LO SU­YO SÍ ES PA­RA SIEM­PRE

Tiempo - - SOCIEDAD - POR MA­CU LLO­REN­TE

Los amo­res de las ce­le­bri­ties sue­len ser tan ro­mán­ti­cos co­mo fu­ga­ces. Al­gu­nos se casan y du­ran me­ses o in­clu­so tan so­lo unos días. Sin em­bar­go, no siem­pre es así. Hay unio­nes que han du­ra­do mu­chos años y no dan se­ña­les de se­pa­ra­ción. No es­tán en bo­ca de to­dos ni sue­len lle­nar pá­gi­nas des­gra­nan­do desamo­res y re­con­ci­lia­cio­nes. Ellos sí son el ejem­plo per­fec­to de que es po­si­ble enamo­rar­se pa­ra to­da la vi­da.

En los amo­res pa­trios, po­cas pa­re­jas de la fa­rán­du­la son tan só­li­das co­mo la for­ma­da por Víc­tor Manuel y Ana Be­lén. Los can­tan­tes ig­no­ra­ron el refrán que ad­ver­tía del pe­li­gro de mez­clar amor y tra­ba­jo y les ha fun­cio­na­do a las mil ma­ra­vi­llas. Es­cri­bie­ron su cró­ni­ca de amor en ro­sa y na­die du­da que lo su­yo sea pa­ra siem­pre: se co­no­cie­ron en 1971, du­ran­te la gi­ra de la obra de tea­tro Sa­bor a miel, y un año des­pués se ca­sa­ron. Han com­par­ti­do ami­gos, es­ce­na­rio y com­pro­mi­sos so­cia­les, sin que por un mo­men­to su re­la­ción se ha­ya vis­to en la cuer­da flo­ja.

El mun­do del de­por­te y la mo­da se unie­ron pa­ra dar lu­gar a un ma­tri­mo­nio de al­tu­ra. El ex­ju­ga­dor de ba­lon­ces­to Clif­ford Luyk y la ex­mo­de­lo Pa­qui­ta To­rres son tam­bién de esas ra­ras pa­re­jas que pue­den pre­su­mir de lle­var to­da una eter­ni­dad jun­tos. Pe­ro si hay una pa­re­ja que lle­nó pá­gi­nas y pá­gi­nas es la de Rap­hael y Natalia Fi­gue­roa. Ellos pro­ta­go­ni­za­ron una de las bo­das gon­do­le­ras más so­na­das de su épo­ca, a pe­sar de ce­le­brar­se ca­si en se­cre­to. Su pa­so por el al­tar en la ciu­dad de Ve­ne­cia fue una de las no­ti­cias de la dé­ca­da de los se­sen­ta. Él era un ído­lo de ma­sas que hi­zo so­ñar a to­da una ge­ne­ra­ción y ella, una pe­rio­dis­ta hi­ja de un co­no­ci­do mar­qués. Y aun­que el can­tan­te dis­fru­ta­ba del es­ta­tus de me­ga­es­tre­lla, nun­ca per­dió el nor­te. Ni su pos­te­rior en­fer­me­dad ni el pa­so del tiem­po han po­di­do con la so­li­dez de una re­la­ción que es

de las más lon­ge­vas de nues­tro pa­no­ra­ma ar­tís­ti­co.

Y a la ter­ce­ra fue la ven­ci­da pa­ra la ac­triz Assumpta Ser­na. Tras dos unio­nes fa­lli­das, su bo­da con el ac­tor Car­los Tris­tan­cho y su re­la­ción con el fran­cés Pa­trick Bau­chau, en­con­tró la es­ta­bi­li­dad jun­to a un jo­ven y des­co­no­ci­do ac­tor y guio­nis­ta es­co­cés, Scott Cle­ver­don, con el que con­tra­jo ma­tri­mo­nio ha­ce ya ca­si 20 años. Los 12 años de di­fe­ren­cia no han po­di­do con es­ta pa­re­ja que des­ta­ca por su dis­cre­ción.

Guapos, ri­cos y pa­dres per­fec­tos.

