Be­lle­za en ca­da rin­cón

La ca­pi­tal de Re­pú­bli­ca Che­ca es una de las ciu­da­des más lin­das del mun­do y lo me­jor es re­co­rrer­la a pie, pa­ra per­der­se en ella y co­no­cer to­dos sus re­co­ve­cos

El Observador Fin de Semana - Lugares - - Viajero Frecuente… Praga - CA­MI­LA BE­LLO twit­ter.com/Ca­mi­laBe­lloR

Na­die de­be­ría mo­rir­se sin co­no­cer Pra­ga. La ca­pi­tal de Re­pú­bli­ca Che­ca es una de las ciu­da­des más lin­das del mun­do, en don­de real­men­te va­le la pe­na per­der­se. Si bien tres días al­can­zan, Pra­ga es a gus­to del con­su­mi­dor, ya que es muy pro­ba­ble que nun­ca se sien­ta sa­tis­fe­cho.

Ca­mi­ne, ca­mi­ne y ca­mi­ne. Es­ta ca­pi­tal no es de­ma­sia­do gran­de y se pue­de re­co­rrer a pie. De es­ta for­ma po­drá co­no­cer pe­que­ños ca­lle­jo­nes y dis­tin­tos ata­jos en el ca­mino a los prin­ci­pa­les lu­ga­res tu­rís­ti­cos. Cuan­do lle­gue el fi­nal del día y es­té can­sa­do, lo me­jor es que uti­li­ce el tran­vía, ya que sus rie­les pa­san por to­da la ciu­dad y hay pa­ra­das en ca­si to­das las ave­ni­das.

Uno de los me­jo­res ba­rrios pa­ra que­dar­se es Sta­re Mes­to, la ciu­dad vie­ja de Pra­ga. Allí es­ta­rá cer­ca de las prin­ci­pa­les atrac­cio­nes y con­ta­rá con los ser­vi­cios que ne­ce­si­te, ade­más de que hay di­ver­sas op­cio­nes de alo­ja­mien­to que se adap­tan a cual­quier tu­ris­ta. Otra bue­na op­ción es Ma­lá Stra­na, del otro la­do del río Mol­da­va y en don­de se en­cuen­tra el Cas­ti­llo de Pra­ga, pe­ro en es­ta zo­na no es­ta­rá tan cer­ca del cen­tro de la ciu­dad.

Ten­ga en cuen­ta que Re­pú­bli­ca Che­ca es uno de los paí­ses más ba­ra­tos que vi­si­ta­rá si re­co­rre otros pun­tos eu­ro­peos, ya que el cam­bio es fa­vo­re­ce­dor por­que no usan el eu­ro. La mo­ne­da es la co­ro­na che­ca y la re­la­ción con el pe­so uru­gua­yo es muy fá­cil, por­que siem­pre os­ci­la en el 1 a 1. Por lo tan­to, si tie­ne pen­sa­do com­prar, con­si­de­re Pra­ga co­mo una muy bue­na op­ción, en don­de las ma­te­má­ti­cas no lo com­pli­ca­rán mien­tras re­co­rre las tien­das.

Sin em­bar­go, si quie­re cam­biar di­ne­ro lo me­jor es que con­sul­te en la re­cep­ción de su ho­tel, por­que hay mu­chas ca­sas de cam­bio que es­ta­fan a los clien­tes. Co­mo la co­ro­na che­ca so­lo se uti­li­za en ese país y los tu­ris­tas no tie­nen muy cla­ro cuán­to va­le la mo­ne­da, los lo­ca­les sue­len apro­ve­char­se.

Qué re­co­rrer

Un sí o sí de la ciu­dad es el Cas­ti­llo de Pra­ga. La vis­ta de Ma­lá Stra­na des­de la for­ta­le­za del pa­la­cio es in­creí­ble, apro­ve­che pa­ra sa­car to­das las fo­tos que quie­ra. Es re­co­men­da- ble que va­ya con guía, pue­de con­sul­tar en la Pla­za de la Re­pú­bli­ca en Sta­re Mes­to, don­de ven­den los tours. El pre­cio os­ci­la en­tre los $280 y los $300 pe­sos uru­gua­yos y hay vi­si­tas en es­pa­ñol.

Si bien de­ce­nas de puen­tes cru­zan Pra­ga, hay uno que no pue­de de­jar de vi­si­tar: el de Car­los. Es el más an­ti­guo y su cons­truc­ción co­men­zó en 1357. Los che­cos di­cen que el rin­cón más fo­to­gra­fia­do de la ciu­dad fue he­cho en ba­se de hue­vos, le­che y are­na, los ma­te­ria­les que te­nían en esa épo­ca. ●

MIROSLAV PETRASKO2 - FLICKR

Las ca­lles de Pra­ga son idea­les pa­ra re­co­rrer­las a pie.

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