“ME CA­SO Y VOY A VI­VIR EN MIAMI”

LANDABURU OR­GA­NI­ZA SU BO­DA CON TOMAS EURNEKIAN

Caras - - AGENDA - Fo­tos: En­ri­que Tu­bio. Sty­le Bar­ba­ra Com­pton con pren­das de @sho­p_s­plash. Hair and Ma­ke Up: Emi­lio Uri­be. Bi­jou: An­drea Na­va­rre­te. Lo­ca­ción Agra­de­ci­mien­to: Bric­kell Fla­ti­ron.

Es­ta ilu­sio­na­da, no lo di­si­mu­la. Es­tá inau­gu­ran­do nue­vas eta­pas de su vi­da a una ve­lo­ci­dad ex­tre­ma. La In­fluen­cer e Ins­taGirl ar­gen­ti­na An­gie Landaburu (25) se aca­ba de mu­dar a Miami con el em­pre­sa­rio To­más Eurnekian (27), con quien se ca­sa­rá en el mes de no­viem­bre. “Me ima­gi­né siem­pre ca­sán­do­me, pe­ro vi­vien­do en Miami, la ver­dad que no. Fue un cam­bio bas­tan­te drás­ti­co. Los dos te­nía­mos ga­nas de vi­vir afue­ra. Lo mío más que na­da es por­que la Ar­gen­ti­na me que­da muy le­jos de to­dos la­dos. No es lo mis­mo via­jar des­de Miami”, le con­fie­sa a CA­RAS la jo­ven que em­pe­zó co­mo blog­ger; es­tu­dió Co­mu­ni­ca­ción de Mo­da en la Uni­ver­si­dad de Pa­ler­mo; es em­ba­ja­do­ra de fir­mas in­ter­na­cio­na­les y se com­pro­me­te en gran­des cru­za­das so­li­da­rias. Además, en su “mo­do hi­per­ac­ti­va”, di­se­ñó cua­tro co­lec­cio­nes cáp­su­la y es­tre­nó la cam­pa­ña de la fir­ma de za­pa­tos de Gui­ller­mi­na Val­dés, de la cual fue la ima­gen.

—¿En qué se ba­sa su tra­ba­jo de In­fluen­cer? ¿Cuándo se dio cuen­ta de que la gen­te la se­guía y le gus­ta­ba el tra­ba­jo que desa­rro­lla en las re­des?

—Fue un pro­ce­sos bas­tan­te natural que co­men­zó cuan­do te­nía a 14 años. Pan­cho Dot­to me pa­ró por la ca­lle y me pre­gun­tó si que­ría ser mo­de­lo. Pe­ro yo era muy chi­ca y mis pa­dres has­ta los 18 no me iban a de­jar ha­cer na­da. A esa edad yo lo veía más co­mo si fue­ra un jue­go. A los 18 sí fui a mi pri­mer cas­ting, sin con­tar na­da en mi ca­sa, pen­san­do que no iba a que­dar. ¡Pe­ro que­dé! Era para una cam­pa­ña de jeans. Eso ge­ne­ró que yo hi­cie­ra una red de con­tac­tos, pe­rio­dis­tas, edi­to­res, di­se­ña­do­res. Los de­sig­ners me mos­tra­ban sus crea­cio­nes y yo las subía a las re­des. Fue to­do muy natural.

—¿Le si­gue gus­tan­do mo­de­lar? —Des­fi­lar es al­go que me di­vier­te, pe­ro lo que más me gus­ta es la Al­ta Cos­tu­ra, y la ma­yo­ría de los di­se­ña­do­res son mis ami­gos. Mis fa­vo­ri­tos son Ga­briel La­ge y Adrián Brown. En el plano in­ter­na­cio­nal me en­can­ta Elie Saab. —¿Se vis­ten muy distinto las mujeres en Miami? —Sí, son más li­bres de ponerse lo que quie­ran. Las ar­gen­ti­nas tien­den a ves­tir­se to­das de la mis­ma ma­ne­ra. En­tre gru­pos de ami­gas no es ca­sua­li­dad que usen to­das los mis­mos di­se­ña­do­res, el mis­mo Ma­keUp, el mis­mo co­lor de pe­lo. Es al­go muy co­mún de ver. Van a lo se­gu­ro, a lo que es­tá de mo­da. En Miami se no­ta que ca­da una usa real­men­te lo que más le gus­ta.

