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La Semana - - VARIEDAD -

as­eso­ramiento so­bre grasas di­etéti­cas y en­fer­medades car­dio­vas­cu­lares re­visó los datos ex­is­tentes so­bre grasas sat­u­radas, mostrando que el aceite de coco au­mentaba el coles­terol LDL (“malo”) en si­ete de si­ete en­sayos con­tro­la­dos. Los in­ves­ti­gadores no vieron una difer­en­cia en­tre el aceite de coco y otros aceites al­tos en grasas sat­u­radas, como la man­te­qui­lla, la grasa de vaca y el aceite de palma. De he­cho, el 82% de la grasa en aceite de coco está sat­u­rada, según los datos – mu­cho más allá de la man­te­qui­lla (63%), la grasa de vaca (50%) y la man­teca de cerdo (39%).

“De­bido a que el aceite de coco au­menta el coles­terol LDL, una causa de en­fer­medad car­dio­vas­cu­lar (CVD), y no tiene efec­tos com­pen­sadores cono­ci­dos fa­vor­ables, acon­se­jamos con­tra el uso de aceite de coco”, dijo la Aso­ciación Amer­i­cana del Co­razón en la Di­eta Grasas y En­fer­medades Car­dio­vas­cu­lares.

Frank Sacks, au­tor prin­ci­pal del in­forme, dijo que no tiene idea de por qué la gente piensa que el aceite de coco es salud­able. Es casi 100% de grasa. Los es­tu­dios an­te­ri­ores so­bre la pér­dida de peso po­drían ser re­spon­s­ables.

“La razón por la cual el aceite de coco es tan pop­u­lar para la pér­dida de peso es en parte de­bido a mi in­ves­ti­gación so­bre los triglicéri­dos de ca­dena me­dia”, dijo Marie-Pierre StOnge, pro­fe­sora aso­ci­ada de medic­ina nu­tri­cional en la Fac­ul­tad de Medic­ina de la Univer­si­dad de Cor­nell. Una mayor pro­por­ción de triglicéri­dos de ca­dena me­dia que la may­oría de las otras grasas o aceites, y mi in­ves­ti­gación de­mostró que comer triglicéri­dos de ca­dena me­dia puede au­men­tar la tasa de metabolismo más que comer triglicéri­dos de ca­dena larga”.

El prob­lema es que la in­ves­ti­gación de St-Onge uti­lizó un “aceite de dis­eñador” lleno de MCT 100%. El aceite de coco tradi­cional sólo con­tiene alrede­dor del 13 al 15%. Otro es­tu­dio que pub­licó mostró do­sis más pe­queñas de MCTs no ayuda con la pér­dida de peso en ado­les­centes con so­brepeso.

La AHA re­comienda comer no más del 6% de grasa sat­u­rada como parte de las calorías di­arias to­tales para aque­l­los que nece­si­tan re­ducir el coles­terol.

Antes de que la ba­sura de su aceite de coco, saber que la grasa sat­u­rada es un tér­mino car­gado. Mien­tras que la AHA ad­vierte en con­tra de ella, las per­sonas que cor­tan la grasa sat­u­rada de su di­eta no puede nece­sari­a­mente re­ducir su riesgo de en­fer­medad cardíaca, su­girió una re­visión BMJ 2015. Eso es porque al­gu­nas per­sonas llenan el vacío con azú­car, ha­rina blanca y calorías vacías. Además, al­gu­nas grasas son im­por­tantes para ayu­dar a los cuer­pos a ab­sorber nu­tri­entes de otros al­i­men­tos. Mu­chos han di­cho que la man­te­qui­lla ha con­seguido una mala rep­utación.

Aún así, po­dría no ser una mala idea op­tar por aceites veg­e­tales o aceite de oliva, dijo Stacks. Además, el aceite de coco to­davía puede ser un humec­tante efi­caz o acondi­cionador para el ca­bello.

“Puedes pon­erlo en tu cuerpo, pero no lo pon­gas den­tro de tu cuerpo”, dijo Sacks.

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