UN PO­ZO O UNA FUEN­TE SON UNA BUE­NA AL­TER­NA­TI­VA AL ES­TAN­QUE

Vivir en el Campo - - DETALLES -

CUI­DA­DO CON LOS ÁR­BO­LES Vi­sual­men­te el es­tan­que en el pun­to más ba­jo del te­rreno se­rá más atrac­ti­vo. Pe­ro de­be­mos te­ner es­pe­cial cui­da­do de que no sea una zo­na que acu­mu­le agua en in­vierno: la pre­sión de la ca­pa freá­ti­ca pue­de de­for­mar la lá­mi­na o mo­ver la es­truc­tu­ra prefabricada y de­jar­la al ai­re. Sa­ber por don­de pa­san las tu­be­rías y ca­bles de las edi­fi­ca­cio­nes es im­por­tan­te pa­ra evi­tar sor­pre­sas a la ho­ra de la ex­ca­va­ción, así co­mo pre­pa­rar la ins­ta­la­ción an­tes de rea­li­zar el es­tan­que si se pre­ten­de traer has­ta él con­duc­cio­nes de agua o elec­tri­ci­dad. A la ho­ra de tra­ba­jar con elec­tri­ci­dad de­ben te­ner­se tam­bién en cuen­ta las nor­mas de se­gu­ri­dad y com­pro­bar que to­dos los pro­duc­tos que va­ya­mos a em­plear, es­tán in­di­ca­dos es­pe­cí­fi­ca­men­te pa­ra su uti­li­za­ción con agua. Si hay ni­ños pe­que­ños que ju­ga­rán en el jar­dín se­ría in­di­ca­do cer­car el es­tan­que o cu­brir­lo con una fuer­te ma­lla me­tá­li­ca has­ta que lle­guen a una edad en la que una caí­da ac­ci­den­tal no les pon­ga en pe­li­gro. Tam­bién de­be­mos pres­tar aten­ción a los ár­bo­les, sus raí­ces pre­sen­tan los mis­mos in­con­ve­nien­tes que la pre­sión de la ca­pa freá­ti­ca y tam­po­co desea­mos su som­bra, ni las ho­jas que de ellos caen.

CAL­CU­LAR SU CA­PA­CI­DAD

Si el es­tan­que es irre­gu­lar es más di­fí­cil su cálcu­lo. El me­jor mé­to­do es di­bu­jar cui­da­do­sa­men­te su for­ma en un pa­pel mi­li­me­tra­do, a es­ca­la. Al con­tar el nú­me­ro de cua­dra­dos que ocu­pa po­de­mos co­no­cer su área de su­per­fi­cie. Los cua­dra­dos que es­tén par­cial­men­te ocu­pa­dos de­ben su­mar­se apar­te. El re­sul­ta­do no es to­tal­men­te pre­ci­so, pe­ro si nos da una in­di­ca­ción muy apro­xi­ma­da. Es­ta ci­fra de­be mul­ti­pli­car­se por la pro­fun­di­dad me­dia pa­ra co­no­cer el vo­lu­men. Si el es­tan­que es re­gu­lar, es más fá­cil su cálcu­lo. Se mi­de la su­per­fi­cie mul­ti­pli­can­do el an­cho por el lar­go y el re­sul­ta­do se mul­ti­pli­ca por la pro­fun­di­dad me­dia. La can­ti­dad ob­te­ni­da es el vo­lu­men en me­tros cú­bi­cos. Pa­ra cal­cu­lar la ca­pa­ci­dad en li­tros, hay que mul­ti­pli­car los me­tros cú­bi­cos por mil.

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