DES­PUÉS DE LA BA­JA DEL DÓ­LAR, QUÉ TRES DA­TOS HAY QUE MI­RAR

Clarín - Económico - - ENTRETELAS DE LA POLÍTICA - Daniel Fer­nán­dez Ca­ne­do df­ca­ne­[email protected]­rin.com

Pa­ra el Go­bierno, el ob­je­ti­vo prio­ri­ta­rio es la es­ta­bi­li­dad fi­nan­cie­ra y en eso es­tá cum­plien­do al pie de la le­tra con lo acor­da­do con el FMI.

El dó­lar ma­yo­ris­ta ba­jó el jue­ves de $37,35, to­có el “pi­so” de la ban­da cam­bia­ria y el Ban­co Cen­tral com­pró US$

20 mi­llo­nes, de­jan­do inau­gu­ra­da una nueva eta­pa en ma­te­ria cam­bia­ria y fi­nan­cie­ra.

El Go­bierno atri­bu­yó la ba­ja del precio de la di­vi­sa a un cam­bio en el es­ce­na­rio fi­nan­cie­ro in­ter­na­cio­nal ge­ne­ra­do a par­tir de la pre­sun­ción de que la Re­ser­va Fe­de­ral de los Estados Unidos no se­rá tan agre­si­va es­te año su­bien­do la ta­sa de in­te­rés. Esa va­rian­te lle­gó cuan­do en la Argentina la re­ce­sión

sa­ca­ba a la luz da­tos con caí­das fuer­tes en la ac­ti­vi­dad de ru­bros im­por­tan­tes (cons­truc­ción, au­tos, elec­tro­do­més­ti­cos, etc.) y en ma­te­ria fi­nan­cie­ra ya rei­na­ba el po­der de las ta­sas de in­te­rés al­tas.

El Ban­co Cen­tral y el Go­bierno en ge­ne­ral fes­te­jan en es­tos días la es­ta­bi­li­dad cam­bia­ria que les abre la puer­ta a una con­so­li­da­ción de un ca­mino des­cen­den­te pa­ra la in­fla­ción y, por tan­to, mejores pers­pec­ti­vas pa­ra pro­yec­tar una me­jo­ra en el po­der de compra de los sa­la­rios y en las chan­ces elec­to­ra­les.

El dó­lar tran­qui­lo sue­le se­re­nar los áni­mos de los con­su­mi­do­res, los aho­rris­tas y los po­lí­ti­cos, y una de las pre­gun­tas cla­ve del in­ci­pien­te 2019 es has­ta cuán­do pue­de du­rar.

Hay, por lo me­nos, tres pun­tos sen­si­bles a se­guir de cer­ca: cuán rá­pi­do ba­je el Cen­tral las ta­sas, có­mo evo­lu­cio­nen las ex­pec­ta­ti­vas fi­nan­cie­ras so­bre 2020 y la re­cau­da­ción pre­vi­sio­nal.

Gui­do Sand­le­ris, presidente del Ban­co Cen­tral, se es­tá en­car­gan­do de di­fun­dir que la ba­ja de la ta­sa de in­te­rés, re­cla­ma­da a cua­tro vien­tos por los sec­tor pro­duc­ti­vos, va a ser pau­sa­da y dis­pues­ta en for­ma mo­de­ra­da.

Las Le­tras de Li­qui­dez (Le­liq) que el Cen­tral co­lo­ca en los ban­cos y que ac­túan co­mo ta­sa de re­fe­ren­cia del mercado es­tán en torno a 58,40% anual, un ni­vel que de­ter­mi­na, por otra par­te, que los ban­cos ofrez­can ta­sas cer­ca­nas a 50% anual en los de­pó­si­tos a pla­zo fi­jo de clien­tes gran­des.

Esas ta­sas re­sul­tan ele­va­das fren­te a las pro­yec­cio­nes de in­fla­ción de 30% que tie­ne el mercado pa­ra es­te año y des­pier­tan fuer­tes crí­ti­cas de to­do el ar­co productivo.

