Je­sús Sán­chez-Qui­ño­nes

La deu­da pú­bli­ca con in­tere­ses ne­ga­ti­vos co­mien­za a re­du­cir­se mien­tras su­ben los tipos a lar­go pla­zo.

Tiempo - - SUMARIO - Je­sús sán­chez-qui­ño­nes

Cuan­do un Es­ta­do gas­ta más de lo que in­gre­sa, in­cu­rre en dé­fi­cit. Pa­ra fi­nan­ciar di­cho dé­fi­cit emi­te bo­nos. El ad­qui­ren­te de los mis­mos re­ci­be una de­ter­mi­na­da ren­ta­bi­li­dad en for­ma de in­tere­ses por pres­tar su di­ne­ro al Es­ta­do co­rres­pon­dien­te. En con­di­cio­nes normales de mer­ca­do, el in­te­rés se­rá ma­yor cuan­to más lar­go sea el pla­zo de ven­ci­mien­to del bono y cuan­to me­nor sea la sol­ven­cia del Es­ta­do emi­sor.

Con­tra­dic­ción.

A pe­sar de lo co­men­ta­do en el pá­rra­fo an­te­rior, en ju­lio del año pa­sa­do exis­tían en el mer­ca­do más de 12 bi­llo­nes de dó­la­res (11,2 bi­llo­nes de eu­ros) en bo­nos, de los que 3,5 bi­llo­nes (3,2 bi­llo­nes de eu­ros) de bo­nos eu­ro­peos te­nían ren­ta­bi­li­dad ne­ga­ti­va. En otras pa­la­bras, los ad­qui­ren­tes de di­chos tí­tu­los de deu­da no so­lo no re­ci­ben in­tere­ses por pres­tar a los Es­ta­dos, sino que pa­gan pa­ra que los dis­tin­tos Es­ta­dos les guar­den el di­ne­ro y se lo de­vuel­van al ven­ci­mien­to de los bo­nos.

Ob­via­men­te, es­ta si­tua­ción es anó­ma­la y aca­ba­rá re­vir­tién­do­se. De he­cho, en los úl­ti­mos nue­ve me­ses la can­ti­dad de bo­nos eu­ro­peos con ren­ta­bi­li­dad ne­ga­ti­va se ha re­du­ci­do ca­si un 30%, has­ta los 2,5 bi­llo­nes de dó­la­res (2,3 bi­llo­nes de

eu­ros). La cuan­tía si­gue sien­do enor­me, pe­ro la ten­den­cia es cla­ra. Las ma­yo­res subidas de tipos se han pro­du­ci­do en los ven­ci­mien­tos más lar­gos. Así, mien­tras que en ju­lio del pa­sa­do año los bo­nos ale­ma­nes a 15 años ofre­cían una ren­ta­bi­li­dad ne­ga­ti­va del 0,13%, hoy ren­tan un 0,46%. Ita­lia ha vis­to có­mo los tipos de sus bo­nos a diez años ofre­cen una ren­ta­bi­li­dad un punto por­cen­tual su­pe­rior a la del ve­rano pa­sa­do. Fran­cia tam­bién ha vis­to au­men­tar la ren­ta­bi­li­dad de sus bo­nos a diez años en 80 pun­tos bá­si­cos, co­mo re­fle­jo de la incertidumbre de las pró­xi­mas elec­cio­nes pre­si­den­cia­les.

Tam­bién en EEUU . Es­ta subida de tipos tam­bién se ha pro­du­ci­do en EEUU, don­de se han in­cre­men­ta­do en to­dos los pla­zos, lle­van­do a au­men­tar un punto por­cen­tual. El re­pun­te de la in­fla­ción, la ex­pec­ta­ti­va de una ace­le­ra­ción de la eco­no­mía por las me­di­das de Trump y las subidas de tipos ini­cia­das por la Re­ser­va Fe­de­ral son las cau­sas de las subidas de tipos al otro la­do del Atlán­ti­co.

En Eu­ro­pa no es en­ten­di­ble la evo­lu­ción de los tipos de los bo­nos sin con­si­de­rar la ac­tua­ción del Ban­co Cen­tral Eu­ro­peo. Así, mien­tras que los tipos a lar­go pla­zo han co­men­za­do a re­pun­tar, los tipos de los bo­nos a más cor­to pla­zo in­clu­so se han re­du­ci­do. El bono alemán a dos años ha lle­ga­do a ofre­cer una ren­ta­bi­li­dad ne­ga­ti­va de ca­si el 1%. Los bo­nos por­tu­gue­ses, que ro­zan el 4% de ren­ta­bi­li­dad a diez años, han re­du­ci­do su ren­ta­bi­li­dad en los ven­ci­mien­tos has­ta cua­tro años. No hay que bus­car nin­gu­na ra­zón fun­da­men­tal o de me­jo­ra de las ci­fras de las cuen­tas pú­bli­cas. La úni­ca ex­pli­ca­ción es la com­pra de bo­nos por par­te del BCE.

El pro­ble­ma de es­tar un lar­go pe­rio­do con un mer­ca­do in­ter­ve­ni­do re­si­de en acos­tum­brar­se a ello y con­si­de­rar que los tipos ac­tua­les son tipos de mer­ca­do. No es así. Los tipos ac­tua­les es­tán con­di­cio­na­dos por las com­pras de bo­nos por par­te del Ban­co Cen­tral Eu­ro­peo. No tie­ne sen­ti­do que los Es­ta­dos sean ca­pa­ces de emi­tir bo­nos con tipos de in­te­rés ne­ga­ti­vos cuan­do se si­túan en los ni­ve­les má­xi­mos de deu­da pú­bli­ca de las úl­ti­mas dé­ca­das.

Es cier­to que los tipos de in­te­rés a lar­go pla­zo han co­men­za­do a su­bir pe­ro la exis­ten­cia de 2,5 bi­llo­nes de dó­la­res en bo­nos con tipos de in­te­rés ne­ga­ti­vos in­di­ca que to­da­vía que­da un lar­go ca­mino has­ta la vuel­ta a la nor­ma­li­dad en los tipos de in­te­rés.

Aún que­da un lar­go tre­cho pa­ra que los tipos de in­te­rés de la deu­da sean normales

Ma­rio Drag­hi, pre­si­den­te del BCE .

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