La ac­triz de los Iris

ELEONORA WEXLER

El Pais (Uruguay) - Sabado Show - - PORTADA - FO­TOS: DARWIN BORRELLI Y LEO MAINE.

La re­co­no­ci­da ac­triz Eleonora Wexler fue una de las prin­ci­pa­les fi­gu­ras que en­ga­la­nó la no­che de los Pre­mios Iris. La pro­ta­go­nis­ta de fic­cio­nes co­mo Va­lien­tes, Ve­ci­nos en gue­rra, Amar des­pués de amar, Gol­pe al co­ra­zón, en­tre tan­tas otras, apor­tó pres­ti­gio al even­to y eva­luó: “La ca­li­dez y res­pe­to de la gen­te en Uru­guay se vio re­fle­ja­da en la ce­re­mo­nia”. En diá­lo­go con Sábado Show tras la fies­ta, la ar­tis­ta reali­zó un ba­lan­ce so­bre el úl­ti­mo año en el que se pu­so al fren­te de tres fic­cio­nes a la vez, con­fe­só que en un mo­men­to de su ca­rre­ra te­mió que­dar en­ca­si­lla­da en el per­so­na­je de vi­lla­na y sos­tu­vo que las pro­pues­tas de la te­le­vi­sión abier­ta de­ben ag­gior­nar­se pa­ra so­bre­vi­vir: “Hay for­ma­tos que son an­ti­guos”, se­ña­ló.

—¿Có­mo fue la ex­pe­rien­cia de par­ti­ci­par en los Pre­mios Iris?

—Fue in­creí­ble. Uru­guay ca­da vez me gus­ta más. Me en­can­ta la ca­li­dez y el res­pe­to de la gen­te, que se vio re­fle­ja­da en los pre­mios. Dis­fru­té mu­cho.

—¿Qué te de­jó ha­ber pro­ta­go­ni­za­do en un mismo año tres fic­cio­nes exi­to­sas co­mo Amar des­pués de amar, Gol­pe al co­ra­zón y Un ga­llo pa­ra Es­cu­la­pio ?

—Fue in­ten­so. Ter­mi­né muy fe­liz, pe­ro muy can­sa­da por ha­ber es­ta­do en mu­chos la­dos al mismo tiem­po. Más allá de eso, que­dé agra­de­ci­da por­que pu­de ha­cer co­sas di­fe­ren­tes. Eran per­so­na­jes y pro­gra­mas muy dis­tin­tos, y po­der mos­trar una am­plia pa­le­ta de co­lo­res en un mismo año no es al­go que pa­se se­gui­do. Fue her­mo­so.

—¿Ex­tra­ñás tan­ta ex­po­si­ción?

—Hay una mez­cla de co­sas. Por un la­do ex­tra­ño, pe­ro por el otro pre­ci­sa­ba rear­mar­me pa­ra con­tar otra co­sa. Es­toy agra­de­ci­da con es­te tiem­po más re­la­ja­do pa­ra vol­ver a mi eje y eva­luar qué quie­ro con­tar. Aho­ra es­tre­né la pe­lí­cu­la Pen­san­do en él y es­toy por pre­sen­tar mi uni­per­so­nal, que qui­sie­ra traer a Uru­guay en la gi­ra.

—Ha­bla­bas de la im­por­tan­cia de in­ter­pre­tar pa­pe­les va­ria­dos, ¿en al­gún mo­men­to te preo­cu­pó que­dar en­ca­si­lla­da con el per­so­na­je de vi­lla­na?

—Sí, por su­pues­to. Cuan­do hi­ce la úl­ti­ma ma­la en Va­lien­tes (2009), la no­ve­la fue fu­ror, en­ton­ces me lla­ma­ban pa­ra se­guir ha­cien­do de ma­la. En ese mo­men­to sen­tí que te­nía que to­mar dis­tan­cia. No vol­ví a ha­cer de ma­la, pe­ro aho­ra me en­can­ta­ría.

—¿Esa iden­ti­fi­ca­ción con la vi­lla­na lle­gó a li­mi­tar los pa­pe­les que te ofre­cían?

—No por­que me abrí a tiem­po. Pe­ro es cier­to que yo te­nía mie­do de que no me lla­ma­ran pa­ra otra co­sa. Cuan­do esos per­so­na­jes son efec­ti­vos, son muy bus­ca­dos. Ade­más, es muy di­ver­ti­do ha­cer una vi­lla­na y a la gen­te le gus­ta.

—Has par­ti­ci­pa­do en pro­gra­mas muy exi­to­sos, pe­ro tam­bién de otros que no con­ven­cie­ron a la au­dien­cia, ¿cuán­to pe­san en tu vi­da el éxi­to y el fra­ca­so de los pro­duc­tos que in­te­grás?

—Me afec­ta por el he­cho de con­ti­nuar el tra­ba­jo. Hay po­ca fic­ción y el de­seo que uno tie­ne es que fun­cio­ne pa­ra que se si­ga ha­cien­do. A ve­ces uno sa­be por qué no fun­cio­na y hay ca­sos en los que el pro­duc­to es real­men­te muy bueno, y uno no en­tien­de por qué no fun­cio­na. Hay al­go má­gi­co en eso. A la ho­ra de tra­ba­jar, yo le pon­go el mismo amor a to­do lo que ha­go.Yo siem­pre quie­ro que fun­cio­ne por­que se ge­ne­ra una adre­na­li­na di­fe­ren­te en los gru­pos de tra­ba­jo.

—¿Cuál es la lec­tu­ra que ha­cés so­bre las nue­vas pla­ta­for­mas en las que se mi­ra fic­ción?

—Es un cam­bio ro­tun­do. La te­le­vi­sión de ai­re tie­ne que cam­biar por­que sino va a des­apa­re­cer. Hay for­ma­tos que son an­ti­guos pa­ra la te­le­vi­sión. Las pla­ta­for­mas ayu­dan a pen­sar qué hay que con­tar y có­mo hay que con­tar­lo. Hay al­gu­nas fic­cio­nes que fun­cio­nan en te­le­vi­sión de ai­re, co­mo 100 días pa­ra enamo­rar­se, que tie­ne una di­ná­mi­ca que coin­ci­de con lo que pa­sa en es­te tiem­po. Hay una chi­ca trans y apa­re­cen víncu­los tie­nen que ver con los de hoy en día. Una fic­ción de ai­re co­mo esa tie­ne lu­gar, y hay otras que de­jan de ser atrac­ti­vas por­que son an­ti­guas.Y hay otras que fun­cio­nan en dis­tin­tas pla­ta­for­mas, co­mo Un ga­llo pa­ra Es­cu­la­pio o El Lo­bis­ta.

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