Luis Fi­go es atrac­ti­vo, ele­gan­te y, co­mo al res­to de los fut­bo­lis­tas, es fá­cil ver­le ro­dea­do de chi­cas im­pre­sio­nan­tes. Pe­ro a pe­sar de to­do es­to lo del por­tu­gués es to­do un lo­gro: más de quin­ce años jun­to a su es­po­sa, la mo­de­lo sue­ca He­len Swedin, a la que co­no­ció en Bar­ce­lo­na y con la que tie­ne tres hi­jas. “Tie­ne un cuer­po vein­te”, han si­do las pa­la­bras que el ex­ju­ga­dor del Real Ma­drid ha re­ga­la­do a su mu­jer. Cuan­do se le pre­gun­ta por la cla­ve pa­ra lle­gar a ser una pa­re­ja du­ra­de­ra, Fi­go no com­par­te su se­cre­to, pe­ro da al­gu­nas pis­tas: “Qui­zá las co­sas co­ti­dia­nas, el res­pe­to mu­tuo, el amor y la pasión”. Un cóc­tel que ha­ce que lo su­yo va­ya pa­ra lar­go.

Los que tam­bién son la vi­va ima­gen de la fa­mi­lia per­fec­ta son el ex­ma­dri­dis­ta Raúl y su es­po­sa Ma­men. Se ca­sa­ron muy jó­ve­nes, él con 22 años y ella con 24, al­go por otra par­te ha­bi­tual en­tre los fut­bo­lis­tas. A al­gu­nos les pa­re­ció al­go pre­ci­pi­ta­do, ya que no ha­cía mu­cho que se ha­bían co­no­ci­do, en un bar de mo­da don­de ella tra­ba­ja­ba co­mo ca­ma­re­ra. Lo que ya no es tan co­rrien­te es que des­pués de 13 años y cin­co hi­jos en co­mún se les si­ga vien­do tan fe­li­ces y uni­dos co­mo el pri­mer día. Y si­guien­do con fut­bo­lis­tas, tam­bién Da­vid Beck­ham pa­re­ce que ha en­con­tra­do en Vic­to­ria al amor de su vi­da. La ex spi­ce es­tá ca­sa­da des­de ha­ce 13 años con uno de los ju­ga­do­res más atrac­ti­vos y ha te­ni­do que ha­cer fren­te a ru­mo­res al­re­de­dor de su re­la­ción, co­mo la in­fi­de­li­dad de Da­vid con Rebecca Loos, de la que dio bue­na cuen­ta la pren­sa. Pe­ro la di­se­ña­do­ra hi­zo oí­dos sor­dos y los Beck­ham die­ron la bien­ve­ni­da en Ma­drid a su ter­cer hi­jo,

A pe­sar de los ru­mo­res de in­fi­de­li­dad, Da­vid Beck­ham ha en­con­tra­do en Vic­to­ria al amor de su vi­da

Cruz. Ha­ce so­lo un año la pa­re­ja com­ple­tó su sue­ño de te­ner una ni­ña con la lle­ga­da de Har­per Se­ven. Y pue­de que no sea la úl­ti­ma vez que ten­gan que cam­biar pa­ña­les, ya que Da­vid ha de­cla­ra­do que no des­car­ta se­guir con­tri­bu­yen­do a au­men­tar la na­ta­li­dad.

Pa­sio­nes des­bor­da­das.

Tam­po­co po­día fal­tar en es­te ranking la pa­re­ja más po­de­ro­sa de la in­dus­tria mu­si­cal la­ti­na: 34 años de ma­tri­mo­nio y dos hi­jos, Na­yib y Emily Ma­rie, es el ba­lan­ce de la unión en­tre Glo­ria y Emi­lio Es­te­fan. El pro­duc­tor co­no­ció a la can­tan­te gra­cias a la mú­si­ca y des­de en­ton­ces for­man uno de los ma­tri­mo­nios del es­pec­tácu­lo que me­jor se en­tien­den. Y aun­que na­die lo di­ría por su vi­ta­li­dad, ha­ce cua­tro me­ses se han apun­ta­do otro triun­fo más: su pri­mer nie­to.

Los que a pe­sar de lle­var ca­si to­da una vi­da jun­tos es­tán co­mo el pri­mer día son Sting y su mu­jer. Lo su­yo es to­do un ré­cord, tan­to por tiem­po co­mo por có­mo man­tie­nen la pasión vi­va. El ve­te­rano ma­tri­mo­nio fue sor­pren­di­do ha­ce so­lo unos me­ses te­nien­do re­la­cio­nes se­xua­les en un bar de Nue­va York co­mo si fue­ran dos ado­les­cen­tes. El mú­si­co bri­tá­ni­co ha de­cla­ra­do al­gu­na vez que gra­cias a es­ta afi­ción ex­hi­bi­cio­nis­ta lo su­yo con Trudy

fun­cio­na. Trein­ta y cua­tro años jun­tos y cua­tro hi­jos no han po­di­do con ellos.

