IVÁN DE PI­NE­DA

Break - - ENTREVISTA - Por Fer­nan­do Go­mez Dos­se­na. Fo­tos: Jo­sé To­lo­mei.

Más de uno se es­tre­sa­ría re­pa­san­do la agen­da de la jor­na­da de Iván de Pi­ne­da. Hoy - el día que se ha­ce es­ta no­ta- lle­gó a las 6 am des­de Áms­ter­dam, a las 9:30 tu­vo la pre­sen­ta­ción de un nue­vo pro­yec­to, des­de el me­dio­día has­ta la tar­de es­tu­vo en­ce­rra­do en el­tre­ce ha­cien­do Pa­sa­pa­la­bra y a la no­che le to­có con­du­cir un gran even­to por­te­ño. En el me­dio, cla­ro, hi­zo es­ta en­tre­vis­ta. No tu­vo tiem­po de pa­sar ni me­dia ho­ra por su ca­sa y, co­mo si eso fue­ra po­co, lle­vó a ca­bo to­do con esa ener­gía y ale­gría que ya es una mar­ca re­gis­tra­da de la te­le­vi­sión. A los 41 años el más hi­per­qui­né­ti­co de los con­duc­to­res le su­mó ade­más una nue­va ac­ti­vi­dad a su agen­da: es­tre­nó el pro­gra­ma Un pe­que­ño gran via­je en 48 ho­ras que sa­le por la se­ñal TNT y TNT Se­ries, en el que se pro­po­ne co­no­cer una ciu­dad -tam­bién del In­te­rior del país- a fon­do en só­lo dos días. Ade­más, el ex mo­de­lo ma­dri­le­ño (sí, allí na­ció y vino des­de muy pe­que­ño a Bue­nos Ai­res) se ani­mó es­te año a la con­vi­ven­cia con su pa­re­ja Luz Ba­rran­tes: jun­tos ha­ce ca­si 20 años.

-Con tan­tas mi­llas acu­mu­la­das du­ran­te tan­tos años por el mun­do, ¿des­cu­bris­te nue­vas fa­ce­tas po­si­bles de un via­je?

-Sí. En­ten­dí más que na­da que via­jar no es só­lo vi­si­tar una con­ca­te­na­ción de edi­fi­cios pú­bli­cos, via­jar es tam­bién sen­tir olo­res, des­cu­brir sa­bo­res, so­ni­dos... Por ejem­plo, pa­ra mí la tra­ve­sía ya co­mien­za al ba­jar del avión, cuan­do se abre la puer­ta del ae­ro­puer­to, ya sien­to y re­co­noz­co el aro­ma de Heath­row ( Lon­dres), de Tam­bo ( Johan­nes­bur­go) o en Mal­pen­sa en Mi­lán. Lo mis­mo me su­ce­de cuan­do es­cu­cho las ca­den­cias, to­na­das o va­rian­tes de di­fe­ren­tes len­guas. Ade­más, en ca­da via­je en­ten­dí que siem­pre tie­ne que ha­ber un mo­men­to de con­tem­pla­ción. En ese ins­tan­te em­pie­zan a po­si­cio­nar­se en un lu­gar or­gá­ni­co to­do los es­tí­mu­los que uno es­tu­vo vi­vien­do o vien­do y se lo­gra ar­mar una pin­tu­ra más gran­de e in­tere­san­te del tour.

- ¿ Sos muy si­ba­ri­ta cuan­do es­tás de pa­seo por el ex­te­rior?

-Más que na­da me con­cen­tro en acu­mu­lar ex­pe­rien­cias, ten­go siem­pre ne­ce­si­dad de aco­piar es­tí­mu­los di­fe­ren­tes, de apren­der y que ca­da via­je me de­je al­go di­fe­ren­te. Si bien me gus­ta co­mer y co­no­cer si­tios co­pa­dos, me in­tere­sa más acer­car­me a los sa­bo­res te­lú­ri­cos que siem­pre le da un to­que de pi­mien­ta al via­je. Me gus­tan los con­tras­tes y la vi­da es­tá lle­na de con­tras­tes.

-¿Te­nés ma­nías a la ho­ra de via­jar?

-To­dos te­ne­mos ma­nías. Via­jo siem­pre con el mis­mo bol­so de mano des­de ha­ce 20 años. ¡Y so­bre­vi­ve! Sue­lo ser una per­so­na muy cui­da­do­sa con los ob­je­tos, en­ton­ces si son de ca­li­dad me sue­len du­rar mu­cho. Por otro la­do, siem­pre lle­vo un tra­je de ba­ño en la va­li­ja, no im­por­ta si el des­tino es Si­be­ria con - 40° C o Bra­sil, uno nun­ca sa­be cuan­do lo pue­de usar. Ade­más, nun­ca me fal­ta un li­bro. Si bien soy fan del pa­pel, en es­te úl­ti­mo tiem­po me su­mé por prac­ti­ci­dad al e-book. Es in­creí­ble po­der te­ner una can­ti­dad de lec­tu­ras en un so­lo apa­ra­to y que en­ci­ma se acuer­de en qué pá­gi­na de­jas­te de leer. Por úl­ti­mo, siem­pre lle­vo bue­na on­da y res­pe­to por lo que ten­dré en fren­te, eso te ayu­da a des­cu­brir y apren­der al­go nue­vo.

