“SUE­ÑO CON FOR­MAR UNA GRAN FA­MI­LIA”

CO­NI MOS­QUEI­RA: NO­VIA DE FAN­TINO

Caras - - FOCO - Por Fe­de­ri­co Le­vin (Pro­duc­ción: Alejandro Lu­cia­ni)

En pa­re­ja des­de ha­ce un año con el pe­rio­dis­ta la mo­de­lo ase­gu­ra que aun­que la ca­rre­ra es su prio­ri­dad, en el fu­tu­ro le gus­ta­ría ca­sar­se y te­ner hi­jos. Tra­ba­jó en Mé­xi­co, Chi­le y Tur­quía y hoy des­lum­bra en la Ar­gen­ti­na.

Na­ció en Bahía Blan­ca ha­ce 25 años y se­gún cuen­ta, nun­ca so­ñó con ser la exi­to­sa mo­de­lo en la que se con­vir­tió. De me­di­das per­fec­tas y 1,78 de al­tu­ra, Ma­ría Cons­tan­za “Co­ni” Mos­quei­ra se en­con­tró, en su ciu­dad na­tal, con su pro­fe­sión de ca­sua­li­dad cuan­do te­nía 17 y es­ta­ba cur­san­do el úl­ti­mo año del se­cun­da­rio. Por ese en­ton­ces acom­pa­ña­ba a una de sus her­ma­nas y a una pri­ma a los cas­tings de mo­de­los, has­ta que el due­ño de una agen­cia lo­cal la vio y que­dó fas­ci­na­do con ella. Lue­go de pre­gun­tar­le si no que­ría de­di­car­se al mo­de­la­je lla­mó a Pan­cho Dot­to y el ma­na­ger via­jó a Bahía pa­ra co­no­cer a Co­ni y a su fa­mi­lia e in­cor­po­rar­la a su staff.

“¡Re­cuer­do que no lo po­día creer! Yo era muy tí­mi­da y no en­ten­día na­da. Lo pri­me­ro que se me vino a la ca­be­za fue­ron to­dos los re­pro­ches que le hi­ce a mi ma­má por ha­ber ele­gi­do un no­vio fla­co y al­to. Mi­do 1,78 des­de los 12 años y lo su­frí to­da la in­fan­cia. Siem­pre era la úl­ti­ma de la fi­la; me de­cían ‘ta­bla’, ‘es­que­le­to’, ‘ ji­ra­fa’… Nun­ca en­con­tra­ba un no­vio; así es que lo pri­me­ro que pen­sé fue en pe­dir­le dis­cul­pas a mi ma­má y agra­de­cer­le por la al­tu­ra”, re­cuer­da la mo­de­lo de “Mul­ti­ta­lent Agency”, quien es­tá cum­plien­do un año de no­via con el pe­rio­dis­ta, Alejandro Fan­tino (47).

—¿Có­mo fue­ron esos pri­me­ros años de mo­de­lo?

—Al prin­ci­pio via­ja­ba bas­tan­te des­de Bahía a Ca­pi­tal por­que mis pa­dres me pi­die­ron que ter­mi­ne el se­cun­da­rio e in­glés pa­ra re­cién des­pués ver có­mo se­guía mi ca­rre­ra. Y cuan­do lo ter­mi­né me fui a vi­vir a Lo­mas de Za­mo­ra a la ca­sa de mi tía Dia­na. La agen­cia te­nía de­par­ta­men­tos pa­ra mo­de­los del in­te­rior pe­ro pre­fe­ri­mos que has­ta que cum­plie­ra la ma­yo­ría de edad vi­vie­ra con un fa­mi­liar.

—Us­ted di­jo que no so­ña­ba con triun­far co­mo mo­de­lo ¿Qué te­nía pla­nea­do pa­ra su fu­tu­ro a los 17 años?

—(Ri­sas). Nun­ca lo ima­gi­né; de he­cho es­tu­dié un año de Bio­lo­gía pe­ro en­tre la ca­rre­ra, el gim­na­sio y to­do el tra­ba­jo que te­nía, no me da­ban los tiem­pos pa­ra de­di­car­me al es­tu­dio co­mo co­rres­pon­día.

—Es­te año se po­pu­la­ri­zó más su ima­gen por su noviazgo con Alejandro Fan­tino pe­ro es­tu­vo tra­ba­jan­do en va­rios paí­ses de Amé­ri­ca y Eu­ro­pa…

—Sí. Vi­ví en Mé­xi­co du­ran­te 9 me­ses, y ese fue mi primer gran tra­ba­jo. Me ofre­cie­ron un con­tra­to por tres me­ses y me lo re­no­va­ron dos ve­ces. Ha­cía pa­sa­re­la, grá­fi­ca, co­mer­cia­les, de to­do... Des­pués vol­ví a la Ar­gen­ti­na, me fui a Chi­le dos me­ses y tras el pa­so por allí me hi­ce la can­che­ra y me fui a Tur­quía. Ve­nía to­do di­vino pe­ro no me gus­tó pa­ra na­da la ex­pe­rien­cia y me vol­ví al mes. Ellos tie­nen una cul­tu­ra muy di­fe­ren­te a la nues­tra y no me pu­de adap­tar. La ver­dad es que pa­de­cí mu­cho ese via­je. Igual, ten­go que re­co­no­cer que yo ha­ce mu­chos años es­toy en el mun­do de la mo­da y en ese cir­cui­to nos co­no­ce­mos to­dos. Qui­zás sí se es­cu­chó más de mí por mi re­la­ción con Ale, pe­ro lle­vo mu­chos años vin­cu­la­da a la mo­da

