Bor­da­berry “En el FA es­tán pa­san­do la ba­rre­ra de la sen­sa­tez”

Bor­da­berry se re­ti­ra­rá de la po­lí­ti­ca en 2020, pe­ro an­tes da­rá pe­lea pa­ra evi­tar que se de­ro­gue el abu­so de fun­cio­nes y uti­li­za­rá “to­das las ar­mas ju­rí­di­cas”

El Observador Fin de Semana - - Portada - LEO­NAR­DO LUZZI twit­ter.com/@leo­luz­zi

Pe­dro Bor­da­berry anun­ció su ale­ja­mien­to de la po­lí­ti­ca y se fue de via­je. Lle­gó a Es­pa­ña pa­ra re­co­rrer el ca­mino de San­tia­go y an­du­vo 800 ki­ló­me­tros en 31 días. Vino 7 ki­los más del­ga­do a pe­sar de que co­mió bas­tan­te. En esos días pen­só en Dios, re­co­rrió al­gu­nos tra­mos jun­to a sus hi­jos y otros con su es­po­sa, y re­fle­xio­nó so­bre el úl­ti­mo tra­yec­to que le que­da de vi­da. En ese mes de ca­mi­na­tas lar­gas –re­co­rría en­tre 20 y 30 ki­ló­me­tros por día– no le­yó nin­gún dia­rio. Con­tes­tó al­gu­nos men­sa­jes por What­sapp y así se en­te­ró que Ger­mán Car­do­so ha­bía re­nun­cia­do a la se­cre­ta­ría ge­ne­ral del Par­ti­do Co­lo­ra­do y que en co­mi­sión del Se­na­do se ha­bía vo­ta­do de­ro­gar el de­li­to de abu­so de fun­cio­nes, al­go a lo que se opo­ne al pun­to que im­pul­sa­rá jun­tar fir­mas pa­ra que la po­bla­ción de­ci­da. En en­tre­vis­ta con El Ob­ser­va­dor en su des­pa­cho del Pa­la­cio Le­gis­la­ti­vo, Bor­da­berry ha­bló de su de­ci­sión de dejar su car­go po­lí­ti­co por­que “es un ci­clo que se ter­mi­na”. Se­gu­ra­men­te ob­ten­dría los vo­tos pa­ra re­no­var su ban­ca pe­ro no quie­re eso; ase­gu­ró que bus­ca­rá otras for­mas de ayu­dar al par­ti­do en co­sas con­cre­tas, tan­gi­bles. Ade­más, di­jo que ve al Fren­te Am­plio de­fen­dien­do a Raúl Sen­dic pa­ra vic­ti­mi­zar­lo y “jus­ti­fi­car el ho­rror de lo que hi­cie­ron en ANCAP”.

¿Le cos­tó mu­cho to­mar la de­ci­sión de dejar la po­lí­ti­ca?

Yo ven­go con es­to des­de el año 2015. Si ven lo que fui di­cien­do es­ta­ba cla­ro que iba en ese ca­mino. Des­pués de las elec­cio­nes de­ci­dí no ir al Co­mi­té Eje­cu­ti­vo del par­ti­do ni ser se­cre­ta­rio ge­ne­ral y ahí di­je que ha­bía que dejar el es­pa­cio pa­ra que otros cre­cie­ran.

En ese mo­men­to na­die en­ten­dió que se es­ta­ba re­ti­ran­do.

Fue el pri­mer pa­so. Has­ta el ca­mino más lar­go em­pie­za por un pri­mer pa­so. Cuan­do uno va a to­mar es­tas de­ci­sio­nes las tie­ne que to­mar or­de­na­da­men­te. Des­pués de eso, en Va­mos Uru­guay, por mu­cho tiem­po les fui di­cien­do que em­pe­za­ran a ar­mar gru­pos y que em­pe­za­ran a tra­ba­jar con los mi­li­tan­tes. Una y otra vez, a ca­da ra­to se los de­cía. Y ca­da vez que al­guien se iba de Va­mos Uru­guay, yo de­cía que era bueno pa­ra el par­ti­do, que ten­ga su pro­pio fu­tu­ro. Al fi­nal del año pa­sa­do em­pe­cé a dar men­sa­jes más cla­ros. Cuan­do me pre­gun­ta­ban si iba a ser can­di­da­to, yo de­cía: mi­re, lo voy a co­mu­ni­car a fin de año. Y no lo co­mu­ni­qué en di­ciem­bre por­que ha­blé con al­gu­nas per­so­nas y me di­je­ron que no era el mo­men­to opor­tuno por la si­tua­ción po­lí­ti­ca.