-Sos un gran lec­tor, ¿có­mo ele­gís los li­bros que leés?

-Ya es un pro­ce­so au­to­má­ti­co, ten­go un GPS pa­ra en­con­trar lec­tu­ras que me in­tere­sen. Ade­más, sue­lo ir a mu­chas li­bre­rías en las ciu­da­des que vi­si­to tan­to del cir­cui­to co­mer­cial co­mo al­gu­nas un po­co más al­ter­na­ti­vas. A tra­vés de las pla­ta­for­mas di­gi­ta­les me in­for­mo siem­pre pa­ra sa­ber qué es lo nue­vo y qué au­to­res es­tán en bo­ga. Mi bien más pre­cia­do es mi bi­blio­te­ca, sin du­das. Nun­ca de­jo li­bros en el des­tino, lo que lle­vo, vuel­ve y tie­ne des­pués un lu­gar dis­tin­ti­vo en la bi­blio­te­ca. Ca­da vez que veo ese li­bro me re­cuer­da al via­je y tra­za sin que­rer un en­tra­ma­do in­tere­san­te.

-Si pen­sás en va­ca­cio­nes, ¿qué se te vie­ne a la ca­be­za?

-(Son­ríe). Va­ca­cio­nes es una pa­la­bra que no apa­re­ce de­ma­sia­do en mi vi­da. Si eso su­ce­die­ra tra­to de que­dar­me en ca­sa. Si bien me to­mo mi tra­ba­jo de ma­ne­ra muy res­pon­sa­ble me sien­to un gran afor­tu­na­do de via­jar, así que no pre­ten­do va­ca­cio­nes.

-¿Qué ha­cés un n de se­ma­na li­bre en Bue­nos Ai­res?

-( Pien­sa). Muy po­cas ve­ces su­ce­de, pe­ro en ese ca­so eli­jo es­tar con la gen­te que quie­ro. Eso es muy im­por­tan­te,

“TEN­GO UNA IMA­GEN RO­MÁN­TI­CA DEL ES­TU­DIO. QUI­ZÁ VUEL­VA A LA FA­CUL­TAD”

Es uno de los con­duc­to­res más que­ri­dos y via­ja­dos del país. Hí­per­qui­né­ti­co y ca­ris­má­ti­co co­mo po­cos, es­te ex mo­de­lo de 41 años cuen­ta sus ma­nías de tu­ris­ta y re­ve­la que con el pa­so del tiem­po se sien­te ca­da vez más nor­mal y sim­ple.

de­di­car­le tiem­po a por­que son tam­bién un so­por­te re­le­van­te du­ran­te los via­jes o los tiem­pos ale­ja­do de mi ciu­dad.

-Ade­más de via­jar y de la lec­tu­ra, ¿te­nés otros pla­ce­res?

-( Pien­sa). No, eso es lo que más ha­go. Tam­bién jue­go a las car­tas con mis ami­gos o con mi fa­mi­lia. Soy de­ma­sia­do hi­per­qui­né­ti­co y bus­co siem­pre al­go pa­ra ha­cer, no des­can­so de­ma­sia­do.

-¿Ha­cés de­por­te?

-Tra­to por lo me­nos de ha­cer al­gu­na ac­ti­vi­dad que me per­mi­ta des­car­gar y re­la­jar­me. De to­das for­mas cuan­do es­ta­mos tra­ba­jan­do ca­mi­na­mos mu­chí­si­mo por las ciu­da­des y eso es un ejer­ci­cio muy bueno y ago­ta­dor. Ade­más de in­tere­san­te por­que des­cu­brís lu­ga­res es­con­di­dos e im­pre­sio­nan­tes.

-¿Nun­ca se te cru­zó por la ca­be­za ir­te a vi­vir afue­ra lue­go de tu épo­ca de mo­de­lo?

-Viví mu­chos me­ses afue­ra, v ia­jé mu­chí­si­mo, pe­ro creo que a ve­ces es­tá bueno te­ner un lu­gar pa­ra po­der echar raí­ces y dis­fru­tar con la gen­te que uno real­men­te quie­re. Pa­ra mí ese si­tio es Bue­nos Ai­res. No sé si me veo vi­vien­do en el ex­te­rior.

