Con la de­mo­cra­cia se co­me, se edu­ca y se cu­ra

Cuan­do asu­mió la pre­si­den­cia, Raúl Al­fon­sín hi­zo fa­mo­sa esa fra­se. ¿Fue cier­ta?

Clarín - Económico - - FRONT PAGE - Mar­tín Te­taz Eco­no­mis­ta

Mi­tos y reali­da­des so­bre la evo­lu­ción de da­tos eco­nó­mi­cos y so­cia­les cla­ves.

El Pre­si­den­te se sen­tó fren­te al Con­gre­so, es­cru­tó a dies­tra y siniestra, pe­ro no lo­gró di­vi­sar el más mí­ni­mo ves­ti­gio de un re­fres­co. Sus pri­me­ras pa­la­bras en el car­go, fue­ra de mi­cró­fono, ilus­tra­ban el pa­no­ra­ma de es­ca­sez que sig­na­ría su go­bierno: “Che, ¿ni acá hay agua? Agua, pon­gan agua”. Unos mi­nu­tos des­pués lee­ría el pá­rra­fo cu­yo fi­nal que­dó pa­ra la pos­te­ri­dad y que trans­cri­bo aquí al pie de la le­tra “Va­mos a vi­vir en li­ber­tad. De eso, no que­pa du­da. Co­mo tam­po­co de­be ca­ber du­da de que esa li­ber­tad va a ser­vir pa­ra cons­truir, pa­ra crear, pa­ra pro­du­cir, pa­ra tra­ba­jar, pa­ra re­cla­mar jus­ti­cia — to­da la jus­ti­cia, la de las le­yes co­mu­nes y la de las le­yes so­cia­les —, pa­ra sos­te­ner ideas, pa­ra or­ga­ni­zar­se en de­fen­sa de los in­tere­ses y los de­re­chos legi ti­mos del pue­blo to­do y de ca­da sec­tor en par­ti­cu­lar. En su­ma, pa­ra vi­vir me­jor; por­que, co­mo di­ji­mos mu­chas ve­ces des­de la tri­bu­na po­li ti­ca, los ar­gen­ti­nos he­mos apren­di­do, a la luz de las trá­gi­cas ex­pe­rien­cias de los años re­cien­tes, que la de­mo­cra­cia es un va­lor aún más al­to que el de una me­ra for­ma de le­gi­ti­mi­dad del po­der, por­que con la de­mo­cra­cia no só­lo se vota, sino que tam­bién se co­me, se edu­ca y se cu­ra”.

Trein­ta y cin­co años des­pués de aquel me­mo­ra­ble dis­cur­so, la sen­sa­ción tér­mi­ca es que, si bien la de­mo­cra­cia es el me­nos ma­lo de los sis­te­mas po­lí­ti­cos, no ha cu­ra­do, no ha edu­ca­do y tam­po­co ha con­tri­bui­do a re­sol­ver el pro­ble­ma del ham­bre. Sin em­bar­go, el es­cru­ti­nio de los nú­me­ros de­mues­tra otra co­sa. Em­pe­ce­mos por don­de las es­ta­dís­ti­cas son más

cla­ras. En ma­te­ria de sa­lud, se­gún da­tos ofi­cia­les que pu­bli­ca el IN­DEC, la ta­sa de mor­ta­li­dad in­fan­til ca­yó des­de 29,7 de­fun­cio­nes ca­da 1000 ni­ños na­ci­dos vi­vos en 1983 a 9,7 por 1000 en 2016, que es el úl­ti­mo año con da­tos.

