Daniela Bascopé Co­no­ce qué se trae en­tre ma­nos

La ac­triz, can­tan­te y ora­do­ra mo­ti­va­cio­nal, ce­le­bra el de­ci­mo­pri­mer año de ha­ber su­pe­ra­do el cán­cer, con una in­só­li­ta no­ti­cia: va a con­ver­tir­se en ma­dre

Variedades - - CONTENIDO - Por Ro­ber­to Rodríguez Mi­ja­res Fo­tos: Al­fon­zo Za­pa­ta

daniela Bascopé man­tie­ne su acento ve­ne­zo­lano in­tac­to. Su ha­blar no es ace­le­ra­do ni pau­sa­do, se to­ma el tiem­po justo pa­ra en­con­trar la pa­la­bra pre­ci­sa que me­jor se ajus­te a lo que de­sea de­cir. No le gus­tan los ma­len­ten­di­dos. Des­de ha­ce po­co más de tres años, ha he­cho de Mé­xi­co su cen­tro de ope­ra­cio­nes, gra­cias a una ofer­ta que re­ci­bió su es­po­so –el tam­bién ac­tor iván ta­ma­yo– pa­ra par­ti­ci­par en la exi­to­sa se­rie “El se­ñor de los cie­los”. Ya en es­tas tie­rras, fue so­li­ci­ta­da pa­ra tra­ba­jar en se­ries co­mo “La do­ña” y “Al otro la­do del mu­ro”. Con el pro­yec­to de You­tu­be #Bas­co­tips en mar­cha, un ines­pe­ra­do even­to lle­gó pa­ra trans­for­mar su vi­da. En ex­clu­si­va pa­ra Va­rie­da­des, Daniela Bascopé nos ha­bla de lo que sig­ni­fi­ca pa­ra ella con­ver­tir­se en ma­dre muy pron­to.

La no­ti­cia de tu Ma­ter­ni­dad, sin du­da Le da un Vuel­co a tu Vi­da. ¿CÓ­MO te en­te­ras­te? ¿CÓ­MO Reac­cio­nas­te? ¿e iván?

Sin du­da al­gu­na fue una no­ti­cia que me ge­ne­ró mu­cha sor­pre­sa. Fue un shock, tan­to pa­ra mí co­mo pa­ra Iván y pa­ra to­da mi fa­mi­lia. Du­ran­te 11 años me di­je a mí mis­ma que no iba a ser ma­má, por­que los mé­di­cos me ha­bían di­cho que des­pués del tras­plan­te era im­po­si­ble, a me­nos que fue­ra con el óvu­lo de otra mu­jer, así que fue una su­per­sor­pre­sa. De he­cho, des­pués de en­te­rar­nos, Iván y yo pa­sa­mos unos días en los que sen­ci­lla­men­te no en­ten­día­mos que era ver­dad, no pro­ce­sá­ba­mos la in­for­ma­ción. Po­co a po­co, con el pa­sar de los días, cuan­do me hi­ce el pri­mer ul­tra­so­ni­do, me fue ca­yen­do la lo­cha, y en­ten­dien­do que sí era ver­dad, que era una reali­dad. Cla­ro, al prin­ci­pio –co­mo con cual­quier no­ti­cia que pa­re­ce im­po­si­ble– fue un shock. Aho­ra, que ya ten­go los cua­tro me­ses de em­ba­ra­zo, ya los dos es­ta­mos ilu­sio­na­dos, ya en­ten­di­mos que real­men­te es un mi­la­gro.

La Cien­cia te ofre­ció una Gran so­lu­ción Cuan­do su­fris­te PRO­BLE­MAS Gra­ves de sa­lud, Pe­ro se equi­vo­có Cuan­do te di­jo que no Po­drías te­ner hi­jos. ¿CÓ­MO es tu Re­la­ción Con La Me­di­ci­na aho­ra?

Yo no me atre­ve­ría a de­cir, así co­mo así, que la cien­cia se equi­vo­có. Ellos (los mé­di­cos) dan un pro­nós­ti­co, di­ga­mos, pe­ro siem­pre es­tá la po­si­bi­li­dad de que el cuer­po se re­ge­ne­re. Ya han pa­sa­do 11 años des­de mi tra­ta­mien­to. Y real­men­te los mé­di­cos que me aten­die­ron aho­ra me han di­cho que en la cien­cia no exis­ten los siem­pre y los nun­ca. El cuer­po es ca­paz de re­ge­ne­rar­se al ser par­te de la na­tu­ra­le­za, que es la que tie­ne la pa­la­bra fi­nal.

