nen­te sud­ame­ri­cano, y los de Pyeong­chang los pri­me­ros en cuan­to a un nue­vo con­cep­to de Jue­gos de In­vierno. Si le de­ci­mos Seb Coe, ¿qué le vie­ne a la men­te? Dos co­sas. Pri­me­ro, el atle­ta que co­no­cí en los Jue­gos de Mos­cú 1980. Y el otro, el or­ga­ni­za­dor de los Jue­gos. Tie­ne un gran amor por el de­por­te y es­tá guia­do por su per­so­na­li­dad de atle­ta. Ten­go mu­cho res­pe­to por él. ¿Qué sue­ños no ha po­di­do con­cre­tar co­mo pre­si­den­te del COI? Na­da fun­da­men­tal. Hay al­gu­nas co­sas que me ha­bría gus­ta­do ha­cer al­go más rá­pi­do, pe­ro el re­sul­ta­do fi­nal ha si­do el que que­ría. Lo que me vie­ne a la men­te es, de­fi­ni­ti­va­men­te, la re­for­ma del pro­gra­ma olím­pi­co, que ve­nía in­flán­do­se e in­flán­do­se. Te­nía­mos 20 deportes en Seúl 88 y lle­ga­mos a 28 en Syd­ney 2000. Lo pri­me­ro que hi­ce fue blo­quear el nú­me­ro de deportes en 28, lue­go el nú­me­ro de atle­tas en 10.500. Ha­bía mu­chas pre­sio­nes por par­te de las fe­de­ra­cio­nes y los co­mi­tés olím­pi­cos na­cio­na­les. Fre­na­mos eso. Eli­mi­na­mos el béis­bol y el soft­bol, pe­ro lle­vó un tiem­po has­ta que pu­di­mos in­cor­po­rar el rugby y el golf. Aho­ra te­ne­mos un sis­te­ma que per­mi­te que en ca­da edi­ción se in­cor­po­re un de­por­te. En Lon­dres se­rán 26, en 2020 se su­ma­rá uno. Pe­ro con 28 deportes y 10.500 atle­tas es­tá bien, no ne­ce­si­ta­mos más. ¿Al­go más? Me gus­ta­ría que el COI fue­ra más rá­pi­do en su evo­lu­ción. De­pen­de­mos de la asam­blea ge­ne­ral pa­ra to­mar de­ci­sio­nes im­por­tan­tes, y so­lo te­ne­mos una al año. A ve­ces ten­go que es­pe­rar seis me­ses. Una de las propuestas a mi su­ce­sor se­rá la de que ha­ya dos se­sio­nes al año pa­ra así ace­le­rar las co­sas. ¿Qué deportes no quie­re per­der­se co­mo es­pec­ta­dor en los Jue­gos? Siem­pre he si­do ca­paz de ver los 28 deportes cuan­do eran 28. Quie­ro ver to­dos los deportes del pro­gra­ma, pe­ro no po­dré ver to­das las fi­na­les. Pe­ro hay al­gu­nos en los que quie­ro es­tar, quie­ro ver un par de due­los en­tre Ryan Loch­te y Mi­chael Phelps y a Usain Bolt y Yohan Bla­ke cuan­do de­ci­dan en la pis­ta quién es el hom­bre más rá­pi­do del mun­do. Aun­que iré tam­bién a otros deportes no tan co­no­ci­dos por el pú­bli­co en ge­ne­ral. Mi de­por­te es la ve­la. Tam­bién iré a es­gri­ma, ahí es­ta­ré.

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