Pe­ro, ade­más, la mor­ta­li­dad del res­to de los gru­pos eta­rios tam­bién ca­yó y en al­gu­nos ca­sos de ma­ne­ra muy sig­ni­fi­ca­ti­va. En la po­bla­ción que tie­ne en­tre 1 y 4 años, se re­du­jo un 73%, mien­tras que en­tre los ni­ños de 5 a 14 años ba­jó un 53%. Co­mo re­sul­ta­do de las me­jo­ras en la sa­lud, la es­pe­ran­za de vi­da al na­cer subió seis años, pa­san­do de los 70,2 en 1983, a los 76,5 en el 2016. Por su­pues­to, los pro­me­dios es­con­den siem­pre inequi­da­des y es­ta no es la ex­cep­ción. De acuer­do al ul­ti­mo cen­so, 14.314.882 ar­gen­ti­nos no te­nían co­ber­tu­ra de sa­lud de nin­gún ti­po en 2010, pe­ro mien­tras que el por­cen­ta­je de per­so­nas que so­lo te­nían al hos­pi­tal pú­bli­co co­mo re­cur­so tre­pa­ba por arri­ba del 40% en­tre los me­no­res de 30 años, era de so­lo el 4% en los ma­yo­res de 70. Lo que los nú­me­ros mues­tran, no obs­tan­te, es que con sus li­mi­ta­cio­nes, el sis­te­ma de sa­lud cu­ra y par­ti­cu­lar­men­te cu­ra más en de­mo­cra­cia; sal­va a más ni­ños y nos da, en pro­me­dio, seis años más de vi­da.

Edu­ca­ción

Que los gran­des hi­tos de la edu­ca­ción ar­gen­ti­na fue­ron plan­ta­dos en de­mo­cra­cia es al­go que na­die dispu­ta. La ges­ta de Sar­mien­to, que asu­mió con un anal­fa­be­tis­mo del 78% y lo­gró que pa­ra el cen­so de 1895 hu­bie­ra caí­do al 54%, fue con­ti­nua­da por la ley 1420, que es una de las ins­ti­tu­cio­nes res­pon­sa­bles de que pa­ra 1947 so­lo el 13% de los ha­bi­tan­tes del sue­lo ar­gen­tino no su­pie­ran leer y es­cri­bir.

En­tre tan­tos da­tos ne­ga­ti­vos so­bre la ca­li­dad, que se re­fle­jan en los re­sul­ta­dos de las prue­bas PI­SA, por ejem­plo, mu­chos du­dan so­bre los avan­ces de edu­ca­ción en es­tos 35 años. Sin em­bar­go, las ta­sas de co­ber­tu­ra del sis­te­ma han cre­ci­do de ma­ne­ra sos­te­ni­da en to­dos los ni­ve­les, pe­ro de ma­ne­ra es­pec­ta­cu­lar en el ni­vel su­pe­rior.

De acuer­do a los da­tos de las en­cues­tas de ho­ga­res que pro­ce­sa la gen­te del Cen­tro de Es­tu­dios Dis­tri­bu­ti­vos La­bo­ra­les y So­cia­les de la Uni­ver­si­dad Na­cio­nal de La Pla­ta (CEDLAS), en 1980 só­lo el 54% de los jó­ve­nes en edad de es­tar en el se­cun­da­rio efec­ti­va­men­te iban al co­le­gio, pe­ro esa ta­sa de asis­ten­cia tre­pó al 62% pa­ra 1992.

En los 90 cam­bia la co­ber­tu­ra de los da­tos que re­le­va el CEDLAS. To­man­do aho­ra los 15 prin­ci­pa­les aglo­me­ra­dos de la Ar­gen­ti­na, la ta­sa de es­co­la­ri­za­ción se­cun­da­ria cre­ce del 64% en 1992 al 80% en 1998. En­tre el 98 y el 2003 se mi­de es­te in­di­ca­dor en 28 cen­tros ur­ba­nos y la asis­ten­cia sube del 78% al 85%. Por úl­ti­mo, en­tre el 2003 y el 2017 vuel­ve a cam­biar la metodología de me­di­ción del IN­DEC, pe­ro de acuer­do a la nue­va mé­tri­ca la can­ti­dad de jó­ve­nes que es­tu­dian en el se­cun­da­rio cre­ce del 76% al 91%.