La gen­te se sor­pren­dió con su car­ta de ale­ja­mien­to.

En al­gún mo­men­to lo iba a de­cir. Des­pués pen­sé en anun­ciar­lo en fe­bre­ro o mar­zo y sal­tó lo de (Fran­cis­co) Sa­na­bria, y pa­ra que no lo vin­cu­la­ran con ese he­cho, es­pe­ré.

¿Lo de Sa­na­bria y Cam­bio Nel­son no in­ci­dió en su sa­li­da?

Ya lo te­nía de­ci­di­do des­de mu­cho an­tes. In­clu­so el año pa­sa­do se lo ha­bía co­mu­ni­ca­do a al­gu­nos.

¿Por qué de­ja la po­lí­ti­ca?

Es un ci­clo que se ter­mi­na. Los ci­clos son puer­tas que se cie­rran y puer­tas que se abren. Cuan­do ter- mi­ne es­te pe­río­do van a ha­cer 20 años que es­toy en la po­lí­ti­ca. Ha­bía si­do mi­nis­tro y voy a com­ple­tar 10 años en el Se­na­do. Es mu­cho tiem­po. Yo creo en la al­ter­nan­cia y es bueno que los par­ti­dos y los car­gos pú­bli­cos se re­nue­ven.

Sí, pe­ro acá na­die de­ja el si­llón.

Es­tá bien, no pien­san co­mo yo. Des­pués de ha­ber si­do mi­nis­tro y es­tar 10 años en el Se­na­do, si me si­go pos­tu­lan­do me voy a con­ver­tir en al­guien que vi­ve de la po­lí­ti­ca y eso me va a pe­sar. Y si te con­ver­tís en al­guien que vi­ve de la po­lí­ti­ca, em­pe­zás a ha­cer mal tu tra­ba­jo, per­dés tu in­de­pen­den­cia. Quie­ro se­guir tra­ba­jan­do por la sociedad, por Uru­guay.

¿Y có­mo lo va a ha­cer?

Des­de al­gún lu­gar don­de ha­ya re­sul­ta­dos más con­cre­tos. Cuan­do fui mi­nis­tro de Tu­ris­mo y de In­dus­tria, con erro­res y acier­tos, sen­tí que es­ta­ba ha­cien­do al­go que era bueno y re­per­cu­tía en la vi­da de la gen­te. Cuan­do tra­ba­ja­ba en la ener­gía o en la in­dus­tria, en tu­ris­mo, o en la cri­sis, sen­tí que ha­bía re­sul­ta­dos con­cre­tos por los cua­les Uru­guay era un me­jor lu­gar don­de vi­vir. En el Se­na­do es un tra­ba­jo más de stop­per. De con­tro­lar, de in­ter­pe­lar y te vas tor­nan­do en una ac­ti­vi­dad me­dio ne­ga­ti­va. Lo ha­blo en tér­mi­nos fut­bo­lís­ti­cos. Es co­mo que siem­pre es­tu­ve de back iz­quier­do y quie­ro ju­gar ade­lan­te.

En su ca­so era back de­re­cho.

Sí, es­tá bien (ri­sas). Es­toy pen­san­do en co­sas con­cre­tas. Me gus­ta lo que ha­ce Ri­chard Read con la Fe­de­ra­ción de la Be­bi­da y las es­cue­las, me gus­ta lo que ha­ce el li­ceo Ju­bi­lar, me gus­ta lo que ha­ce Pa­blo Bar­tol en Los Pi­nos, y me gus­ta lo que es­tá ha­cien­do Car­men San­gui­net­ti con la in­for­ma­ción so­bre el sín­dro­me de Down. Hay una can­ti­dad de per­so­nas que ha­cen un apor­te a la sociedad.

¿Y ya de­ci­dió qué va a ha­cer?

Aún no. Ten­go dos años pa­ra ar­mar­lo.

Pa­ra acla­rar­lo, por­que en po­lí­ti­ca se di­cen co­sas y des­pués no siem­pre se cum­plen, ¿es de­fi­ni­ti­vo que no vuel­ve a pos­tu­lar­se?

