No es el tiem­po, es la ca­li­dad

Seis co­sas que nun­ca de­bes ha­cer an­tes de dor­mir

El Diario de El Paso - - Opinión -

Dor­mir. To­dos lo ne­ce­si­ta­mos, pe­ro no siem­pre lo ha­ce­mos bien.

Aun­que la ma­yo­ría cree que dor­mir ocho ho­ras es dor­mir bien, hay es­tu­dios que afir­man que la can­ti­dad de ho­ras no es tan im­por­tan­te, co­mo la ca­li­dad de ellas. La fal­ta del sue­ño co­rrec­to in­cre­men­ta el ries­go de desa­rro­llar en­fer­me­da­des del co­ra­zón, cán­cer, obe­si­dad y has­ta su­ben los ni­ve­les de mor­ta­li­dad.

Y aun­que no po­de­mos evi­tar lo que ha­ce­mos mien­tras dor­mi­mos, sí po­de­mos po­ner aten­ción a lo que ha­ce­mos an­tes de ir a dor­mir, que tam­bién po­dría afec­tar nues­tro sue­ño.

1. LU­CES FUER­TES:

Por al me­nos me­dia ho­ra an­tes de dor­mir, evi­ta las lu­ces fuer­tes. Si pue­des apa­ga la luz de tu cuar­to o al me­nos ba­ja la in­ten­si­dad de és­ta. Con es­to tam­bién me re­fie­ro a la luz de tu te­lé­fono y te­le­vi­sión. ¿Por qué es im­por­tan­te? Por­que in­clu­so 5 mi­nu­tos de luz blan­ca de una pan­ta­lla su­pri­me los ni­ve­les de me­lo­to­ni­na has­ta un 50%. Si esos ni­ve­les de me­la­to­ni­na en la san­gre ba­jan, em­pe­za­rás a sen­tir­te más aler­ta y el sue­ño se des­va­ne­ce­rá.

2. VER SE­RIES O PE­Lí­CU­LAS VIO­LEN­TAS:

Las co­sas de mie­do pue­den afec­tar tu es­ta­do men­tal an­tes de ir a la ca­ma. Y mi­rar vio­len­cia grá­fi­ca en la te­le­vi­sión ha­rá que te cues­te más tra­ba­jo dor­mir.

3. EJER­CI­CIO:

No de­be­rías ha­cer ejer­ci­cio al me­nos dos ho­ras an­tes de ir a la ca­ma, a me­nos que ese ejer­ci­cio sea yo­ga o ejer­ci­cios de res­pi­ra­ción. Cual­quier en­tre­na­mien­to en ge­ne­ral me­jo­ra­rá la ca­li­dad de tu sue­ño, pe­ro só­lo si lo lle­vas a ca­bo tem­prano.

4. TO­MAR CA­Fé:

En ge­ne­ral, no to­mes ca­fé des­pués de las 14:00 ho­ras o al me­nos ocho ho­ras an­tes de ir­te a dor­mir. To­dos sa­ben que la ca­feí­na des­pier­ta, y lo peor que ne­ce­si­tas pa­ra ir­te a dor­mir, es te­ner ga­nas de man­te­ner­te des­pier­ta.

5. OBLI­GAR­TE A MAN­TE­NER­TE DES­PIER­TA:

En ge­ne­ral, las per­so­nas em­pie­zan a sen­tir­se can­sa­das en­tre las 22:45 y 23:00 ho­ras, pe­ro es­to cam­bia de­pen­dien­do de la tem­po­ra­da. Si tú no vas a la ca­ma du­ran­te ese tiem­po y te obli­gas a man­te­ner­te des­pier­ta, tu cuer­po po­dría ha­cer­lo has­ta las dos de la ma­ña­na. Y aun­que po­drías ser pro­duc­ti­va, tu sue­ño se ve­rá muy afec­ta­do.

6. ES­TRéS:

Qui­zá la ra­zón más co­mún por la que la gen­te no pue­de dor­mir es por­que no pue­den de­jar de preo­cu­par­se por al­go. En es­tos ca­sos yo re­co­mien­do el yo­ga, la me­di­ta­ción y los ejer­ci­cios de res­pi­ra­ción, pues no só­lo me­jo­ran la ca­li­dad del sue­ño, sino que tam­bién po­drían ser de gran ayu­da más ade­lan­te.

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