—¿Es­ta ciu­dad va a in­fluir para que cam­bie su guar­da­rro­pa?

—Creo que ya cam­bió (Ri­sas), en Miami yo me vis­to mu­cho más re­la­ja­da. —¿Con cuán­tas va­li­jas se mu­dó? —Con tres, na­da más. Por ra­zo­nes la­bo­ra­les mi idea es ir

y ve­nir a Bue­nos Ai­res to­do el tiem­po. De­jé to­do ins­ta­la­do en mi ca­sa. La ver­dad es que acá so­lo tra­je lo de ve­rano, y lo que más me ocu­pa lu­gar son los za­pa­tos y las car­te­ras.

—¿Cómo co­no­cis­te a To­más? ¿Es­ta­ba en un des­fi­le, se lo pre­sen­ta­ron?

—A To­más lo co­no­cí en la Fun­da­ción Zal­di­var. Fue bas­tan­te lo­co por­que él ha­bía lle­ga­do a la Ar­gen­ti­na ha­cía diez días, y yo ha­cía 14. Me in­vi­tó a sa­lir, le di­je que sí pe­ro que a los po­cos días yo em­pe­za­ba mi gi­ra por los Fas­hions Weeks, que iba a du­rar un mes y me­dio. Me in­sis­tió, di­jo que no le im­por­ta­ba y que que­ría que sa­lié­ra­mos igual. Sa­li­mos dos ve­ces, me fui de via­je y pen­sé: “Qué sea lo que Dios quie­ra”. Pe­ro “al to­que” co­nec­ta­mos. —¿Cómo or­ga­ni­za su bo­da a la dis­tan­cia? —Con­tra­ta­mos a Bár­ba­ra Diez para que sea la Wed­ding Plan­ner. Es­ta­mos muy con­ten­tos, va a ser una fies­ta gran­de y di­ver­ti­da. Nues­tra idea es in­vi­tar a mu­cha gen­te jo­ven. —¿Hi­zo al­gún pe­di­do es­pe­cial, con la tor­ta, el ca­te­ri­ng, la mú­si­ca…?

—Que­re­mos al­go distinto en el sen­ti­do de que no sea la mis­ma fies­ta que se ha­ce siem­pre. La idea es que los in­vi­ta­dos no di­gan que sea al­go que ya vie­ron en otros la­dos. Lo clá­si­co va a estar: el vals, la tor­ta, pe­ro den­tro de lo clá­si­co quie­ro que sea dis­tin­ta. —¿Quién le va a ha­cer el ves­ti­do? —To­da­vía no lo ten­go de­fi­ni­do. Voy a ele­gir un diseñador ar­gen­tino por­que me pa­re­ce que es im­por­tan­te apo­yar a la in­dus­tria na­cio­nal. —¿En su fa­mi­lia es­tán con­ten­tos con To­más? —Sí, to­dos fe­li­ces. A Tomy lo quie­ren mu­cho, es co­mo el no­vio ideal. Para dar­te una idea, para el cum­plea­ños de pa­pá, le re­ga­ló bo­te­llas de vino con fo­tos de mi pa­dre cuan­do era ni­ño (Ri­sas).

—¿Y un re­ga­lo con el que la ha­ya sor­pren­di­do a us­ted?

—Me sor­pren­dió con este ani­llo de com­pro­mi­so. No me lo es­pe­ra­ba. Es­tá en to­dos los de­ta­lles. Es sú­per crea­ti­vo.

An­gie, la In­fluen­cer y Em­ba­ja­do­ra de las gran­des mar­cas de la mo­da que se aca­ba de mu­dar a Es­ta­dos Uni­dos, mues­tra el ani­llo de com­pro­mi­so que le re­ga­ló el jo­ven em­pre­sa­rio con el que se ca­sa­rá en no­viem­bre.

An­gie con­fie­sa que con Tomy co­nec­tó “al to­que”, y que a pe­sar de su aje­trea­da agen­da de Ins­taGirl, que la lle­va por to­do el mundo, su­per­vi­sa a la dis­tan­cia ca­da de­ta­lle de la bo­da, para la que con­tra­tó a Bár­ba­ra Diez co­mo su Wed­ding Plan­ner.

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