Bo Jack­son “vol­vió” a Uru­guay

Bo Jack­son, uno de los ex­tran­je­ros que hi­zo la di­fe­ren­cia de­fen­dien­do a Pe­ña­rol –ga­na­dor de dos Fe­de­ra­les y el Sud­ame­ri­cano de Clu­bes Cam­peo­nes–, re­cor­dó vie­jas anéc­do­tas y pon­de­ró el jue­go de sus com­pa­ñe­ros

El Observador Fin de Semana - Referi - - PORTADA - MAR­CE­LO DECAUX twit­ter.com/mar­de­ca­ux

AHer­man Bo Jack­son no le gus­ta que lo lla­men Her­man. Ha­ce 34 años que se fue de Uru­guay lue­go de ga­nar ca­si to­do con Pe­ña­rol en bás­quet­bol: los Fe­de­ra­les de 1979 y 1982, el Tor­neo In­vierno 1981 y 1982 y el Sud­ame­ri­cano de Clu­bes Cam­peo­nes de 1983. Allá en Da­llas, don­de vi­ve con su es­po­sa y sus dos hi­jas y es­tá a pun­to de cum­plir 60 años, no en­tien­de có­mo des­apa­re­ció ese de­por­te del club. Pi­dió hacer la en­tre­vis­ta en in­glés por­que no re­cuer­da mu­cho el es­pa­ñol y re­cor­dó aque­llos vie­jos bue­nos tiem­pos pa­ra él.

¿Qué ha­ce hoy?

Ten­go una ca­de­na de tien­das de mue­bles y ar­tícu­los de jar­dín pa­ra ex­te­rio­res. Cuan­do ter­mi­né mi ca­rre­ra co­mo bas­quet­bo­lis­ta, du­ran­te 20 años es­tu­ve en el ne­go­cio del en­tre­te­ni­mien­to y los con­cier­tos.

Lo vi en una fo­to con Ke­vin Du­rant, uno de los fe­nó­me­nos ac­tua­les de los Gol­den Sta­te Wa­rriors de la NBA.

Sí, ahí es­tá­ba­mos en una fies­ta a la que in­vi­ta­mos a Du­rant. Es un gran ju­ga­dor.

Aho­ra vi­ve en Da­llas, pero us­ted no na­ció allí. ¿Es así?

No, no soy de Da­llas. Yo na­cí en el Bronx de Nue­va York. Lue­go de ju­gar fue­ra de Es­ta­dos Uni­dos vol­ví, y des­de 1996 es­toy en Da­llas.

¿Qué re­cuer­dos tie­ne de su pa­sa­je por Uru­guay?

Me en­can­ta Uru­guay y Mon­te­vi­deo. Ten­go re­cuer­dos di­ver­ti­dos allí, y me acuer­do de to­dos los mu­cha­chos con los que ju­gué. (Ál­va­ro) Ti­to, He­bert Nu­ñez, (Joe) Mccall. To­dos ju­ga­ban muy bien.

¿Y re­cuer­da có­mo fue que lle­gó al bás­quet­bol uru­gua­yo?

Es­ta­ba ju­gan­do en Pa­rís en 1978, en un equi­po de allí. Al­guien lla­mó a mi agen­te y que­rían sa­ber si que­ría ir a ju­gar a Uru­guay y yo di­je: ‘Sí, cla­ro’. Se su­po­nía que de­bía ju­gar pa­ra otro equi­po, pero más tar­de se­gui­mos ha­blan­do y to­do se arre­gló con Pe­ña­rol.

Us­ted es­ta­ba ju­gan­do muy bien des­de su lle­ga­da, pero se pue­de de­cir que se pre­sen­tó la no­che que le hi­zo 75 pun­tos a Ca­pi­tol.

(Se ríe) Ese fue el par­ti­do que más he ano­ta­do en mi vi­da. Omar (Arres­tia) es­ta­ba le­sio­na­do y no ju­gó. Si no, se­gu­ro que nos hu­bié­ra­mos re­par­ti­do el goleo y no hu­bie­ra con­ver­ti­do tan­to. Pero esa no­che me sa­lió to­do.

