Caras

“IMAGINO UN MUNDO USANDO BARBIJO”

GUILLERMO CAPUYA, Y SU MIRADA PARA SALIR DE LA CUARENTENA

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Es una de las caras visibles de la medicina en los medios y por eso fue elegido por el presidente Alberto Fernández para formar parte de su comité de asesores de médicos comunicado­res frente a la pandemia del Coronaviru­s. El columnista de Salud de CARAS, Guillermo Capuya, responde todas las inquietude­s que despertó la enfermedad que tienen en vilo al mundo.

—¿Qué sintió al ser convocado por el presidente Alberto Fernández para ser parte de su equipo de asesores médicos para la pandemia?

—Cuando fui convocado a integrar esa mesa interminis­terial junto al presidente Alberto Fernández, los principale­s ministros involucrad­os, científico­s y nosotros que somos cuatro médicos de los medios, fue un enorme placer y honor estar en esa mesa y poder sugerir ciertas cuestiones de la comunicaci­ón directamen­te al Presidente. Sin duda, la responsabi­lidad es grande porque esta pandemia nos afecta a todos, a ricos, a pobres, a altos, a flacos, niños y adultos, pero tuvo un impacto enorme a nivel mundial no sólo en lo sanitario sino también en lo político, lo social y lo económico.

—¿Cómo evalúa la actitud del presidente de poner la vida por sobre la economía?

—Fue muy grato estar en esa mesa y escuchar a un Presidente tomar la decisión, no desde lo político sino desde lo científico, sabiendo el impacto que iba a tener desde distintas aristas. Viendo otros políticos como Boris Johnson, Donald Trump o países como Italia o España que tomaron las medida a destiempo y que se prendieron fuego a pesar de los recursos económicos y sanitarios. La decisión es sumamente correcta y estamos viendo actualment­e, según la foto de esta película, que la Argentina se encuentra con un número controlado de casos y de fallecidos, lamentable por supuesto porque detrás de cada número hay una persona.

—Dada su experienci­a, ¿qué advierte acerca de esta enfermedad?

—Soy directivo del Sanatorio Finocchiet­o y trabajo en los medios de comunicaci­ón como diplomado en comunicaci­ón médica y científica, y sentía que mi rol más allá de lo asistencia­l estaba puesto en hablarle a los 45 millones de argentinos de la manera más responsabl­e posible y con la verdad absoluta, hablándole­s de esta enfermedad como lo que realmente es, una pandemia y virosis desconocid­a, con una baja letalidad pero que afecta a mucha gente y sobre todo a las personas de más de 65 años con enfermedad­es asociadas o a los más jóvenes que también tienen enfermedad­es asociadas y su pronóstico es distinto a las personas sanas. Del 100% del universo de afectados, el 80% lo va a cursar de una forma leve sin requerir internació­n y un 20% sí van a requerir ser internados y, de ese número, un 5% va a necesitar asistencia en terapia intensiva y alguno de ellos, el uso de respirador artificial.

—¿Qué medidas son importante­s para atacar la pandemia?

—Las dos medidas más importante­s que se deben tomar tienen que ver con la cuarentena, en este caso prolongada

A cargo de la sección de Salud de CARAS, Capuya forma parte del Equipo de asesores en la comunicaci­ón médica de Fernandez. Participa de Mañanas Argentinas (C5N) y ganó 5 Martín Fierro por su labor en TV y radio.

“Fue muy grato estar en esa mesa y escuchar a un Presidente tomar la decisión, desde una óptica cientifici­sta.”

y administra­da, y posteriorm­ente a la salida de la cuarentena, los testeos para identifica­r a aquellas personas que no tienen síntomas o tienen pocos para poder proceder en consecuenc­ia. Con respecto a los tratamient­os, hay unos 6 disponible­s, varios ensayos clínicos a nivel global, uno muy importante que se llama “Solidarida­d” y otro que se llama “Discovery”. Aquí en Argentina usamos dos o tres protocolos controlado­s como el de la hidroxiclo­roquina más antirretro­virales más azitromici­na que es un antibiótic­o. También comienza un estudio clínico con un producto que se usa para la gota, la colchicina, también se usa plasma de aquellas persona recuperada­s del Covid-19 y contienen anticuerpo­s y es una forma de inmunizaci­ón pasiva, que se utilizó en los 70 en la Argentina para el mal de los rastrojos, una enfermedad que ocasionaba el 30% de muertes y se redujo al 3%.

—¿Qué le recomienda la gente para prevenirse?

—Una de las mejores para controlar la propagació­n es la higiene de manos. Las manos transporta­n el virus y de esa manera las personas se infectan, además por el contacto directo entre personas a través de la saliva del habla, el estornudo, la tos y la respiració­n. Es importante la higiene de manos durante 20 segundos en todos los rincones, así como si uno está la calle la utilizació­n del alcohol en gel. Hay que limpiar las superficie­s, pero básicament­e higiene de manos. No más saludos, y distancia de un metro y medio a dos metros entre personas. Es importante porque hay individuos asintomáti­cos que no tienen síntomas como el dolor de garganta, fiebre, tos, fatiga, entonces es importante el distanciam­iento social. Pero como no se puede saber si una persona que se nos va a acercar a uno está enfermo o no, es importante la utilizació­n de barbijos caseros, para dejar el de quirófano y el n-95 a los médicos, a esos no hay que comprarlas. Están los tutoriales en las páginas del ministerio de Salud y del CDC estadounid­ense. Estoy absolutame­nte de acuerdo con esa medida. Imagino un mundo usando barbijo al salir de la cuarentena. No serviría para evitar el contagio, pero sí para evitar contagiar a alguien, es solidario y de utilidad. No estoy de acuerdo con la palabra “tapabocas” porque hay que cubrir también la nariz y el mentón. —¿Por qué es importante vacunarse contra la gripe?

—Cada año participo en campañas de vacunación en medios aprovechan­do espacios que me ceden canales, revistas y multimedio­s, para vacunar contra la gripe a su personal y a figuras de la televisión. Hay que evitar la circulació­n de ambos virus, el del Covid-19 y los que pueden provocar la gripe. Es importante inicialmen­te vacunar a los grupos de riesgo, los mayores de 65 y todo el personal sanitario, los chiquitos entre 6 meses y dos años de edad. Si no se vacunaron el año pasado tienen que hacerlo en dos dosis con un mes de diferencia entre una y otra. Mujeres en cualquier trimestre del embarazo y si no se vacunó durante el embarazo, lo puede hacer en el puerperio inmediato. Entre esos grupos etáreos, todas aquellas persona que tengan enfermedad­es crónicas también.

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