“Ro­dar se­xo no tie­ne na­da de mor­bo. Es an­ti­clí­max”

Vanity Fair (Spain) - - AGENDA - – m. piñón

Le han di­cho de to­do y a to­do vo­lu­men. Lo más du­ro, sin em­bar­go, se lo di­ce Al­ber­to San Juan ( Ma­drid, 1968) a sí­mis­mo en su mo­nó­lo­go Au­to­rre­tra­to de un jo­ven ca­pi­ta­lis­ta es­pa­ñol mi­rán­do­se al om­bli­go de esa ba­rri­ga go­zo­sa que no ocul­ta. Es­te mes, ade­más, asu­me en los ci­nes la cri­sis de los cua­ren­ta y tan­tos con Las ove­jas no pier­den el tren. Con más deu­das en los ban­cos de las que de­sea­ría, ase­gu­ra que tras vi­vir la tran­si­ción de es­tre­lla del ci­ne es­pa­ñol a pan­car­te­ro mal­di­to, pa­sa de los fo­cos.

Di­jo us­ted: “El ci­ne es­pa­ñol es me­dio­cre”.

¿Yo di­je eso? Si lo hi­ce, so­lo ha­bla mal de­mí, por­que es una es­tu­pi­dez.

Di­vor­cia­do con dos hi­jas y sa­le con una chi­ca de 25 años. Su per­so­na­je en ‘Las ove­jas no pier­den el tren’ su­fre un ca­so agudo de cri­sis de los 40. ¿Y us­ted?

Yo no la he te­ni­do. Soy mu­cho más fe­liz aho­ra que cuan­do te­nía vein­ti­tan­tos. La vida ha de­ja­do de ser una cri­sis con­ti­nua­da.

Afir­ma que sus­ti­tu­yó a Hu­go Silva en una pe­lí­cu­la… ¿Se­gu­ro que era el mis­mo pa­pel?

Sí, fue en La ig­no­ran­cia de la san­gre [2014]. Pa­ra ha­cer el rol de Silva el di­rec­tor me pi­dió que me ti­ñe­ra el pe­lo yme pu­sie­ra fa­ja... (ri­sas).

En su ca­rre­ra: ¿qué no vol­ve­ría a ha­cer y qué se arre­pien­te de ha­ber re­cha­za­do?

Di­je que no a un pa­pel en la pe­lí­cu­la Sal­va­dor [2006]. Pre­fe­rí es­tar sin ha­cer na­da y aún me arre­pien­to. Y lue­go ten­go una se­rie de pe­lí­cu­las que se­ría me­jor que no hu­bie­ra he­cho, como el 70% de mi fil­mo­gra­fía. Unas ve­ces por­que no me creía el pro­yec­to y otras por­que mi apor­ta­ción fue pé­si­ma.

¿Quién le ro­ba más pro­ta­go­nis­mo en su mo­nó­lo­go, Juan Carlos I o esa in­ci­pien­te tri­pa que tan­to le preo­cu­pa?

Es­tán ca­si al­mis­mo ni­vel, pe­ro mien­tras que­mi ba­rri­ga es ri­dí­cu­la, lo de Jua­nCar­los es­muy gra­ve. Él no tie­ne la­me­nor im­por­tan­cia, pe­ro la hue­lla que ha de­ja­do lamo­nar­quía ha si­do da­ñi­na.

Ha­ce acu­sa­cio­nes muy se­rias en la obra. Que no es­té en un juz­ga­do es: a) se­ñal de que los po­de­ro­sos no van al tea­tro;

Al­ber­to San Juan es­tre­na “Las ove­jas no pier­den el tren” de F.

Ar­me­ro.

b) ejem­plo de li­ber­tad de ex­pre­sión; c) cues­tión de tiem­po.

Hum... Es se­ñal de que lo que se di­ce en el tea­tro no tie­ne tan­ta re­per­cu­sión.

¿Cree us­ted que ‘Po­de­mos’ sa­lir de es­ta?

Eso no hay que exi­gír­se­lo a un par­ti­do, es la gen­te la que tie­ne que apro­piar­se de Po­de­mos, Ga­ne­mos y de cual­quier he­rra­mien­ta pa­ra la eman­ci­pa­ción.

De us­ted y la com­pa­ñía de tea­tro Ani­ma­la­rio se ha di­cho que son ma­los ac­to­res y has­ta que la tie­nen pe­que­ña; ¿qué le due­le más?

Soy cons­cien­te de mis ca­ren­cias como ac­tor. So­bre el ta­ma­ño de mi pe­ne, sin ser el de Na­cho Vidal, es su­fi­cien­te pa­ra go­zar­lo.

¿Cuan­do se tra­ba­ja con ac­tri­ces no se apa­ga la lí­bi­do?

Por su­pues­to que no. Soy un ser sen­si­ble. El sen­ti­do de la vida es dis­fru­tar­la y el se­xo, si no es el­me­jor pla­cer, es­tá en­tre los me­jo­res. ¿Que si­me he lia­do con ac­tri­ces? Evi­den­te­men­te.

¿Se ha lle­va­do tra­ba­jo a ca­sa? Me re­fe­ría más bien a si una es­ce­na de se­xo en el ci­ne pue­de desem­bo­car en otra fue­ra de plano.

Son mo­men­tos an­ti­clí­max, pe­ro de re­pen­te te pue­de ca­len­tar la que sos­tie­ne la per­cha de so­ni­do y no el pi­bón con el que es­tás ha­cien­do una es­ce­na de ca­ma. Ro­dar se­xo no tie­ne na­da de mor­bo. Nos lla­ma­ron de ins­ti­tu­cio­nes pú­bli­cas pa­ra ha­cer pro­yec­tos muy gran­des. Hu­bo que pe­dir cré­di­tos. Tar­da­ron en pa­gar­nos yHa­cien­da nos exi­gía el IVA de al­go que no ha­bía­mos co­bra­do. Apren­dí la lec­ción: nun­ca más has­ta que no exis­ta una ban­ca cí­vi­ca.

Ani­ma­la­rio se en­deu­dó. ¿Com­pra­ron pre­fe­ren­tes? En mo­men­tos de aprie­to, ¿ha mi­ra­do el Go­ya que ga­nó en 2008 y pen­sa­do “cuán­to me da­rían por él”?

( Ri­sas) No creo que pue­da sa­car na­da. Igual hay al­gún lo­co que pa­ga­ría un pu­ña­do de cien­tos de eu­ros, pe­ro aú no me lo he cru­za­do.

¿Cuál es la cau­sa más ab­sur­da pa­ra la que le han pe­di­do pres­tar su ima­gen?

Pa­ra en­con­trar ho­gar a los ga­tos aban­do­na­dos y aca­bar con los del­fi­na­rios. Es­toy de acuer­do con am­bas pe­ro no te­nía­mu­cho que de­cir al res­pec­to. ¡No me pa­re­ce bien que sea obli­ga­to­rio lla­mar a un ac­tor ca­da vez que ha­ya que leer un ma­ni­fies­to!

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.