Y eso que to­da­vía no ha­bía tri­ples…

(Se ríe a car­ca­ja­das) Sí… es cierto. Más mé­ri­tos pa­ra mí (vuel­ve a reír­se).

Arres­tia era un ju­ga­dor no­ta­ble. ¿Qué re­cuer­da de él?

Omar me en­se­ñó mu­cho, él es co­mo una le­yen­da allí. Era un ju­ga­dor tre­men­da­men­te in­te­li­gen­te, muy apa­sio­na­do. Re­pi­to, muy in­te­li­gen­te. Sa­bía có­mo ju­gar al bás­quet­bol y nos lle­vá­ba­mos muy bien. Po­dría ha­ber ju­ga­do en la NBA si lo hu­bie­ra que­ri­do.

¿Sa­bía que ha­ce 20 años que Pe­ña­rol no tie­ne bás­quet­bol?

No, la ver­dad que no. ¿Qué pa­só? ¿Por qué no jue­gan más?

Por un te­ma eco­nó­mi­co.

Es una lás­ti­ma, por­que la gen­te real­men­te ama el bás­quet­bol en Mon­te­vi­deo. Ca­da vez que sa­lía, la gen­te me pe­día un au­tó­gra­fo. Es una lás­ti­ma que no ten­gan un equi­po de bás­quet­bol. Oja­lá al­gún día Pe­ña­rol pue­da vol­ver.

La fi­nal del Fe­de­ral de 1982 con­tra Bohe­mios fue es­pec­ta­cu­lar. Un par­ti­do in­far­tan­te y us­ted fue fun­da­men­tal em­pa­tan­do en la ho­ra.

¡Sí! El jue­go fue a dos alar­gues y yo em­pa­té cuan­do ter­mi­na­ba el par­ti­do. Pero al fi­nal del pri­mer alar­gue, le ro­bé una pe­lo­ta al Ta­to López y, fal­tan­do 2 se­gun­dos, tu­ve la opor­tu­ni­dad de pe­ne­trar y me co­me­tie­ron falta. Tu­ve dos ti­ros y es­ta­ba ba­jo mu­cha pre­sión por ga­nar el par­ti­do con esos dos ti­ros. Em­bo­qué el pri­me­ro, pero erré el se­gun­do y fui­mos al se­gun­do alar­gue. Ter­mi­na­mos ga­nan­do, pero nun­ca me voy a per­do­nar no ha­ber em­bo­ca­do los dos ti­ros li­bres. Fue una pe­sa­di­lla por­que po­dría ha­ber evi­ta­do ese otro alar­gue. Has­ta el día de hoy me si­gue do­lien­do.

Se la ro­bó a Ta­to López, un ju­ga­dor con ma­yús­cu­las que tenía el ri­val.

Ta­to fue un gran ju­ga­dor de Bohe­mios. Ellos te­nían un gran equi­po. Eran un equi­po ex­ce­len­te. Sim­ple­men­te no­so­tros esa no­che hi­ci­mos me­jor las co­sas. Ellos te­nían más ta­len­to, pero esa no­che fui­mos me­jo­res y ga­na­mos. Pero él era un in­fierno de ju­ga­dor.

Esa no­che se lle­vó la red de re­cuer­do del Ci­lin­dro. ¿Aún la tie­ne?

(Se ríe) ¡Sí, to­da­vía la ten­go! Ten­go to­do de Uru­guay de lo que ga­na­mos. Mi her­mano lo tie­ne en su ca­sa, me en­can­ta y ca­da tan­to, cuan­do voy a vi­si­tar­lo, veo to­dos esos re­cuer­dos lin­dos.

Pa­ra cla­si­fi­car al Sud­ame­ri­cano de clu­bes cam­peo­nes, de­bían ga­nar­le a Na­cio­nal que era el cam­peón de la Li­gui­lla. Per­die­ron el pri­mer par­ti­do, y en el se­gun­do Maho­ma Wen­zel con­tó que el ri­val lle­vó bo­xea­do­res pa­ra ame­dren­tar­los. “Bo Jack­son sa­có a tres co­mo bol­sas”, di­jo Maho­ma. ¿Qué re­cuer­da de eso?