Los pe­rio­dis­tas me ha­cen esa pre­gun­ta, pe­ro los que tra­ba­jan con­mi­go sa­ben que es ver­dad y que es irre­ver­si­ble.

¿Y a quién ve co­mo fi­gu­ras que pue­den im­pul­sar los co­lo­ra­dos?

Por una cues­tión de res­pe­to, si yo no voy a par­ti­ci­par, no pue­do es­tar di­cien­do me pa­re­ce que tie­nen que ha­cer es­to o lo otro. No de­bo me­ter­me en la in­ter­na del par­ti­do. Creo que no ten­go de­re­cho si no par­ti­ci­po.

Pe­ro us­ted se fue y no pre­pa­ró a un su­ce­sor. Que­da­ron huér­fa­nos. Esa es una crí­ti­ca que se le ha­ce.

De re­pen­te fue una equi­vo­ca­ción. No lo pu­de ha­cer. Yo no lo veo así. Hay una can­ti­dad de per­so­nas que in­clu­so se lar­ga­ron a tra­ba­jar den­tro de Va­mos Uru­guay y en otros sec­to­res. Di­cen, Pe­dro no es­tá y ve­mos una opor­tu­ni­dad. Aho­ra, mien­tras uno es­tá, ta­po­nea a los que vie­nen.

Luis Hie­rro Ló­pez es uno de los que apa­re­ció más en la mi­li­tan­cia.

De re­pen­te vio que ha­bía un es­pa­cio y lo vo­tan. Lo va a de­ci­dir la gen­te.

El otro día co­men­tó que Er­nes­to Tal­vi po­día te­ner pis­ta en el par­ti­do.

Me pre­gun­ta­ron si Er­nes­to Tal­vi po­día ser can­di­da­to y yo di­je que sí. Y Luis Hie­rro tam­bién. Cual­quie­ra pue­de ser can­di­da­to y que lo vo­ten. A Er­nes­to Tal­vi lo co­noz­co mu­cho por­que fui­mos com­pa­ñe­ros de es­cue­la, de li­ceo, y he­mos com­par­ti­do esas co­sas.

A Tal­vi le van a co­brar en la cam­pa­ña que cuan­do el pre­si­den­te Batlle lo lla­mó en un mo­men­to com­pli­ca­do del país, le di­jo que no.

Esa es una pre­gun­ta pa­ra Tal­vi.

¿Se sien­te más li­bre aho­ra?

Ab­so­lu­ta­men­te. En el ca­mino de San­tia­go vas le­yen­do li­bros, en­tran­do a al­ber­gues, a ca­pi­lli­tas. En una, an­tes de Ga­li­cia, de­cía: Es me­jor com­pren­der que ser com­pren­di­do, dar que re­ci­bir, amar que ser ama­do. Y tie­ne ra­zón. Yo quie­ro ten­der la mano y ayu­dar. No quie­ro se­guir de­di­cán­do­me a una ac­ti­vi­dad que siem­pre, qui­zá por mi for­ma de ser, me lle­va a la con­fron­ta­ción. Es la idea, pe­ro fí­je­se que lle­gué y me en­cuen­tro con es­to del abu­so de fun­cio­nes.

¿Quie­re dejar el le­ga­do de ser el se­na­dor an­ti­co­rrup­ción?

No, no. La co­rrup­ción es un te­ma so­bre el que hay que tra­ba­jar. Uru­guay tie­ne una se­rie de prio­ri­da­des: edu­ca­ción, se­gu­ri­dad, in­ser­ción in­ter­na­cio­nal y la co­rrup­ción es uno más. Lo que pa­sa es que ahí no avan­za­mos si de­ro­ga­mos es­te de­li­to.

En el Se­na­do di­jo que el Fren­te Am­plio bus­ca sal­var a sus co­rre­li­gio­na­rios. ¿Le pa­re­ce que es así?

Sí, cla­ro. Hay un ele­men­to tem­po­ral evi­den­te.

¿Cree que lo ha­cen pa­ra sal­var a Raúl Sen­dic, a Fer­nan­do Ca­lloia y

a Fer­nan­do Lo­ren­zo?