En el mun­do del es­pec­tácu­lo mu­chas son las pa­re­jas que se for­man y po­cas las que du­ran. Con 95 años, Kirk Dou­glas es el rey de la lon­ge­vi­dad con­yu­gal. Los años pa­san pe­ro su amor no en­ve­je­ce. En el tra­jín holly­woo­dien­se, don­de los cuen­tos de ha­das son es­ca­sos, su es­ta­bi­li­dad familiar es una de las no­ta­bles ex­cep­cio­nes. Aun­que no fue en el pri­me­ro, sino en el se­gun­do in­ten­to cuan­do el ac­tor en­con­tró a la mu­jer de su vi­da: An­ne Buy­dens, con la que se ca­só en 1954. Se ha­bían co­no­ci­do un año an­tes en un ro­da­je y era tal su lo­cu­ra de amor que se fugaron a Las Ve­gas pa­ra dar­se el “sí quie­ro”. En 2004 lo re­afir­ma­ron an­te más de 300 ami­gos y fa­mi­lia­res en una ce­re­mo­nia tra­di­cio­nal ju­día en la man­sión Greys­to­ne en Be­verly Hills. To­do pa­re­ce in­di­car que su hi­jo Mi­chael va a se­guir su mis­mo ca­mino. Más que na­da por­que si se le ocu­rre pro­ta­go­ni­zar al­gún des­liz con­yu­gal ten­drá que pa­gar cua­tro mi­llo­nes de eu­ros a Cat­he­ri­ne Ze­taJo­nes, y en ca­so de di­vor­cio se­rán 2,5 mi­llo­nes por ca­da año de ma­tri­mo­nio. Una ra­zón po­de­ro­sa pa­ra pa­sar el res­to de su vi­da jun­to su que­ri­dí­si­ma es­po­sa, que no se ha mo­vi­do de su la­do cuan­do su­frió un cán­cer de gar­gan­ta.

Otro don­juán, pe­ro en es­te ca­so, so­lo en la pan­ta­lla, es Sean Con­nery, uno de los ga­la­nes ma­du­ros más atrac­ti­vos de Holly­wood. Co­no­ció a la pin­to­ra ma­rro­quí Mi­che­li­ne Ro­que­bru­ne en un tor­neo de golf en Ma­rrue­cos en 1973 y des­de en­ton­ces no se han se­pa­ra­do. Lle­van 38 años de ma­tri­mo­nio, pe­ro no tie­nen hi­jos en co­mún. Y de ex ja­mes bonds va la co­sa, por­que Pier­ce Bros­nan es tam­bién un hom­bre de re­la­cio­nes es­ta­bles y du­ra­de­ras: se ca­só en 1980 con la ac­triz Cas­san­dra Ha­rris, de la que en­viu­dó en 1991. Diez años más tar­de se vol­vió a unir en ma­tri­mo­nio con la pe­rio­dis­ta es­ta­dou­ni­den­se Keely Sha­ye Smith, con la que tie­ne dos hi­jos. A pe­sar de que el ac­tor es una apues­ta se­gu­ra en la lis­ta de los ma­du­ros más guapos, él pa­re­ce te­ner muy cla­ro a quién per­te­ne­ce su se­duc­to­ra son­ri­sa.