“Ale vi­ve en su ca­sa y yo en la mía. Hoy no hay otros pla­nes. Es­ta­mos muy bien y fe­li­ces así. Nos gus­ta te­ner es­pa­cios pro­pios”.

ar­gen­ti­na. —¿Có­mo se de­fi­ne co­mo mu­jer? —Soy muy re­la­ja­da, sim­ple, per­se­ve­ran­te… No ba­jo los bra­zos nun­ca y siem­pre bus­có con­cre­tar mis me­tas. Ser de es­ta for­ma me lle­vó a con­cre­tar mis ob­je­ti­vos y mis sue­ños. Uno de­be mo­ver­se pa­ra lo­grar­los. Con fe, for­ma­ción y per­se­ve­ran­cia, uno pue­de con­se­guir lo que quie­ra.

—¿En un fu­tu­ro se ima­gi­na for­man­do una fa­mi­lia?

—Por su­pues­to que sí. Me gus­ta­ría ca­sar­me y te­ner hi­jos. Aun­que aún soy muy jo­ven pa­ra pen­sar en eso y me fal­tan mu­chas co­sas por vi­vir. Pe­ro sí ten­go en cla­ro que voy a for­mar una fa­mi­lia.

—Cuan­do pien­sa en esa fa­mi­lia, ¿Lo ve a Alejandro co­mo es­po­so y pa­dre de sus hi­jos?

—¡Eyyy, no tan rá­pi­do…! (Ri­sas) Re­cién lle­va­mos un año de no­vios. Y me pa­re­ce que pro­yec­tar a tan lar­go pla­zo se­ría un error. Me gus­ta vi­vir el hoy, el pre­sen­te y que la vi­da me sor­pren­da. Co­mo ya di­je, sé que en al­gún mo­men­to voy a for­mar una fa­mi­lia pe­ro hoy en día mi prio­ri­dad es mi ca­rre­ra. —¿Qué la con­quis­tó de Alejandro Fan­tino? —Fue to­do muy de gol­pe. Pri­me­ro quie­ro acla­rar que nun­ca me ima­gi­né sa­lien­do con al­guien fa­mo­so. Así es que es­to es nue­vo pa­ra mí, aun­que ya me acos­tum­bré. Ale lo que tie­ne es que es una per­so­na trans­pa­ren­te, es to­do lo con­tra­rio a creer­se una es­tre­lla a pe­sar del éxi­to que tie­ne. Es un ser muy hu­mil­de. Es re­la­ja­do co­mo yo, tie­ne un co­ra­zón muy no­ble y ge­ne­ro­so. Por ahí él co­no­ce a una per­so­na por cin­co mi­nu­tos y si pue­de ha­cer al­go por ella lo ha­ce; es un ser hu­mano her­mo­so. Es di­fí­cil en­con­trar una per­so­na co­mo él. Tie­ne ges­tos que en el am­bien­te qui­zás no se en­cuen­tran. Es muy sen­ci­llo y eso es lo que más me gus­tó de él. Nun­ca pen­sé que al­guien que vi­ve a mil co­mo él pu­die­se ser tan re­la­ja­do y bue­na on­da co­mo lo es. —¿Hay pla­nes de con­vi­ven­cia? —El vi­ve en su ca­sa y yo en la mía. Por aho­ra no hay otros pla­nes. Es­ta­mos muy bien y fe­li­ces así. Com­par­ti­mos mu­cho tiem­po y so­bre to­do los fi­nes de se­ma­na los pa­sa­mos jun­tos. Me gus­ta te­ner mi lu­gar y mi es­pa­cio, y no só­lo él lo res­pe­ta, sino que tam­bién quie­re lo mis­mo. Por aho­ra es­ta­mos bien así, el tiem­po di­rá. Si hay ga­nas siem­pre se en­cuen­tra el mo­men­to pa­ra es­tar jun­tos.

—¿Se no­ta la di­fe­ren­cia de edad? Por­que Ud. tie­ne 25 y el 47, 22 años más…

—Pa­ra na­da. Pri­me­ro es­toy acos­tum­bra­da a tra­tar con gen­te más gran­de y ade­más me gus­ta te­ner en mi vi­da una per­so­na ma­yor que yo, que es­té for­ma­da, que ten­ga se­gu­ri­dad, que ten­ga la vi­da re­suel­ta, por de­cir­lo de al­gu­na ma­ne­ra. La di­fe­ren­cia de edad es un nú­me­ro que no sir­ve pa­ra na­da, po­dés co­nec­tar con gen­te que te lle­va 30 años. Lo im­por­tan­te es co­nec­tar con la per­so­na. Ale, ade­más, me ge­ne­ra ad­mi­ra­ción.

Co­ni co­men­zó su ca­rre­ra a los 17 años en Bahía Blan­ca, don­de fue des­cu­bier­ta por el due­ño de una agen­cia cuan­do acom­pa­ñó a su her­ma­na y a su pri­ma a un cas­ting. La mo­de­lo de “Mul­ti­ta­lent Agency” cuen­ta que des­de los 12 años lla­mó la aten­ción por su al­tu­ra de 1,78.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.