Poema a Circe XIX

The London Magazine - - JOSÉ MANUEL CARDONA -

No vengo a poner or­den en las cosas, Ni es­taré mu­cho tiempo en­tre vosotros. El ex­tran­jero sabe que no es suya La tierra que más ama y per­manece Como un marino ex­traño en­tre los hom­bres. Cuando llegue el mo­mento de par­tir, Cuando el viento le­vante sus amar­ras, Y las jar­cias se en­vuel­van con el humo Mis­te­rioso del alba y sea blando El limo de los peces y la gruta Donde sac­ri­fi­camos a los dioses, Cuando no me veáis en­tre vosotros, Aban­donad al olvido mi nom­bre. No os dejo nada y no llevo con­migo Nada. No quedan an­clas ni es­tandartes Para con­mem­o­rar mi per­ma­nen­cia.

Sólo el cuchillo largo de los astros En los ojos abier­tos de la noche. No he venido a pedir, ni a dar, ni a ser. No he venido a sem­brar en vue­stros campos Ni pienso recoger para el in­vierno. He es­tado con vosotros, eso es todo. Circe sabe qué astros, qué tor­men­tas, Qué lu­nas de mile­nio me han traído. Yo conozco los sig­nos que pres­i­den El ex­ilio y la muerte y me aban­dono A una san­gre color de miel os­cura.

Yo soy icon­o­clasta y rompo ído­los. Yo afirmo y niego con la misma fuerza. Los que me conocéis sabéis qué fuego Hay en mis de­ci­siones, qué bar­barie Acom­paña mi risa, qué locura Ha mor­dido mi pe­cho y cómo lad­ran So­bre mi co­razón ne­gros mastines.

—Ha sido sólo un hom­bre que se supo Hom­bre por den­tro y fuera. Un ex­tran­jero Que ar­ribó, vió y amó. Ci­u­dadano De la isla los hu­mildes lo adop­taron. Un hom­bre en­cuader­nado con piel de hom­bre.

—Y vive to­davía y os re­cuerda.

De El Bosque de Bir­nam (Con­sell In­su­lar d’Eivissa, 2007)

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