¿Crees que to­do Lo que te ha Pa­sa­do te PREPARÓ Pa­ra ser MA­MÁ? ¿di­rías que, de­fi­ni­ti­va­men­te, al­go CAM­BIÓ en ti, y que es­te BE­BÉ Va a dis­fru­tar aho­ra a Ple­ni­tud? Es­to creo que lo po­dré res­pon­der me­jor cuan­do sea ma­má, cuan­do es­té ya con mi be­bé. Cuan­do me to­que cui­dar­lo, ser su guía, acom­pa­ñar­lo en su ca­mino. Aho­ra mis­mo es­toy en el pro­ce­so de sen­tir en el em­ba­ra­zo, sen­tir­lo cre­cer en mi vien­tre… Esas res­pues­tas la ten­dré mas ade­lan­te, es­pe­ro.. Por aho­ra no lo sé. En de­fi­ni­ti­va, por aho­ra so­lo me arries­go a de­cir lo que he es­cu­cha­do de otros pa­dres, que a na­die se le pre­pa­ra pa­ra ser pa­pá o ma­má. Sen­ci­lla­men­te, la na­tu­ra- le­za es tan sa­bia que cuan­do lle­ga la cria­tu­ra a tu vi­da, apa­re­ce un ins­tin­to que te per­mi­te sa­lir ade­lan­te.

des­pués de Pen­sar que no ha­bría des­cen­den­cia, RE­CI­BIR una no­ti­ca tan Bue­na ha­ce que Cam­bien Los Pla­nes. ¿qué Va a Pa­sar Con tu fa­ce­ta ar­tís­ti­ca? ¿en­tran en Pau­sa? ¿se aban­do­nan? ¿se Pos­ter­gan? Evi­den­te­men­te, la no­ti­cia de ser ma­má sí im­pac­ta. En el ám­bi­to pro­fe­sio­nal –y su­pon­go que es al­go nor­mal– en­tra­ré en pau­sa, so­bre to­do en los úl­ti­mos me­ses de ges­ta­ción y los pri­me­ros del be­bé. Creo que lo irá dic­ta­mi­nan­do el mis­mo pro­ce­so. No sé có­mo me voy a sen­tir los pri­me­ros me­ses con el be­bé, si me va a pro­vo­car es­tar un año re­ti­ra­da, la ver­dad es que no lo sé. Si al­go he apren­di­do con to­do es­to, es que no hay que ade­lan­tar­se a los acon­te­ci­mien­tos, hay que es­pe­rar que el mo­men­to va­ya di­cien­do có­mo son las co­sas. Hay ac­tri­ces que son ma­dres, y a los po­cos me­ses ya es­tán de vuelta en el rue­do, lo que me pa­re­ce es­tu­pen­do. Y hay otras que pre­fie­ren es­pe­rar un po­co an­tes de re­gre­sar. No sé qué ti­po de ma­má voy a ser.

to­mas­te POR sor­pre­sa a Mu­chos Cuan­do de­mos­tras­te que Po­días Can­tar (y Muy Bien). ¿La Ma­ter­ni­dad ha ins­pi­ra­do al­gu­na Can­ción ya? Se­ría muy lin­do si to­do es­to me hu­bie­se ins­pi­ra­do al­gu­na can­ción, pe­ro lo cier­to es que ten­go la fa­ce­ta mu­si­cal un po­co en pau­sa des­de ha­ce un tiem­po. He fo­ca­li­za­do mis ener­gías en otros pro­yec­tos que ten­go; pe­ro no, no se me ha ocu­rri­do. Es­toy vi­vien­do tan­to el mo­men­to pre­sen­te, ca­da sín­to­ma, ab­sor­bi­da por el em­ba­ra­zo en sí, que no he

po­di­do dar­le una sa­li­da crea­ti­va. Eso por lo ge­ne­ral es al ra­to, así que ve­re­mos.

tras Re­cu­pe­rar­te to­mas­te Muy en se­rio una LA­BOR de fi­lan­tro­pía y Mo­ti­va­ción. ¿CÓ­MO Va el tra­ba­jo de La fun­da­ción y tus Char­las? Se­gui­mos te­nien­do una la­bor con la co­la­bo­ra­ción de mu­chí­si­mos vo­lun­ta­rios acá en Mé­xi­co y en Ve­ne­zue­la. He­mos sur­ti­do de me­di­ca­men­tos a mu­chí­si­mos pa­cien­tes, lo he­mos he­cho de la mano con otras fun­da­cio­nes en Ve­ne­zue­la. Afor­tu­na­da­men­te, he­mos po­di­do im­pac­tar de ma­ne­ra po­si­ti­va en mu­cha gen­te. El te­ma de las char­las tam­bién es­tá en pau­sa des­de ha­ce al­gún tiem­po, por ra­zo­nes la­bo­ra­les.