(Se ríe a car­ca­ja­das) ¡¿Quién te di­jo eso?! Eso era un secreto, na­die de­bía sa­ber­lo. Es ver­dad. Nos tra­je­ron bo­xea­do­res pa­ra in­ti­mi­dar­nos y asus­tar­nos, pero yo soy del Bronx, no tenía mie­do en ab­so­lu­to. Fue di­ver­ti­do, so­lo sa­lie­ron co­rrien­do. Es ver­dad, no pue­do creer que lo su­pie­ras (si­gue rién­do­se).

En el ter­cer clá­si­co que ga­nó Pe­ña­rol pa­ra cla­si­fi­car, el Cie­go Blanc re­ci­bió un gol­pe en la nu­ca cer­ca del ban­co de Na­cio­nal cuan­do fal­ta­ban 57 se­gun­dos y Pe­ña­rol ga­na­ba có­mo­do. Se ar­mó una pe­lea gran­de y ter­mi­na­ron to­dos en la Sec­cio­nal 13ª. ¿Se acuer­da de ha­ber con­vi­vi­do allí con los ri­va­les?

Tra­ta­mos de que no hu­bie­ra pe­lea y no pa­só de­ma­sia­do en la can­cha. No pu­de en­ten­der lo que pa­só. En la Sec­cio­nal es­tu­vi­mos qui­zás 30, 40 mi­nu­tos y nos de­ja­ron ir. Na­die se le­sio­nó, só­lo un par de gol­pes aquí y allá.

En­ton­ces lle­ga­ron a ju­gar el Sud­ame­ri­cano en 1983 en el Pa­la­cio con­tra Obras y Fe­rro de Argentina, Mon­te Lí­bano de Bra­sil y Los Guai­que­ríes de Ve­ne­zue­la, y fue­ron cam­peo­nes. Fue una lo­cu­ra to­tal.

El úl­ti­mo par­ti­do se lo ga­na­mos a Obras, que era un buen equi­po, pero no­so­tros ju­gá­ba­mos muy bien. Fue­ron par­ti­dos muy du­ros, muy ce­rra­dos en el mar­ca­dor, co­mo Mon­te Lí­bano que tenía un equi­pa­zo y tu­vi­mos que lu­char pa­ra ga­nar. Fue el me­jor equi­po en el que he ju­ga­do.

Des­pués ju­ga­ron la Co­pa Wi­lliam Jo­nes y fue­ron ter­ce­ros.

Ju­ga­mos los me­jo­res equi­pos del mun­do, ga­na­mos un par de par­ti­dos y lle­ga­mos en ter­cer lu­gar, y nos sen­ti­mos de­cep­cio­na­dos, pero lo hi­ci­mos muy bien, no obs­tan­te. ¡Éra­mos los ter­ce­ros en el mun­do!

Víc­tor Hu­go Be­rar­di, el téc­ni­co de Pe­ña­rol, fue con­sul­ta­do años des­pués so­bre cuál fue el me­jor ex­tran­je­ro que vio en el bás­quet­bol uru­gua­yo y lo nom­bró a us­ted. ¿Qué sien­te?

(Se emo­cio­na) Be­rar­di fue un gran en­tre­na­dor. Real­men­te apre­cio que ha­ya di­cho que era el me­jor. Él me en­se­ñó mu­cho so­bre bás­quet­bol y có­mo ju­gar en Uru­guay, por­que es di­fe­ren­te a ju­gar en Es­ta­dos Uni­dos. Ama­ba a ese hombre.

¿Cuál fue el me­jor ju­ga­dor con el que ju­gó?

He­bert Nú­ñez. Era un ju­ga­dor fe­no­me­nal. Po­dría ha­ber ju­ga­do en la NBA, co­mo te di­je ha­ce un ra­to de Omar (Arres­tia). Pro­ba­ble­men­te fue uno de los me­jo­res con los que he ju­ga­do en mi vi­da.