-Te­nés el tra­ba­jo so­ña­do, ¿con qué so­ña­bás vos cuan­do eras chi­co?

-En ese mo­men­to ha­cía mu­cho de­por­te y que­ría de­di­car­me a eso, ser abogado o ha­cer una ca­rre­ra de Re­la­cio­nes In­ter­na­cio­na­les, pe­ro no ter­mi­né mis es­tu­dios. En su mo­men­to me anoté en el CBC y cuan­do tu­ve el pri­mer par­cial me sur­gió un via­je co­mo mo­de­lo, pu­se en la ba­lan­za y ga­nó el via­je. Ten­go una ima­gen muy ro­mán­ti­ca del es­tu­dio. Me pa­re­ce que al­gún mo­men­to me voy a ani­mar a vol­ver a la fa­cul­tad.

-¿Có­mo te lle­vás con lo ma­te­rial? ¿te­nés mu­chí­si­mas ro­pa y ob­je­tos, por ejem­plo? ¿te com­prás de to­do en los via­jes?

-No ca­na­li­zo el pla­cer en lo ma­te­rial. Soy de traer­me pe­que­ños re­cuer­dos de los via­jes, pe­ro siem­pre son ob­je­tos pe­que­ños, na­da mag­ná­ni­mo ni gran­di­lo­cuen­te.

-¿Y te­nés mu­cha ro­pa?

-Tam­po­co, me vol­ví un ti­po muy clá­si­co. Tu­ve mu­cha re­la­ción con la mo­da du­ran­te mu­chí­si­mos años, pe­ro mi víncu­lo es nor­mal. No me de­ten­go a pen­sar en qué po­ner­me, quie­ro es­tar ves­ti­do lo más ca­sual po­si­ble. Es por eso que ten­go pren­das bá­si­ca que se adap­tan a cual­quier si­tua­ción.

- Ha­ce po­co te ani­mas­te fi­nal­men­te a la con­vi­ven­cia con tu pa­re­ja Luz Ba­rran­tes, ¿có­mo se las in­ge­nian con tan­to via­je y au­sen­cias?

-Ya es­ta­mos muy acos­tum­bra­dos. Ha­ce mu­chos años que es­ta­mos jun­tos con Luz, ca­si 20, ¡es in­creí­ble! Lo trans­for­ma­mos en una ma­ne­ra de vi­vir y acom­pa­ñar­se, acos­tum­brar­se a las dis­tan­cias y ha­cer­se fuer­te en lo que va­le la pe­na. He te­ni­do la suer­te de que me acom­pa­ñen mu­cho y de po­der sa­ber que si uno quie­re pue­de.

-¿Có­mo te ca­yó la lle­ga­da de los 40?

-¡Per­fec­to! No hu­bo nin­gún te­ma que me preo­cu­pe, es­toy igual que siem­pre. Más allá del pa­so del tiem­po y el cre­ci­mien­to lla­ma­do ma­du­rez sien­to que es­tá muy bueno. No son co­sas en las que me con­cen­tre, me mar­can o me cam­bian la vi­da.

-¿Có­mo te lle­vás con las re­des so­cia­les? ¿no te­nés muy desa­rro­lla­do tu cos­ta­do mi­llen­nial?

-( Pien­sa). No, mi­llen­nial no, pe­ro soy muy tec­no­ló­gi­co pa­ra mu­chas co­sas y me en­can­ta lo nue­vo. La in­ter­ac­ción en las re­des so­cia­les es al­go que to­da­vía me de­jó en ve­re­mos... en al­gún mo­men­to creo que voy a in­cur­sio­nar, por aho­ra no me in­tere­sa y no es por una cues­tión de tiem­po. No tu­ve nun­ca Fa­ce­book. Creo que me fal­ta un em­pu­jón.

-¿Có­mo te ves de acá en 30 años?

-Co­mo me ve la gen­te des­de ha­ce 20 años: fe­liz y bue­na on­da. No quie­ro per­der esa esen­cia que vie­ne den­tro de uno y se re­fle­ja. Nun­ca se sa­be qué pa­sa­rá, en­ton­ces no quie­ro ha­cer fór­mu­las que des­pués se­gu­ro fra­ca­sen. ❖

No ca­na­li­zo el pla­cer en lo ma­te­rial. Soy de traer­me pe­que­ños re­cuer­dos de los via­jes, pe­ro siem­pre son ob­je­tos pe­que­ños, na­da mag­ná­ni­mo ni gran­di­lo­cuen­te.

Soy de­ma­sia­do hi­per­qui­né­ti­co y bus­co siem­pre al­go pa­ra ha­cer, no des­can­so mu­cho y la pa­la­bra va­ca­cio­nes no for­ma par­te de mi dic­cio­na­rio.

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