Ya le pue­de es­tar agra­de­ci­da Meryl Streep a su her­mano por pre­sen­tar­le al que se­ría su ma­ri­do has­ta hoy. La ac­triz co­no­ció a Don Gum­mer en 1978, tras la

Kirk Dou­glas es el rey de la lon­ge­vi­dad con­yu­gal, tras 58 años con su se­gun­da mu­jer, An­ne Buy­dens

muer­te de su pri­me­ra pa­re­ja, el ac­tor John Ca­za­le, con el que no se ca­só, pe­ro sí con­vi­vió. La apa­ri­ción del es­cul­tor le per­mi­tió su­pe­rar el du­ro tran­ce. Tan­to que en sep­tiem­bre de ese año se ca­sa­ron y han te­ni­do cua­tro hi­jos. Jun­tos han cons­trui­do una de las pa­re­jas más só­li­das y de ma­yor du­ra­ción en la me­ca del ci­ne, ca­si 34 años de ma­tri­mo­nio. ¿El se­cre­to? Com­par­tir la pasión por sus ca­rre­ras, acom­pa­ñar­se y es­tar siem­pre cer­ca de la fa­mi­lia que han crea­do. De he­cho, la pro­ta­go­nis­ta de El dia­blo se vis­te de

Pra­da rue­da una so­la pe­lí­cu­la al año pa­ra pa­sar más tiem­po con los su­yos.

Amo­res de pe­lí­cu­la.

Dus­tin Hoff­man tie­ne cla­ro que en­tre su mu­jer o la in­dus­tria de Holly­wood, se que­da con la pri­me­ra. Y es que Li­sa Got­tse­gen es una de sus gran­des de­bi­li­da­des, a pe­sar de lle­var jun­tos más de 30 años. El ac­tor de 74 años y la abo­ga­da se co­no­cen des­de pe­que­ños de­bi­do a que sus fa­mi­lias tie­nen una re­la­ción de amis­tad. Sin em­bar­go, fue des­pués de que fa­lla­ra su unión con An­ne Byrne cuan­do Hoff­man se ca­só con Li­sa, y has­ta hoy. Los que tam­bién for­man un ma­tri­mo­nio de pe­lí­cu­la son Ke­vin Ba­con y Ky­ra Sedg­wick, Se co­no­cie­ron du­ran­te el ro­da­je de Le

mon Sky, se han ca­sa­do una so­la vez y ya lle­van 24 años jun­tos. La ac­triz de 46 años ha pa­sa­do ya la mi­tad de su vi­da al la­do de su es­po­so. Tie­nen dos hi­jos y no se les co­no­cen pe­leas ni es­cán­da­los. La pa­re­ja da mues­tras de te­ner los pies so­bre la tie­rra y lle­va una exis­ten­cia de lo más nor­mal en Nue­va York. “Por las ma­ña­nas sal­go a pa­sear a nues­tro pe­rro Pau­lie, mien­tras Ky­ra pre­pa­ra el desa­yuno pa­ra los chi­cos”, ha de­cla­ra­do el ac­tor.

Se­gu­ro que me­jor ca­rác­ter que su personaje en la se­rie Hou­se tie­ne Hugh Lau­rie, ya que si­gue ca­sa­do con Jo Green des­pués de 23 años. For­man una de esas ra­ras pa­re­jas del es­pec­tácu­lo de las que se po­dría de­cir que es­tán a prue­ba de bom­ba. Du­ran­te las lar­gas tem­po­ra­das que pa­só el in­tér­pre­te en Los An­ge­les pa­ra gra­bar la se­rie, le de­tec­ta­ron una de­pre­sión de­bi­do al ale­ja­mien­to de su fa­mi­lia, que re­si­día en el Reino Uni­do. To­do vol­vió a la nor­ma­li­dad cuan­do su mu­jer e hi­jos se tras­la­da­ron a Es­ta­dos Uni­dos pa­ra vi­vir con él.

Raúl y Ma­men. Una pa­re­ja muy familiar y ejem­plo de dis­cre­ción.

Rap­hael y Natalia. Es­te año cum­plen 40 años ca­sa­dos.

Luyk y Pa­qui­ta. Han te­ni­do tres hi­jos, que han se­gui­do sus pa­sos.

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4 1. Vic­tor Manuel y Ana Be­lén, más de cua­ren­ta años uni­dos en el amor y el éxi­to. 2. Meryl Streep de­be a su her­mano que le pre­sen­ta­ra al es­cul­tor Don Gum­mer, con el que lle­va 34 años ca­sa­da y muy fe­liz. 3. Sting y su mu­jer, Trudy, tie­nen fa­ma de lle­var una vi­da de pa­re­ja muy in­ten­sa. 4. La co­no­ció en un tor­neo de golf y nun­ca más se se­pa­ra­ron. Sean Con­nery y Mi­che­li­ne Ro­que­bru­ne pre­su­men de ma­tri­mo­nio sin fi­su­ras.

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