Con­ver­tir­se en Ma­dre Con­tra to­do Pro­nós­ti­co, LLE­VA el Men­sa­je de que su­pe­rar el CÁN­CER no so­lo es Po­si­ble, sino que Pue­des RE­CU­PE­RAR tu Vi­da MÁS ALLÁ de Lo que ima­gi­na­bas. ¿Crees que es­te nue­vo Ca­pí­tu­lo Le de un Gi­ro al tra­ba­jo Mo­ti­va­cio­nal? ¿Crees que es­ta ex­pe­rien­cia se Con­vier­ta en LI­BRO?

Ya un par de per­so­nas me han aso­ma­do la idea de que es­cri­ba un li­bro a par­tir de es­ta ex­pe­rien­cia, pe­ro mis otros li­bros sur­gie­ron es­pon­tá­nea­men­te. Me atre­vo a de­cir que me los dic­tó una fuen­te di­vi­na, que es el ori­gen de to­da la crea­ti­vi­dad, así que por aho­ra no me sien­to co­mo pa­ra es­cri­bir so­bre es­to. Es­toy muy jo­jo­ta aún con to­do es­to. Ne­ce­si­to sen­tir a mi be­bé, vi­vir la ex­pe­rien­cia, un po­co más de tiem­po.

No me pue­do ade­lan­tar tan­to a las co­sas. Ca­paz sí sur­ge un li­bro, no lo des­car­to, pe­ro no es­tá aho­ra en mi men­te. Mi pro­yec­to más gran­de aho­ri­ta es ser ma­má, to­do lo de­más crea­ti­vo que­da en pau­sa.

eres una suer­te de MU­JER Re­na­cen­tis­ta que ha­ce de to­do. ¿Lle­va­rías tu Pro­pia Vi­da y Lo que te ha Pa­sa­do, a La Pan­ta­lla o a Las ta­blas? ¡Chan­fles! Eso po­dría ser un po­co ego­cén­tri­co, ¿no? Lo cier­to es que no se me ha cru­za­do por la ca­be­za. No lo sé…

hoy POR hoy, y des­pués de to­do Lo que ha Pa­sa­do, ¿qué de­jas de­fi­ni­ti­va­men­te fue­ra de tu Vi­da? ¿qué Ca­pri­chos tienes?

De­jo fue­ra de mi vi­da ca­llar­me las co­sas. Creo que es tó­xi­co ha­cer­lo. Soy mu­cho de ex­pre­sar lo que sien­to y tra­tar de ser aser­ti­va. Si hay al­go que no me gus­ta, lo di­go, no me lo que­do por den­tro, por­que sé que tie­ne im­pac­to en la sa­lud.

Otra co­sa que he apren­di­do es a de­jar ir las pos­tu­ras muy rí­gi­das, co­mo las fi­lo­so­fías de vi­da. He te­ni­do mu­chas ma­ne­ras de apro­xi­mar­me y de tra­tar de en­ten­der la vi­da, to­do eso ha ido mu­tan­do. Han cam­bia­do se­gún mis apren­di­za­jes y mis ex­pe­rien­cias. A ve­ces, uno se afe­rra a una ma­ne­ra de ver las co­sas, prin­ci­pios o re­glas, y lue­go se da cuen­ta de que to­do eso pue­de cam­biar. Por eso ya no me afe­rro a nin­gu­na fi­lo­so­fía de vi­da; y el le­ma de mis #Bas­co­tips es: “to­das las res­pues­tas es­tán den­tro de ti”. No hay na­die más que lo pue­da de­cir, en el fon­do es uno quien lo sa­be, aun­que a ve­ces no se quie­ran es­cu­char las pro­pias res­pues­tas. Y en cuan­to a los ca­pri­chos, creo que pre­fie­ro lla­mar­los gus­tos, por­que ca­pri­chos sue­na un po­co ne­ga­ti­vo.

Tra­to de ex­plo­rar lo que ne­ce­si­te ex­plo­rar, en la me­di­da en la que no le ha­ga da­ño a los de­más, de vi­vir mis emo­cio­nes a ple­ni­tud, y de te­ner las ex­pe­rien­cias que me pue­dan ha­cer cre­cer ese ti­po de co­sas. Tie­ne que ver más con el con­tac­to, con mis pro­pias emo­cio­nes y có­mo me sien­to en cuan­to a la vi­da y la gen­te que me ro­dea, que con via­jes o cho­co­la­tes.

“el cuer­po es ca­paz de re­ge­ne­rar­se al ser par­te de la na­tu­ra­le­za, que es la que tie­ne la pa­la­bra fi­nal”

Fo­to por­ta­da: Al­fon­zo Za­pa­ta

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