En el sis­te­ma de edu­ca­ción su­pe­rior só­lo 16% de los que ha­bían con­clui­do la se­cun­da­ria en el área me­tro­po­li­ta­na del Gran Bue­nos Ai­res se­guían es­tu­dian­do en 1980, pe­ro pa­ra 1992 la ta­sa de co­ber­tu­ra ha­bría tre­pa­do al 20% de la mano de la de­mo­cra­ti­za­ción de las uni­ver­si­da­des, que du­pli­ca­ron su ma­tri­cu­la du­ran­te el go­bierno de Al­fon­sín. En los 90, con­sis­ten­te con la crea­ción de nue­vas uni­ver­si­da­des vol­vió a du­pli­car­se la ma­tri­cu­la y la ta­sa de co­ber­tu­ra en las 15 prin­ci­pa­les ciu­da­des ar­gen­ti­nas pa­só del 22% al 27% de la po­bla­ción en edad de asis­tir a la fa­cul­tad. El úl­ti­mo gran sal­to se dio en­tre 1998 y el 2003. Lo sa­be­mos por­que se­gún la me­di­ción de la nue­va EPH del IN­DEC que pro­ce­só el CEDLAS, 35 de ca­da 100 jó­ve­nes de en­tre 18 y 25 años asis­tían a al­gu­na ins­ti­tu­ción de edu­ca­ción su­pe­rior pa­ra el 2003. En los úl­ti­mos 15 años la ta­sa se es­ta­bi­li­zó y las me­di­cio­nes del pri­mer se­mes­tre mues­tran una asis­ten­cia del 38%, mien­tras que las del se­gun­do se­mes­tre acu­san el aban­dono de in­gre­san­tes y arro­jan so­lo 34%

Le­jos de la po­bre­za ce­ro

En ma­te­ria de po­bre­za e in­di­gen­cia es don­de pa­re­ce más di­fí­cil con­tes­tar la pre­gun­ta, pri­me­ro por­que re­cién se em­pe­zó a me­dir en 1988 y se­gun­do por­que se cam­bió mu­cho la metodología du­ran­te los úl­ti­mos 30 años, agra­ván­do­se el pro­ble­ma lue­go del 2007 con la ma­ni­pu­la­ción del IN­DEC. El eco­no­mis­ta Agus­tín Ara­ka­ki, del CEPED, bus­có re­sol­ver el pri­mer y el se­gun­do pro­ble­ma y cons­tru­yó una nue­va se­rie des­de 1974 des­cu­brien­do que, si bien hu­bo pi­cos de in­di­gen­cia del 9% y del 16% en la hí­per de 1989 y en la cri­sis del 2002 res­pec­ti­va­men­te, en 2006 la eco­no­mía te­nía 5,79% de su po­bla­ción con ne­ce­si­da­des ali­men­ta­rias in­sa­tis­fe­chas; un nú­me­ro muy si­mi­lar al 5,19% de 1982, que es el úl­ti­mo año de la dic­ta­du­ra con da­tos.

Leo­pol­do Tor­na­ro­lli, del CEDLAS, hi­zo un tra­ba­jo si­mi­lar pa­ra el pe­río­do 2003-2018 con­fir­man­do que tan­to la po­bre­za co­mo la in­di­gen­cia ba­ja­ron en Ar­gen­ti­na des­de 2006, lo que nos per­mi­te con­cluir que hay pro­por­cio­nal­men­te me­nos gen­te pa­san­do ham­bre que a co­mien­zos de la de­mo­cra­cia.

En re­su­men. Aun­que hay mu­chas cri­ti­cas po­si­bles res­pec­to de la ca­li­dad de los ser­vi­cios edu­ca­ti­vos y la frag­men­ta­ción so­cial tan­to en el ac­ce­so a la sa­lud co­mo al mer­ca­do de tra­ba­jo, los in­di­ca­do­res con­fir­man que aquel dis­cur­so de asun­ción el 10 de di­ciem­bre de 1983 no es­ta­ba erra­do; con la de­mo­cra­cia se co­me, se edu­ca y se cu­ra.

Hay crí­ti­cas po­si­bles a la sa­lud, la edu­ca­ción y el ac­ce­so al tra­ba­jo en la de­mo­cra­cia. Pe­ro las ci­fras con­fir­man el dis­cur­so de asun­ción de Al­fon­sín.

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