La úl­ti­ma

Tiempo - - SUMARIO - AC­TRIZ Her­nan­do F. Calleja

La rei­na del mo­nó­lo­go re­pre­sen­ta en Madrid ‘Los vecinos de arri­ba’, una co­me­dia del lau­rea­do di­rec­tor y guio­nis­ta de ci­ne Cesc Gay, mien­tras ac­túa de ju­ra­do en un con­cur­so de ta­len­tos en te­le­vi­sión.

Al­guien que des­ta­ca por su lo­cua­ci­dad, ¿có­mo re­ci­be que le di­gan que la ha­che es mu­da?

[Ri­sas] La ver­dad es que ha si­do un sal­to sin red, lo de de­ci­dir lla­mar­me Ha­che con es­ta in­con­ti­nen­cia ver­bal.

Ade­más de muy ha­bla­do­ra es tam­bién muy de ju­ra­dos. ¿Có­mo en­ca­ja los jui­cios so­bre us­ted o su tra­ba­jo?

La ver­dad es que bas­tan­te bien. Me gus­ta in­clu­so lo que me lle­ga por las re­des so­cia­les. Hay gen­te a la que le dis­gus­ta la es­pon­ta­nei­dad, la crí­ti­ca di­rec­ta en las re­des, pe­ro yo creo que es muy va­lio­so sa­ber qué opi­na la gen­te, sal­van­do, cla­ro, los ca­sos de fal­ta de res­pe­to, que tam­bién los hay. Las crí­ti­cas me gus­tan y apren­do de ellas. Cuan­do hay odio (que ca­si siem­pre se no­ta) ha­go ca­so omi­so.

Ya ca­yó en al­gún mo­men­to en la tram­pa de las re­des y ya sa­be lo du­ro y lo ab­sur­do que pue­de lle­gar a ser.

Más ab­sur­do que du­ro. Es un mun­do nue­vo y te­ne­mos que apren­der a ma­ne­jar­nos en él.

Pa­ra no po­ner una re­tahí­la de co­sas se me plan­tea­ba un pro­ble­ma: ¿qué pon­go, ac­triz, pre­sen­ta­do­ra, sho­wo­man…?

Yo creo que soy, so­bre to­do, ac­triz, que fue en lo que em­pe­cé a tra­ba­jar y lo que pen­sa­ba que iba a ser mi de­di­ca­ción pa­ra siem­pre. Lo que ocu­rre es que he te­ni­do que ha­cer otras co­sas. Pe­ro to­das esas co­sas las ha­go des­de el pun­to de vis­ta de ac­triz. Re­pre­sen­to el pa­pel de pre­sen­ta­do­ra, el pa­pel de pe­rio­dis­ta, y cuan­do ha­go de ju­ra­do, in­ter­pre­to el pa­pel que me asig­nan en ese ju­ra­do.

¿No le re­sul­ta can­sa­do son­reír siem­pre, por­que el pú­bli­co es­pe­ra de us­ted que se ría a cual­quier ho­ra, in­clu­so fue­ra del es­ce­na­rio, en el mercado o por la ca­lle?

No me cues­ta tra­ba­jo por­que soy fun­da­men­tal­men­te ri­sue­ña y con esa ac­ti­tud afron­to la vi­da. Tam­bién pue­do po­ner­me se­ria si es ne­ce­sa­rio. He lle­ga­do a com­pren­der al­go que no es fá­cil, que hay gen­te a la que no le cai­go bien, por lo que sea, y eso me lle­va a no te­ner que ser sim­pá­ti­ca con to­do el mun­do. Tam­po­co an­ti­pá­ti­ca sin ne­ce­si­dad.

Al­gu­nas ac­tri­ces con­sa­gra­das como gran­des có­mi­cas, lle­ga­do el mo­men­to han he­cho me­mo­ra­bles pa­pe­les dra­má­ti­cos. ¿Es­ta­ría en con­di­cio­nes de sor­pren­der­nos un día en un dra­ma o una tra­ge­dia?

Creo que com­pren­do bien la com­pli­ca­ción de la co­me­dia, su tem­po, su rit­mo. Es lo que me sale más fá­cil, por­que en mi vi­da tien­do al hu­mor y al sen­ti­do rít­mi­co. Dra­ma he he­cho muy po­co, pe­ro si hay un pa­pel que me ha­ga pren­der, en es­ta eta­pa de mi pro­fe­sión, di­ría que sí a cual­quier re­to pro­fe­sio­nal.

El ci­ne no pa­re­ce ten­tar­le.

No le tien­to yo a él y no sé muy bien por qué, por­que yo soy muy dis­ci­pli­na­da y, como es lo que me­nos he he­cho, me in­tere­sa mu­cho. Pe­ro de­be de ser que los di­rec­to­res pien­san que es­toy tra­ba­jan­do to­do el ra­to y por eso no me lla­man.

Pe­ro eso es ver­dad, es muy vi­si­ble.

No, no. Es muy re­pe­ti­ti­vo. Hi­ce cua­tro tem­po­ra­das de El Club de la co­me­dia y lo re­pi­ten to­das las se­ma­nas y va­rios días a la se­ma­na en dis­tin­tas ca­de­nas. Es­tá bien que pien­sen que soy muy tra­ba­ja­do­ra, pe­ro les re­cuer­do que ten­go mu­cho tiem­po li­bre.

¿No le tien­ta ini­ciar­se en la di­rec­ción?

Me gus­ta­ría y creo que lo ha­ría bien, por­que soy muy de­ta­llis­ta y ob­ser­va­do­ra y me gus­ta ma­ni­pu­lar con un ob­je­ti­vo ar­tís­ti­co. Ya lo ha­cía en el ins­ti­tu­to y no se me da­ba mal.

Dí­ga­me, ¿por qué hay que ver la co­me­dia que re­pre­sen­ta, Los vecinos de arri­ba?

Por­que tie­ne to­do lo me­jor de Cesc Gay como au­tor y como di­rec­tor. Te­nía cu­rio­si­dad en ver có­mo un di­rec­tor con­sa­gra­do en el ci­ne re­sol­vía el plano lar­go en el tea­tro y de­bo de­cir que lo re­suel­ve muy bien. En es­ta co­me­dia to­do es­tá am­pli­fi­ca­do pa­ra el re­gis­tro tea­tral. Es un ins­tru­men­to pa­ra abor­dar en cla­ve de co­me­dia asun­tos muy in­tere­san­tes so­bre la pa­re­ja, en cier­to mo­do, trá­gi­cos.

“no ten­go que ser sim­pá­ti­ca con to­dos. Hay a quie­nes no les cai­go bien”

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