Cin­co plan­tas du­ra­de­ras y con flo­res lla­ma­ti­vas

Clarín - Clasificados - - JARDINERÍA - Ve­ró­ni­ca Lan­gé

res, pe­ro, en la Ar­gen­ti­na la más po­pu­lar es la de co­lor ro­sa­do. Su tamaño es­ti­ma­do es el me­tro de al­tu­ra y de­be ser co­lo­ca­da a pleno sol. Aqui­le­gia: con unas atrac­ti­vas flo­res que apa­re­cen en pri­ma­ve­ra y lu­cen aún en el ve­rano, es po­si­ble ha­llar­las en di­fe­ren­tes co­lo­res. Es­te ejem­plar cre­ce bien tan­to al sol co­mo a la me­dia sombra, pe­ro ne­ce­si­ta un sue­lo ri­co en ma­te­ria or­gá­ni­ca y con buen dre­na­je. Se es­ti­ma que su al­tu­ra ron­da el me­dio me­tro de al­tu­ra. Rudbc­kia: mien­tras sus flo­res tam­bién nos recuerdan a las mar­ga­ri­tas, la plan­ta es en ge­ne­ral un po­co más ba­ja que la Echi­na­cea (ron­da los se­ten­ta cen­tí­me­tros). Sus flo­res, de co­lor ama­ri­llo anaran­ja­do, apa­re­cen en el ve­rano y lle­gan has­ta el oto­ño. Con­vie­ne ubi­car­la a peno sol, en un sue­lo pre­fe­ren­te­men­te hú­me­do (pe­ro no en­char­ca­do). Co­mo atrac­ti­vo adi­cio­nal, sus flo­res atraen ma­ri­po­sas. Die­tes: no ha­ce mu­chos años que se su­mó a la ofer­ta per­ma­nen­te de los vi­ve­ros. Flo­re­cen en ve­rano y sus flo­res son pa­re­ci­das a las de los li­rios. Al­can­zan los ochen­ta cen­tí­me­tros, pe­ro hay ejem­pla­res de por­te más pe­que­ño. Se re­co­mien­da ubi­car­los a me­dia sombra, pe­ro de­be cui­dar­se que la ilu­mi­na­ción sea al­ta. El sue­lo de­be ser ri­co en ma­te­ria or­gá­ni­ca y te­ner un buen dre­na­je.

Bul­bi­ne: otra plan­ta que se ha po­pu­la­ri­za­do. Sus flo­res, en ge­ne­ral ama­ri­llas o anaran­ja­das, se ven ca­si to­do el año; sin em­bar­go, es du­ran­te los me­ses más cá­li­dos cuan­do al­can­za su es­plen­dor. De una al­tu­ra apro­xi­ma­da de 30 cen­tí­me­tros, es re­co­men­da­ble ubi­car­la a pleno sol. Po­see una ven­ta­ja: se adap­ta bien a di­fe­ren­tes ti­pos de sue­lo.

En cuan­to a los cui­da­dos de es­tas plan­tas her­bá­ceas, co­mo re­gla ge­ne­ral, se re­co­mien­da con­tro­lar que no fal­ten nu­trien­tes en el sue­lo (en el ca­so de que sean es­ca­sos, se co­lo­ca­rá el com­po­nen­te ne­ce­sa­rio, con­si­de­ran­do el com­post co­mo uno bá­si­co). La fer­ti­li­za­ción se ha­rá pre­fe­ren­te­men­te an­tes de la flo­ra­ción y nun­ca en los me­ses en que la plan­ta es­tá con me­nos ac­ti­vi­dad. La can­ti­dad de rie­go de­pen­de­rá de las ca­rac­te­rís­ti­cas y del lu­gar don­de se la co­lo­ca. Co­mo prin­ci­pio bá­si­co, pue­de sos­te­ner­se que ne­ce­si­tan un rie­go más in­ten­so que las plan­tas le­ño­sas (co­mo los ar­bus­tos), pe­ro no son ejem­pla­res tan de­man­dan­tes co­mo las her­bá­ceas anua­les y bi­a­nua­les.

Idea­les pa­ra man­te­ner el co­lo­ri­do del jar­dín, las her­bá­ceas pe­ren­nes no de­man­dan de­ma­sia­dos cui­da­dos.

Rudbc­kia. Sus flo­res apa­re­cen en ve­rano y lle­gan has­ta el oto­ño.

Echi­na­cea. La de co­lor ro­sa es la más po­pu­lar en el país.

Aqui­le­jia. Ne­ce­si­ta sue­lo ri­co y buen dre­na­je.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.