Lo ha­cen pa­ra sal­var a Ca­lloia y Lo­ren­zo se­gu­ro, por­que es­tán por en­fren­tar la sen­ten­cia, y lo ha­cen pa­ra evi­tar las in­ves­ti­ga­cio­nes a to­dos los que es­ta­ban en ANCAP, no so­lo a Sen­dic. Hay un ra­zo­na­mien­to de sen­ti­do co­mún. Es­tán pro­ce­sa­dos el ex­mi­nis­tro de Eco­no­mía y el ex­pre­si­den­te del Ban­co Re­pú­bli­ca. La jue­za es­tá por dic­tar la sen­ten­cia y en es­te mo­men­to, de la na­da, apa­re­ce so­la­men­te la de­ro­ga­ción del abu­so de fun­cio­nes. Es­tán in­ves­ti­gan­do a una can­ti­dad de per­so­nas por to­dos los líos de ANCAP, en­tre los prin­ci­pa­les de­li­tos por abu­so de fun­cio­nes, y le pa­san por arri­ba a 70 pro­yec­tos de ley que hay en la co­mi­sión de Cons­ti­tu­ción, 70 pro­yec­tos. Pre­sen­tan es­te, lo lle­van al ple­na­rio y lo aprue­ban de apu­ro. No hay otra ex­pli­ca­ción. Si no es­tu­vie­ran es­tos ca­sos y lo pre­sen­tan, yo pen­sa­ría que es por­que quie­ren me­jo­rar el sis­te­ma ju­rí­di­co na­cio­nal, pe­ro acá no es así. El ele­men­to tem­po­ral es con­tun­den­te.

Sa­lir a jun­tar fir­mas, si se aprue­ba el pro­yec­to, es una jugada po­lí­ti­ca.

Yo has­ta el 15 de fe­bre­ro de 2020 voy a cum­plir con mi tra­ba­jo de se­na­dor, que in­clu­ye evi­tar que se ha­gan es­tas co­sas, y pa­ra eso ten­go que re­cu­rrir a to­das las ar­mas ju­rí­di­cas y cons­ti­tu­cio­na­les que exis­ten.

Ja­vier Mi­ran­da, pre­si­den­te del Fren­te Am­plio, di­jo que “es un lin­cha­mien­to” lo que le es­tán ha­cien­do a Sen­dic.

No es jus­to Ja­vier cuan­do di­ce eso, y él lo sa­be. Si me di­cen que Sen­dic no co­me­tió nin­gún error, uno di­ría, lo es­tán per­si­guien­do sin mo­ti­vo, pe­ro en reali­dad Sen­dic di­jo que te­nía un tí­tu­lo y no lo te­nía. Si la em­pre­sa que pre­si­dió du­ran­te mu­cho tiem­po per­dió en cin­co años US$ 800 mi­llo­nes y pa­só de un pa­si­vo de US$ 290 mi­llo­nes a US$ 2.100 mi­llo­nes, y si el pro­pio Da­ni­lo As­to­ri di­ce que la ges­tión en ANCAP fue mala, a ver... ¿so­mos no­so­tros? Y en­ci­ma, Sen­dic usa una tar­je­ta pa­ra gas­tos de la em­pre­sa pa­ra com­prar en co­mer­cios que pa­re­ce­ría que no son los co­mer­cios en los cua­les hay que usar esa tar­je­ta, co­mo en Di­vino. ¿Eso es lin­cha­mien­to? De­cir eso pa­re­ce ser una es­tra­te­gia pa­ra ver si se lo vic­ti­mi­za y de esa for­ma pue­den tra­tar de jus­ti­fi­car lo in­jus­ti­fi­ca­ble. Tam­bién di­jo Mi­ran­da que el de­li­to de abu­so de fun­cio­nes vio­la­ba de­re­chos hu­ma­nos. Es­pe­re, es­pe­re. Fue de­cla­ra­do cons­ti­tu­cio­nal por la Su­pre­ma Cor­te de Jus­ti­cia. ¿O sea que la Su­pre­ma Cor­te es­tá di­cien­do que un de­li­to cons­ti­tu­cio­nal es­tá vio­lan­do los de­re­chos hu­ma­nos? Es­pe­re un po­qui­to. En el Fren­te Am­plio ya es­tán pa­san­do la ba­rre­ra de la sen­sa­tez. Lin­cha­mien­to me­diá­ti­co de Sen­dic y vio­la­ción de de­re­chos hu­ma­nos por el abu­so de fun­cio­nes es al­go que se di­ce pa­ra jus­ti­fi­car el ho­rror de lo que hi­cie­ron en ANCAP.