Y eso que em­pe­zó a ju­gar re­cién a los 17 años.

¡A los 17! ¡Dios mío! Fue un gran ju­ga­dor y eso lo ha­ce aún me­jor.

¿Y cuál fue el ri­val más di­fí­cil que tu­vo en Mon­te­vi­deo?

Jeff Gran­ger de Agua­da. Por le­jos. El me­jor ju­ga­dor que he te­ni­do que en­fren­tar. ¿Si­gue en Mon­te­vi­deo?

Sí, y su hijo Jay­son es fi­gu­ra de la se­lec­ción.

¡Qué bueno! Por fa­vor da­le mi nú­me­ro. Me en­can­ta­ría po­ner­me en con­tac­to con él. Éra­mos gran­des ami­gos. Ju­gá­ba­mos muy duro uno con­tra otro en la can­cha, pero cuan­do el par­ti­do ter­mi­na­ba, éra­mos gran­des ami­gos.

¿Có­mo ve al mun­do en es­tos días com­pli­ca­dos?

Es­te no es un buen mo­men­to aquí en Es­ta­dos Uni­dos con Trump... Me da mie­do Es­ta­dos Uni­dos con Trump. No re­cuer­do que Es­ta­dos Uni­dos fue­ra tan ma­lo. Es un tiem­po de mie­do.

El otro día se vi­vió un epi­so­dio ra­cis­ta ho­rri­ble en Char­lot­tes­vi­lle…

(Pien­sa mu­cho) Es­ta­dos Uni­dos es un buen país, te­ne­mos bue­na gen­te, con buen co­ra­zón, pero hay muy po­cas per­so­nas que odian a los ne­gros y a la gen­te his­pa­na... Odian a cual­quier per­so­na que no es es­ta­dou­ni­den­se. Pero es­ta­mos tra­ba­jan­do muy duro pa­ra tra­tar de de­te­ner­los y de hacer que Es­ta­dos Uni­dos vuel­va a lo que era. Des­de enero es­to no es Es­ta­dos Uni­dos. Des­de que es­tá Trump, no es lo mis­mo. Fue una tra­ge­dia lo que le ocu­rrió a esa mu­cha­cha en Char­lot­tes­vi­lle. Lo rei­te­ro: es so­lo un pequeño por­cen­ta­je de per­so­nas. Den­nos tiem­po. Va­mos a ser más fuer­tes y en cua­tro años vol­ve­re­mos a lo que Es­ta­dos Uni­dos so­lía ser. Oba­ma es­tu­vo en el car­go du­ran­te ocho años y fue ma­ra­vi­llo­so. Aho­ra con Trump no es lo mis­mo, pero va­mos a so­bre­vi­vir, va­mos a ve­nir más fuer­tes de es­to.

¿Si era pa­re­ci­do a Be­rar­di por el ca­rác­ter fuer­te? Yo era jo­ven y tenía un ca­rác­ter muy fuer­te, y eso es lo que di­ce la gen­te. Jue­go duro y pa­ra ga­nar. Yo era muy apa­sio­na­do, así co­mo los fans uru­gua­yos y cuan­do lle­gué allí, lo vi y yo que­ría ju­gar tan duro co­mo pu­de pa­ra ga­nar”

Los fans de Pe­ña­rol fue­ron los me­jo­res, por le­jos. Eran muy apa­sio­na­dos; ca­da vez que sa­lía, no po­día mo­ver­me, to­dos me pe­dían un au­tó­gra­fo”

Es­te no es un buen mo­men­to aquí en Es­ta­dos Uni­dos con Trump... Me da mie­do Es­ta­dos Uni­dos con Trump. No re­cuer­do que Es­ta­dos Uni­dos fue­ra tan ma­lo. Es un tiem­po de mie­do”

¿Las di­fe­ren­cias en­tre el bás­quet­bol que yo ju­ga­ba al de aho­ra? Era más fí­si­co; aho­ra si to­cás a al­guien, ya piden una falta; an­tes era muy di­fe­ren­te”

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