El vo­lu­men de cré­di­to ca­yó un 20% en tér­mi­nos reales en el úl­ti­mo año y ha­bien­do par­ti­do ya de un ni­vel ba­jí­si­mo.

El to­tal de cré­di­to ron­da el 13% del PBI, es muy ba­jo y ac­túa co­mo fuer­te li­mi­tan­te pa­ra la sa­li­da de la re­ce­sión.

Pe­ro pa­ra el Go­bierno el ob­je­ti­vo prio­ri­ta­rio es la es­ta­bi­li­dad fi­nan­cie­ra y en eso es­tá cum­plien­do al pie de la le­tra con lo acor­da­do con el FMI.

Así, tam­bién ha­brá que es­tar aten­to a cuán­tos dó­la­res compra el Cen­tral y cuán­tos pesos emi­te ca­da vez que lo ha­ga.

Si hay más pesos dan­do vuel­tas, la ten­ta­ción de ba­jar las ta­sas se­rá ma­yor, pe­ro tam­bién lo se­rá una po­si­ble pre­sión so­bre una in­fla­ción que aho­ra apa­re­ce más con­te­ni­da por la es­ta­bi­li­dad cam­bia­ria y la fuer­te caí­da de las ven­tas.

En el cor­to pla­zo se es­pe­ra la en­tra­da de más dó­la­res por las ex­por­ta­cio­nes del cam­po y, a par­tir de abril, se­gún lo ade­lan­tó el se­cre­ta­rio de Fi­nan­zas, San­tia­go

Bau­si­li, tam­bién ha­brá más ofer­ta por­que el Te­so­ro sal­drá a ven­der unos US$10.000 mi­llo­nes (pla­ta del FMI) pa­ra con­se­guir pesos.

Bau­si­li pu­so la lu­pa so­bre otro pun­to cla­ve: el del ven­ci­mien­to de deu­da pa­ra des­pués de las elec­cio­nes. Sos­tu­vo que en 2020 só­lo ven­ce el Bo­nar y son US$2.500

mi­llo­nes, una ci­fra pe­que­ña (si el res­to de re­fi­nan­cia, des­de ya) pa­ra pen­sar que la Argentina va­ya a en­trar en de­fault.

El ter­cer dato a te­ner en cuen­ta de aho­ra en más es el de la re­cau­da­ción pre­vi­sio­nal: en di­ciem­bre cre­ció só­lo 23%, muy por de­ba­jo de cual­quier in­di­ca­dor de in­fla­ción. La re­cau­da­ción que de­pen­de del ni­vel de em­pleo y de

sa­la­rios que re­ci­ban los tra­ba­ja­do­res re­pre­sen­ta, a su vez, un ter­cio del to­tal de lo re­cau­da­do por la AFIP.

En otros tér­mi­nos, cuan­do el Cen­tral man­tie­ne a ra­ya al mercado con las ta­sas al­tas, tam­bién le dis­pa­ra a la re­cau­da­ción im­po­si­ti­va en ge­ne­ral y a la pre­vi­sio­nal en par­ti­cu­lar.

El Go­bierno lo­gró de­jar atrás la co­rri­da cam­bia­ria y pu­so en prác­ti­ca un cor­sé mo­ne­ta­rio que ayu­dó a ba­jar en for­ma sen­si­ble el rit­mo de do­la­ri­za­ción de los ar­gen­ti­nos.

Pe­ro aho­ra lle­gó el tiem­po de em­pe­zar a des­ar­mar una ma­de­ja ali­men­ta­da a ba­se de re­ce­sión y con el agre­ga­do del tiem­po elec­to­ral que po­ten­cia to­das las ex­pec­ta­ti­vas.

Gui­do Sand­le­ris. Un tiem­pis­ta pa­ra ba­jar las ta­sas.

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