¿Hay que prohi­bir las tar­je­tas cor­po­ra­ti­vas co­mo pro­po­ne el se­na­dor Pa­blo Mie­res?

Es tris­te que ha­ya que prohi­bir­las, más en un mun­do que va al uso del plás­ti­co. ¿Si ro­ban di­ne­ro en las ca­jas de un en­te, va­mos a prohi­bir que ha­ya di­ne­ro? No es que la tar­je­ta cor­po­ra­ti­va sea un pro­ble­ma, el pro­ble­ma es el mal uso que se le pue­de dar. Pe­ro bueno, si no se usa bien hay que prohi­bir­la.

¿Qué pro­yec­to de ley le hu­bie­ra gus­ta­do que le apro­ba­ran?

El más im­por­tan­te es la crea­ción de la Uni­ver­si­dad de la Edu­ca­ción.

¿Ese pue­de sa­lir?

Ahí la tran­ca es el go­bierno. Otro que me hu­bie­ra gus­ta­do es de los 200 días de cla­ses co­mo mí­ni­mo, y el de los li­ceos pú­bli­cos de ges­tión co­mu­ni­ta­ria.

En se­gu­ri­dad pre­sen­tó uno pa­ra cas­ti­gar el en­ri­que­ci­mien­to ilí­ci­to.

Sí, y otro que pro­po­ne la no prescripción de los de­li­tos de co­rrup­ción.

¿Le pa­re­ce que Jo­sé Mu­ji­ca y Da­ni­lo As­to­ri se pos­tu­la­rán en las pró­xi­mas elec­cio­nes?

Cuan­do Mu­ji­ca di­ce que no se pos­tu­la, se pos­tu­la.

¿Jor­ge La­rra­ña­ga pue­de vol­ver a ga­nar la in­ter­na de los blan­cos?

La­rra­ña­ga me pa­re­ce un ti­po es­pec­ta­cu­lar. Lo he co­no­ci­do en es­tos años acá y es una gran per­so­na. Me sien­to su ami­go. Es un hom­bre que cum­ple, es un hom­bre se­rio y le ten­go un gran apre­cio per­so­nal. Ob­via­men­te que quie­ro que mi par­ti­do le ga­ne, pe­ro me pa­re­ce tre­men­da per­so­na.

¿Pue­de dar ba­ta­lla, di­ce?

Un día al­guien di­jo que en po­lí­ti­ca no hay na­die muer­to. Ha­brá he­ri­dos. He­ri­dos gra­ves o me­nos gra­ves, pe­ro muer­tos nun­ca hay. Es bueno que en po­lí­ti­ca ha­ya bue­nas per­so­nas y La­rra­ña­ga lo es.

¿Y La­ca­lle Pou, que va pri­me­ro en las en­cues­tas, có­mo lo ve?

A Luis lo co­no­cía de an­tes, pe­ro no ha­bía te­ni­do re­la­ción po­lí­ti­ca. Y es­tos años en el Se­na­do cons­trui­mos una re­la­ción muy bue­na de res­pe­to y de tra­ba­jo. Creo que tie­ne unas ga­nas bár­ba­ras, y la ac­ti­tud en la vi­da es muy im­por­tan­te y él la tie­ne.

¿El Par­ti­do de la Gen­te ayu­da o di­vi­de más la ofer­ta opo­si­to­ra?

Es­cu­ché ese aná­li­sis de Ju­lio Ma­ría San­gui­net­ti y creo que tie­ne ra­zón. Si de­cís que que­rés unir, no ha­cés un par­ti­do apar­te lle­ván­do­te gen­te de otros par­ti­dos. Ahí se ge­ne­ra di­vi­sión. Pe­ro to­da­vía no se le co­no­ce bien el con­te­ni­do de su pro­pues­ta.Hay que es­pe­rar. •

“Lin­cha­mien­to me­diá­ti­co de Sen­dic y vio­la­ción de de­re­chos hu­ma­nos por el abu­so de fun­cio­nes es al­go que se di­ce pa­ra jus­ti­fi­car el ho­rror de lo que hi­cie­ron en ANCAP”

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