NUDO Y DESENLACE

Bot­te­ga Ve­ne­ta lan­za es­ta tem­po­ra­da una nue­va ca­te­go­ría den­tro de su em­ble­má­ti­ca lí­nea Knot. To­mas Maier, su ar­tí­fi­ce, nos da las cla­ves.

VOGUE (Spain) - - Insiders -

Per­ma­ne­cer más de 15 años al fren­te de una casa de lu­jo pa­re­ce hoy una proeza al al­can­ce de muy po­cos. En estos tiem­pos, la moda tien­de al desamor y la rup­tu­ra con de­ma­sia­da ce­le­ri­dad. La pri­sa, sin em­bar­go, nun­ca ha ca­rac­te­ri­za­do a Bot­te­ga Ve­ne­ta, una fir­ma que se dis­tan­ció de la lo­go­ma­nía en el cambio de si­glo pa­ra fi­char a un hom­bre tran­qui­lo: To­mas Maier (Pforz­heim, Ale­ma­nia, 1957) en el le­jano 2001. Po­cos me­ses an­tes, Ke­ring –en aque­lla época, Gru­po Guc­ci– ha­bía com­pra­do una casa en nú­me­ros ro­jos y, bajo el de­sig­nio del en­ton­ces to­do­po­de­ro­so Tom Ford, lla­mó a la puer­ta de es­te ale­mán for­ma­do en Guy La­ro­che, So­nia Ry­kiel y Her­mès, que tam­bién te­nía (y man­tie­ne) su fir­ma homónima. Los nú­me­ros hoy ava­lan la de­ci­sión: con 297 mi­llo­nes de eu­ros de be­ne­fi­cio en 2016, Bot­te­ga Ve­ne­ta es la se­gun­da mar­ca más ren­ta­ble del gru­po –que tam­bién in­clu­ye mar­cas co­mo Alexander McQueen, Stella McCartney, Saint Lau­rent y Ba­len­cia­ga, en­tre otros–, so­lo por de­ba­jo de ese Guc­ci de Ales­san­dro Mi­che­le tan fan­tás­ti­co por sus ci­fras de ven­ta co­mo por su alu­ci­na­da estética.

Uno de sus gran­des hi­tos per­so­na­les, en es­ta dé­ca­da y me­dia, ha si­do la crea­ción del bolso Knot, una ca­ja rí­gi­da ova­la­da, ba­sa­da en un diseño de la fir­ma de los años se­ten­ta y co­ro­na­da por el ca­rac­te­rís­ti­co cie­rre en forma de nudo que le da nom­bre. «Es un sím­bo­lo de Bot­te­ga Ve­ne­ta», con­ce­de el di­rec­tor crea­ti­vo de la casa ita­lia­na por co­rreo elec­tró­ni­co. «Un en­la­ce en­tre la his­to­ria de la em­pre­sa y su fu­tu­ro. Y, per­so­nal­men­te, con­si­de­ro que es un pla­cer re­di­se­ñar­lo. Es co­mo un lien­zo en blan­co que ofre­ce in­fi­ni­tas opor­tu­ni­da­des crea­ti-

Mu­chos años des­pués de su na­ci­mien­to, aún es uno de los se­llos de la fir­ma, y su na­tu­ra­le­za atem­po­ral se re­in­ter­pre­ta aho­ra pa­ra la vida ur­ba­na

vas». Sa­tén, co­co­dri­lo, na­pa, por­ce­la­na y has­ta plata for­man par­te de la he­te­ro­gé­nea lista de ma­te­ria­les con los que se ha re­in­ter­pre­ta­do a lo largo de su his­to­ria.

Tras aña­dir el in­con­fun­di­ble cie­rre a su mo­de­lo Olim­pia y pre­sen­tar el bolso City Knot en su co­lec­ción de pri­ma­ve­ra/ve­rano 2017 –aque­lla con la que, sin mu­cho ruido, ce­le­bra­ron el 50º aniversario del na­ci­mien­to de la casa, y el 15º de su re­vi­vis­cen­cia a car­go de Maier–, pre­sen­ta es­ta tem­po­ra­da su evo­lu­ción, bau­ti­za­da co­mo Knot Clutch. «Es­tá ins­pi­ra­do en el em­ble­má­ti­co nudo y ha si­do con­ce­bi­do co­mo el bolso de no­che de­fi­ni­ti­vo, con una co­rrea con ca­de­na me­tá­li­ca re­mo­vi­ble».

Es­ta nue­va lí­nea pre­ten­de en­gor­dar, aún más si ca­be, los su­cu- len­tos in­gre­sos que su­po­ne la ma­rro­qui­ne­ría pa­ra Bot­te­ga Ve­ne­ta: el 86% del pas­tel se de­be a es­ta ca­te­go­ría. De diseño li­neal, es­ta car­te­ra se de­cli­na en mul­ti­tud de co­lo­res y acabados, en­tre los que no fal­tan el co­co­dri­lo, la na­pa o el in­trec­cia­to, el tren­za­do mar­ca de la casa. «Estos nue­vos es­ti­los re­pre­sen­tan un nue­vo pa­so en la his­to­ria del Knot. Mu­chos años des­pués de su crea­ción, aún es uno de los se­llos de la fir­ma, y su na­tu­ra­le­za atem­po­ral se re­in­ter­pre­ta aho­ra pa­ra la vida ur­ba­na en es­tas re­fi­na­das pie­zas», con­ti­núa. Así lo afir­ma un diseñador tan re­ser­va­do en su vida privada co­mo aus­te­ro en su ma­ne­ra de en­fren­tar­se a la moda. Nin­gún adorno su­per­fluo forma par­te de su estética. C. S.

Dos ver­sio­nes del Knot Clutch en piel de co­co­dri­lo. Su ca­de­na me­tá­li­ca y, so­bre to­do, su cie­rre en forma de nudo son sus se­ñas.

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